El georradar desvela las partes desconocidas de las cavidades de la Sierra de Atapuerca

El georradar desvela las partes desconocidas de las cavidades de la Sierra de Atapuerca

EL CENIEH participa en un estudio liderado por Lucía Bermejo, en el que se ha utilizado este método geofísico para definir la parte inferior de las cuevas de los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril
georradar Sierra de Atapuerca Trinchera del Ferrocarril
Trabajos de GPR en la Trinchera del Ferrocarril (Atapuerca). Credits: Miguel Ángel Martín

Un equipo internacional de investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y la Universidad de Denver ha conseguido definir la parte inferior de las cuevas de los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril (Cueva Peluda, Sima del Elefante, Galería y Gran Dolina), mediante el uso del georradar, desvelando las partes desconocidas de estas cavidades de la Sierra de Atapuerca (Burgos).

Este método geofísico no invasivo, muy empleado en arqueología gracias a su rápida y fácil aplicación, permite descubrir estructuras enterradas a distintas profundidades. Sin embargo, suele descartarse en el estudio de cavidades porque los sedimentos arcillosos que las rellenan, al ser muy conductivos, atenúan la señal del radar limitando su capacidad de penetración.

“No obstante, esta característica nos ha servido para estudiar la parte inferior de estas cuevas, ya que hemos podido diferenciar, con claridad, las paredes de los conductos, de los sedimentos que las rellenan”, afirma Lucía Bermejo, autora principal de este estudio que se ha publicado recientemente en la revista Geomorphology.

La profundidad de las cuevas se ha podido delimitar mediante dos sondeos mecánicos con recuperación de testigo, que han identificado hasta 17 metros de rellenos terrígenos, como en el caso del yacimiento de Galería. Además, se han conseguido distinguir diferentes tipos de sedimentos, gracias a lo cual se ha registrado un posible conducto relleno de sedimentos fluviales que conectaría el nivel inferior de Cueva Peluda con la parte inferior de Sima del Elefante.

Actividad minera

Por otro lado, con la información aportada por el georradar y las fotografías históricas, ha sido posible establecer la extensión del impacto de la actividad minera que tuvo lugar en la Trinchera hasta los años 70 del siglo XX.

Esta actividad fue especialmente intensa entre la Cueva del Compresor, situada frente a Galería, y Gran Dolina y generó unos rellenos de escombros que alcanzan hasta 4 metros de potencia en las áreas de mayor impacto.

“Todos estos datos ayudarán planificar de manera óptima las estrategias de futuras excavaciones, ya que con este estudio se han podido identificar las zonas mejor conservadas”, concluye Lucía Bermejo.

Las cavidades de la Trinchera del Ferrocarril (Atapuerca). Credits: L. Bermejo et al
Bermejo, L., Ortega, A. I., Parés, J. M., Campaña, I., Bermúdez de Castro, J. M., Carbonell, E., & Conyers, L. B. (2020). Karst features interpretation using ground-penetrating radar: A case study from the Sierra de Atapuerca, Spain. Geomorphology (0), 107311. doi: 10.1016/j.geomorph.2020.107311
Noticia CENIEH

La economía de los cazadores-recolectores de la costa mediterránea entre el Pleistoceno y el Holoceno también incluía la explotación del medio marino

La economía de los cazadores-recolectores de la costa mediterránea entre el Pleistoceno y el Holoceno también incluía la explotación del medio marino

Pleistoceno Holoceno marino
Mapa con los yacimientos estudiados
Los nuevos descubrimientos y las revisiones de materiales realizadas por un equipo de investigación interinstitucional han confirmado que el contexto económico al final de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en la costa mediterránea había sido más rico, más complejo y más variado de lo que se creía hasta ahora. La explotación de los recursos marinos no se limitó a la recolección de moluscos sino que también incluyó la pesca, aunque no se han conservado muchos restos, probablemente porque la preservación de estos tipos de materiales es más delicada o por los mismos hábitos alimentarios de las antiguas poblaciones humanas.
Hasta hace unos años, se conocía poco sobre las características de la economía de los grupos de cazadores-recolectores en el Mediterráneo durante la transición del Pleistoceno (era glaciar, el Paleolítico) en el Holoceno (post-glaciación, el momento en el cual vivimos actualmente). La mayoría de los estudios realizados en la península Ibérica hacían pensar que los lugares de explotación marina se encontraban particularmente en el área cantábrica y atlántica, pero los nuevos datos y estudios aportados por el equipo de investigación permiten cambiar este paradigma.
En el trabajo de investigación y análisis, cuyas conclusiones han sido publicadas en la revista The Journal of Island and Coastal Archaeology, ha participado Dídac Román, investigador doctor de excelencia del Plan Gent de la Generalitat Valenciana en el Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I y del grupo de investigación Pre-EINA; Miguel Martínez Andreu del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena; Gustay Aguilella del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón y Josep Maria Fullola y Jordi Nadal del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universitat de Barcelona.
Los datos recopilados durante la investigación confirman que el uso de los recursos marinos durante el final del Paleolítico y el Mesolítico en la costa ibérica mediterránea era claramente más habitual de lo que se pensaba con los datos hasta ahora existentes. La diferencia respecto a la presencia de menos evidencias que en el caso de las costas cantábrica y atlántica, donde hay catalogados más lugares de cazadores-recolectores-pescadores, podría ser debida a distintas razones: mayor riqueza y diversidad de vida a causa de las corrientes marinas frías, más abundantes en nutrientes; presencia de mareas y otros factores ambientales y mejor preservación de los lugares a lo largo del tiempo (gracias a una plataforma litoral y una costa más abrupta que las protegió de la progresiva inundación del entorno con el deshielo de los polos durante el Holoceno).L’Assut y La Cova a Castellón
En Castellón, los yacimientos estudiados han sido L’Assut (Almassora) y La Cova (La Vall de’Uixò), dos lugares que «habían pasado bastante desapercibidos para la investigación, debido principalmente a que en sus excavaciones no se recuperaron demasiado materiales arqueológicos», explica el investigador de la UJI Dídac Román quien indica que «este hecho había provocado que, incluso, no se conociera con certeza el periodo en el que habían sido ocupados por las poblaciones humanas prehistóricas». Pero a pesar de que los materiales recuperados eran escasos «había un hecho que nos interesaba mucho para nuestras investigaciones, y era el hallazgo de un buen número de restos de caracoles y conchas marinas y de caracoles terrestres», asegura.
«Con estas investigaciones, continúa Román, hemos podido comprobar que el yacimiento de La Cova estuvo ocupado hacia el final del Paleolítico, hace unos 13.000 años, mientras que L’Assut lo estuvo en el Mesolítico, hace unos 10.200 años, y que en ambos yacimientos hubo una explotación de los recursos marinos muy intensa». Además, argumenta el investigador «el yacimiento de l’Assut hace casi un siglo que fue excavado (1924) y por fin, 100 años despuñes, podemos saber con seguridad cuando fue ocupado». El profesor de la UJI también ha resaltado la estrecha colaboración con el Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón «lo que demuestra que las colaboraciones entre las dos instituciones pueden ser muy beneficiosas para la investigación de nuestras comarcas».

Por su parte, el arqueólogo del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, Gustau Aguilella, señala que para el estudio ha sido bastante revelador observar las variaciones en la posición de la costa y su paleotopografía, un aspecto que en algunos casos modifica sensiblemente la percepción sobre estos territorios prehistóricos. En la misma línea ha resaltado también los beneficios de la colaboración entre las diferentes entidades participantes en el estudio y más aún y específicamente entre las de Castellón.10 yacimientos mediterráneos
Los investigadores han analizado restos de 10 yacimientos arqueológicos situados a lo largo de más de 800 kilómetros de la costa mediterránea, desde Tarragona hasta Málaga, en concreto La Cativera, Càmping Salou y Solà d’en Pep (Tarragona); L’Assut y La Cova (Castellón); El Collado (Valencia); Algarrobo, Caballo y La Higuera (Murcia) y Nerja (Málaga). Contrariamente a lo que podría pensarse, los lugares situados en el sur presentan una mayor diversidad de recursos (el más paradigmático es la cueva de Nerja). La razón sería la entrada de aguas procedentes del océano Atlántico, por su proximidad, y prueba de esto es la presencia de especies como L. Obtusata o de climas más fríos como las especies de bacalao M. Aeglefinus o P. Pollachius. El Mediterráneo se considera más pobre biológicamente debido a la salinidad, la temperatura, la falta de nutrientes y mareas imperceptibles.

Generalmente, la explotación de recursos marinos (sobre todo moluscos) suele ir asociada con una explotación de los invertebrados terrestres (pulmonados) y con la presencia también de restos de mamíferos (ciervo, cabra montés y conejos, entre otros). Pero los investigadores han constatado una reducción de los invertebrados terrestres en favor de los recursos marinos según avanza el tiempo. Esta característica se ha podido observar en los lugares que han conservado restos durante largos periodos cronológicos como la cueva de Nerja, o en los lugares estudiados que presentan cronologías más antiguas como Càmping Salou, La Cova, Caballo, Algarrobo y La Higuera. Entre los moluscos estudiados hay erizos de mar (Solà d’en Pep y Nerja), crustáceos (Caballo) y cefalópodos (Nerja), y entre los peces el besugo predomina en lugares con marismas estacionales (El Collado, Caballo y La Higuera), las variedades de bacalao en Nerja y también aves y mamíferos marinos (Monachus y Delphinus) en esta última localización malagueña.
Otro aspecto importante del estudio era evaluar si la ubicación y la explotación podría estar ligada a su proximidad en el mar pero, de acuerdo con los datos obtenidos, en el momento de su ocupación algunos de estos lugares no eran exactamente costeros (La Cova y El Collado, por ejemplo); sus habitantes tuvieron que desplazarse 30 kilómetros para alcanzarse de provisiones.
El equipo de investigación ha empleado datos sobre las fluctuaciones del nivel del mar durante su actividad a finales del Paleolítico y en el Mesolítico para calcular la distancia hasta la costa. Para estimar la distancia se han combinado diferentes modelos digitales del terreno con datos batimétricos, lo que ha permitido simular las diferentes posiciones de la costa en rangos, y concretar si esta se encontraba dentro de las isocronas de 2 horas de los yacimientos, distancia que se considera el territorio habitual donde los cazadores-recolectores realizaban sus actividades habitualmente.
La extensión de la plataforma continental y la forma de la costa ha sido particularmente importante para esta investigación. El sudeste de la península es una zona relativamente escarpada con una pequeña plataforma continental que presenta pronunciadas pendientes a gran profundidad, pero estas características la han protegido de cambios orográficos importantes. En cambio, la zona central (Tarragona, Castellón y Valencia) es completamente diferente. La sedimentación del río Ebro condiciona la existencia de una suave y baja altitud en la costa con una gran plataforma continental que ha visto cambiada considerablemente su orografía a causa de las transgresiones y regresiones marinas.
Dídac Román, Miguel Martínez-Andreu, Gustau Aguilella, Josep Maria Fullola & Jordi Nadal (2020): “Shellfish collectors donde the seashore: The exploitation of the marino environment between the end of the Paleolithic and the Mesolithic in the Mediterranean Iberia”, The Journal of Island and Coastal Archaeology.
tandfonline.com/doi/full/10.1080/15564894.2020.1755395
Noticia Asociación RUVID

 

 

Los nuevos descubrimientos y la revisión de materiales realizados por un equipo de investigación interinstitucional han confirmado que el contexto económico al final de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en la costa mediterránea era más rico, más complejo y más variado de lo que se creía hasta ahora. La explotación de los recursos marinos en esa zona no se limitó a la recolección de moluscos, sino que también incluyó la pesca, aunque no se han conservado muchos restos de ello, probablemente porque la preservación de este tipo de materiales es más delicada o por los mismos hábitos alimentarios de las antiguas poblaciones humanas.

En el trabajo de investigación y análisis, cuyas conclusiones se han publicado en la revista The Journal of Island and Coastal Archaeology, han participado Dídac Román, investigador doctor de excelencia del Plan GenT de la Generalitat Valenciana en el Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I, y miembro del Grupo de Investigación Pre-EINA; Miguel Martínez Andreu, del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena; Gustay Aguilella, del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, y Josep Maria Fullola y Jordi Nadal, del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universidad de Barcelona, al que también pertenece el primer firmante.

Hasta hace unos años, se conocía poco sobre la economía de los grupos de cazadores-recolectores en el Mediterráneo durante la transición del Pleistoceno (era glaciar, en el Paleolítico) al Holoceno (posglaciación, el momento en el que vivimos actualmente). La mayoría de los estudios realizados en la península ibérica hacían pensar que los lugares de explotación marina se encontraban particularmente en el área cantábrica y atlántica, pero los nuevos datos y estudios aportados por el equipo de investigación permiten cambiar ese paradigma.

Los datos recopilados durante la investigación confirman que el uso de los recursos marinos al final del Paleolítico y durante el Mesolítico en la costa ibérica mediterránea era claramente más habitual de lo que se pensaba con los datos existentes hasta ahora. La presencia de menos evidencias que en el caso de las costas cantábrica y atlántica, donde hay catalogados más lugares de cazadores-recolectores-pescadores, podría deberse a distintas razones: mayor riqueza y diversidad de vida a causa de las corrientes marinas frías, más abundantes en nutrientes; presencia de mareas y otros factores ambientales, y mejor preservación de los lugares a lo largo del tiempo (gracias a una plataforma litoral y una costa más abrupta que los protegió de la progresiva inundación del entorno producida por el deshielo de los polos durante el Holoceno).

 

Los estudios del SERP y el registro catalán

Aunque los resultados del artículo han sido fruto de un verdadero estudio interdisciplinar, en el que los componentes de los diferentes centros de investigación han colaborado para obtener los datos de todas las regiones, el SERP-UB ha liderado dos aspectos clave en la investigación. Por un lado, el análisis de los elementos bioarqueológicos —esencialmente, de los restos faunísticos— sobre los que se fundamentan las conclusiones que permiten demostrar la importancia de los recursos marinos para las últimas comunidades cazadoras-recolectoras de la zona estudiada. Por otro lado, la obtención de dataciones radiocarbónicas en diversos yacimientos, algunos excavados hace unos años y otros en los que se sigue excavando. Estas dataciones son las que han permitido fechar estos eventos de explotación marina entre hace 13.000 y 7.000 años aproximadamente. Por otro lado, los investigadores del SERP se han encargado fundamentalmente de interpretar los datos del área catalana, con la revisión de materiales de antiguas excavaciones que en la actualidad se encuentran en distintos museos.

Entre ellos deben destacarse las colecciones depositadas en el Museo de Arqueología Salvador Vilaseca, de Reus, que alberga materiales procedentes de yacimientos clave para el presente estudio, como los de Camping Salou (Salou) o la cueva del Solà d’en Pep (L’Hospitalet de l’Infant), excavados por Salvador Vilaseca en el siglo pasado. Asimismo, y aunque no se mencionan en el artículo publicado, el SERP está excavando otras estaciones arqueológicas sincrónicas a las del estudio en todo el ámbito catalán. Más allá de evaluar la importancia de la subsistencia de origen marino en las zonas estrictamente costeras, el objetivo de esas prospecciones es intentar valorar también el impacto que este tipo de recursos tuvo entre las últimas poblaciones cazadoras-recolectoras de la región. Así, se han encontrado conchas utilizadas como elementos ornamentales o instrumentales en El Priorat (El Filador y L'Hort de la Boquera), El Moianès (Balma del Gai), La Noguera (cueva de El Parco) o incluso La Cerdanya (Montlleó).

 

Diez yacimientos mediterráneos

Los investigadores han analizado restos de diez yacimientos arqueológicos situados a lo largo de más de 800 kilómetros de la costa mediterránea, desde Tarragona hasta Málaga: en concreto, La Cativera, Camping Salou y Solà d’en Pep (Tarragona); L’Assut y La Cova (Castellón); El Collado (Valencia); El Algarrobo, El Caballo y La Higuera (Murcia) y Nerja (Málaga). Al contrario de lo que podría pensarse, los lugares situados en el sur presentan mayor diversidad de recursos (el caso más paradigmático es la cueva de Nerja). La razón sería la entrada de aguas procedentes del océano Atlántico, por su proximidad, y prueba de ello es la presencia de restos de Littorina obtusata, o de especies de climas más fríos, como las de los bacalaos Melanogrammus aeglefinus o Pollachius Pollachius. El Mediterráneo se considera más pobre biológicamente debido a la salinidad, la temperatura, la falta de nutrientes y el carácter imperceptible de las mareas.

En general, la explotación de recursos marinos (sobre todo moluscos) suele ir asociada a una explotación de los invertebrados terrestres (pulmonados) y también a la presencia de restos de mamíferos (ciervo, cabra montés y conejos, entre otros). Pero los investigadores han constatado una reducción de los invertebrados terrestres en favor de los recursos marinos según avanza el tiempo. Esta característica ha podido observarse en los lugares que han conservado restos durante largos periodos cronológicos, como la cueva de Nerja, o en aquellos que presentan cronologías más antiguas, como Camping Salou, La Cova, El Caballo, El Algarrobo y La Higuera. Entre los moluscos estudiados hay erizos de mar (Solà d’en Pep y Nerja), crustáceos (El Caballo) y cefalópodos (Nerja), y entre los peces predominan el besugo en lugares con marismas estacionales (El Collado, El Caballo y La Higuera) y las variedades de bacalao en Nerja, donde también aparecen aves y mamíferos marinos (Monachus Delphinus).

Otro objetivo importante del estudio era evaluar si la ubicación y la explotación podrían estar ligadas a la proximidad del mar. Sin embargo, de acuerdo con los datos obtenidos, en el momento de su ocupación algunos de estos lugares no eran exactamente costeros (La Cova y El Collado, por ejemplo): sus habitantes tenían que desplazarse 30 kilómetros para hacerse con provisiones marinas.

Para calcular la distancia hasta la costa, el equipo de investigación ha empleado datos sobre las fluctuaciones del nivel del mar a finales del Paleolítico y en el Mesolítico.  Se han combinado diferentes modelos digitales del terreno con datos batimétricos, lo que ha permitido simular las distintas posiciones de la costa en rangos, y concretar si se encontraba dentro de las isocronas de dos horas de los yacimientos, distancia que se considera el territorio habitual donde los cazadores-recolectores realizaban sus actividades habitualmente.

La extensión de la plataforma continental y la forma de la costa han sido particularmente importantes para esta investigación. El sudeste de la península es una zona relativamente escarpada con una pequeña plataforma continental que presenta pronunciadas pendientes a gran profundidad, características que la han protegido de cambios orográficos importantes. En cambio, la zona central (Tarragona, Castellón y Valencia) es completamente distinta. La sedimentación del río Ebro condiciona la existencia de una altitud suave y baja en la costa con una gran plataforma continental cuya orografía ha cambiado considerablemente a causa de las transgresiones y regresiones marinas.

 

Referencia del artículo:

Dídac Román, Miguel Martínez-Andreu, Gustau Aguilella, Josep Maria Fullola y Jordi Nadal (2020). «Shellfish collectors on the seashore: the exploitation of the marine environment between the end of the Paleolithic and the Mesolithic in the Mediterranean Iberia». The Journal of Island and Coastal Archaeology, Doi: tandfonline.com/doi/full/10.1080/15564894.2020.1755395

 

Noticia Universitat de Barcelona

 

 

 


Los drones permiten realizar el primer mapa detallado de la Meseta Atlásica de Marruecos

Los drones permiten realizar el primer mapa detallado de la Meseta Atlásica de Marruecos

EL CENIEH ha utilizado esta tecnología para analizar la evolución del paisaje de esta zona de la cordillera del Atlas, que es clave para comprender la evolución humana en el Norte de África durante el Cuaternario
drones Meseta Atlásica
Alfonso Benito utilizando drones en la Meseta Atlásica. Credits: M.G:Chacón (IPHES)

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) encabeza un artículo que se acaba de publicar en la revista Journal of Maps, en el que gracias a los drones se han podido obtener imágenes aéreas y topografías de gran resolución, que han sido fundamentales para realizar el primer mapa detallado de la Meseta Atlásica, una zona situada al este de Marruecos clave para comprender la evolución humana en el Norte de África durante el Cuaternario.

“Hemos utilizado los drones del Laboratorio de Cartografía Digital y Análisis 3D para analizar la evolución del paisaje de esta cuenca intramontañosa en la cordillera del Atlas, y así poder diferenciar las distintas formaciones geológicas” señala el primer autor de este trabajo Alfonso Benito Calvo, responsable de la línea de investigación de Geomorfología y Procesos de Formación del CENIEH.

En la zona estudiada abundan materiales geológicos formados en grandes llanuras surcadas por canales fluviales, que acabaron con la formación de lagos someros y humedades. A partir de este momento se empezaron a excavar valles profundos que dejaron terrazas fluviales y cerros testigo, formados bajo condiciones áridas con frecuentes cambios climáticos.

“En este registro geológico se conservan actualmente numerosos restos arqueológicos de diversas cronologías, que indican el gran potencial de la región para estudiar los registros arqueológicos del norte de África desde el Plioceno hasta la actualidad”, afirma Alfonso Benito.

Este trabajo se ha realizado en el marco de un proyecto hispano-marroquí, dirigido desde el IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona) y la Universidad Mohamed I (Oujda, Marruecos), y cuenta con el apoyo institucional de las autoridades locales y regionales de la provincia marroquí de Jerada, y de la Fundación Palarq y del Ministerio de Cultura y Deporte.

Foto aérea tomada del cerro testigo de Gara Soultana, en la margen derecha del valle del río El Haï. Credits: Alfonso Benito Calvo

Benito-Calvo, A., Haddoumi, H., Aouraghe, H., Oujaa, A., Chacón, M. G., & Sala-Ramos, R. (2020). Geomorphological analysis using small unmanned aerial vehicles and submeter GNSS (Gara Soultana butte, High Plateaus Basin, Eastern Morocco). Journal of Maps, 16(2), 459-467. doi: 10.1080/17445647.2020.1773329.

Noticia CENIEH


Los molares de Sima de los Huesos comparten características del tejido dental con Homo antecessor y los neandertales

Los molares de Sima de los Huesos comparten características del tejido dental con Homo antecessor y los neandertales

El Grupo de Antropología Dental del CENIEH publica un artículo en PLOS ONE en el que se analizan mediante microscopía y microtomografía computarizada los tejidos dentales de los molares de los individuos del Pleistoceno medio europeo hallados en este yacimiento de Atapuerca, y se comparan con especies del registro fósil y con humanos modernos
molares Sima Huesos
Distribución del grosor del esmalte en un molar superior de Sima de los Huesos comparado con H. antecessor, neandertal y humano moderno. Credits: Martín-Francés et al.

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha publicado esta semana en la revista PLOS ONE un artículo que supone otro paso adelante en la caracterización de los individuos del yacimiento de Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos) y su relación con neandertales y Homo antecessor, y contribuye a esclarecer los pasos evolutivos que resultaron en la dentición característica de los homininos del Pleistoceno Superior.

En este artículo, liderado por la investigadora Laura Martín-Francés (CENIEH y PACEA-Universidad de Burdeos), se han analizado los tejidos dentales de los molares de los individuos del Pleistoceno medio europeo, hallados en Sima de los Huesos, y se comparan con especies del registro fósil y con humanos modernos.

Para llevar a cabo este estudio comparativo, se ha examinado mediante microtomografía computarizada (mCT) e imágenes de alta resolución la estructura interna de 72 molares superiores e inferiores de este yacimiento de Atapuerca, que se contrastaron con más de 500 molares pertenecientes a especies del género Homo, extintas y actuales, de África, Asia y Europa.

De todo el registro fósil analizado, sólo los neandertales presentan un patrón estructural único de tejidos molares (grosor de esmalte, porcentaje de tejidos y su distribución en la corona) que, además, no comparte con ninguna otra especie. “En comparación con dicho registro y con los humanos modernos, los neandertales poseían un esmalte fino, con una proporción mayor de dentina y un patrón de la distribución más disperso”, afirma Laura Martín-Francés.

Se ha podido determinar que los molares de los individuos de Sima de los Huesos poseían un esmalte grueso y, que, por tanto, no comparte con los neandertales este rasgo. Sin embargo, sí que comparte con ellos el patrón de distribución de los tejidos.

“Los resultados sugieren que, aunque el complejo de rasgos típicamente neandertal apareció más tarde, ciertos aspectos de la estructura de los molares en los neandertales estaban ya presentes en los homininos de Sima de los Huesos. Anteriormente habíamos identificado este mismo patrón en Homo antecessor, otra de las especies recuperadas en Atapuerca”, añade Laura Martín Francés.

La población de Sima de los Huesos, relacionada genéticamente con los neandertales, representa una oportunidad única para el estudio de la aparición del patrón estructural de los tejidos molares “típico” neandertal.

molars Sima de los Huesos
Distribución del grosor del esmalte en un molar inferior de Sima de los Huesos comparado con H. antecessor, espécimen de Tighenif y humano moderno. Credits: Martín-Francés et al.
Martín-Francés, L., Martinón-Torres, M., Martínez de Pinillos, M., García-Campos, C., Zanolli, C., Bayle, P., Modesto-Mata, M., Arsuaga, J. L., & Bermúdez de Castro, J. M. (2020). Crown tissue proportions and enamel thickness distribution in the Middle Pleistocene hominin molars from Sima de los Huesos (SH) population (Atapuerca, Spain). PLoS ONE, 15(6), e0233281. doi: 10.1371/journal.pone.0233281.
Noticia CENIEH

Un estudio propone la baja diversidad genética de los neandertales como principal causa de su extinción

Nuevos datos apoyan la teoría de la baja diversidad genética de los neandertales como principal causa de su extinción

Vértebra con UTF (asterisco)

¿Qué provocó la desaparición de Homo neanderthalensis, una especie que, aparentemente, tenía tantas capacidades como Homo sapiens? Hay varias teorías que tratan de explicarlo: el clima, la competencia con Homo sapiens, la baja diversidad genética… Un estudio en el que participa la Universitat de València (UV) analiza la primera vértebra cervical de varios neandertales y confirma que la diversidad genética de la población era baja, lo que dificultó su capacidad de adaptación a posibles cambios del entorno y, por tanto, su supervivencia. La investigación ha sido publicada en Journal of Anatomy.

En el estudio ha participado el profesor Juan Alberto Sanchis Gimeno, del Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Facultat de Medicina i Odontologia de la Universitat de València; el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). Se han analizado tres vértebras del yacimiento de Krapina (Croacia) y revisado el material de otros yacimientos.

Los neandertales habitaron el continente europeo hasta hace apenas 30.000 años y su desaparición continúa siendo un misterio. Para conocer su diversidad genética se ha trabajado descifrando su genoma, pero también analizando diferentes caracteres anatómicos del registro fósil de la especie. “En este estudio nos hemos centrado en las variantes anatómicas de la primera vértebra cervical, conocida como atlas. Las variantes anatómicas de esta vértebra tienen una alta relación con la diversidad genética: cuanto mayor es la prevalencia de este tipo de variantes anatómicas, menor es la diversidad genética poblacional”, explica el investigador del MNCN, Carlos A. Palancar.

En Homo sapiens las variantes anatómicas del atlas han sido ampliamente estudiadas en los últimos años. En el caso de los humanos modernos, el atlas muestra alguna de las distintas variantes anatómicas en casi el 30% de los casos. “Sin embargo, probablemente debido a la mala preservación que tiene esta vértebra cervical y el poco material recuperado en el registro fósil, los atlas de neandertales apenas se han observado bajo esta lupa”, aclara el investigador de la Universidad de Valencia Juan Alberto Sanchis Gimeno.

Recientemente, investigadores del Grupo de Paleonantropología del MNCN determinaron la presencia de diferentes variantes anatómicas en los atlas de los neandertales del yacimiento de El Sidrón (Asturias). Con el objetivo de confirmar la alta prevalencia de las variantes anatómicas de esta especie analizaron exhaustivamente los atlas fósiles de los neandertales del yacimiento de Krapina (Croacia). “Krapina es un yacimiento de alrededor de 130.000 años de antigüedad, frente a los cerca de 50.000 que tiene El Sidrón. Es el yacimiento del que se ha recuperado un mayor número de restos neandertales, lo que lo convierte en una muestra de especial interés en el análisis de la diversidad genética de esta especie ya que potencialmente todos los individuos pertenecían a una misma población”, apunta Daniel García-Martínez, investigador del CENIEH.

El estudio de la anatomía de los tres atlas recuperados en este yacimiento ha revelado la presencia de variantes anatómicas en dos de ellos (66%). Una de ellas, conocida como Unclosed Transverse Foramen, UTF, tiene una prevalencia de tan sólo un 10% en humanos modernos. “Comprobar la presencia de estas variantes anatómicas en Krapina, junto con la revisión de otros atlas presentados a la comunidad científica que hasta ahora no se han analizado bajo esta perspectiva y que arroja datos similares (más del 50%), sugieren que la cantidad de variantes en los neandertales es significativamente mayor que la de humanos actuales”, afirma Palancar. “Estos datos apoyan la teoría de que su diversidad genética era muy baja y confirma que esta pudo ser una de las causas de su desaparición”, concluye el investigador del MNCN Markus Bastir.

 

Noticia Asociación RUVID Fuente: UV

Un estudio propone la baja diversidad genética de los neandertales como principal causa de su extinción

EL CENIEH participa en un artículo publicado en la revista Journal of Anatomy sobre la primera vértebra cervical, atlas, de varios neandertales de yacimiento de Krapina (Croacia), que confirman que la diversidad genética de estas poblaciones era menor

neandertales extinción
Atlas (Kr.98) recuperado del yacimiento de Krapina. Credits: Carlos A. Palancar et al

¿Qué provocó la desaparición de Homo neanderthalensis, una especie que, aparentemente, tenía tantas capacidades como Homo sapiens? Hay varias teorías que tratan de explicarlo: el clima, la competencia, la baja diversidad genética… Daniel Garcia Martínez, investigador el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) participa en un estudio, publicado en la revista Journal of Anatomy, sobre la primera vértebra cervical de varios neandertales que confirma que la diversidad genética de la población era baja, lo que dificultó su capacidad de adaptación a posibles cambios del entorno y, por tanto, su supervivencia.

Los neandertales habitaron el continente europeo hasta hace apenas 30.000 años y su desaparición continúa siendo un misterio. Para conocer su diversidad genética se ha trabajado descifrando su genoma pero también analizando diferentes caracteres anatómicos del registro fósil de la especie.

“Nos hemos centrado en las variantes anatómicas de la primera vértebra cervical, conocida como atlas. Las variantes anatómicas de esta vértebra, tienen una alta relación con la diversidad genética: cuanto mayor es la prevalencia de este tipo de variantes anatómicas, menor es la diversidad genética poblacional”, explica el investigador del MNCN, Carlos A. Palancar.

En H. sapiens las variantes anatómicas del atlas han sido ampliamente estudiadas en los últimos años. En el caso de los humanos modernos, el atlas muestra alguna de las distintas variantes anatómicas en casi el 30% de los casos.

El Sidrón

En este estudio en la que también han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC) y la Universidad de Valencia se han analizado tres vértebras del yacimiento de Krapina (Croacia) y revisado el material de otros yacimientos como El Sidrón (Asturias).

Recientemente, investigadores del Grupo de Paleonantropología del MNCN, determinaron la presencia de diferentes variantes anatómicas en los atlas de los neandertales de El Sidrón, Con el objetivo de confirmar la alta prevalencia de estas variantes anatómicas de esta especie analizaron exhaustivamente los atlas fósiles de los neandertales del yacimiento de Krapina.

“Krapina es un yacimiento de alrededor de 130.000 años de antigüedad, frente a los cerca de 50.000 que tiene El Sidrón. Es el yacimiento del que se ha recuperado un mayor número de restos neandertales, lo que lo convierte en una muestra de especial interés en el análisis de la diversidad genética de esta especie ya que potencialmente todos los individuos pertenecían a una misma población”, apunta Daniel García-Martínez.

Diversidad genética

El estudio de la anatomía de los tres atlas recuperados en este yacimiento ha revelado la presencia de variantes anatómicas en dos de ellos (66%). Una de ellas, conocida como Unclosed Transverse Foramen, UTF, tiene una prevalencia de tan sólo un 10% en humanos modernos.

“Comprobar la presencia de estas variantes anatómicas en Krapina, junto con la revisión de otros atlas presentados a la comunidad científica que hasta ahora no se han analizado bajo esta perspectiva y que arroja datos similares (más del 50%), sugieren que la cantidad de variantes en los neandertales es significativamente mayor que la de humanos actuales”, afirma Palancar.

“Estos datos apoyan la teoría de que su diversidad genética era muy baja y confirma que esta pudo ser una de las causas de su desaparición”, concluye el investigador del MNCN Markus Bastir.

Palancar C.A., García-Martínez D., Radovčić D., et al. (2020) Krapina atlases suggest a high prevalence of anatomical variations in the first cervical vertebra of Neanderthals. Journal of Anatomy DOI: https://doi.org/10.1111/joa.13215
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Halladas dos nuevas especies extinguidas de primate en el yacimiento etíope de Gona

Halladas dos nuevas especies extinguidas de primate en el yacimiento etíope de Gona

Sileshi Semaw, del CENIEH, ha participado en un estudio sobre fósiles de primates cercopitécidos denominados Pliopapio alemui y Kuseracolobus aramisi, dos especies con una antigüedad de entre 4,8 y 4,3 millones de años respectivamente

Gona Kuseracolobus aramisi
Maxilares de Kuseracolobus aramisi from Gona

Sileshi Semaw, investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), es coautor de un artículo publicado en la revista Journal of Human Evolution sobre fósiles de primates cercopitécidos denominados Pliopapio alemui Kuseracolobus aramisi, dos nuevas especies extinguidas con una antigüedad de entre 4,8 y 4,3 millones de años respectivamente, que solo se han hallado en el yacimiento de Gona y en la zona de estudio de Awash medio, en Etiopía.

Gona Kuseracolobus aramisi
Mandíbulas of Kuseracolobus aramisi from Gona

Se han descubierto un gran número de fósiles de maxilares superiores, mandíbulas y postcráneos de estas dos especies en el mismo sitio donde se encontraron los restos de Ardipithecus ramidus, una especie de homínido que se identificó por primera vez en el Awash medio, al sur de Gona.

Además de proporcionar información importante sobre la evolución biológica de los primates, el hallazgo aporta información esencial sobre el entorno en el que habitó Ardipithecus ramidus. Las diferencias en la relativa abundancia de estos fósiles de primates muestran que, en Gona, Ardipithecus ramidus vivió en un hábitat boscoso abierto, distinto al hábitat selvático cerrado documentado en el Awash medio.

“Por tanto, nuestro estudio muestra diferencias ambientales entre las áreas habitadas por el Ardipithecus ramidus, uno de los primeros homínidos que vivió en Gona y el Awash medio hace 4,5 millones de años”, afirma Sileshi Semaw.

Un yacimiento de Ardipithecus

Gona es uno de los dos yacimientos paleoantropológicos de África donde se ha descubierto la especie de homínido conocida como Ardipithecus ramidus, que se encuentra entre las primeras especies de homínidos bípedos que vivieron en África Occidental.

Solo otras dos especies de homínido conocidas como Ardipithecus kaddaba, datada en 6 millones de años, hallada también en Gona, y Sahelanthropus tchadensis descubierta en Chad, África Central, datada en 7 millones de años, son más antiguas.

Frost, S. R., Simpson, S. W., Levin, N. E., Quade, J., Rogers, M. J., & Semaw, S. (2020). Fossil Cercopithecidae from the Early Pliocene Sagantole formation at Gona, Ethiopia. Journal of Human Evolution, 144, 102789. doi: 10.1016/j.jhevol.2020.102789.
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