Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico (CEPARQ-UAB) han descubierto en la Cova Gran de Santa Linya los restos de una mujer atribuidos a Homo sapiens, que vivió en el Prepirineo oriental a finales del Paleolítico Superior, hace unos 14.000 años. Los restos prehistóricos de humanos modernos en la península Ibérica son muy escasos. El estudio de "Linya, la mujer de La Noguera", como ha sido denominada, permitirá profundizar en el conocimiento sobre cómo eran y cómo vivieron los cazadores-recolectores del nordeste peninsular.

Linya Homo sapiens
Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica. Photo Credits: CEPARQ-UAB

16/06/2021 La Cova Gran (Avellanes-Santa Linya, La Noguera, Lleida) preserva innumerables vestigios enterrados en los sedimentos que la conforman, que permiten reconstruir la historia de los últimos 50.000 años de las gentes que vivieron en el Prepirineo de Lleida, desde los neandertales y los primeros Homo sapiens hasta los primeros agricultores y ganaderos.

El equipo de investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPARQ-UAB) que estudia la Cova Gran desde el año 2002 había hallado registros materiales de entre 45.000 y 4.000 años de antigüedad. Pero no se había localizado nunca ningún resto óseo de los individuos que la habitaron. Hasta la campaña del año pasado, en la que hallaron restos óseos que sin duda pertenecían a un esqueleto humano, en conexión anatómica parcial, a dos metros bajo el suelo de una zona lateral de la excavación. Una localización que no presagiaba la aparición de este tipo de restos.

El conjunto de los restos recuperados, que se han dado a conocer hoy, corresponde a una mujer, que ha sido denominada “Linya, la mujer de La Noguera”. Lo forman dos fémures, uno de ellos conectado a la pelvis, así como huesos largos de las extremidades superiores (húmero, radio/cúbito) e inferiores (tibia y peroné), metápodos y falanges dispersas. El cráneo y el esqueleto axial (vértebras y costillas), aunque presentes, están poco representados.

La datación del estrato donde se encontraron los restos y una datación directa sobre uno de los huesos acotan de forma precisa que la mujer murió hace entre 14.350-14.100 años, correspondiendo al Paleolítico Superior Final, a finales del Pleistoceno.

“Los restos de Linya abren una nueva ventana para acercarnos a las circunstancias de su muerte, pero también a su vida y la de sus contemporáneos en la región. Y a la vez son una pieza clave para conocer la anatomía y el patrimonio genético de las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno del nordeste de la península Ibérica”, destaca Rafael Mora, Catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del CEPARQ. “La combinación de distintas analíticas de orden paleoantropológico, forense, genómico y arqueológico, actualmente en marcha, aportarán indicadores que enriquecerán y corregirán la perspectiva actual de un hallazgo del que disponemos de informaciones preliminares derivadas de la excavación que estamos realizando”.

El estado de conservación de los huesos ha hecho necesario aplicar procesos de estabilización y preservación para los estudios futuros, que se están realizando actualmente en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Depositados en un receptáculo natural

Los restos se encontraron dentro de un espacio considerado un receptáculo natural, delimitado por varios bloques de grandes dimensiones caídos de la visera del abrigo. Actualmente se está investigando si los huesos de las extremidades fueron desplazados hacia el cubículo, mientras el esqueleto axial y el cráneo permanecerían protegidos bajo uno de estos grandes bloques. Lo que sí han constatado los investigadores es que en este espacio se depositó el cuerpo completo de una persona que, a partir de la disposición de los fémures, reposó directamente sobre el suelo en posición decúbito supino. La primera caracterización paleoantropológica realizada indica que la cintura pélvica corresponde a una mujer adulta, posiblemente de pequeño tamaño.

El cuerpo apareció en la base de una secuencia arqueológica en la que se suceden 7 niveles que contienen abundantes restos líticos, fauna y carbones, que señalan su uso como lugar de vivienda. Pero en el lecho sobre el que se instaló el cuerpo no se han recuperado este tipo de indicadores. Actualmente, el equipo de investigación estudia posibles elementos de ajuar funerario, práctica habitual en los entierros de Homo sapiens. El sedimento del espacio delimitado por los bloques se está muestreando para recuperar microrresiduos que puedan indicar si el cadáver estaba cubierto con pieles o fibras vegetales, que justificarían la intención de depositar el cuerpo sin que sea necesario excavar un espacio funerario.

“No se nos escapa la necesidad de ser cautos a la hora de afirmar que se trata de un entierro intencionado”, señala Jorge Martinez-Moreno, investigador del CEPARQ. “El tratamiento mortuorio entre los cazadores-recolectores señala varias posibilidades, que oscilan entre un entierro intencional, un entierro secundario, una aportación parcial del cuerpo, canibalismo o muerte accidental. Estos escenarios los tendremos que evaluar en función de los resultados que proporcione la excavación del espacio en el que han aparecido los restos”, indica.

La datación por Carbono 14 a partir de fragmentos de carbón de los niveles arqueológicos donde han aparecido los restos indica que el depósito sedimentario se formó en menos de un milenio, hace entre 14.400 y 13.500 años. Explicar las causas de este rápido crecimiento de sedimentos, que se acompaña con el desprendimiento de numerosos bloques masivos de la cornisa, está siendo analizado a partir de la geomorfología y el relleno sedimentario de este sector del abrigo.

Un momento de cambios ecológicos

El intervalo temporal datado apunta a que Linya y las personas que formaron parte su grupo vivieron en un momento climatológicamente crítico. Hace unos 14.700 años, las condiciones climáticas globales extremadamente frías y rigurosas que caracterizaron el Último Máximo Glacial (entre 30.000-15.000 años) viraron de forma repentina en menos de 100 años hacia un nuevo régimen climático similar al actual. Este evento, conocido como oscilación de Bölling/Allerød, entre 14.700 y 12.900 antes del presente, se caracterizó por un aumento de la temperatura y la pluviosidad, que provocó cambios ecológicos relevantes.

Aunque el impacto de este evento sobre el Prepirineo es poco conocido, algunos indicadores recuperados en Cova Gran permiten analizar su incidencia. El estudio de los carbones indica que los grupos humanos que se instalaron durante la Última Glaciación usaron como combustible solo madera del pino de montaña (Pynus sylvestris). En la secuencia que se está excavando actualmente, donde han aparecido los restos de Linya, además de carbones de pino de montaña se identifican nuevos taxones, como enebro (Juniperus), cerezo (Prunus) y espino cerval (Rhamus catharticus/saxatilis), un conjunto arbóreo y arbustivo que evoca unas condiciones climáticas más suaves, distintas al rigor que caracteriza los bosques del Último Máximo Glaciar.

Muy pocos restos de Homo sapiens en la península Ibérica

El descubrimiento de restos humanos en la península Ibérica atribuidos al Paleolítico Superior Final (entre 20.000-12.000 años) es escaso. En este sentido, Cova Gran será clave para conocer mejor cómo eran anatómicamente y de dónde venían las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno.

Un estudio paleogenético reciente realizado por el instituto Max Planck sobre los restos recuperados en la Cueva del Mirón (Santander) y Balma Guilanyà (Lleida) indica que la secuenciación del genoma de la llamada Dama Roja del Mirón, de hace 20.000 años, mostraba estrechos vínculos con las poblaciones humanas de Europa Occidental. Una situación que cambia en los restos de Balma Guilanyà, 1.000 años posterior a los restos de Cova Gran, en los que continúan estos marcadores genéticos comunes en las poblaciones europeas, con nuevos indicadores que están presentes en las poblaciones de la península Itálica.

En el intervalo de 20.000-13.000 años el genoma de las poblaciones de los Pirineos registra, pues, contactos entre las poblaciones de las penínsulas mediterráneas. “¿Quizás las nuevas condiciones climáticas del Bölling/Allerød permitieron establecer contactos regulares entre estas zonas geográficas?” se preguntan los investigadores. “Los restos humanos de Cova Gran serán claves para evaluar la solidez de esta interesante intuición”, señalan.

El equipo del CEPARQ está convencido de que el inesperado descubrimiento de Linya permitirá modular las nociones que tenemos sobre la anatomía de aquellos Homo sapiens, “de los que tenemos un conocimiento menos preciso que sobre los neandertales”, apuntan. También, señalar “las causas que llevaron a que apareciera en un espacio configurado por grandes bloques profundizará en el conocimiento sobre los comportamientos y decisiones tomadas por aquella gente ante un hecho trascendente y cotidiano como es el de la muerte: qué tratamiento siguieron aquellos que forman parte de nuestro colectivo, pero que ya no están presentes. Los restos de Linya generan múltiples desafíos, que esperamos poder revelar los próximos años”, concluyen.

La importància arqueològica de la Cova Gran de Santa Linya

La Cova Gran de Santa Linya, descubierta en 2002, es un yacimiento de más de 2.500 metros cuadrados, considerado clave para el estudio de la presencia humana en el nordeste de la península Ibérica.

Es uno de los pocos yacimientos de la región mediterránea en el que se han identificado vestigios de momentos de “transición”, como el de los últimos neandertales (hacia 45.000 años) y la aparición de los primeros humanos modernos (entre 37.000 y 30.000 años), la pervivencia de estos durante el Último Máximo Glaciar (entre 20.000 y 15.000 años) y la aparición de los primeros agricultores y ganaderos (entre 7.000 y 4.000 años).

La investigación que el equipo del CEPARQ-UAB lleva a cabo en la Cova Gran de Santa Linya cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Servicio de Arqueología y Paleontología y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, el Institut d’Estudis Ilerdencs de la Diputación de Lleida, la Fundación Palarq, la Leakey Foundation y el Ayuntamiento de Les Avellanes i Santa Linya.

Notícia Universitat Autònoma de Barcelona.


Arqueólogos de la Universidad de Alicante y del Museo Arqueológico de Guardamar del Segura localizan el foso defensivo del yacimiento fenicio Cabezo Pequeño del Estaño

Arqueólogos de la Universidad de Alicante y del Museo Arqueológico de Guardamar del Segura localizan el foso defensivo del yacimiento fenicio Cabezo Pequeño del Estaño

Intacto y de grandes dimensiones, refuerza el carácter defensivo de la ciudadela, otorgándole un mayor carácter inexpugnable y capacidad de resistencia ante ataques

El hallazgo confirma el papel fundamental que jugó el Cabezo Pequeño del Estaño como punta de lanza de la política colonial fenicia entre los siglos IX y VIII a.C.

Cabezo Pequeño del Estaño
Fotografía del foso recién descubierto

 

Con una profundidad de cerca de tres metros y una anchura de más de ocho metros en la parte superior, el descubrimiento del foso defensivo, en el yacimiento amurallado fenicio de Cabezo Pequeño del Estaño, situado en la localidad alicantina de Guardamar del Segura, refuerza el carácter defensivo de la ciudadela. La nueva campaña de excavación arqueológica, que se está desarrollando estos días en el yacimiento, se enmarca dentro del Plan General de Investigación de la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport de la Generalitat Valenciana, promovido desde el Ayuntamiento de Guardamar del Segura y el INAPH de la Universidad de Alicante.

Uno de sus directores, el arqueólogo del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico (INAPH) de la UA, Fernando Prados, ha calificado con los adjetivos “enorme e intacto” el excepcional hallazgo del foso del yacimiento amurallado fenicio. Los trabajos están dirigidos por Prados; Antonio García, antiguo director del Museo Arqueológico de Guardamar del Segura; José Gambín, arquitecto del mismo municipio y la doctora Helena Jiménez, profesora de Historia Antigua de la Universidad de Murcia. El equipo de trabajo se completa con la participación de investigadores en formación y técnicos procedentes de la universidad alicantina.

 

Hallazgo del foso defensivo

La excavación de la fortificación está permitiendo obtener una visión íntegra del conjunto defensivo, desdibujado hasta ahora por la acumulación sedimentaria y los efectos nocivos de la erosión y la cantera que destruyó tres cuartas partes del poblado en los años 90 (siglo XX). La fotografía aérea conservada previa a esta destrucción revelaba la potencial existencia de un foso defensivo que recorrían el cerro en paralelo a las líneas de muralla. La excavación ha confirmado este hecho poniendo al descubierto el foso, recortado a mano; se perciben las huellas de escoplos y cinceles en el sustrato rocoso.

Con una profundidad de cerca de tres metros y una anchura de más de ocho metros en la parte superior, este dispositivo refuerza el carácter defensivo de la ciudadela, otorgándole un mayor carácter inexpugnable y capacidad de resistencia ante eventuales ataques. Junto con el existente en el Castillo de Doña Blanca, en Cádiz, es el único de estas características conservado en el todo el Mediterráneo occidental en esa cronología.

Una vez más, como sucede con la espectacular muralla de este yacimiento, los paralelos más cercanos conocidos se encuentran en el próximo Oriente, en ciudades fenicias como Tell Dor o Beirut (hoy capital del Líbano).

La excepcionalidad de este hallazgo confirma el papel fundamental que jugó el Cabezo Pequeño del Estaño como punta de lanza de la política colonial fenicia entre los siglos IX y VIII a.C. La incertidumbre y hostilidad que estos pobladores experimentaron a su llegada a la costa ibérica les llevó a erigir una fortificación de envergadura suficiente como para cumplir con sus intereses en la desembocadura del Segura: explotar los recursos, principalmente metalúrgicos.

 

Más información:

Web del proyecto: Proyecto Cabezo pequeño del Estaño

 

Nota de prensa Universidad de Alicante

 


Primer análisis exhaustivo de huellas de uso de utensilios de basalto de Olduvai

Primer análisis exhaustivo de huellas de uso de utensilios de basalto de Olduvai

El CENIEH lidera un estudio experimental sobre los posibles usos de utensilios elaborados con basaltos de la Garganta de Olduvai (Tanzania), mediante el análisis de la relación entre las características petrológicas de esta materia prima y la formación de huellas de uso
utensilios basalto Olduvai
Procesado de Beta vulgaris durante el programa experimental con basaltos. /Patricia Bello-Alonso.

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución humana (CENIEH) participa en un estudio experimental, publicado recientemente en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, sobre los posibles usos de utensilios elaborados con basaltos, una roca volcánica muy abundante en los yacimientos de la Garganta de Olduvai (Tanzania), mediante el primer análisis exhaustivo de la relación entre las características petrológicas de esta materia prima y la formación de huellas de uso.

Además de proporcionar elementos altamente significativos para la interpretación del comportamiento humano en la Garganta de Olduvai, los resultados de esta investigación, liderada por la arqueóloga Patricia Bello-Alonso, aportan un modelo que permitirá realizar estudios comparativos con conjuntos de industria lítica en rocas volcánicas de diferentes contextos arqueológicos y geológicos.

“Los resultados que hemos obtenido son una fuente fundamental para analizar las formas de utilización de las herramientas líticas de los yacimientos arqueológicos ubicados en los Lechos I y II, en general, y del yacimiento de Thiongo Korongo (TK) en particular, ya que las rocas volcánicas constituyen en esa zona una de las materias primas clave en el desarrollo tecnológico y, por tanto, evolutivo, de los diferentes grupos de homininos que ocuparon Olduvai hace más de dos millones de años”, explica Patricia Bello-Alonso.

Colección de referencia

El objetivo principal de la investigación, en la que también han participado el Museo de Ciencia Naturales y el Instituto de Evolución Humana en África de Madrid, ha sido determinar, tanto a escala macro como microscópica, la formación de trazas en basaltos que permitan identificar su uso. Y para ello se ha utilizado lascas no retocadas con las que se ha trabajado sobre una amplia variedad de materias orgánicas: carcasas animales, tubérculos, maderas, hierba, caña y hueso fresco.

“La realización de estas operaciones nos ha permitido formar una colección de referencia experimental para comprender mejor el rol de la estructura interna y química de los basaltos en la formación y desarrollo de las huellas de uso”, afirma Patricia Bello-Alonso.

Este estudio multidisciplinar, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (HAR2013-45246-C3-2-P y HAR2017-82463-C4-2-P), se encuadra dentro del proyecto arqueológico The Olduvai Paleonthropology and Paleoecology Project (TOPPP) sobre el yacimiento achelense de TK, liderado por los investigadores Joaquín Panera y Manuel Santonja, y  se ha llevado a cabo en el Laboratorio de Tecnología Prehistórica y Arqueología del CENIEH y en el campamento Emiliano Aguirre, ubicado en la Garganta de Olduvai.

Bello-Alonso, P., Rios-Garaizar, J., Panera, J., Martín-Perea, D.M., Rubio-Jara, S., Pérez-González, A., Rojas-Mendoza, R., Domínguez-Rodrigo, M., Baquedano, E., y Santonja, M. Experimental approaches to the development of use-wear traces on volcanic rocks: basalts. Archaeol Anthropol Sci 12, 128 (2020). https://doi.org/10.1007/s12520-020-01058-6.
Noticia CENIEH sobre los posibles usos de utensilios elaborados de basalto de la Garganta de Olduvai.

Las villas y los palacios de los emperadores romanos

Las villas y los palacios de los emperadores romanos, objeto de estudio de un proyecto dirigido por la UPO

‘Palatia 2.0. Infraestructura de datos de las Villas y Palacios Imperiales de época romana’, es uno de los 31 proyectos seleccionados por la Fundación BBVA en el marco de su Programa Logos de Ayudas a la Investigación en Estudios Clásicos

Palatia 2.0. Infraestructura de datos de las Villas y Palacios Imperiales de época romana
Rafael Hidalgo con parte del equipo en las excavaciones de Villa Adriana

El profesor del Área de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide Rafael Hidalgo Prieto lidera un proyecto de investigación que tiene como objetivo recopilar y gestionar toda la información existente referente a las residencias de los personajes más relevantes de la historia del Imperio Romano, los emperadores. Así, la información acerca de las Villas y Palacios Imperiales de época romana (siglo I al V d.C) será gestionada a través de una Infraestructura de Datos Integral que este grupo de investigación creará y desarrollará a lo largo de dos años.

Un proyecto de ámbito europeo que aspira a recopilar toda la información gráfica, bibliográfica, historiográfica y documental referente a un total de 42 villas y palacios imperiales situados a lo largo del territorio del Imperio Romano: desde Cercadilla (Córdoba) en Occidente, hasta el Palacio de Constantinopla en Oriente, siendo el palacio imperial más septentrional el localizado en Trier (Alemania) y los más meridionales, la villa de Tiberio en Capri, el palacio de Galerio en Tesalónica o el Palacio de Nicomedia, en la actual Anatolia (Turquía).

 

Denominado ‘Palatia 2.0. Infraestructura de datos de las Villas y Palacios Imperiales de época romana’, es uno de los 31 proyectos seleccionados por la Fundación BBVA en el marco de su Programa Logos de Ayudas a la Investigación en Estudios Clásicos.

“Se trata de un producto cultural y patrimonial novedoso, que se pondrá a disposición de todos los usuarios a través de una plataforma web, a la vez que constituirá una herramienta que optimizará la actividad de los diferentes yacimientos en la planificación y ordenación del territorio donde se insertan las villas y palacios imperiales, otorgándole un sistema de registro único y un método de evaluación cuantificable y cualificable de los bienes que integran dichos establecimientos”, explica el profesor Rafael Hidalgo.

Ello permitirá el desarrollo futuro de estrategias de intervención y difusión de los bienes arqueológicos que atesora, al tiempo que se convierte en una red de intercambio de conocimiento y experiencias, entre los diferentes centros de investigación, en la gestión de cada una de las villas y palacios imperiales integrantes de dicho estudio.

“La aprobación de este proyecto supone sin duda el reconocimiento a la labor de investigación y de difusión y defensa del patrimonio arqueológico, que desde hace años desarrolla el equipo que tengo el privilegio de dirigir desde el Seminario de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide”, afirma Rafael Hidalgo. De hecho, el estudio concedido por la Fundación BBVA nace a partir del presentado ante la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades en la Convocatoria 2018 de Proyectos de I+D de Generación de Conocimiento, que pretende, entre otras cosas, analizar individualmente las villas y palacios imperiales conocidos, con el fin de dibujar una imagen nítida y detallada de cada uno de ellos.

‘Palatia 2.0’ proporcionará así un instrumento de gestión al proyecto antes definido, pero también, y, sobre todo, una importante herramienta útil para la planificación, musealización y difusión de los sitios arqueológicos con los que el equipo de investigación tratará.

“Además, la ejecución de ambos proyectos permitirá a medio plazo, la redacción de un proyecto europeo que aglutine, a partir de las redes que tejerá el proyecto que ahora se inicia, a todos los agentes implicados (administraciones, investigadores, universidades y centros de investigación…) de todos los yacimientos arqueológicos que se pretende estudiar”, añade el profesor Rafael Hidalgo.

 

Equipo internacional y multidisciplinar

El equipo responsable del desarrollo del proyecto está conformado por investigadores de   reconocido prestigio y solvencia en sus respectivas disciplinas. Se trata de un equipo multidisciplinar conformado por arqueólogos, arquitectos, ingenieros, historiadores del arte, restauradores y químicos, adscritos a distintas universidades e instituciones españolas y europeas, de los que la mayor parte son investigadores de la Universidad Pablo de Olavide.

“Aún no se han iniciado los trabajos, aunque en la planificación del proyecto se tiene previsto, como primer objetivo, recabar y volcar toda la información obtenida, con datos arqueológicos, bibliográficos, epigráficos, geográficos y topográficos de las villas y palacios imperiales a las bases de datos que tenemos que diseñar” aclara Rafael Hidalgo.

Además de resultados científicos, el desarrollo del proyecto permitirá también la transferencia a la sociedad de los resultados de la investigación, una oportunidad para conocer una parte esencial de la historia del Imperio Romano.

Como explica el profesor Rafael Hidalgo “el desarrollo de un proyecto de estas características permite también recuperar y reconocer el valor de Roma en la unificación del territorio europeo y la asimilación de conceptos unitarios en todo el territorio. Las residencias imperiales cuentan con elementos comunes en todas ellas, que permiten reconocer esos valores unitarios que hoy también valoramos en la UE, a la vez que cuentan con otros elementos propios de la idiosincrasia y particularidad de  la tradición del territorio en concreto de cada uno de ellos,  coincidiendo también con lo que ocurre  hoy en los distintos países que conforman Europa”.

 

 

Noticia Universidad Pablo de Olavide


Tell es-Sin

Nuevos descubrimientos en la necrópolis del yacimiento bizantino de Tell es-Sin, en Siria

Nuevos descubrimientos en la necrópolis del yacimiento bizantino de Tell es-Sin, en Siria

Un estudio publicado en la revista Bioarchaeology of the Near East revela las características de la población que fue enterrada en la necrópolis de Tell es-Sin, un yacimiento bizantino datado entre los siglos V y VII dC que se encuentra en Siria, en la margen izquierda del río Éufrates. Los autores principales del nuevo trabajo antropológico sobre este yacimiento son los investigadores Laura Martínez, de la Facultad de Biología de la UB, y Ferran Estebaranz Sánchez, de la Facultad de Biociencias de la UAB.

También participan en el trabajo el investigador Juan Luis Montero Fenollós, profesor de la Universidad de La Coruña y director del proyecto de excavación del yacimiento de Tell es-Sin, así como otros expertos de la Casa del Oriente y el Mediterráneo (Francia), la Universidad de Yarmouk (Jordania) y la Universidad Mykolas Romeris (Lituania).

Tell es-Sin
El yacimiento de Tell es-Sin ocupa una extensión de veinticinco hectáreas situadas en medio de una zona de paso de los antiguos ejércitos bizantinos y persas sasánidas

El Monte del Diente en la Siria antigua

El yacimiento de Tell es-Sin —del árabe, ‘Monte del Diente’— ocupa una extensión de veinticinco hectáreas situadas en medio de una zona de paso de los antiguos ejércitos bizantinos y persas sasánidas. Está dividido en la acrópolis, la ciudad baja y la necrópolis, que ocupa siete hectáreas. Se encuentra cerca del sudeste de la actual ciudad de Deir ez-Zor —en la frontera entra Siria e Irak— y se considera un kastron, es decir, un puesto de avanzada con funciones tanto administrativas como militares. El tamaño del yacimiento, su estructura urbana y su naturaleza fortificada sugieren que se trataría de una antigua polis cuyo nombre se desconoce todavía.

Tell es-Sin es una de las necrópolis más importantes del Creciente Fértil en Oriente Próximo, «pero todavía se sabe muy poco de ella», apuntan los autores. El nuevo trabajo quiere profundizar en el conocimiento de las poblaciones de la frontera del Imperio Bizantino durante los siglos VI y VII, un periodo del que escasean las necrópolis y los restos esqueléticos.

Una fortificación en medio del mapa militar de Oriente Próximo

«Mesopotamia era una región defensiva estratégica frente a las incursiones e invasiones tanto persas como árabes. En este contexto, Tell es-Sin podría haber sido afectada por la reorganización territorial y militar que realizó el emperador Justiniano, quien promocionó la fortificación de las poblaciones del limes a mitad del siglo VI de nuestra era», detalla Laura Martínez, profesora del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Biología y primera autora del estudio.

Las primeras excavaciones arqueológicas de la necrópolis bizantina de Tell as-Sin datan de 1978 y fueron dirigidas por Asad Mahmoud, director general de Antigüedades y Museos en Deir ez-Zor en aquel momento. En 2005, el trabajo investigador de la primera misión arqueológica sirio-española —coordinada por la Universidad de La Coruña— en la zona puso de relieve la relevancia de la necrópolis del yacimiento de Tell es-Sin, que formó parte del limes Diocletianus en Oriente junto con los de Tell es-Kasr y Circesium (actual ciudad de Buseira). En total, los expertos han identificado 170 hipogeos en una necrópolis que podría contener hasta mil tumbas.

Tumbas y arqueología bizantina en territorio sirio

Como explica Ferran Estebaranz Sánchez, «las muestras procedentes de Tell es-Sin constituyen un conjunto heterogéneo y sesgado de restos esqueléticos que corresponden a tumbas saqueadas durante el transcurso del tiempo; mediante métodos biométricos tradicionales, este estudio antropológico quería proporcionar información sobre el sexo, la edad de la muerte, la estatura y otras variables morfológicas de los individuos hallados en el yacimiento».

La muestra analizada —solo una pequeña parte del número total de enterramientos de Tell es-Sin— incluye los restos humanos procedentes de diez hipogeos excavados por la misión sirio-española. En total, se han analizado un total de 71 individuos (como mínimo, dieciocho corresponderían a hombres, y doce, a mujeres).

Según los expertos, no se ha observado sesgo respecto al sexo o la edad en los restos estudiados, y destaca la falta de niños en comparación con otros lugares (podrían haberse enterrado en otros nichos en la entrada de la tumba). Asimismo, hay como mínimo entre uno y cinco individuos enterrados dentro de cada nicho (la media es de tres cuerpos por nicho, incluyendo subadultos y adultos), de acuerdo con el modelo de sepultura colectiva típico de la Siria antigua.

Pese al estado de fragmentación de los restos, el equipo pudo estimar la estatura de la mayoría de individuos. «La estatura media estimada a partir de los huesos largos de la extremidad superior fue de 174,5 cm para los hombres y de 159,1 cm para las mujeres. Estos valores son muy similares a los estimados a partir del diámetro de la cabeza del fémur: 176,1 cm para los individuos masculinos y 164,5 cm para los femeninos», comenta Estebaranz Sánchez.

«En conclusión —continúa—, la estatura estimada para la población bizantina de Tell es-Sin es similar a la de otras poblaciones bizantinas contemporáneas».

Cerca del 25 % de los individuos presentaban cribra orbitalia, y un 8,5 %, hiperostosis porótica, alteraciones de los huesos craneales tradicionalmente asociadas a cuadros de anemia por deficiencia de hierro o vitaminas, raquitismo, infección u otras condiciones inflamatorias.

La prevalencia de enfermedades articulares degenerativas también era baja, apunta el estudio. En cuanto a la muestra dental, solo un 2,8 % de los dientes presentaban caries, un valor claramente inferior al de otros yacimientos bizantinos contemporáneos de la región que se podría relacionar con la baja muestra analizada en el yacimiento de Tell es-Sin.

Tell es-Sin: el final de un asentamiento con la llegada del Islam

El final del asiento de Tell es-Sin —en el primer cuarto del siglo VII dC— coincidió con las guerras contra los persas sasánidas y las tribus árabes del Islam. A pesar de las condiciones del yacimiento de Tell es-Sin y la situación actual en la región —a raíz de la ocupación por parte del ISIS— el descubrimiento y la excavación de fosas no saqueadas en el futuro es crucial para profundizar en el conocimiento de esta población.

«Por eso, actualmente estamos analizando el patrón de microestriación bucal para poder inferir la dieta de la población y así completar el modelo biocultural de las poblaciones fronterizas con los grandes imperios de la antigüedad», concluyen Laura Martínez y Ferran Estebaranz Sánchez.

Referencia del artículo:

Martínez, L. M.; Estebaranz-Sánchez, F.;  Khawam, R.; Anfruns, J.;  Alrousan, M.;  Pereira, P.; Pérez-Pérez, A.; Montero-Fenollós, J. L. «Human remains from Tell es-Sin, Syria, 2006-2007». Bioarchaeology of the Near East, abril de 2020.

Noticia da Universidad de Barcelona


La Guardia de Jaén

Una antigua fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia de Jaén

Investigadores de la Universidad de Jaén confirman a través de restos arqueológicos la existencia de una antigua fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia

El grupo de investigación 'Patrimonio Arqueológico de Jaén' trabaja con la técnica denominada Arqueología de la Arquitectura, que también han empleado en otros enclaves como los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, o las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, cuyos resultados son de gran valía para el exhaustivo conocimiento de la historia del monumento en cuestión
La Guardia de Jaén
Castillo de La Guardia de Jaén. Foto de Millars, CC BY-SA 3.0 es

Los primeros resultados de los trabajos arqueológicos realizados por el grupo investigación ‘Patrimonio Arqueológico de Jaén’ de la Universidad de Jaén (UJA) en el castillo de La Guardia (Jaén) confirman la existencia de una fortificación iberorromana bajo su estructura, considerada una de las primeras fortificaciones árabes construidas en la Península tras la invasión del año 711.

“Anteriormente habían aparecido indicios de materiales cerámicos y elementos constructivos realizados en las murallas que podían indicar el origen iberorromano de esa fortificación, pero es la primera vez que encontramos indicios arquitectónicos in situ que evidencian la existencia de esa fortificación iberorromana”, explica el catedrático de Historia Medieval de la UJA Juan Carlos Castillo. “Las evidencias arqueológicas de los restos de estas estructuras defensivas han sido localizadas en un solo sondeo porque el resto de áreas excavadas están muy alteradas por las cimentaciones de los edificios medievales y renacentistas, lo que dificulta determinar el origen y la composición de las mismas”, señala. “Sin embargo, en ese corte han aparecido varias líneas de muralla que pueden relacionarse con fortificaciones iberorromanas”, añade.

A través de sus trabajos, los investigadores de la UJA tienen como objetivo analizar el origen del recinto amurallado y los usos de esta fortificación durante la Edad Media. De esta manera, han determinado que la antigua fortificación se convirtió en la base de los nuevos elementos defensivos construidos sobre ella; así como la enorme transformación sufrida a finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna, entre el Siglo XV y Siglo XVI, por parte de los señores de La Guardia de Jaén, los Mesías. “Hemos constatado que la antigua iglesia de Santa María, que se construyó dentro del recinto amurallado, tuvo dos fases constructivas: una medieval, correspondiéndose con un templo pequeño que adapta su cabecera absidal al interior de una bestorre; y otra un poco posterior de mayor tamaño al incorporar criptas funerarias y capillas en los laterales. Más tarde, se llevó a cabo otra modificación al edificarse un nuevo campanario anexo a la iglesia y encastrado en las murallas medievales, obra de Francisco Castillo”, argumenta el catedrático.

La Guardia de Jaén
Castillo de La Guardia de Jaén. Foto de Miguel Ángel Ibáñez / Excmo. Ayuntamiento de La Guardia de Jaén. Dominio público

El plan de actuación del grupo de investigación actualmente se está centrando en la recuperación del alcázar del castillo, abarcando la restauración de sus cuatro torres y lienzos de muralla. Paralelamente, se está llevando a cabo el análisis arqueológico y la recuperación de los sondeos realizados en investigaciones anteriores entre 1995 y 1997, que fueron las primeras actuaciones, en las que ya colaboró la UJA. A su vez, se han abierto dos nuevas áreas de excavación con el objetivo de seguir profundizando en el conocimiento de la evolución histórica del conjunto fortificado de La Guardia y también determinar el grado de conservación de todos sus elementos.

El equipo de la UJA que lidera Juan Carlos Castillo y lo conforman Mercedes Navarro, Mª Victoria Gutiérrez, Vicente Salvatierra, Irene Montilla, José Luis Castillo, Miguel Ruiz Calvente, Carlos Cid, Ana Visedo y Eva Mª Alcázar, trabaja con la técnica conocida como Arqueología de la Arquitectura, cuyos resultados son de gran valía para el exhaustivo conocimiento de la historia del monumento en cuestión. “Esta técnica reivindica el papel de los arqueólogos y permite profundizar en el conocimiento de estos monumentos, descubrir cómo se construyeron y visualizar su transformación durante el tiempo”, explica Juan Carlos Castillo. “Nos permite ‘leer’ lo que cuentan las paredes de los monumentos. Y tras esa lectura podemos conocer aspectos tan importantes como los usos que la construcción ha tenido a lo largo del tiempo o los materiales empleados y sus posteriores reformas. En definitiva, una información de gran interés para reconstruir la historia del castillo y, por extensión, la del entorno al que tenía que defender”, indica.

Esta misma técnica han empleado en el estudio de los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, entre otros, así como en el análisis de un sector de las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, entre otras. En todos ellos, el objetivo común es concretar la interrelación existente entre fortificaciones, territorio y organización político-social en nuestro marco geográfico y, a su vez, recuperar y poner en valor joyas del patrimonio arquitectónico defensivo de la provincia de Jaén, la más prolífera en número de fortificaciones de todo el sur de Europa.

El proyecto en el castillo de La Guardia arrancó en junio de 2019 y el trabajo de campo se extenderá en principio hasta el verano de 2020. Posteriormente, se iniciarán todos los estudios de laboratorio, que se ceñirán al análisis de los materiales, para culminar con la realización de la memoria final, prevista para 2021. “Nuestro objetivo es seguir incrementando el conocimiento histórico de este conjunto y mejorando la imagen de este enclave que cuenta con un excepcional potencial histórico-arqueológico. Nuestra intención es auspiciar y demandar la continuidad de los estudios arqueológicos a partir de futuras excavaciones que terminen con actuaciones para poner en valor este recinto amurallado. En paralelo, y a medida que avancen los trabajos arqueológicos, el equipo tiene previsto desarrollar diversas actividades informativas, entre ellas jornadas de puertas abiertas al público que nos permitan acercar los resultados de nuestro trabajo a los ciudadanos de La Guardia, del resto de la provincia y de toda la sociedad en general”, declara Juan Carlos Castillo.

Este proyecto está financiado por el Programa de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico del Ministerio de Fomento, ayuda conocida como el 1,5 % Cultural, junto al apoyo del Ayuntamiento de La Guardia de Jaén y de la Diputación Provincial de Jaén.

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Gabinete de Comunicación de la UJA
Noticia da Universidad de Jaén (UJA)

La primera ciudad de la Península Ibérica se estableció junto a los monumentos funerarios de Los Millares

Un estudio demuestra que la primera ciudad de la Península Ibérica se estableció hace 5.000 años junto a los monumentos funerarios de Los Millares (Almería)

 

Arqueólogos de la Universidad de Granada revelan que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica

El estudio se publica esta semana en la revista Archaeological and Anthropological Sciences

Los Millares
Ilustración del poblado de Los Millares, la primera ciudad de la Península Ibérica / Iñaki Dieguez Uribeondo

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que la primera ciudad (gran asentamiento de población) de la Prehistoria de la Península Ibérica se estableció hace más de 5.000 años junto a los monumentos funerarios de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental, ubicado en Santa Fe de Modújar (Almería), a escasos kilómetros de la costa mediterránea.

Su trabajo, que publica esta semana la revista Archaeological and Anthropological Sciences, ha revelado que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio, y que en torno a ella se estableció un poblado que alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica: la primera ciudad de la misma.

Como explica el investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada Gonzalo Aranda Jiménez, autor principal del estudio, la cronología es un aspecto clave en el estudio de las sociedades del pasado. “De cómo ordenemos temporalmente los eventos y acontecimientos depende nuestra capacidad de análisis y compresión de las dinámicas sociales y culturales. En Arqueología disponemos de un procedimiento conocido como ‘datación por Carbono 14’, que permite calcular la fecha de muerte de cualquier organismo vivo en los últimos cincuenta mil años”.

En el año 2012, un grupo de investigadores/as de la Universidad de Granada inició un programa de dataciones con el objetivo de estudiar la cronología de las construcciones megalíticas de sur peninsular. Este objetivo les condujo al estudio de Los Millares, uno de los sitios arqueológicos más importantes de Europa Occidental.

El yacimiento de Los Millares puede considerarse como un yacimiento arqueológico único debido a cuatro características principales: su gran tamaño (con aproximadamente diecinueve hectáreas de extensión, de las cuales seis pertenecen al asentamiento y trece a la necrópolis); la riqueza de los ajuares funerarios (que incluyen objetos realizados en materias primas exóticas como el ámbar, la cáscara de huevo de avestruz y el marfil); la complejidad estructural del asentamiento (delimitado por cuatro recintos concéntricos interpretados como murallas y fortificaciones); y la presencia en el entorno del poblado de hasta trece pequeños asentamientos, también denominados “fortines”.

A partir de la fecha de muerte de los individuos depositados en el interior de las sepulturas, los científicos de la UGR han conseguido por primera vez una serie de dataciones absolutas que permiten situar cronológicamente la construcción, uso, reutilización y abandono de la necrópolis de Los Millares.

Así, los primeros enterramientos se realizaron entre el 3220−3125 a. C., aproximadamente hace unos 5200 años, y los últimos entre el 2390−2295 a. C., hace unos 4300 años.

“Por tanto, podemos afirmar que la necrópolis de Los Millares estuvo en uso durante casi un milenio. Además, las diferentes tumbas datadas muestra que no todas fueron construidas a la vez y que, además, fueron utilizadas con diferentes intensidades”, señala Margarita Sánchez Romero, otra de las autoras del trabajo. Este aspecto es de enorme relevancia, dado que permite separar cronológicamente eventos rituales y funerarios que hasta este momento eran considerados como contemporáneos.

Un lugar con significado simbólico y sagrado

Los Millares fue en inicialmente un lugar sagrado formado por una necrópolis de sepulturas megalíticas. Las primeras evidencias de asentamiento se produjeron con dos siglos de diferencia respecto a la construcción de las primeras sepulturas. La anterioridad en el uso ritual y funerario de Los Millares sugiere que la localización del asentamiento podría haber estado determinada por el significado simbólico y sagrado del sitio. El poblado de Los Millares, su extensión y complejidad constructiva podrían explicarse como resultado de un proceso de concentración de diferentes grupos sociales atraídos por el carácter sagrado y por la especial significación del sitio.

La fundación del poblado de los Millares junto a la necrópolis se realizó en un corto intervalo temporal, de forma que hace unos 5000 años, el poblado alcanzó unas dimensiones, concentración poblacional y monumentalidad desconocidas hasta el momento en la Península Ibérica. Además, se desarrollaron innovaciones de enorme transcendencia cultural como la aparición los primeros objetos realizados en metal como punzones, puñales, escoplos, sierras o puntas de flecha en metal.

Será a mediados del tercer milenio a.C., hace unos 4500 años, cuando nuevos cambios transformaron el sitio de los Millares. Según las dataciones radiocarbónicas, la mayor parte de poblado fue abandonado en estos momentos, y solo el recinto interior también denominado como ciudadela permaneció ocupado.

Es en estos momentos cuando los pequeños asentamientos o “fortines” fueron construidos y habitados. El abandono tanto de la necrópolis, de la ciudadela como de los “fortines” se produciría hace unos 4100 años, coincidiendo con los cambios culturales que dieron origen al desarrollo de la Cultura de El Argar, señalan los autores.

Los Millares
Ilustración del poblado de Los Millares, la primera ciudad de la Península Ibérica / Iñaki Dieguez Uribeondo

Referencia bibliográfica:

Aranda Jiménez, G., Díaz-Zorita Bonilla M., Hamilton, D., Milesi, L., Sánchez Romero, M. 2020: The radiocarbon chronology and temporality of the megalithic

6 cemetery of Los Millares (Almería, Spain). Archaeological and Anthropological Sciences 12, https://doi.org/10.1007/s12520-020-01057-7

 

Noticia da Universidad de Granada