Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico (CEPARQ-UAB) han descubierto en la Cova Gran de Santa Linya los restos de una mujer atribuidos a Homo sapiens, que vivió en el Prepirineo oriental a finales del Paleolítico Superior, hace unos 14.000 años. Los restos prehistóricos de humanos modernos en la península Ibérica son muy escasos. El estudio de "Linya, la mujer de La Noguera", como ha sido denominada, permitirá profundizar en el conocimiento sobre cómo eran y cómo vivieron los cazadores-recolectores del nordeste peninsular.

Linya Homo sapiens
Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica. Photo Credits: CEPARQ-UAB

16/06/2021 La Cova Gran (Avellanes-Santa Linya, La Noguera, Lleida) preserva innumerables vestigios enterrados en los sedimentos que la conforman, que permiten reconstruir la historia de los últimos 50.000 años de las gentes que vivieron en el Prepirineo de Lleida, desde los neandertales y los primeros Homo sapiens hasta los primeros agricultores y ganaderos.

El equipo de investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPARQ-UAB) que estudia la Cova Gran desde el año 2002 había hallado registros materiales de entre 45.000 y 4.000 años de antigüedad. Pero no se había localizado nunca ningún resto óseo de los individuos que la habitaron. Hasta la campaña del año pasado, en la que hallaron restos óseos que sin duda pertenecían a un esqueleto humano, en conexión anatómica parcial, a dos metros bajo el suelo de una zona lateral de la excavación. Una localización que no presagiaba la aparición de este tipo de restos.

El conjunto de los restos recuperados, que se han dado a conocer hoy, corresponde a una mujer, que ha sido denominada “Linya, la mujer de La Noguera”. Lo forman dos fémures, uno de ellos conectado a la pelvis, así como huesos largos de las extremidades superiores (húmero, radio/cúbito) e inferiores (tibia y peroné), metápodos y falanges dispersas. El cráneo y el esqueleto axial (vértebras y costillas), aunque presentes, están poco representados.

La datación del estrato donde se encontraron los restos y una datación directa sobre uno de los huesos acotan de forma precisa que la mujer murió hace entre 14.350-14.100 años, correspondiendo al Paleolítico Superior Final, a finales del Pleistoceno.

“Los restos de Linya abren una nueva ventana para acercarnos a las circunstancias de su muerte, pero también a su vida y la de sus contemporáneos en la región. Y a la vez son una pieza clave para conocer la anatomía y el patrimonio genético de las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno del nordeste de la península Ibérica”, destaca Rafael Mora, Catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del CEPARQ. “La combinación de distintas analíticas de orden paleoantropológico, forense, genómico y arqueológico, actualmente en marcha, aportarán indicadores que enriquecerán y corregirán la perspectiva actual de un hallazgo del que disponemos de informaciones preliminares derivadas de la excavación que estamos realizando”.

El estado de conservación de los huesos ha hecho necesario aplicar procesos de estabilización y preservación para los estudios futuros, que se están realizando actualmente en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Depositados en un receptáculo natural

Los restos se encontraron dentro de un espacio considerado un receptáculo natural, delimitado por varios bloques de grandes dimensiones caídos de la visera del abrigo. Actualmente se está investigando si los huesos de las extremidades fueron desplazados hacia el cubículo, mientras el esqueleto axial y el cráneo permanecerían protegidos bajo uno de estos grandes bloques. Lo que sí han constatado los investigadores es que en este espacio se depositó el cuerpo completo de una persona que, a partir de la disposición de los fémures, reposó directamente sobre el suelo en posición decúbito supino. La primera caracterización paleoantropológica realizada indica que la cintura pélvica corresponde a una mujer adulta, posiblemente de pequeño tamaño.

El cuerpo apareció en la base de una secuencia arqueológica en la que se suceden 7 niveles que contienen abundantes restos líticos, fauna y carbones, que señalan su uso como lugar de vivienda. Pero en el lecho sobre el que se instaló el cuerpo no se han recuperado este tipo de indicadores. Actualmente, el equipo de investigación estudia posibles elementos de ajuar funerario, práctica habitual en los entierros de Homo sapiens. El sedimento del espacio delimitado por los bloques se está muestreando para recuperar microrresiduos que puedan indicar si el cadáver estaba cubierto con pieles o fibras vegetales, que justificarían la intención de depositar el cuerpo sin que sea necesario excavar un espacio funerario.

“No se nos escapa la necesidad de ser cautos a la hora de afirmar que se trata de un entierro intencionado”, señala Jorge Martinez-Moreno, investigador del CEPARQ. “El tratamiento mortuorio entre los cazadores-recolectores señala varias posibilidades, que oscilan entre un entierro intencional, un entierro secundario, una aportación parcial del cuerpo, canibalismo o muerte accidental. Estos escenarios los tendremos que evaluar en función de los resultados que proporcione la excavación del espacio en el que han aparecido los restos”, indica.

La datación por Carbono 14 a partir de fragmentos de carbón de los niveles arqueológicos donde han aparecido los restos indica que el depósito sedimentario se formó en menos de un milenio, hace entre 14.400 y 13.500 años. Explicar las causas de este rápido crecimiento de sedimentos, que se acompaña con el desprendimiento de numerosos bloques masivos de la cornisa, está siendo analizado a partir de la geomorfología y el relleno sedimentario de este sector del abrigo.

Un momento de cambios ecológicos

El intervalo temporal datado apunta a que Linya y las personas que formaron parte su grupo vivieron en un momento climatológicamente crítico. Hace unos 14.700 años, las condiciones climáticas globales extremadamente frías y rigurosas que caracterizaron el Último Máximo Glacial (entre 30.000-15.000 años) viraron de forma repentina en menos de 100 años hacia un nuevo régimen climático similar al actual. Este evento, conocido como oscilación de Bölling/Allerød, entre 14.700 y 12.900 antes del presente, se caracterizó por un aumento de la temperatura y la pluviosidad, que provocó cambios ecológicos relevantes.

Aunque el impacto de este evento sobre el Prepirineo es poco conocido, algunos indicadores recuperados en Cova Gran permiten analizar su incidencia. El estudio de los carbones indica que los grupos humanos que se instalaron durante la Última Glaciación usaron como combustible solo madera del pino de montaña (Pynus sylvestris). En la secuencia que se está excavando actualmente, donde han aparecido los restos de Linya, además de carbones de pino de montaña se identifican nuevos taxones, como enebro (Juniperus), cerezo (Prunus) y espino cerval (Rhamus catharticus/saxatilis), un conjunto arbóreo y arbustivo que evoca unas condiciones climáticas más suaves, distintas al rigor que caracteriza los bosques del Último Máximo Glaciar.

Muy pocos restos de Homo sapiens en la península Ibérica

El descubrimiento de restos humanos en la península Ibérica atribuidos al Paleolítico Superior Final (entre 20.000-12.000 años) es escaso. En este sentido, Cova Gran será clave para conocer mejor cómo eran anatómicamente y de dónde venían las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno.

Un estudio paleogenético reciente realizado por el instituto Max Planck sobre los restos recuperados en la Cueva del Mirón (Santander) y Balma Guilanyà (Lleida) indica que la secuenciación del genoma de la llamada Dama Roja del Mirón, de hace 20.000 años, mostraba estrechos vínculos con las poblaciones humanas de Europa Occidental. Una situación que cambia en los restos de Balma Guilanyà, 1.000 años posterior a los restos de Cova Gran, en los que continúan estos marcadores genéticos comunes en las poblaciones europeas, con nuevos indicadores que están presentes en las poblaciones de la península Itálica.

En el intervalo de 20.000-13.000 años el genoma de las poblaciones de los Pirineos registra, pues, contactos entre las poblaciones de las penínsulas mediterráneas. “¿Quizás las nuevas condiciones climáticas del Bölling/Allerød permitieron establecer contactos regulares entre estas zonas geográficas?” se preguntan los investigadores. “Los restos humanos de Cova Gran serán claves para evaluar la solidez de esta interesante intuición”, señalan.

El equipo del CEPARQ está convencido de que el inesperado descubrimiento de Linya permitirá modular las nociones que tenemos sobre la anatomía de aquellos Homo sapiens, “de los que tenemos un conocimiento menos preciso que sobre los neandertales”, apuntan. También, señalar “las causas que llevaron a que apareciera en un espacio configurado por grandes bloques profundizará en el conocimiento sobre los comportamientos y decisiones tomadas por aquella gente ante un hecho trascendente y cotidiano como es el de la muerte: qué tratamiento siguieron aquellos que forman parte de nuestro colectivo, pero que ya no están presentes. Los restos de Linya generan múltiples desafíos, que esperamos poder revelar los próximos años”, concluyen.

La importància arqueològica de la Cova Gran de Santa Linya

La Cova Gran de Santa Linya, descubierta en 2002, es un yacimiento de más de 2.500 metros cuadrados, considerado clave para el estudio de la presencia humana en el nordeste de la península Ibérica.

Es uno de los pocos yacimientos de la región mediterránea en el que se han identificado vestigios de momentos de “transición”, como el de los últimos neandertales (hacia 45.000 años) y la aparición de los primeros humanos modernos (entre 37.000 y 30.000 años), la pervivencia de estos durante el Último Máximo Glaciar (entre 20.000 y 15.000 años) y la aparición de los primeros agricultores y ganaderos (entre 7.000 y 4.000 años).

La investigación que el equipo del CEPARQ-UAB lleva a cabo en la Cova Gran de Santa Linya cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Servicio de Arqueología y Paleontología y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, el Institut d’Estudis Ilerdencs de la Diputación de Lleida, la Fundación Palarq, la Leakey Foundation y el Ayuntamiento de Les Avellanes i Santa Linya.

Notícia Universitat Autònoma de Barcelona.


cultura muerte neandertales humanos modernos Nohemi Sala

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

La investigadora del CENIEH Nohemi Sala ha obtenido 1,5 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación, a través de una beca ERC-Starting Grant, para rastrear en el registro fósil las raíces y la evolución del comportamiento funerario de nuestros ancestros.
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Nohemi Sala investigadora principal del proyecto ERC-Starting Grant. Credits: Nohemi Sala

Todas las sociedades actuales tienen un tipo u otro de cultura funeraria, uno de los comportamientos que más nos aproxima a la complejidad de la mente humana. Pero la aparición de este comportamiento es uno de los aspectos más polémicos en el campo de la evolución humana. ¿Cuándo comenzaron nuestros antepasados a adquirir cultura de la muerte?, ¿cómo se ha manifestado este comportamiento en el tiempo y en el espacio?, ¿apareció esta práctica en diferentes especies de manera independiente?

Hay diversas maneras de abordar estas preguntas y, en particular, a la cuestión de si la cultura de la muerte precede a los neandertales y humanos anatómicamente modernos. Hasta la fecha, los análisis en arqueología paleolítica se han centrado en el contexto arqueológico, es decir, si los esqueletos se conservan completos o no, existencia de fosa funeraria o presencia de objetos que pudieran interpretarse como elementos simbólicos o ajuares. Esta visión restringe el comportamiento funerario casi exclusivamente a los enterramientos, algo excepcionalmente raro antes del Pleistoceno superior, que comienza hace 127.000 años.

Por este motivo, es necesario encontrar nuevos enfoques metodológicos que permitan darle protagonismo a lo que se ha preservado hasta nuestros días: los huesos humanos. El registro fósil europeo es una fuente fundamental de información debido a la abundancia de esqueletos fósiles. Y ahí es donde entra la tafonomía forense, una disciplina que puede ayudar a dilucidar aspectos fundamentales en este campo. Sería algo parecido a las “autopsias” de los fósiles humanos para intentar averiguar cómo murieron y, sobre todo, qué les sucedió a los restos desde la muerte del individuo hasta su excavación.

Esta línea de investigación ha cristalizado en el proyecto titulado DEATHREVOL: las raíces y la evolución de la cultura de la muerte. Una investigación tafonómica del registro paleolítico europeo, que ha sido seleccionado para recibir financiación dentro del programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, y se desarrollará durante los próximos cinco años en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

“Es el primer proyecto a gran escala centrado en un estudio tafonómico exhaustivo del registro fósil europeo”, explica la especialista en tafonomía del CENIEH Nohemi Sala, miembro del equipo de investigación de Atapuerca e investigadora del programa Juan de la Cierva-Incorporación, que ha obtenido 1,5 millones de euros de financiación para este proyecto presentado en la convocatoria 2020.

Para llevarlo a cabo será necesaria la participación de un amplio equipo de académicos y una red de métodos que incluyen análisis tafonómicos, reconstrucciones virtuales para análisis forenses, estudio de patrones de distribución espacial, la relación global de diferentes yacimientos y modelos matemáticos para interconectar el amplio espectro de datos recopilados.

Proyectos altamente competitivos

Los proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés) denominados “Starting Grant” (subvención inicial) están dirigidos a investigadores con una experiencia posdoctoral de entre 2 y 7 años, que reúnan un currículum de investigación destacado y que presentan una propuesta científica de excelencia en la frontera del conocimiento. Están considerados los más prestigiosos del marco de investigación europeo y, por tanto, son altamente competitivos.

En la convocatoria de 2020 han sido seleccionados 436 investigadores de 25 países de la Unión Europea y países asociados de los cuales 23 se realizarán en centros de investigación españoles. De estos 23 proyectos, cuatro corresponderían al campo de las humanidades y únicamente uno de ellos estaría centrado en Paleoantropología.

Noticia CENIEH

El asentamiento de Europa podría ser resultado de varias oleadas migratorias de una misma población

El asentamiento de Europa podría ser resultado de varias oleadas migratorias de una misma población

El CENIEH realiza el análisis morfológico y métrico de los molares inferiores de la mandíbula de Montmaurin-La Niche (Francia) mediante microtomografía computarizada, con objeto de estudiar el origen de los neandertales.

Europa oleadas migratorias población
Reconstrucción virtual de la mandíbula de Montmaurin-La Niche/M. Martínez de Pinillos

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), con la colaboración de la paleoantropóloga Amélie Vialet del Muséum National d’Histoire Naturelle (MNHN) de París, acaba de publicar en la revista Journal of Human Evolution un detallado estudio externo e interno de los molares de la mandíbula del yacimiento francés de Montmaurin-La Niche, cuyos resultados refuerzan la hipótesis de que el asentamiento de Europa podría ser el resultado de varias oleadas migratorias, en momentos diferentes, provenientes de una misma población de madre.

Este artículo liderado por las investigadoras Marina Martínez de Pinillos (CENIEH) y Laura Martín-Francés (CENIEH y PACEA-Universidad de Burdeos), pretende arrojar luz al origen de los neandertales. Los últimos datos obtenidos de estudios paleontológicos y geomorfológicos sitúan a la mandíbula de Montmaurin-La Niche en una posición cronológicamente intermedia entre los fósiles del Pleistoceno Medio y los neandertales.

La técnica de la microtomografía axial computarizada  (microCT) ha permitido comparar los molares de está mandíbula con las estructuras externas e internas de más de 400 molares del Pleistoceno y Holoceno de Europa, Asia y África.

Este exhaustivo análisis métrico y morfológico ha revelado que, si bien la mandíbula está más estrechamente relacionada con las poblaciones africanas y eurasiáticas del Pleistoceno Inferior y Medio, la morfología del esmalte y de la dentina así como las proporciones de la cavidad pulpar son similares a la de los neandertales. “Sin embargo, los valores del grosor de esmalte absoluto y relativo (2D y 3D) muestran una mayor afinidad con aquellos exhibidos por algunos homininos del Pleistoceno Inferior”, señala Marina Martínez de Pinillos.

Posible hibridación

En las últimas décadas, los hallazgos en Europa de restos fósiles humanos del Pleistoceno Medio han instado a reabrir el debate sobre el escenario evolutivo del género Homo en dicho continente. “La gran variabilidad encontrada entre los diferentes fósiles del Pleistoceno Medio europeo, no puede ser obviada a la hora de estudiar la evolución humana en nuestro continente” afirma Laura Martín-Francés.

La variabilidad en las poblaciones europeas del Pleistoceno Medio podría indicar diferentes migraciones en distintos momentos y/o fragmentación de la población, pero también puede ser que se deba a la posible hibridación entre residentes y nuevos pobladores.

Corte parasagital a nivel de los molares derechos/M. Martínez de Pinillos

Martínez de Pinillos, M., Martín-Francés, L., Bermúdez de Castro, J. M., García-Campos, C., Modesto-Mata, M., Martinón-Torres, M., & Vialet, A. (2020). Inner morphological and metric characterization of the molar remains from the Montmaurin-La Niche mandible: the Neanderthal signal. Journal of Human Evolution, 145, 102739. doi: 10.1016/j.jhevol.2019.102739.

 

Noticia CENIEH

 

 


Un estudio propone la baja diversidad genética de los neandertales como principal causa de su extinción

Nuevos datos apoyan la teoría de la baja diversidad genética de los neandertales como principal causa de su extinción

Vértebra con UTF (asterisco)

¿Qué provocó la desaparición de Homo neanderthalensis, una especie que, aparentemente, tenía tantas capacidades como Homo sapiens? Hay varias teorías que tratan de explicarlo: el clima, la competencia con Homo sapiens, la baja diversidad genética… Un estudio en el que participa la Universitat de València (UV) analiza la primera vértebra cervical de varios neandertales y confirma que la diversidad genética de la población era baja, lo que dificultó su capacidad de adaptación a posibles cambios del entorno y, por tanto, su supervivencia. La investigación ha sido publicada en Journal of Anatomy.

En el estudio ha participado el profesor Juan Alberto Sanchis Gimeno, del Departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Facultat de Medicina i Odontologia de la Universitat de València; el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH). Se han analizado tres vértebras del yacimiento de Krapina (Croacia) y revisado el material de otros yacimientos.

Los neandertales habitaron el continente europeo hasta hace apenas 30.000 años y su desaparición continúa siendo un misterio. Para conocer su diversidad genética se ha trabajado descifrando su genoma, pero también analizando diferentes caracteres anatómicos del registro fósil de la especie. “En este estudio nos hemos centrado en las variantes anatómicas de la primera vértebra cervical, conocida como atlas. Las variantes anatómicas de esta vértebra tienen una alta relación con la diversidad genética: cuanto mayor es la prevalencia de este tipo de variantes anatómicas, menor es la diversidad genética poblacional”, explica el investigador del MNCN, Carlos A. Palancar.

En Homo sapiens las variantes anatómicas del atlas han sido ampliamente estudiadas en los últimos años. En el caso de los humanos modernos, el atlas muestra alguna de las distintas variantes anatómicas en casi el 30% de los casos. “Sin embargo, probablemente debido a la mala preservación que tiene esta vértebra cervical y el poco material recuperado en el registro fósil, los atlas de neandertales apenas se han observado bajo esta lupa”, aclara el investigador de la Universidad de Valencia Juan Alberto Sanchis Gimeno.

Recientemente, investigadores del Grupo de Paleonantropología del MNCN determinaron la presencia de diferentes variantes anatómicas en los atlas de los neandertales del yacimiento de El Sidrón (Asturias). Con el objetivo de confirmar la alta prevalencia de las variantes anatómicas de esta especie analizaron exhaustivamente los atlas fósiles de los neandertales del yacimiento de Krapina (Croacia). “Krapina es un yacimiento de alrededor de 130.000 años de antigüedad, frente a los cerca de 50.000 que tiene El Sidrón. Es el yacimiento del que se ha recuperado un mayor número de restos neandertales, lo que lo convierte en una muestra de especial interés en el análisis de la diversidad genética de esta especie ya que potencialmente todos los individuos pertenecían a una misma población”, apunta Daniel García-Martínez, investigador del CENIEH.

El estudio de la anatomía de los tres atlas recuperados en este yacimiento ha revelado la presencia de variantes anatómicas en dos de ellos (66%). Una de ellas, conocida como Unclosed Transverse Foramen, UTF, tiene una prevalencia de tan sólo un 10% en humanos modernos. “Comprobar la presencia de estas variantes anatómicas en Krapina, junto con la revisión de otros atlas presentados a la comunidad científica que hasta ahora no se han analizado bajo esta perspectiva y que arroja datos similares (más del 50%), sugieren que la cantidad de variantes en los neandertales es significativamente mayor que la de humanos actuales”, afirma Palancar. “Estos datos apoyan la teoría de que su diversidad genética era muy baja y confirma que esta pudo ser una de las causas de su desaparición”, concluye el investigador del MNCN Markus Bastir.

 

Noticia Asociación RUVID Fuente: UV

Un estudio propone la baja diversidad genética de los neandertales como principal causa de su extinción

EL CENIEH participa en un artículo publicado en la revista Journal of Anatomy sobre la primera vértebra cervical, atlas, de varios neandertales de yacimiento de Krapina (Croacia), que confirman que la diversidad genética de estas poblaciones era menor

neandertales extinción
Atlas (Kr.98) recuperado del yacimiento de Krapina. Credits: Carlos A. Palancar et al

¿Qué provocó la desaparición de Homo neanderthalensis, una especie que, aparentemente, tenía tantas capacidades como Homo sapiens? Hay varias teorías que tratan de explicarlo: el clima, la competencia, la baja diversidad genética… Daniel Garcia Martínez, investigador el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) participa en un estudio, publicado en la revista Journal of Anatomy, sobre la primera vértebra cervical de varios neandertales que confirma que la diversidad genética de la población era baja, lo que dificultó su capacidad de adaptación a posibles cambios del entorno y, por tanto, su supervivencia.

Los neandertales habitaron el continente europeo hasta hace apenas 30.000 años y su desaparición continúa siendo un misterio. Para conocer su diversidad genética se ha trabajado descifrando su genoma pero también analizando diferentes caracteres anatómicos del registro fósil de la especie.

“Nos hemos centrado en las variantes anatómicas de la primera vértebra cervical, conocida como atlas. Las variantes anatómicas de esta vértebra, tienen una alta relación con la diversidad genética: cuanto mayor es la prevalencia de este tipo de variantes anatómicas, menor es la diversidad genética poblacional”, explica el investigador del MNCN, Carlos A. Palancar.

En H. sapiens las variantes anatómicas del atlas han sido ampliamente estudiadas en los últimos años. En el caso de los humanos modernos, el atlas muestra alguna de las distintas variantes anatómicas en casi el 30% de los casos.

El Sidrón

En este estudio en la que también han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN-CSIC) y la Universidad de Valencia se han analizado tres vértebras del yacimiento de Krapina (Croacia) y revisado el material de otros yacimientos como El Sidrón (Asturias).

Recientemente, investigadores del Grupo de Paleonantropología del MNCN, determinaron la presencia de diferentes variantes anatómicas en los atlas de los neandertales de El Sidrón, Con el objetivo de confirmar la alta prevalencia de estas variantes anatómicas de esta especie analizaron exhaustivamente los atlas fósiles de los neandertales del yacimiento de Krapina.

“Krapina es un yacimiento de alrededor de 130.000 años de antigüedad, frente a los cerca de 50.000 que tiene El Sidrón. Es el yacimiento del que se ha recuperado un mayor número de restos neandertales, lo que lo convierte en una muestra de especial interés en el análisis de la diversidad genética de esta especie ya que potencialmente todos los individuos pertenecían a una misma población”, apunta Daniel García-Martínez.

Diversidad genética

El estudio de la anatomía de los tres atlas recuperados en este yacimiento ha revelado la presencia de variantes anatómicas en dos de ellos (66%). Una de ellas, conocida como Unclosed Transverse Foramen, UTF, tiene una prevalencia de tan sólo un 10% en humanos modernos.

“Comprobar la presencia de estas variantes anatómicas en Krapina, junto con la revisión de otros atlas presentados a la comunidad científica que hasta ahora no se han analizado bajo esta perspectiva y que arroja datos similares (más del 50%), sugieren que la cantidad de variantes en los neandertales es significativamente mayor que la de humanos actuales”, afirma Palancar.

“Estos datos apoyan la teoría de que su diversidad genética era muy baja y confirma que esta pudo ser una de las causas de su desaparición”, concluye el investigador del MNCN Markus Bastir.

Palancar C.A., García-Martínez D., Radovčić D., et al. (2020) Krapina atlases suggest a high prevalence of anatomical variations in the first cervical vertebra of Neanderthals. Journal of Anatomy DOI: https://doi.org/10.1111/joa.13215
Noticia CENIEH

Un estudio genómico en muestras de neandertales y en humanos actuales indica la disminución de las variantes genéticas asociadas al TDAH

Un estudio genómico en muestras de neandertales y en humanos actuales indica la disminución de las variantes genéticas asociadas al TDAH

Tal como apuntan los autores, la elevada prevalencia actual del TDAH podría ser consecuencia de una selección favorable que se habría producido en el pasado

La frecuencia de variantes genéticas asociadas al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) ha disminuido de forma progresiva en el linaje evolutivo humano desde el Paleolítico hasta la actualidad, según un artículo publicado en la revista Scientific Reports.

El nuevo estudio genómico compara diversas variantes genéticas asociadas con el TDAH descritas en poblaciones europeas actuales para evaluar su evolución en muestras de la especie humana modernas y antiguas (Homo sapiens) y en muestras arcaicas de neandertales (Homo neanderthalensis). Según las conclusiones, la tendencia a la baja que se observa en poblaciones europeas no se podría explicar ni por la mezcla genética con poblaciones africanas ni por la introgresión de segmentos genómicos neandertales en nuestro genoma.

La investigación está dirigida por Bru Cormand, catedrático de la Facultad de Biología y miembro del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER), y por el investigador Òscar Lao, del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), integrado en el Centro de Regulación Genómica (CRG). En el trabajo, cuya primera autora es la investigadora del CNAG-CRG Paula Esteller —actualmente estudiante de doctorado en el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF)— también participan grupos de investigación de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y de la Universidad Estatal de Medicina de Nueva York, en Estados Unidos.

TDAH neandertales
Los expertos Paula Esteller, Bru Cormand y Òscar Lao

El TDAH: ¿un valor adaptativo en el linaje evolutivo de los humanos?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una alteración del neurodesarrollo que puede tener un gran impacto en la vida de los afectados. Caracterizado por la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención, es muy frecuente en las poblaciones actuales —tiene una prevalencia del 5 % en niños y adolescentes— y se puede alargar hasta la edad adulta.

Desde un punto de vista evolutivo, se esperaría que algo que es perjudicial tienda a desaparecer. Para explicar que no haya sido así, se han propuesto varias hipótesis naturales, especialmente centradas en el contexto de la transición del Paleolítico al Neolítico, como la llamada teoría del desajuste (mismatch theory).

«Según esta teoría, los cambios culturales y tecnológicos que se han producido durante los últimos miles de años nos habrían permitido modificar el entorno para adecuarlo a corto plazo a nuestras necesidades fisiológicas. Ahora bien, a largo plazo, estos cambios habrían propiciado un desajuste respecto al entorno en que nuestros ancestros cazadores-recolectores evolucionaron», apuntan los autores.

Así pues, determinados rasgos como la hiperactividad o la impulsividad —que son característicos de personas con TDAH— podrían haber sido selectivamente favorecidos en ambientes ancestrales dominados por un estilo de vida principalmente nómada. En cambio, los mismos rasgos podrían haber devenido no adaptativos en otros entornos asociados a los tiempos más recientes (es decir, mayoritariamente sedentarios).

¿Por qué es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en la infancia y adolescencia?

El nuevo trabajo, basado en el estudio de 20.000 personas afectadas por TDAH y 35.000 controles, revela que las variantes genéticas o alelos asociados al TDAH tienden a encontrarse en genes intolerantes a las mutaciones que ocasionan pérdidas de función, lo que indica la existencia de una presión selectiva sobre este fenotipo.

Tal como apuntan los autores, la elevada prevalencia actual del TDAH podría ser consecuencia de una selección favorable que se habría producido en el pasado. A pesar de ser un fenotipo desventajoso en el nuevo contexto ambiental, la prevalencia seguiría siendo elevada porque no ha habido suficiente tiempo para que disminuya. Sin embargo, debido a la ausencia de datos genómicos disponibles para el TDAH, ninguna de las hipótesis ha podido contrastarse empíricamente hasta ahora.

«Así pues, los análisis que hemos realizado avalan la presencia de presiones selectivas que habrían estado actuando desde hace mucho tiempo en contra de las variantes asociadas al TDAH. Estos resultados son compatibles con la teoría del desajuste, pero sugieren que las presiones selectivas negativas habrían comenzado mucho antes de la transición entre el Paleolítico y el Neolítico, hace unos 10.000 años», concluyen los autores.

 

Artículo de referencia:

 Esteller-Cucala, P.; Maceda, I.; Børglum, A. D.; Demontis, D.; Faraone, S. V.; Cormand, B.; Lao, O. «Genomic analysis of the natural history of attention-deficit/hyperactivity disorder using Neanderthal and ancient Homo sapiens samples»Scientific Reports, mayo de 2020. Doi: 10.1038/s41598-020-65322-4

Noticia Universidad de Barcelona

El paisaje de los Prepirineos que habitaron los neandertales

Científico del CENIEH analiza el paisaje de los Prepirineos que habitaron los neandertales

La reconstrucción de la evolución del paisaje en esta zona es clave para entender los patrones neandertales en la ocupación de este territorio, que funcionó de enlace entre Europa y la península ibérica, conectando las zonas altas de los Pirineos con la cuenca del Ebro
Prepirineos neandertales
Yacimiento de la Roca dels Bous. Credits: Alfonso Benito Calvo

El investigador Alfonso Benito Calvo, responsable de la línea de investigación de Geomorfología y Procesos de Formación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), lidera un artículo que se acaba de publicar en la revista Quaternary Research, donde se analiza la formación de la Roca dels Bous (Lleida), un yacimiento que habitaron los neandertales, en relación con la evolución de este paisaje ocurrida en los Prepirineos durante los últimos 60.000 años.

En este trabajo se han investigado los procesos que sucedieron durante la ocupación neandertal de este yacimiento musteriense, situado en el cañón del río Segre (Sant Llorenç de Montgai), mediante técnicas geomorfológicas 3D desarrolladas a partir de drones, además de técnicas estratigráficas, estadísticas y de datación por Luminiscencia (OSL).

“El paisaje que actualmente percibimos es muy distinto al que habitaron los neandertales. La Roca dels Bous no era un mirador sobre-elevado con vistas al valle, por contra, los datos parecen indicar que estaba junto al fondo del valle y que los neandertales tenían en la palma de la mano los recursos que ofrecía la vega del río Segre, más ancha que en la actualidad”, explica Alfonso Benito Calvo.

La reconstrucción de la evolución del paisaje en esta zona es clave para entender los patrones neandertales en la ocupación de este territorio, que funcionó de enlace entre Europa y la península ibérica, conectando las zonas altas de los Pirineos con la Cuenca del Ebro.

 

Benito-Calvo, A., Arnold, L.J., Mora, R., Martínez-Moreno, J., Demuro, M., 2020. Reconstructing Mousterian landscapes in the southeastern Pyrenees (Roca dels Bous site, Pre-Pyrenees ranges, Spain). Quaternary Research 1–20. https://doi.org/10.1017/qua.2020.29

 

Noticia CENIEH