William Shakespeare Spain play The Two Noble Kinsmen

Hallan la primera obra de Shakespeare llegada a España

Durante una investigación en los fondos sobre filosofía y economía del siglo XVIII del Real Colegio de los Escoceses de Salamanca, el profesor John Stone, de la Facultad de Filología y Comunicación de la UB, hizo un hallazgo inesperado entre los libros antiguos: descubrió lo que los indicios señalan como el primer ejemplar de una obra de William Shakespeare llegado a España. Se trata de una impresión de 1634 de la tragicomedia The two noble kinsmen, escrita a cuatro manos con John Fletcher y considerada la última obra de Shakespeare.

William Shakespeare Spain play The Two Noble Kinsmen
Página del volumen encontrado por Stone con la portada de The two noble kinsmen. Imagen: John Stone/Real Colegio de los Escoceses.

La obra estaba incluida en un volumen integrado por varias piezas de teatro inglés impresas en su mayoría entre 1630 y 1635. «Lo más probable es que las obras llegaran, o bien como parte de la biblioteca personal de algún alumno, o bien a petición del primer rector del Real Colegio de los Escoceses, Hugh Semple, amigo de Lope de Vega y que tenía más obras de teatro en su biblioteca particular», afirma Stone. Así pues, y como se explica en un artículo publicado por el experto en Notes and Queries, la hipótesis más plausible es que las obras fueran adquiridas alrededor de 1635 por algún viajero inglés o escocés que antes de dejar su país quiso llevarse algunas piezas de teatro recientemente publicadas en las Islas Británicas.

Las colecciones de libros ingleses eran escasas en la España de los siglos XVII y XVIII, y concretamente las de teatro inglés eran excepcionales. De hecho, el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español no registra ningún ejemplar de obras de teatro en inglés impresas antes de 1720. El único ejemplar que podría disputarle al hallazgo de Stone el hecho de ser la primera obra de Shakespeare en España es un volumen localizado en el Real Colegio de San Albano, en Valladolid, y que actualmente se conserva en la Folger Shakespeare Library de Washington. Ahora bien, varios estudiosos datan la llegada a España del ejemplar de Valladolid entre 1641 y 1651, por lo que si la obra encontrada por Stone llegó antes de 1640, sería efectivamente el primer impreso de Shakespeare que habría circulado en este país.

Stone descubrió en Salamanca, además del libro que contiene The two noble kinsmen, un segundo volumen de obras de teatro inglés de los mismos años. Si sumamos los dos volúmenes, en total se trata de diecinueve obras teatrales que debieron llegar sin encuadernar a la primera sede histórica del Real Colegio de los Escoceses, en Madrid, en todo caso no más tarde de 1654. «Es un momento en que el teatro inglés se asocia cada vez más con la cultura de élite, y al rector Semple, por sus ambiciones políticas, le convenía estar informado de lo que pasaba en Londres», explica Stone para poner en contexto el hallazgo.

Tras la llegada a Madrid, las obras se fueron trasladando a las diferentes sedes que ha tenido la biblioteca del Real Colegio de los Escoceses. Los datos históricos permiten reconstruir ese recorrido: las obras fueron de la sede original en Madrid al edificio del Colegio de los Irlandeses de Alcalá de Henares, donde permanecieron de 1767 a 1770; después, estuvieron en la sede del Real Colegio de los Escoceses de Valladolid de 1770 a 1985, y finalmente, desde 1985 se encuentran en el Real Colegio de los Escoceses de Salamanca, donde las ha descubierto Stone.

El investigador de la UB afirma que el hallazgo de la obra de Shakespeare hace patente el interés de estudiar a fondo la biblioteca del Real Colegio de los Escoceses y su colección de obras inglesas, tanto de literatura como de otros ámbitos. De hecho, Stone no estudia las obras literarias del Real Colegio de los Escoceses. El experto forma parte de un proyecto de investigación sobre la recepción en España de Adam Smith y estaba buscando reseñas de su obra The wealth of nations, de la que el rector del Real Colegio de los Escoceses John Geddes tradujo diferentes capítulos al castellano. Fue en medio de esta investigación cuando por azar encontró la pieza de Shakespeare.

 

William Shakespeare Spain play The Two Noble Kinsmen
The volume containing The Two Noble Kinsmen. Photo: John Stone/ Royal Scots College

Referencia del artículo:

John Stone.  «The two noble kinsmen and Eighteen other newly discovered early modern English quartos in an Hispano-Scottish collection»Notes and Queries, 23 de julio de 2020. Doi: https://doi.org/10.1093/notesj/gjaa089

 

Noticia Universitat de Barcelona


Identifican detalles desconocidos en los templetes del patio de los Leones en la Alhambra

Investigadores de la Universidad de Sevilla, la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza) y la Universidad de Granada han identificado, a través del dibujo, detalles hasta ahora desconocidos en los mocárabes de los templetes del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada, un monumento catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

templetes Patio de los Leones Alhambra Granada, España
Patio de los Leones, Alhambra (Granada, España). Expertos de la Universidad de Sevilla, la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza) y la Universidad de Granada colaboran en esta investigación que ha documentado detalles del monumento que hasta ahora eran prácticamente desconocidos

Para conocer mejor y para facilitar la conservación de estos elementos arquitectónicos del siglo XIV, tras la reseña de numerosas reparaciones en siglos posteriores, se ha seguido una novedosa metodología basada en tres análisis gráficos complementarios entre sí: primero se han revisado destacadas imágenes entre los siglos XVII y XX; después se han acometido nuevos dibujos con ordenador, hasta ahora inexistentes, sobre sus mocárabes, siguiendo los principios teóricos de su agrupación geométrica; y por último, se ha realizado un escaneado tridimensional para conocer con precisión su estado actual a partir de la nube de puntos obtenida.

La comparación entre dibujos ha permitido comprobar por primera vez que los mocárabes de ambos templetes tienen distinta configuración y diferente número de piezas. Además, se han detectado deformaciones geométricas en el diseño original nazarí, identificando piezas hasta ahora desconocidas, más otras deformaciones debidas a las variadas reparaciones causadas por importantes amenazas a las que los templetes y sus mocárabes han sobrevivido durante siglos, a pesar de su fragilidad constructiva.

“Por primera vez en este artículo se documentan y se analizan pormenores que hasta ahora eran prácticamente desconocidos en la bibliografía científica”, afirma el profesor de la Universidad de Sevilla y coautor de este trabajo, Antonio Gámiz.

Los mocárabes -o muqarnas- constituyen uno de los más singulares episodios arquitectónicos de la Alhambra nazarí y del arte islámico medieval por su sofisticada construcción geométrica tridimensional. Son pequeños prismas que se agrupan generando una gran diversidad de configuraciones espaciales, adaptando su composición a situaciones arquitectónicas muy diversas en cornisas, arcos, capiteles y bóvedas. Alcanzaron gran virtuosismo durante el reinado de Muhammad V (1354-1359 y 1362-1391) en el que se acometieron obras cruciales en los palacios de la Alhambra.

Esta investigación ha contado con la colaboración del Patronato de la Alhambra y Generalife.

Referencia bibliográfica

Antonio Gámiz Gordo; Ignacio Ferrer Pérez-Blanco; Juan Francisco Reinoso Gordo (2020): The Pavilions at the Alhambra's Court of the Lions: Graphic Analysis of Muqarnas. Sustainability, 12 (16), 6556 (Special Issue Cultural Heritage and Natural Disasters) MDPI, Switzerland. ISSN 2071-1050. DOI: 10.3390/su12166556

Noticia Universidad de SevillaUniversidad de Granada sobre los detalles hasta ahora desconocidos en los mocárabes de los templetes del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada.


Identificada la primera traducción íntegra de la Utopía de Tomás Moro: fue al español y para implantarse en América

Identificada la primera traducción íntegra de la Utopía de Tomás Moro: fue al español y para implantarse en América

Una tesis doctoral realizada por Víctor Lillo Castañ en el Departamento de Filología Española determina el autor, Vasco de Quiroga, y la fecha, en torno al 1530, de la primera traducción completa a una lengua vernácula de la Utopía de Tomás Moro en un manuscrito conservado en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid y aún sin publicar.

Utopía Tomás Moro español
Manuscrito de la primera traducción íntegra de la "Utopía" de Tomás Moro, conservado en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid): fue al español. Fuente: Biblioteca del Palacio Real, Patrimonio Nacional

La primera traducción completa de la Utopía de Tomás Moro se escribió en lengua castellana y fue obra de Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán, quien, además, la empleó para organizar políticamente dos pueblos habitados por indígenas en México en la década de 1530. Así lo concluye la tesis doctoral que ha defendido Víctor Lillo Castañ en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

El investigador ha probado que la traducción de Utopía de Vasco de Quiroga no se había extraviado, como se creía, sino que se conserva en un manuscrito custodiado en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, que gestiona Patrimonio Nacional. Esta traducción era anónima, estaba sin fechar y, a pesar de que su existencia se conocía por el catálogo de la Biblioteca, no se había datado ni identificado al autor y prácticamente había pasado desapercibida hasta ahora.

Lillo Castañ, que ha editado el texto por primera vez, ha demostrado que la traducción es la que anunció Vasco de Quiroga en un informe al Consejo de Indias y la ha fechado entre 1532 y 1535. Una datación relevante, que confirma que la versión castellana es la primera traducción vernácula de la obra y se avanza mucho a la de Jerónimo Antonio de Medinilla, publicada en 1637, que solo contiene el libro II y ha sido considerada tradicionalmente la primera traducción al español del texto de Tomás Moro.

“Los conocimientos sobre la repercusión de la Utopía en España han experimentado, así, un giro notable, pues hasta ahora se consideraba que la obra de Tomás Moro había tenido un eco escaso y tardío”, destaca Joan Curbet, profesor de la UAB y secretario del tribunal de la tesis doctoral de Lillo Castañ.

La traducción identificada ahora es completa y el texto base empleado fue la edición de Florencia, de 1519. Anteriormente, sólo se había publicado una traducción al alemán, en 1524, que solo incluía el libro II de Utopía.

La investigación

Víctor Lillo Castañ

Víctor Lillo Castañ ha identificado la autoría de Vasco de Quiroga después de leer un texto que este escribió en México, en 1535, y que envió a un miembro del Consejo de Indias, en el que indicaba que había fundado dos pueblos habitados por indígenas que se regían por unas leyes muy similares a las de la Utopía de Tomás Moro.

En este informe, que se conserva actualmente en la Biblioteca Nacional (BNE, Mss/ 7369), Quiroga decía que adjuntaba su traducción de la obra para que se entendiera mejor su plan de organización social, pero esta traducción no se halla en el manuscrito de la BNE y  se había dado por perdida.

“Debido a la letra de los dos copistas y a un indicio interno es posible fechar el texto, sin lugar a dudas, en época de Carlos V, verosímilmente en la década de 1530. De la comparación entre el texto latino de Utopía y la traducción castellana se desprende que el traslado es muy fiel al original, del que difiere en contadísimas ocasiones”, precisa el investigador.

“Víctor Lillo ha atado dos cabos: la traducción castellana anónima de la Biblioteca del Palacio Real y el informe de Vasco de Quiroga y ha demostrado filológicamente con su tesis, sin asomo de duda, que el manuscrito es la traducción anunciada por Vasco”, señala la profesora de la UAB María José Vega,  que ha dirigido la tesis doctoral.

Una Utopía para implantar en el México del siglo XVI

Tomás Moro escribió su obra en latín para que se leyera por toda la Europa culta del Quinientos y la llamó De optimo reipublicae statu deque nova insula Vtopia, es decir, “sobre el mejor sistema de gobierno y sobre la isla de Utopía”, título que no suelen recoger las ediciones modernas.

“La gran ironía del libro, que mezcla burlas y veras en proporción nada fácil de determinar, estriba en que utopía es una palabra inventada por Moro a partir del griego y que está formada por el prefijo “ou-”, que significa “no”, y “-topos”, que quiere decir “lugar”, por lo que la traducción literal del término sería el no-lugar. No obstante, Vasco de Quiroga leyó con fascinación la obra de Tomás Moro y, contra el escepticismo que revelaba su título, él lo vio como un proyecto que se podía realizar llevándola a la práctica en Nueva España, en el México del siglo XVI”, explica Víctor Lillo Castañ.

Vasco fundó dos comunidades de indígenas, en México y en Michoacán, que bautizó con el nombre de pueblos-hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la Laguna.

“El rasgo más notable es que las ordenanzas que los regían eran casi idénticas a las leyes de Utopía. Vasco había ideado estos dos pueblos, que quería multiplicar por toda Nueva España, para evitar que conquistadores y colonos esclavizaran a las poblaciones indígenas y también para escolarizarlas e introducirlas en la fe cristiana”, manifiesta el investigador.

Víctor Lillo Castañ ha leído su tesis doctoral “Vasco de Quiroga y la Utopía de Tomás Moro en Nueva España: estudio y edición del manuscrito II/1087 de la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid” dentro del Programa de Doctorado de Filología Española de la UAB, reconocido con mención de excelencia, el pasado mes de julio.

 

 

Noticia Universitat Autònoma de Barcelona sobre la primera traducción íntegra de la Utopía de Tomás Moro, al español.


Reconstrucción sin precedentes en 3D de cráneos precolombinos del Caribe y Sudamérica

Reconstrucción sin precedentes en 3D de cráneos precolombinos del Caribe y Sudamérica

El Laboratorio de Cartografía Digital y Análisis 3D del CENIEH ha colaborado en la reconstrucción de 13 cráneos que forman parte de una valiosa colección del Museo Antropológico Montané de Cuba
reconstrucción 3D cráneos precolombinos
Cráneo con deformación tabular oblicua. Credits: G. Rangel de Lázaro et al

Alfonso Benito Calvo, responsable del Laboratorio de Cartografía Digital y Análisis 3D del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha colaborado en la reconstrucción en 3D de una selección representativa de 13 cráneos humanos precolombinos, deformados y no deformados, que forman parte de una valiosa colección de cráneos prehispánicos del Museo Antropológico Montané de Cuba.

Tanto los cráneos deformados como los no deformados han sido digitalizados con el escáner portátil de luz estructurada Artec Space Spider, con el cual se obtuvieron modelos tridimensionales basados en las muestras reales. “Los modelos 3D de los cráneos precolombinos cubanos se han realizado con micras de precisión”, señala Alfonso Benito.

La reconstrucción 3D de los cráneos permitirá la investigación sistemática precisa y la difusión de los cráneos en distintos medios audiovisuales y plataformas en línea, y además son un medio perfecto para dar a conocer los recursos intangibles asociados, como son las experiencias, ritos e historias que rodean a dichos cráneos.

Este trabajo liderado por Gizéh Rangel-de Lázaro (Museo de Historia Natural de Londres e investigadora asociada del IPHES-URV), se recoge en un artículo publicado recientemente en la revista Virtual Archaeology Reviewen el que también han participado investigadores de la Universidad de Valladolid, del CENIEH y del Museo Antropológico Montané.

Referencia bibliográfica:

Rangel de Lázaro, G., Martínez-Fernández, A., Rangel-Rivero, A., & Benito-Calvo, A. (2020). Shedding light on pre-Columbian crania collections through state of the art 3D scanning techniques. Virtual Archaeology Review (0). doi: 10.4995/var.2021.13742

Noticia CENIEH

cambio climático popular

Impactos del cambio climático estudiados usando el refranero popular

Un estudio del ICTA-UAB presenta una novedosa forma de utilizar el conocimiento local incorporado en los proverbios populares para explorar los efectos del cambio climático a escalas locales. La investigación se ha publicado esta semana en la revista Regional Environmental Change.

Autor: David García del Amo

Los refranes sobre cuestiones ambientales utilizados tradicionalmente por la población local de las zonas rurales de España son considerados poco precisos y fiables en la actualidad debido a los impactos generados por el cambio climático. Así se desprende de un estudio del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) que presenta una novedosa forma de utilizar el conocimiento local incorporado en los proverbios populares para explorar los efectos del cambio climático a escalas locales.

El estudio, publicado en la revista Regional Environmental Change, se llevó a cabo en la zona de Sierra Nevada (Granada), un lugar idóneo para estudiar el cambio climático a través de la opinión de la población local por dos razones principales. Primero, porque las regiones de alta montaña son uno de los ecosistemas más vulnerables del mundo al cambio climático y, en segundo lugar, porque Sierra Nevada ha sido históricamente una región en la que el conocimiento local ha sido de gran importancia para la gestión del agua y la producción agrícola.

Los métodos de pronóstico del tiempo han sido tradicionalmente muy importantes para hacer frente mejor a la variabilidad del clima. "Me impresionó de forma particular los numerosos indicadores (nubes, patrones de viento, comportamiento de los animales) que, aún hoy en día, las personas en el área usan para pronosticar el clima", dice María Garteizgogeascoa investigadora principal del estudio en el que también participaron los investigadores Victoria Reyes-García y David García del Amo, también del ICTA-UAB. Aunque estos indicadores todavía son utilizados por la población local, su confiabilidad percibida está cambiando. "Ya no presto atención a las señales de agua porque ya no son creíbles" o "En el pasado, el ganado solía anunciar la lluvia, pero ahora solo saben cuándo llueve cuando se mojan, ya que la lluvia ahora es impredecible”, son algunas de las afirmaciones realizadas por los habitantes de Sierra Nevada que participaron en este estudio.

El estudio utilizó la información que contienen los proverbios locales para explorar los impactos del cambio climático en los aspectos climáticos del medio ambiente, como la precipitación; en los aspectos físicos, como la capa de nieve; y finalmente, en aspectos biológicos, como los períodos de floración.

Por ejemplo, el refrán “Por Todos los Santos la nieve en los altos, por San Andrés la nieve en los pies” indica la llegada y abundancia de la capa de nieve. Según el proverbio, a principios de noviembre (Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre) se puede encontrar nieve en los picos de las montañas y para final de mes (30 de noviembre) normalmente alcanza altitudes más bajas. Los participantes explicaron, según su percepción, que el proverbio apenas refleja la situación actual, ya que la nieve llega ahora más tarde y es menos abundante. Y, de hecho, los datos científicos y la literatura de la región muestran un retraso en los períodos de nieve.

El proverbio “Septiembre o lleva los puentes o seca las fuentes”, describe la variabilidad de la lluvia durante el mes de septiembre. Según el refrán, septiembre podría ser una época del año en la que llueve mucho (se llevan los puentes) o apenas llueve (las fuentes se secan). Los participantes explicaron que este proverbio ya no es exacto, ya que apenas hay lluvia en septiembre. Y ciertamente, los datos científicos y la literatura para la región muestran que la precipitación ha disminuido en esa época del año. Lo mismo podría decirse de 19 de los 30 proverbios analizados en el estudio.

Asimismo, algunos de los refranes examinados proporcionaron información sobre los impactos del cambio climático aún no descritos por los científicos. Por ejemplo, “Cuando vienen los vilanos es conclusión del verano” codifica el conocimiento sobre el período de floración (finales de agosto, principios de septiembre) de la flor del cardo y otras plantas del mismo género que presentan vilanos (estructuras pelosas para transportarse en el aire). Hoy en día, la mayoría de los participantes consideran que este proverbio ya no es exacto debido a las variaciones en los períodos de floración, aunque los autores del estudio no hallaron literatura local que informara de esas variaciones.

El estudio revela que, aunque los refranes seleccionados son todavía bien reconocidos en general, la población rural local los considera poco precisos hoy en día. De forma especial, las personas de mayor edad y quienes trabajan en el sector primario creen que los proverbios que usaban para guiar sus decisiones en el pasado ya no son confiables. El estudio documenta cómo esta percepción de falta de precisión coincide con las tendencias documentadas por la literatura local, regional y científica y los impactos del cambio climático documentados a través de un Observatorio del Cambio Global establecido en el área en 2007. La precisión percibida proporciona información novedosa para los impactos del cambio climático científicamente indocumentados en el área.

“Muy pocos estudios, y ninguno en España, se han aventurado a estudiar el cambio climático a escala local a través de canciones, historias o proverbios. Sin embargo, este trabajo muestra que, a pesar de algunas limitaciones, estas formas tradicionales de conocimiento local encriptado podrían ser una fuente útil para hacerlo y una oportunidad para interactuar con las comunidades locales. Durante mi trabajo en el campo, los proverbios resultaron ser una herramienta útil para involucrar a los participantes en las discusiones sobre temas de cambio climático ”, dice María Garteizgogeascoa, quien espera que este estudio, junto con la creciente literatura sobre el cambio climático y el conocimiento local, “contribuya a dar visibilidad sobre los beneficios y la necesidad de tener una ciencia del cambio climático que integre diferentes sistemas de conocimiento para desarrollar políticas contextualizadas a las realidades locales y hacerlo de forma más democrática”.

Según la investigadora Victoria Reyes-García “ante la falta de datos meteorológicos del pasado, el conocimiento tradicional recogido en los refranes y otras formas de saber popular puede ser una fuente alternativa de información para entender los impactos del cambio climático”.

Autor: David García del Amo

Artículo de referencia:

Garteizgogeascoa M., García del Amo D., Reyes García V. Using proverbs to study local perceptions of climate change: a case study in Sierra Nevada (Spain)Regional Environmental Change. (2020) https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10113-020-01646-1

 

Noticia del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB)


Tell es-Sin

Nuevos descubrimientos en la necrópolis del yacimiento bizantino de Tell es-Sin, en Siria

Nuevos descubrimientos en la necrópolis del yacimiento bizantino de Tell es-Sin, en Siria

Un estudio publicado en la revista Bioarchaeology of the Near East revela las características de la población que fue enterrada en la necrópolis de Tell es-Sin, un yacimiento bizantino datado entre los siglos V y VII dC que se encuentra en Siria, en la margen izquierda del río Éufrates. Los autores principales del nuevo trabajo antropológico sobre este yacimiento son los investigadores Laura Martínez, de la Facultad de Biología de la UB, y Ferran Estebaranz Sánchez, de la Facultad de Biociencias de la UAB.

También participan en el trabajo el investigador Juan Luis Montero Fenollós, profesor de la Universidad de La Coruña y director del proyecto de excavación del yacimiento de Tell es-Sin, así como otros expertos de la Casa del Oriente y el Mediterráneo (Francia), la Universidad de Yarmouk (Jordania) y la Universidad Mykolas Romeris (Lituania).

Tell es-Sin
El yacimiento de Tell es-Sin ocupa una extensión de veinticinco hectáreas situadas en medio de una zona de paso de los antiguos ejércitos bizantinos y persas sasánidas

El Monte del Diente en la Siria antigua

El yacimiento de Tell es-Sin —del árabe, ‘Monte del Diente’— ocupa una extensión de veinticinco hectáreas situadas en medio de una zona de paso de los antiguos ejércitos bizantinos y persas sasánidas. Está dividido en la acrópolis, la ciudad baja y la necrópolis, que ocupa siete hectáreas. Se encuentra cerca del sudeste de la actual ciudad de Deir ez-Zor —en la frontera entra Siria e Irak— y se considera un kastron, es decir, un puesto de avanzada con funciones tanto administrativas como militares. El tamaño del yacimiento, su estructura urbana y su naturaleza fortificada sugieren que se trataría de una antigua polis cuyo nombre se desconoce todavía.

Tell es-Sin es una de las necrópolis más importantes del Creciente Fértil en Oriente Próximo, «pero todavía se sabe muy poco de ella», apuntan los autores. El nuevo trabajo quiere profundizar en el conocimiento de las poblaciones de la frontera del Imperio Bizantino durante los siglos VI y VII, un periodo del que escasean las necrópolis y los restos esqueléticos.

Una fortificación en medio del mapa militar de Oriente Próximo

«Mesopotamia era una región defensiva estratégica frente a las incursiones e invasiones tanto persas como árabes. En este contexto, Tell es-Sin podría haber sido afectada por la reorganización territorial y militar que realizó el emperador Justiniano, quien promocionó la fortificación de las poblaciones del limes a mitad del siglo VI de nuestra era», detalla Laura Martínez, profesora del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Biología y primera autora del estudio.

Las primeras excavaciones arqueológicas de la necrópolis bizantina de Tell as-Sin datan de 1978 y fueron dirigidas por Asad Mahmoud, director general de Antigüedades y Museos en Deir ez-Zor en aquel momento. En 2005, el trabajo investigador de la primera misión arqueológica sirio-española —coordinada por la Universidad de La Coruña— en la zona puso de relieve la relevancia de la necrópolis del yacimiento de Tell es-Sin, que formó parte del limes Diocletianus en Oriente junto con los de Tell es-Kasr y Circesium (actual ciudad de Buseira). En total, los expertos han identificado 170 hipogeos en una necrópolis que podría contener hasta mil tumbas.

Tumbas y arqueología bizantina en territorio sirio

Como explica Ferran Estebaranz Sánchez, «las muestras procedentes de Tell es-Sin constituyen un conjunto heterogéneo y sesgado de restos esqueléticos que corresponden a tumbas saqueadas durante el transcurso del tiempo; mediante métodos biométricos tradicionales, este estudio antropológico quería proporcionar información sobre el sexo, la edad de la muerte, la estatura y otras variables morfológicas de los individuos hallados en el yacimiento».

La muestra analizada —solo una pequeña parte del número total de enterramientos de Tell es-Sin— incluye los restos humanos procedentes de diez hipogeos excavados por la misión sirio-española. En total, se han analizado un total de 71 individuos (como mínimo, dieciocho corresponderían a hombres, y doce, a mujeres).

Según los expertos, no se ha observado sesgo respecto al sexo o la edad en los restos estudiados, y destaca la falta de niños en comparación con otros lugares (podrían haberse enterrado en otros nichos en la entrada de la tumba). Asimismo, hay como mínimo entre uno y cinco individuos enterrados dentro de cada nicho (la media es de tres cuerpos por nicho, incluyendo subadultos y adultos), de acuerdo con el modelo de sepultura colectiva típico de la Siria antigua.

Pese al estado de fragmentación de los restos, el equipo pudo estimar la estatura de la mayoría de individuos. «La estatura media estimada a partir de los huesos largos de la extremidad superior fue de 174,5 cm para los hombres y de 159,1 cm para las mujeres. Estos valores son muy similares a los estimados a partir del diámetro de la cabeza del fémur: 176,1 cm para los individuos masculinos y 164,5 cm para los femeninos», comenta Estebaranz Sánchez.

«En conclusión —continúa—, la estatura estimada para la población bizantina de Tell es-Sin es similar a la de otras poblaciones bizantinas contemporáneas».

Cerca del 25 % de los individuos presentaban cribra orbitalia, y un 8,5 %, hiperostosis porótica, alteraciones de los huesos craneales tradicionalmente asociadas a cuadros de anemia por deficiencia de hierro o vitaminas, raquitismo, infección u otras condiciones inflamatorias.

La prevalencia de enfermedades articulares degenerativas también era baja, apunta el estudio. En cuanto a la muestra dental, solo un 2,8 % de los dientes presentaban caries, un valor claramente inferior al de otros yacimientos bizantinos contemporáneos de la región que se podría relacionar con la baja muestra analizada en el yacimiento de Tell es-Sin.

Tell es-Sin: el final de un asentamiento con la llegada del Islam

El final del asiento de Tell es-Sin —en el primer cuarto del siglo VII dC— coincidió con las guerras contra los persas sasánidas y las tribus árabes del Islam. A pesar de las condiciones del yacimiento de Tell es-Sin y la situación actual en la región —a raíz de la ocupación por parte del ISIS— el descubrimiento y la excavación de fosas no saqueadas en el futuro es crucial para profundizar en el conocimiento de esta población.

«Por eso, actualmente estamos analizando el patrón de microestriación bucal para poder inferir la dieta de la población y así completar el modelo biocultural de las poblaciones fronterizas con los grandes imperios de la antigüedad», concluyen Laura Martínez y Ferran Estebaranz Sánchez.

Referencia del artículo:

Martínez, L. M.; Estebaranz-Sánchez, F.;  Khawam, R.; Anfruns, J.;  Alrousan, M.;  Pereira, P.; Pérez-Pérez, A.; Montero-Fenollós, J. L. «Human remains from Tell es-Sin, Syria, 2006-2007». Bioarchaeology of the Near East, abril de 2020.

Noticia da Universidad de Barcelona


La Guardia de Jaén

Una antigua fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia de Jaén

Investigadores de la Universidad de Jaén confirman a través de restos arqueológicos la existencia de una antigua fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia

El grupo de investigación 'Patrimonio Arqueológico de Jaén' trabaja con la técnica denominada Arqueología de la Arquitectura, que también han empleado en otros enclaves como los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, o las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, cuyos resultados son de gran valía para el exhaustivo conocimiento de la historia del monumento en cuestión
La Guardia de Jaén
Castillo de La Guardia de Jaén. Foto de Millars, CC BY-SA 3.0 es

Los primeros resultados de los trabajos arqueológicos realizados por el grupo investigación ‘Patrimonio Arqueológico de Jaén’ de la Universidad de Jaén (UJA) en el castillo de La Guardia (Jaén) confirman la existencia de una fortificación iberorromana bajo su estructura, considerada una de las primeras fortificaciones árabes construidas en la Península tras la invasión del año 711.

“Anteriormente habían aparecido indicios de materiales cerámicos y elementos constructivos realizados en las murallas que podían indicar el origen iberorromano de esa fortificación, pero es la primera vez que encontramos indicios arquitectónicos in situ que evidencian la existencia de esa fortificación iberorromana”, explica el catedrático de Historia Medieval de la UJA Juan Carlos Castillo. “Las evidencias arqueológicas de los restos de estas estructuras defensivas han sido localizadas en un solo sondeo porque el resto de áreas excavadas están muy alteradas por las cimentaciones de los edificios medievales y renacentistas, lo que dificulta determinar el origen y la composición de las mismas”, señala. “Sin embargo, en ese corte han aparecido varias líneas de muralla que pueden relacionarse con fortificaciones iberorromanas”, añade.

A través de sus trabajos, los investigadores de la UJA tienen como objetivo analizar el origen del recinto amurallado y los usos de esta fortificación durante la Edad Media. De esta manera, han determinado que la antigua fortificación se convirtió en la base de los nuevos elementos defensivos construidos sobre ella; así como la enorme transformación sufrida a finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna, entre el Siglo XV y Siglo XVI, por parte de los señores de La Guardia de Jaén, los Mesías. “Hemos constatado que la antigua iglesia de Santa María, que se construyó dentro del recinto amurallado, tuvo dos fases constructivas: una medieval, correspondiéndose con un templo pequeño que adapta su cabecera absidal al interior de una bestorre; y otra un poco posterior de mayor tamaño al incorporar criptas funerarias y capillas en los laterales. Más tarde, se llevó a cabo otra modificación al edificarse un nuevo campanario anexo a la iglesia y encastrado en las murallas medievales, obra de Francisco Castillo”, argumenta el catedrático.

La Guardia de Jaén
Castillo de La Guardia de Jaén. Foto de Miguel Ángel Ibáñez / Excmo. Ayuntamiento de La Guardia de Jaén. Dominio público

El plan de actuación del grupo de investigación actualmente se está centrando en la recuperación del alcázar del castillo, abarcando la restauración de sus cuatro torres y lienzos de muralla. Paralelamente, se está llevando a cabo el análisis arqueológico y la recuperación de los sondeos realizados en investigaciones anteriores entre 1995 y 1997, que fueron las primeras actuaciones, en las que ya colaboró la UJA. A su vez, se han abierto dos nuevas áreas de excavación con el objetivo de seguir profundizando en el conocimiento de la evolución histórica del conjunto fortificado de La Guardia y también determinar el grado de conservación de todos sus elementos.

El equipo de la UJA que lidera Juan Carlos Castillo y lo conforman Mercedes Navarro, Mª Victoria Gutiérrez, Vicente Salvatierra, Irene Montilla, José Luis Castillo, Miguel Ruiz Calvente, Carlos Cid, Ana Visedo y Eva Mª Alcázar, trabaja con la técnica conocida como Arqueología de la Arquitectura, cuyos resultados son de gran valía para el exhaustivo conocimiento de la historia del monumento en cuestión. “Esta técnica reivindica el papel de los arqueólogos y permite profundizar en el conocimiento de estos monumentos, descubrir cómo se construyeron y visualizar su transformación durante el tiempo”, explica Juan Carlos Castillo. “Nos permite ‘leer’ lo que cuentan las paredes de los monumentos. Y tras esa lectura podemos conocer aspectos tan importantes como los usos que la construcción ha tenido a lo largo del tiempo o los materiales empleados y sus posteriores reformas. En definitiva, una información de gran interés para reconstruir la historia del castillo y, por extensión, la del entorno al que tenía que defender”, indica.

Esta misma técnica han empleado en el estudio de los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, entre otros, así como en el análisis de un sector de las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, entre otras. En todos ellos, el objetivo común es concretar la interrelación existente entre fortificaciones, territorio y organización político-social en nuestro marco geográfico y, a su vez, recuperar y poner en valor joyas del patrimonio arquitectónico defensivo de la provincia de Jaén, la más prolífera en número de fortificaciones de todo el sur de Europa.

El proyecto en el castillo de La Guardia arrancó en junio de 2019 y el trabajo de campo se extenderá en principio hasta el verano de 2020. Posteriormente, se iniciarán todos los estudios de laboratorio, que se ceñirán al análisis de los materiales, para culminar con la realización de la memoria final, prevista para 2021. “Nuestro objetivo es seguir incrementando el conocimiento histórico de este conjunto y mejorando la imagen de este enclave que cuenta con un excepcional potencial histórico-arqueológico. Nuestra intención es auspiciar y demandar la continuidad de los estudios arqueológicos a partir de futuras excavaciones que terminen con actuaciones para poner en valor este recinto amurallado. En paralelo, y a medida que avancen los trabajos arqueológicos, el equipo tiene previsto desarrollar diversas actividades informativas, entre ellas jornadas de puertas abiertas al público que nos permitan acercar los resultados de nuestro trabajo a los ciudadanos de La Guardia, del resto de la provincia y de toda la sociedad en general”, declara Juan Carlos Castillo.

Este proyecto está financiado por el Programa de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico del Ministerio de Fomento, ayuda conocida como el 1,5 % Cultural, junto al apoyo del Ayuntamiento de La Guardia de Jaén y de la Diputación Provincial de Jaén.

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Gabinete de Comunicación de la UJA
Noticia da Universidad de Jaén (UJA)

La primera ciudad de la Península Ibérica se estableció junto a los monumentos funerarios de Los Millares

Un estudio demuestra que la primera ciudad de la Península Ibérica se estableció hace 5.000 años junto a los monumentos funerarios de Los Millares (Almería)

 

Arqueólogos de la Universidad de Granada revelan que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica

El estudio se publica esta semana en la revista Archaeological and Anthropological Sciences

Los Millares
Ilustración del poblado de Los Millares, la primera ciudad de la Península Ibérica / Iñaki Dieguez Uribeondo

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que la primera ciudad (gran asentamiento de población) de la Prehistoria de la Península Ibérica se estableció hace más de 5.000 años junto a los monumentos funerarios de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental, ubicado en Santa Fe de Modújar (Almería), a escasos kilómetros de la costa mediterránea.

Su trabajo, que publica esta semana la revista Archaeological and Anthropological Sciences, ha revelado que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica: la primera ciudad de la misma.

Como explica el investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Gonzalo Aranda Jiménez, autor principal del estudio, la cronología es un aspecto clave en el estudio de las sociedades del pasado. “De cómo ordenemos temporalmente los eventos y acontecimientos depende nuestra capacidad de análisis y compresión de las dinámicas sociales y culturales. En Arqueología disponemos de un procedimiento conocido como ‘datación por Carbono 14’, que permite calcular la fecha de muerte de cualquier organismo vivo en los últimos cincuenta mil años”.

En el año 2012, un grupo de investigadores/as de la Universidad de Granada inició un programa de dataciones con el objetivo de estudiar la cronología de las construcciones megalíticas de sur peninsular. Este objetivo les condujo al estudio de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental.

El yacimiento de Los Millares puede considerarse como un yacimiento arqueológico único debido a cuatro características principales: su gran tamaño (con aproximadamente diecinueve hectáreas de extensión, de las cuales seis pertenecen al asentamiento y trece a la necrópolis); la riqueza de los ajuares funerarios (que incluyen objetos realizados en materias primas exóticas como el ámbar, la cáscara de huevo de avestruz y el marfil); la complejidad estructural del asentamiento (delimitado por cuatro recintos concéntricos interpretados como murallas y fortificaciones); y la presencia en el entorno del poblado de hasta trece pequeños asentamientos, también denominados “fortines”.

A partir de la fecha de muerte de los individuos depositados en el interior de las sepulturas, los científicos de la UGR han conseguido por primera vez una serie de dataciones absolutas que permiten situar cronológicamente la construcción, uso, reutilización y abandono de la necrópolis de Los Millares.

Así, los primeros enterramientos se realizaron entre el 3220−3125 a. C., aproximadamente hace unos 5200 años, y los últimos entre el 2390−2295 a. C., hace unos 4300 años.

“Por tanto, podemos afirmar que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio. Además, las diferentes tumbas datadas muestra que no todas fueron construidas a la vez y que, además, fueron utilizadas con diferentes intensidades”, señala Margarita Sánchez Romero, otra de las autoras del trabajo. Este aspecto es de enorme relevancia, dado que permite separar cronológicamente eventos rituales y funerarios que hasta este momento eran considerados como contemporáneos.

Un lugar con significado simbólico y sagrado

Los Millares fue en inicialmente un lugar sagrado formado por una necrópolis de sepulturas megalíticas. Las primeras evidencias de asentamiento se produjeron con dos siglos de diferencia respecto a la construcción de las primeras sepulturas. La anterioridad en el uso ritual y funerario de Los Millares sugiere que la localización del asentamiento podría haber estado determinada por el significado simbólico y sagrado del sitio. El poblado de Los Millares, su extensión y complejidad constructiva podrían explicarse como resultado de un proceso de concentración de diferentes grupos sociales atraídos por el carácter sagrado y por la especial significación del sitio.

La fundación del poblado de los Millares junto a la necrópolis se realizó en un corto intervalo temporal, de forma que hace unos 5000 años, el poblado alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica. Además, se desarrollaron innovaciones de enorme transcendencia cultural como la aparición los primeros objetos realizados en metal como punzones, puñales, escoplos, sierras o puntas de flecha en metal.

Será a mediados del tercer milenio a.C., hace unos 4500 años, cuando nuevos cambios transformaron el sitio de los Millares. Según las dataciones radiocarbónicas, la mayor parte de poblado fue abandonado en estos momentos, y solo el recinto interior también denominado como ciudadela permaneció ocupado.

Es en estos momentos cuando los pequeños asentamientos o “fortines” fueron construidos y habitados. El abandono tanto de la necrópolis, de la ciudadela como de los “fortines” se produciría hace unos 4100 años, coincidiendo con los cambios culturales que dieron origen al desarrollo de la Cultura de El Argar, señalan los autores.

Los Millares
Ilustración del poblado de Los Millares, la primera ciudad de la Península Ibérica / Iñaki Dieguez Uribeondo

Referencia bibliográfica:

Aranda Jiménez, G., Díaz-Zorita Bonilla M., Hamilton, D., Milesi, L., Sánchez Romero, M. 2020: The radiocarbon chronology and temporality of the megalithic

6 cemetery of Los Millares (Almería, Spain). Archaeological and Anthropological Sciences 12, https://doi.org/10.1007/s12520-020-01057-7

 

Noticia da Universidad de Granada


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Carabelas y naos: dando “nuevos mundos al Mundo”

En el Archivo Nacional de la Torre do Tombo, en Lisboa (Portugal), se guarda el Tratado de Tordesillas. Hace más de quinientos años, en 1494, Portugal y España dividieron el mundo. A 370 leguas de las islas de Cabo Verde, se trazó un meridiano que delimitaba las áreas de influencia. Las tierras y mares hacia el este serían de España; las tierras y mares hacia el oeste serían de Portugal. Así se celebró entre el monarca portugués, João II de Portugal y el monarca español, Fernando II de Aragón, lo que pasaría a la historia cómo el Tratado de Tordesillas.

Página original del tratado del Tratado de Tordesilhas, Biblioteca Nacional de Lisboa. Foto de Joserebelo, en dominio público

Portugal, un pequeño reino con poco más de un millón de habitantes, ubicado en el extremo sur de Europa, se propuso conquistar el mundo rompiendo las barreras físicas y psicológicas hasta entonces insuperables. En el siglo XV, este pequeño reino plantado junto al mar ya dominaba la tecnología de la construcción naval. Sus barcos estaban entre los más avanzados de Europa.

Planisferio de Cantino, 1502, donde se puede observar el meridiano del tratado de Tordesillas. Biblioteca Estense, Modena; imagen en dominio público

Hace quinientos años, los maestres artesanos navales portugueses cogieron la tecnología contemporánea de su tiempo, usándola de tal manera que les permitió hacer cosas que ninguno de nosotros, en el siglo XXI, se atrevería a hacer. Según las palabras del historiador Daniel Boorstin: "La empresa organizada de descubrimiento a largo plazo realizada por los portugueses, fue más moderna, más revolucionaria que las hazañas ampliamente celebradas de Colombo".

Pese a haber iniciado una época fabulosa de descubrimiento y exploración del mundo, los barcos de la gran aventura de la expansión marítima son casi totalmente desconocidos. Debido a la falta de documentos escritos, hoy se sabe más sobre los barcos de hace dos mil años, que sobre las carabelas y las naos de los siglos XV y XVI. Tenemos que mencionar una situación curiosa: los portugueses llegaron a Japón poco más de cien años después del comienzo de los grandes viajes por mar, con toda la revolución que esto significa, sin la existencia, oficial, de ningún tratado técnico de construcción naval. Entre 1420 y 1570, cuando apareció el primer texto técnico, todo el trabajo se realizaba sin documentos escritos. El conocimiento se transmitía verbalmente de padre a hijo, de maestre artesano a aprendiz. La escasa documentación que existía se mantenía en secreto debido, sobre todo, al sigilo profesional.

Retrato de Don Juan II de Portugal (1455-1495). Imagen en dominio público

Durante el reinado del rey Don João II hubo una política de enorme confidencialidad en Portugal. Los monarcas de esa época, portugueses y españoles, en buenos políticos que eran, sabían que su éxito estaba vinculado al secreto tecnológico. El propio D. João II solía hacer circular información falsa para distraer a sus oponentes y barajar las pistas, sobre todo a sus vecinos españoles.

Michel Sittow, Retrato de Fernando II de Aragón, el Católico (1452-1516). Imagen Kunsthistorisches Museum Wien, Bilddatenbank, en dominio público

Gracias a la iconografía naval de los siglos XV y XVI, y al rescate de varios restos arqueológicos, así como al uso de técnicas computacionales avanzadas, fue posible reconstruir réplicas de naos y carabelas que se consideran muy cercanas a las utilizadas por los portugueses en los siglos XV y XVI. Algunas de estas réplicas son las carabelas Vera Cruz, Boa Esperança y Bartolomeu Dias.

carabela Boa Esperança carabelas
Réplica de la carabela Boa Esperança. Foto de Lacobrigo, CC BY-SA 3.0

La construcción de las réplicas de las carabelas del siglo XVI nos llevó a descubrir que estas embarcaciones eran más complejas de lo que se creía, quizá incluso más avanzadas de lo que se creía. Al observar la carabela Boa Esperança, anclada en Lagos (Algarve), concluimos que es una embarcación demasiado alta, con un centro de gravedad demasiado elevado sobre el nivel del mar, lo que podría causar dificultades para navegar. Sin embargo, según José Gravata Rodrigues, su actual comandante, es precisamente este centro de gravedad el que la hace estable en alta mar. En sus salidas por el Atlántico, Boa Esperança ya se ha enfrentado a grandes tormentas, con violentas olas de doce metros, verificando que cuando el barco navega con las velas armadas y el fuerte viento, se comporta con gran estabilidad controlando perfectamente el oleaje.

En el Centro Nacional de Arqueología Náutica y Submarina en Lisboa, se hizo un descubrimiento que puede ser una contribución decisiva al estudio de las carabelas portuguesas del siglo XV. Se han encontrado piezas originales de un modelo de barco portugués que navegó hasta el siglo XVI. Esta embarcación se hundió en la Ría de Aveiro, donde fue excavada, recibiendo el nombre de "Ría de Aveiro". Estos restos arqueológicos permitieron llegar a una conclusión inmediata: el extremo de la popa del barco era completamente similar al descrito en el primer libro de arquitectura naval de João Batista Lavanha, escrito en 1608. Después de un análisis de radiocarbono, se llegó a la conclusión que la "Ría de Aveiro" era una carabela de 1450. Se había encontrado el vestigio más antiguo, a escala internacional, de una carabela de los Descubrimientos. Las similitudes entre este barco y las páginas del libro escrito 150 años después, son muy curiosas.

Hay otras coincidencias entre el libro de Lavanha y el "Ria de Aveiro". La forma extremadamente sólida de la quilla y del casco, y el tipo de clavado mixto con clavos de hierro y clavijas de madera, son los mismos que en la descripción hecha por Batista Lavanha, siendo marcas inconfundibles del tipo de construcción naval realizada en la Península Ibérica durante el siglo XV.

Las carabelas se distinguían de las otras embarcaciones por tener mastos oblicuos con velas triangulares, también conocidas como "tela latina", esto les da a las carabelas la ventaja de poder bolinear, es decir: navegar contra el viento. Este fue un barco revolucionario para explorar el Atlántico, ya que alcanzaba velocidades notables contra los vientos. Era un buque ágil y rápido a pesar de sus dimensiones. Las carabelas también podían navegar en aguas poco profundas; podían ir más allá y transportar más carga.

Algunos historiadores afirman que la carabela evolucionó de una embarcación árabe, otros que vino del caique, un barco del Algarve. Lo cierto es que la carabela era un tipo de embarcación similar a lo que ya se conocía en el Mediterráneo, pero adaptada por los portugueses para una función específica que era nueva: los grandes viajes marítimos. Una de las grandes cualidades de los náuticos portugueses era ser muy buenos para mezclar las tecnologías náuticas de su tiempo. Así, aprovecharon de los países del norte de Europa, barcos muy pesados, construidos para el Mar del Norte, y les añadieron las velas latinas utilizadas en el Mediterráneo. Al combinar estas dos tecnologías, los portugueses crearon algo completamente nuevo; dando el primer paso hacia un nuevo tipo de construcción naval. Para 1400 ya habían acumulado suficiente conocimiento náutico para desarrollar una estructura de barco completamente nueva con un nuevo esquema de velas. Durante el siglo XV, primero bajo el mando del infante Don Henrique, y más tarde bajo el reinado de Don João II, los portugueses comenzaron a dominar el Atlántico Sur.

Monumento a los Descubrimientos, construido en Lisboa en 1960 en conmemoración del quincuacentenario del fallecimiento de Enrique «el Navegante». Foto de Tedd Santana, CC BY-SA 2.0

En 1415 doscientos barcos salieron de Lisboa para conquistar la ciudad de Ceuta, en el norte de África. Este fue el comienzo de la expansión de Portugal bajo el mando del infante Don Henrique. En una época en que la tesis de Claudio Ptolomeo defendía que el Atlántico terminaba en África y que el Índico era un mar cerrado; que el océano estaba lleno de monstruos, y que algunos creían que los barcos se caían en el abismo cuando llegaban al horizonte porque el mundo terminaba allí; los portugueses se propusieron conquistar a ese océano desconocido y temido, iniciando la gran epopeya de los Descubrimientos.

Estatua de Gil Eanes, Lagos, Algarve. Foto de Glen Bowman, CC BY 2.0

El infante Don Henrique fue un personaje decisivo en todo el proceso de la expansión marítima portuguesa, ya que fue el primero en comenzar los grandes viajes marítimos. Antes de él, nadie quiso arriesgarse a ir más allá de lo conocido. Fueron necesarios quince intentos ordenados por Don Henrique "El Navegante", para que los marineros portugueses finalmente lograran doblar el Cabo Bojador. Sucedió en 1434, a bordo de una pequeña embarcación, comandada por Gil Eanes. Superando temores y tormentas, el camino hacia el Atlántico Sur estaba abierto. Pero las características de los vientos y las corrientes exigían una embarcación más versátil: la carabela. Fue con este tipo de embarcación que los navegantes portugueses continuaron explorando la costa oeste de África.

Estatua de Bartolomé Díaz (1450-1500), Ciudad del Cabo. Foto de Mike Peel (www.mikepeel.net), CC BY-SA 4.0

Los portugueses descendieron gradualmente a lo largo de la costa africana, unos trescientos kilómetros al año, y su objetivo principal era encontrar la ruta marítima a Asia. Contrariamente a las teorías de Ptolomeo, el rey Don João II creía que el Atlántico era una puerta hacia el Oriente. Si África continuase hacia el sur, Bartolomeu Dias pronto la encontraría. Después de días tormentosos, el navegante portugués decidió dirigirse hacia el norte: los marineros portugueses a bordo de una carabela, finalmente doblaron el temido Cabo de las Tormentas, que inmediatamente se convirtió en "Cabo de Buena Esperanza". Al regresar a Lisboa en 1488, los navegantes informaron al rey de la imposibilidad de continuar su viaje más allá del Cabo de Buena Esperanza, ya que no tenían barcos lo suficientemente fuertes como para enfrentar los mares oscuros que existían allí. La carabela de “descubrir” había completado su misión.

Retrato de Vasco da Gama (1460-1524), pintura al óleo, obra de António Manuel da Fonseca; imagen en domínio público

Diez años después, le tocó a Vasco da Gama lograr una hazaña nunca soñada: completar el viaje marítimo más extenso jamás realizado, cuando descubrió la ruta marítima a la India a bordo de otro tipo de barco: la nao. Este era el barco del futuro. Tan pronto como apareció en Iberia, especialmente en Portugal, alrededor de 1400, se fue mejorando constantemente y se convirtió en la embarcación más utilizada en Europa durante los siglos: XVI, XVII y XVIII.

En 1997, en la costa de Lisboa, la nao Nossa Senhora dos Mártires fue descubierta por el Centro de Arqueología Náutica y Submarina. Desde un punto de vista arqueológico, este hallazgo es una de las únicas y más importantes fuentes de información sobre ciertos aspectos tecnológicos de una nao de la India. Nossa Senhora dos Mártires fue una nao que se hundió trágicamente en la entrada del río Tajo en 1606. El fondo de este barco reveló una técnica avanzada de calafateo con cable de plomo de las tablas de la embarcación, por lo que es completamente hermética.

Sus dimensiones extraordinarias no son lo único que distingue a una carabela de una nao. La carabela tiene velas de tela latina, la nao tiene velas de tela redonda. Mientras que la carabela es experta en navegar contra el viento, la nao pierde potencia cuando el viento deja de soplar desde la popa. Sin embargo, la ventaja de las velas redondas es su capacidad para generar más potencia. Por otro lado, mientras que la carabela solo tiene una cubierta y un castillo de popa; la nao puede tener tres o cuatro cubiertas y dos castillos de popa, cada uno con varios pisos.

Retrato de Fernando de Magallanes (1480-1521), Kunsthistorisches Museum, Viena. Imagen The Mariner's Museum Collection en dominio público

Los portugueses llegaron a Oriente en 1498, era la primera vez que una nación europea llegaba al este. Los holandeses y los ingleses solo llegaron allí unos cien años después. Entre los europeos, los portugueses fueron los primeros en llegar al pequeño puerto de Malacca para mercadear y conquistarlo.

Pedro Álvares Cabral. J. da Cunha, J. Abrantes, Imagen en Pedro José Figuereido, Retratos e elogios dos varões e donas que illustram a nação portugueza... Lisboa, Officina de Simão Thaddeo Ferreira, 1817 retrato; Biblioteca Nacional de Portugal[1] Cota: BN H.G. 10281 P; dominio público

En 1500, Pedro Alvares Cabral partió con una armada de trece barcos con destino a la India. Una supuesta tormenta lo desvió de su ruta original, este desvío oportuno le permitió descubrir Brasil. Siguió con su viaje a la India, convirtiéndose en el primer navegante del mundo en conectar cuatro continentes: América, Europa, África y Asia. Así comenzó la ruta de la India que los portugueses explorarían en los siglos XVI y XVII.

Diogo de Macedo, Estatua de Afonso de Albuquerque (1453-1515). Foto de Jota Cartas, CC BY-SA 3.0

El comercio que hasta entonces se hacía por tierra, con muchos intermediarios de pormedio, estaba ahora dominado por los portugueses, por mar. Al ir al Océano Índico, intentaron, siempre que les fue posible, negociar con los soberanos locales. Cuando no era posible establecer ningún tipo de acuerdos comerciales con las autoridades locales, los portugueses conquistaban a esos territorios. Sólo entre Mozambique y Oriente, los portugueses construyeron más de 50 fuertes marítimos, entre los que destacamos los edificados por Afonso de Albuquerque a principios del siglo XVI:

- Ormuz (Irán)

- Goa (India)

- Malacca (Malasia)

Una de las naos más grandes que construyeron los portugueses fue la que hizo la ruta comercial entre Goa, Malacca, China y Japón: la Nao del Trato. En el Museo Nacional de Arte Antiguo, en Lisboa, hay algunos de los ejemplares más antiguos de biombos Namban cuyas pinturas describen el asombro causado por las Naos del Trato y los portugueses, cuando llegaron a Japón en 1543. Estas son obras de arte japonesas, que traducen el punto de vista japonés de la llegada a su costa de un pueblo hasta entonces desconocido. Esta llegada causó una revolución en la historia de Japón. Hasta ese momento, para los japoneses, el mundo sólo era constituido por la gran China y la lejana India, es decir: los japoneses desconocían por completo la existencia de un continente llamado: Europa.

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Monumento a los Descubrimientos de Lisboa. Foto de Nol Aders, CC BY 2.5

Ahora se sabe que más de 300 naos de la carrera de la India han naufragado, la mayoría de ellos durante el viaje a casa. Algunas naufragaron trágicamente en la entrada de Lisboa, después de un año de viaje. Cada vez que una nao se hundía, era como si una fortaleza sobre el agua se hundiera; ya que muchas naos llevaban alrededor de ciento cuarenta cañones a bordo.

"[...] ¿Cómo se puede escapar de la muerte que le espera a uno en tantos puertos, y que tiene tantos lazos como hay desde Portugal a esta India? Y debido a que los pilotos tienen mucho que determinar el peligro de este viaje, todos tienen aforismos que las naos de Portugal a la India y de la India a Portugal, Dios las lleva y Dios las trae [...] "(Fragmento de la carta del padre Gonçalo da Silveira / 1557).

El dominio de los mares durante el siglo XVI ha estado garantizado por tres tipos diferentes de barcos: la nao, que era un buque de carga, aunque estaba artillado; el galeón, que era un barco más dirigido a la guerra naval, pero que también tenía un uso bifuncional: guerra y comercio; y la carabela redonda que era fundamentalmente un buque de guerra.

La carabela redonda es una innovación portuguesa que combina los dos tipos de velas: redonda y latina, y cuya misión es proteger las flotas de la carrera de la India. En el siglo XVI, el desarrollo de la artillería portuguesa siguió la evolución de los barcos y fue considerado el mejor del mundo. En un momento en que toda la artillería era recargada por la boca, los portugueses comenzaron a usar artillería de recargar por la culata, que tenía una velocidad de fuego seis veces superior.

Los marinos holandeses e ingleses del siglo XVI todavía no podían medir la latitud, mientras que los portugueses ya lo hacían en el siglo XV. Estos comenzaron a utilizar para la navegación, instrumentos que se adaptaron de lo que ya se usaba en tierra, por ejemplo: el cuadrante. Pero también: el astrolabio náutico y la ballesta fueron instrumentos adaptados de la tierra al mar. Desde la posición de la estrella polar o del sol, podían navegar lejos de la costa sin perderse.

El viaje realizado por Vasco da Gama a través del Atlántico Sur, fue uno de los más extraordinarios realizados hasta entonces, ya que fue la primera vez que se navegó en diversas direcciones, durante tres meses, sin ver la costa y sin perderse. Indudablemente representó un gran esfuerzo científico y, sobre todo, mucho coraje por parte de un joven de 27 años, siendo esta la edad de Vasco da Gama cuando emprendió su audaz viaje.

Ya se sabe que la nao solo alcanzaría el rendimiento deseado con viento fuerte por la popa. Para que eso sucediera, era necesario elegir la mejor ruta para llegar a la India. Por ese motivo las embarcaciones debían partir de Lisboa en marzo para que las condiciones fueran las más favorables. La nao debía navegar a lo largo de la costa oeste de África, al sur de Cabo Verde. Hay una zona tranquila cerca del Ecuador, por lo que los navegantes portugueses tenían que cambiar de rumbo. La solución era cruzar el Atlántico hacia el Brasil. Este desvío tenía por objetivo el de atrapar los vientos del sur / oeste, navegando prácticamente inclinados. Cuanto más al sur lograban llegar, más seguro era el viaje.

Ocurría a veces que las embarcaciones subían demasiado o llegaban a Brasil demasiado tarde. En esta situación, los vientos alisios se volvían desfavorables, y cuando esto sucedía, las naos eran empujadas hacia al norte de la costa de Brasil, donde tenían que esperar a que pasara el invierno o, en el último caso, regresar a Lisboa.

La travesía del Atlántico era la parte más complicada del viaje, y la que requería más experiencia de los navegantes. Al pasar el Cabo de Buena Esperanza, podían enfrentarse con tormentas muy violentas. Aquí, si la estimación de la latitud no se hacía bien, y si los navegantes se alejaban demasiado hacia el sur, eran atrapados por vientos y tormentas cada vez más fuertes. Idealmente, los barcos deberían pasar el Cabo de Buena Esperanza en junio para coger vientos monzónicos favorables que los llevarían a la India.

La vuelta ideal sería alrededor de diciembre o enero, ya que es la época del año en que los regímenes de viento son contrarios al monzón, empujando los barcos hacia el sur. Finalmente, para llegar a Lisboa, el barco tendría que hacer un viaje de regreso a través del Atlántico, incluso cerca de las Azores, para atrapar vientos favorables allí. Si los barcos intentaban hacer el viaje de regreso navegando a lo largo de la costa oeste de África, cogían el viento por la proa y no podían terminar su viaje.

Un astrolabio, Musée national de la Marine, Palais de Chaillot, París (MnM 11 NA 1).  Foto de Rama, CC BY-SA 3.0 fr

Muchos pilotos no sabían leer, y algunos sabían contar, pero con dificultad. Lo que tenían que saber, esencialmente, era sumar y restar. Su cultura era muy pequeña, pero su experiencia era impresionante. Hoy en día se ha perdido la capacidad de navegar usando solo un reloj de arena y guiándonos por la posición del sol y las estrellas. Perdimos la capacidad de leer el mar como lo hacían estos navegantes. La forma de comunicarse correspondía a las señales de luz, hechas con linternas, o señales sonoras, hechas con la artillería, como los cañones. Los botes, pequeñas embarcaciones a bordo de las naos, hacían posible explorar aquellas áreas donde el barco no podía llegar.

Mientras que en una fragata del siglo XXI, dos turbinas de avión mueven el barco; En una embarcación de los siglos XV y XVI era por la fuerza de los brazos que se movía el timón y desplegaban las velas con dos, o incluso cuatro, toneladas de peso. Mientras que una nao tardaba seis meses en llegar a la India, una fragata del siglo XXI, siguiendo la misma ruta que Vasco da Gama, tarda unos veinticinco días en llegar a Calcuta.

Las frágiles carabelas que doblaron el temido Cabo das Tormentas, y las naos que allanaron el camino hacia el otro lado del mundo, eran los más avanzados de su tiempo para cumplir la gran aventura de los océanos. Lo que descubrieron estaba más allá de la imaginación. La información traída de sus viajes ayudó a los científicos y artistas europeos a repensar todo su trabajo.

A medida que las carabelas y las naos progresaban en la decodificación de un nuevo mundo, la botánica, la zoología, la lingüística, la geografía, la cartografía, la astronomía y el arte se enriquecieron considerablemente. La globalización no es un fenómeno de nuestros tiempos modernos, sino que realmente comenzó en el siglo XV gracias al impulso de los navegantes portugueses.

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Fuentes:

- Zweig, Stefan. “Magallanes. El hombre y su gesta.” Barcelona (1945).

- Boorstin, Daniel J. “Los descubridores”. Barcelona (1987).

- Cipolla, Carlo. “European culture and overseas expansion”.

- Fernández de Navarrete, Martín: “Colección de los viajes y descubrimientos” (tomo II). Madrid: BAE (1964).

- Parry, J.H. “The discovery of the sea”.

- O'Sullivan, Daniel. “The age of discovery”.

- Rojo, Alfonso. “La odisea de la tribu blanca”. Barcelona (1993): Planeta. ISBN 8408010395.

- Archivo Nacional de la Torre do Tombo (Lisboa).

- Instituto Superior Técnico de Lisboa.

- Centro Nacional de Arqueologia Náutica e Subaquática de Lisboa.

- Centro Histórico Além-Mar; (Universidad Nova de Lisboa).

- Museo Militar de Lisboa.