hepatitis B

La Universitat de València participa en una investigación sobre la evolución en los últimos diez mil años del virus de la hepatitis B

La Universitat de València participa en una investigación sobre la evolución en los últimos diez mil años del virus de la hepatitis B

hepatitis B
Domingo Carlos Salazar García, investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universitat de València

Un artículo publicado en la revista Science rastrea la evolución del virus de la hepatitis B desde la prehistoria hasta el presente y revela rutas de diseminación y cambios en la diversidad viral. Domingo Carlos Salazar García, investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Valencia, ha participado en este estudio liderado por el Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia Humana. El estudio descubre la evolución del virus de la hepatitis B desde el Holoceno temprano mediante el análisis del mayor conjunto de datos de genomas virales antiguos producido hasta la fecha.

“Esta investigación pone de relieve una realidad muchas veces ignorada pero obvia: que los virus han estado vinculados al ser humano desde tiempos prehistóricos”, resalta Salazar, licenciado en Medicina y en Historia, e investigador de excelencia de la Comunitat Valenciana en la Universitat de València. “Si el SARS-COV-2 ha podido poner en jaque a las sociedades humanas en todo el mundo durante el siglo XXI, solo podemos empezar a imaginar cómo las enfermedades virales influyeron en la vida en tiempos prehistóricos”, explica. “Los historiadores y arqueólogos deben empezar a considerar más la influencia de virus y otros agentes hasta ahora invisibles en el registro arqueológico a la hora de reconstruir estilos de vida pasados”, dice.

El virus de la hepatitis B (VHB) es un problema de salud importante en todo el mundo que causa cerca de un millón de muertes cada año. Estudios recientes de ADN antiguo han demostrado que el VHB ha infectado a los seres humanos durante milenios, pero su diversidad y rutas de dispersión pasadas siguen siendo en gran parte desconocidas. Un nuevo estudio realizado por un gran equipo de investigadores de todo el mundo proporciona información importante sobre la historia evolutiva del VHB al examinar los genomas del virus de 137 antiguos euroasiáticos y nativos americanos que datan de hace ~ 10.500 y ~ 400 años. Sus resultados destacan las rutas de difusión y los cambios en la diversidad viral que reflejan migraciones humanas y eventos demográficos bien conocidos, así como patrones y conexiones inesperados con el presente.

Las cepas actuales del VHB se clasifican en nueve genotipos, dos de los cuales se encuentran predominantemente en poblaciones de ascendencia nativa americana. El estudio proporciona una fuerte evidencia de que estas cepas descienden de un linaje del VHB que divergió hacia el final del Pleistoceno y fue llevado por algunos de los primeros habitantes de las Américas.

“Nuestros datos sugieren que todos los genotipos conocidos del VHB descienden de una cepa que estaba infectando a los antepasados de los primeros estadounidenses y sus parientes euroasiáticos más cercanos en el momento en que estas poblaciones divergieron”, dice Denise Kühnert, líder del grupo de investigación.

 

El VHB en la Europa prehistórica

El estudio también muestra que el virus estaba presente en gran parte de Europa ya hace 10.000 años, antes de la expansión de la agricultura al continente.

“Se cree que muchos patógenos humanos surgieron después de la introducción de la agricultura, pero el VHB claramente ya estaba afectando a las poblaciones prehistóricas de cazadores-recolectores”, dice Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y codirector del estudio.

Después de la transición neolítica en Europa, las cepas de VHB transportadas por cazadores-recolectores fueron reemplazadas por nuevas cepas que probablemente fueron propagadas por los primeros agricultores del continente, lo que refleja la gran afluencia genética asociada con la expansión de los grupos agrícolas en la región. Estos nuevos linajes virales continuaron prevaleciendo en todo el oeste de Eurasia durante unos 4.000 años. El dominio de estas cepas se prolongó durante la expansión de los pastores esteparios occidentales hace unos 5.000 años, lo que alteró drásticamente el perfil genético de los europeos, pero notablemente no se asoció con la propagación de nuevas variantes del VHB.

 

El colapso y la reaparición del VHB prehistórico

Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es una disminución repentina de la diversidad del VHB en el oeste de Eurasia durante la segunda mitad del segundo milenio a. C., una época de grandes cambios culturales, incluido el colapso de las grandes sociedades estatales de la Edad del Bronce en la región del Mediterráneo oriental.

“Esto podría indicar cambios importantes en la dinámica epidemiológica en una región muy grande durante este período, pero necesitaremos más investigación para comprender qué sucedió”, dice Arthur Kocher, autor principal e investigador del grupo.

Todas las cepas antiguas del VHB recuperadas en el oeste de Eurasia después de este período pertenecían a nuevos linajes virales que aún prevalecen en la región en la actualidad. Sin embargo, parece que una variante relacionada con la diversidad prehistórica anterior de la región ha persistido hasta el presente. Esta variante prehistórica se ha convertido en un genotipo raro que parece haber surgido recientemente durante la pandemia del VIH, por razones que aún no se conocen.

 

Artículo: Kocher et al. “Ten millennia of hepatitis B virus evolution”, Science, 2021. DOI: https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658

Nota de prensa Universitat de València


Oldest Acheulean North Africa achelense Norte de África

Se descubre la industria lítica achelense más antigua del Norte de África

Se descubre la industria lítica achelense más antigua del Norte de África

El CENIEH en colaboración con el CNRPAH lidera un trabajo publicado en la revista Quaternary Science Reviews que presenta el conjunto lítico achelense más antiguo del Norte de África, procedente del valle de Oued Boucherit en Argelia, que ha sido datado en 1,7 millones de años
Oldest Acheulean North Africa achelense Norte de África
Valle de Oued Boucherit (Argelia). Photo credits: Mathieu Duval

Un equipo científico del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en colaboración con investigadores del Centre National de Recherches Préhistoriques, Anthropologiques et Historiques (CNRPAH, Argelia) acaba de publicar en la revista Quaternary Science Reviews un trabajo en el que se presenta el descubrimiento del conjunto de industria lítica achelense más antiguo del Norte de África, que se ha datado en cerca de 1,7 millones de años.

La antigüedad de las herramientas líticas halladas en Oued Boucherit adelanta en casi 400.000 años al yacimiento achelense de Casablanca, en Marruecos, datado hace unos pocos meses en unos 1,3 millones de años.

Oldest Acheulean North Africa
Bifaz de Oued Boucherit (Argelia), datado en 1,7 millones de años. Photo credits: Mohamed Sahnouni

Esta industria lítica proviene del valle de Oued Boucherit, situado en una zona montañosa al Norte de Argelia, a unos 20 km al este de la ciudad de Sétif. “Es un descubrimiento excepcional, porque podrían modificar de manera drástica nuestra visión y entendimiento de las primeras ocupaciones humanas no solo en el Norte de África, sino en todo el continente”, indica Mathieu Duval, investigador Ramón y Cajal del CENIEH y primer autor del trabajo.

Dos hipótesis

Actualmente, las evidencias de industrias olduvayenses y achelenses más antiguas están localizadas en el Este de África, con una antigüedad de unos 2,6 millones de años (Ma) y 1,8 Ma, respectivamente. Hace menos cinco años, estas evidencias eran anteriores en más de medio millón de años a las encontradas en el Norte de África. Los recientes descubrimientos realizados en Oued Boucherit indican que en realidad estas industrias aparecen en el Norte de África con una cronología muy similar a la del Este de África.

“Ahora debemos repensar y cuestionar de nuevo nuestra visión sobre el origen y la dispersión de las primeras industrias líticas”, afirma el coordinador del Programa de Arqueología del CENIEH Mohamed Sahnouni, uno de los coautores de este artículo.

Aparecen de esta forma dos hipótesis de trabajo. Por un lado, estos resultados pueden sugerir una dispersión de estas industrias líticas desde el este de África mucho más rápida de lo anticipado anteriormente. Pero por otro lado, no se puede descartar otra posibilidad, en la que Olduvayense y Achelense hayan aparecido sucesivamente cada uno, de manera casi contemporánea e independiente en los extremos norte y este del continente africano.

El valle de las maravillas argelino

El paleolítico inferior es un periodo prehistórico caracterizado por la aparición de las primeras industrias líticas, y el desarrollo de las tecnologías de tipo olduvayense y achelense. Definido a partir de los conjuntos líticos encontrados en la Garganta de Olduvai en Tanzania, el olduvayense suele estar caracterizado por la presencia de cantos tallados y lascas más o menos retocadas. En comparación, la tecnología lítica achelense (de localidad francesa de Saint Acheul) aparece posteriormente, y está caracterizada por la presencia de piezas líticas más sofisticadas tecnológicamente, cuyo ejemplar icónico es el bifaz.

La zona de Oued Boucherit es famosa desde finales del siglo XIX por albergar fósiles y evidencias de presencia humana antigua. En la década de 1950, el paleontólogo francés Camille Arambourg ya menciona la presencia de industrias líticas achelenses, pero sin determinar su procedencia exacta. “En los últimos años, nuestros trabajos de prospección nos han permitido encontrar nuevas piezas líticas, y lo que es más importante, ponerlas en contexto estratigráfico”, explica Mohamed Sahnouni.

En 2018 se publicó en la revista Science, otro descubrimiento importante procedente de esta misma zona: la industria lítica de tipo olduvayense más antiguas del Norte de África. “Oued Boucherit está en una zona que se puede considerar un ‘valle de las maravillas’, porque nos permite estudiar la aparición y evolución de la industria achelenses y olduvayense como quizás muy pocos otros yacimientos africanos”, añade este investigador argelino que trabaja en la zona desde la década de 1990.

A la vanguardia de la geocronología

El Programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos: Paleomagnetismo, Resonancia paramagnética electrónica (ESR), Luminiscencia, Series del uranio y Núclidos cosmogénicos.

El trabajo en Oued Boucherit es el último ejemplo de las investigaciones geocronológicas lideradas por el CENIEH y desarrolladas desde hace más de una década en varios yacimientos arqueológicos del paleolítico inferior como los de Atapuerca y Orce entre otros, con el objetivo de refinar el marco cronológico de las primeras ocupaciones humanas en la región mediterránea.

Este trabajo ilustra perfectamente la razón por la cual se diseñó y creó este Programa de Geocronología y Geología que coordina Josep M. Parés. “Gracias a una combinación de varios métodos de datación aplicados en el CENIEH, como paleomagnetismo y ESR, hemos podido proporcionar un marco cronológico solido a un yacimiento tan antiguo, algo quizás impensable hace 20 años”, concluye el investigador.

Duval M., Sahnouni M., Parés J.M., van der Made J., Abdessadok S., Harichane Z., Chelli Cheheb R., Boulaghraif K., Pérez-González A. (2021). The Plio-Pleistocene sequence of Oued Boucherit (Algeria): a unique chronologically-constrained archaeological and paleontological record in North Africa. Quaternary Science Reviews 271. https://doi.org/10.1016/j.quascirev.2021.107116.

Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico (CEPARQ-UAB) han descubierto en la Cova Gran de Santa Linya los restos de una mujer atribuidos a Homo sapiens, que vivió en el Prepirineo oriental a finales del Paleolítico Superior, hace unos 14.000 años. Los restos prehistóricos de humanos modernos en la península Ibérica son muy escasos. El estudio de "Linya, la mujer de La Noguera", como ha sido denominada, permitirá profundizar en el conocimiento sobre cómo eran y cómo vivieron los cazadores-recolectores del nordeste peninsular.

Linya Homo sapiens
Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica. Photo Credits: CEPARQ-UAB

16/06/2021 La Cova Gran (Avellanes-Santa Linya, La Noguera, Lleida) preserva innumerables vestigios enterrados en los sedimentos que la conforman, que permiten reconstruir la historia de los últimos 50.000 años de las gentes que vivieron en el Prepirineo de Lleida, desde los neandertales y los primeros Homo sapiens hasta los primeros agricultores y ganaderos.

El equipo de investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPARQ-UAB) que estudia la Cova Gran desde el año 2002 había hallado registros materiales de entre 45.000 y 4.000 años de antigüedad. Pero no se había localizado nunca ningún resto óseo de los individuos que la habitaron. Hasta la campaña del año pasado, en la que hallaron restos óseos que sin duda pertenecían a un esqueleto humano, en conexión anatómica parcial, a dos metros bajo el suelo de una zona lateral de la excavación. Una localización que no presagiaba la aparición de este tipo de restos.

El conjunto de los restos recuperados, que se han dado a conocer hoy, corresponde a una mujer, que ha sido denominada “Linya, la mujer de La Noguera”. Lo forman dos fémures, uno de ellos conectado a la pelvis, así como huesos largos de las extremidades superiores (húmero, radio/cúbito) e inferiores (tibia y peroné), metápodos y falanges dispersas. El cráneo y el esqueleto axial (vértebras y costillas), aunque presentes, están poco representados.

La datación del estrato donde se encontraron los restos y una datación directa sobre uno de los huesos acotan de forma precisa que la mujer murió hace entre 14.350-14.100 años, correspondiendo al Paleolítico Superior Final, a finales del Pleistoceno.

“Los restos de Linya abren una nueva ventana para acercarnos a las circunstancias de su muerte, pero también a su vida y la de sus contemporáneos en la región. Y a la vez son una pieza clave para conocer la anatomía y el patrimonio genético de las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno del nordeste de la península Ibérica”, destaca Rafael Mora, Catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del CEPARQ. “La combinación de distintas analíticas de orden paleoantropológico, forense, genómico y arqueológico, actualmente en marcha, aportarán indicadores que enriquecerán y corregirán la perspectiva actual de un hallazgo del que disponemos de informaciones preliminares derivadas de la excavación que estamos realizando”.

El estado de conservación de los huesos ha hecho necesario aplicar procesos de estabilización y preservación para los estudios futuros, que se están realizando actualmente en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Depositados en un receptáculo natural

Los restos se encontraron dentro de un espacio considerado un receptáculo natural, delimitado por varios bloques de grandes dimensiones caídos de la visera del abrigo. Actualmente se está investigando si los huesos de las extremidades fueron desplazados hacia el cubículo, mientras el esqueleto axial y el cráneo permanecerían protegidos bajo uno de estos grandes bloques. Lo que sí han constatado los investigadores es que en este espacio se depositó el cuerpo completo de una persona que, a partir de la disposición de los fémures, reposó directamente sobre el suelo en posición decúbito supino. La primera caracterización paleoantropológica realizada indica que la cintura pélvica corresponde a una mujer adulta, posiblemente de pequeño tamaño.

El cuerpo apareció en la base de una secuencia arqueológica en la que se suceden 7 niveles que contienen abundantes restos líticos, fauna y carbones, que señalan su uso como lugar de vivienda. Pero en el lecho sobre el que se instaló el cuerpo no se han recuperado este tipo de indicadores. Actualmente, el equipo de investigación estudia posibles elementos de ajuar funerario, práctica habitual en los entierros de Homo sapiens. El sedimento del espacio delimitado por los bloques se está muestreando para recuperar microrresiduos que puedan indicar si el cadáver estaba cubierto con pieles o fibras vegetales, que justificarían la intención de depositar el cuerpo sin que sea necesario excavar un espacio funerario.

“No se nos escapa la necesidad de ser cautos a la hora de afirmar que se trata de un entierro intencionado”, señala Jorge Martinez-Moreno, investigador del CEPARQ. “El tratamiento mortuorio entre los cazadores-recolectores señala varias posibilidades, que oscilan entre un entierro intencional, un entierro secundario, una aportación parcial del cuerpo, canibalismo o muerte accidental. Estos escenarios los tendremos que evaluar en función de los resultados que proporcione la excavación del espacio en el que han aparecido los restos”, indica.

La datación por Carbono 14 a partir de fragmentos de carbón de los niveles arqueológicos donde han aparecido los restos indica que el depósito sedimentario se formó en menos de un milenio, hace entre 14.400 y 13.500 años. Explicar las causas de este rápido crecimiento de sedimentos, que se acompaña con el desprendimiento de numerosos bloques masivos de la cornisa, está siendo analizado a partir de la geomorfología y el relleno sedimentario de este sector del abrigo.

Un momento de cambios ecológicos

El intervalo temporal datado apunta a que Linya y las personas que formaron parte su grupo vivieron en un momento climatológicamente crítico. Hace unos 14.700 años, las condiciones climáticas globales extremadamente frías y rigurosas que caracterizaron el Último Máximo Glacial (entre 30.000-15.000 años) viraron de forma repentina en menos de 100 años hacia un nuevo régimen climático similar al actual. Este evento, conocido como oscilación de Bölling/Allerød, entre 14.700 y 12.900 antes del presente, se caracterizó por un aumento de la temperatura y la pluviosidad, que provocó cambios ecológicos relevantes.

Aunque el impacto de este evento sobre el Prepirineo es poco conocido, algunos indicadores recuperados en Cova Gran permiten analizar su incidencia. El estudio de los carbones indica que los grupos humanos que se instalaron durante la Última Glaciación usaron como combustible solo madera del pino de montaña (Pynus sylvestris). En la secuencia que se está excavando actualmente, donde han aparecido los restos de Linya, además de carbones de pino de montaña se identifican nuevos taxones, como enebro (Juniperus), cerezo (Prunus) y espino cerval (Rhamus catharticus/saxatilis), un conjunto arbóreo y arbustivo que evoca unas condiciones climáticas más suaves, distintas al rigor que caracteriza los bosques del Último Máximo Glaciar.

Muy pocos restos de Homo sapiens en la península Ibérica

El descubrimiento de restos humanos en la península Ibérica atribuidos al Paleolítico Superior Final (entre 20.000-12.000 años) es escaso. En este sentido, Cova Gran será clave para conocer mejor cómo eran anatómicamente y de dónde venían las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno.

Un estudio paleogenético reciente realizado por el instituto Max Planck sobre los restos recuperados en la Cueva del Mirón (Santander) y Balma Guilanyà (Lleida) indica que la secuenciación del genoma de la llamada Dama Roja del Mirón, de hace 20.000 años, mostraba estrechos vínculos con las poblaciones humanas de Europa Occidental. Una situación que cambia en los restos de Balma Guilanyà, 1.000 años posterior a los restos de Cova Gran, en los que continúan estos marcadores genéticos comunes en las poblaciones europeas, con nuevos indicadores que están presentes en las poblaciones de la península Itálica.

En el intervalo de 20.000-13.000 años el genoma de las poblaciones de los Pirineos registra, pues, contactos entre las poblaciones de las penínsulas mediterráneas. “¿Quizás las nuevas condiciones climáticas del Bölling/Allerød permitieron establecer contactos regulares entre estas zonas geográficas?” se preguntan los investigadores. “Los restos humanos de Cova Gran serán claves para evaluar la solidez de esta interesante intuición”, señalan.

El equipo del CEPARQ está convencido de que el inesperado descubrimiento de Linya permitirá modular las nociones que tenemos sobre la anatomía de aquellos Homo sapiens, “de los que tenemos un conocimiento menos preciso que sobre los neandertales”, apuntan. También, señalar “las causas que llevaron a que apareciera en un espacio configurado por grandes bloques profundizará en el conocimiento sobre los comportamientos y decisiones tomadas por aquella gente ante un hecho trascendente y cotidiano como es el de la muerte: qué tratamiento siguieron aquellos que forman parte de nuestro colectivo, pero que ya no están presentes. Los restos de Linya generan múltiples desafíos, que esperamos poder revelar los próximos años”, concluyen.

La importància arqueològica de la Cova Gran de Santa Linya

La Cova Gran de Santa Linya, descubierta en 2002, es un yacimiento de más de 2.500 metros cuadrados, considerado clave para el estudio de la presencia humana en el nordeste de la península Ibérica.

Es uno de los pocos yacimientos de la región mediterránea en el que se han identificado vestigios de momentos de “transición”, como el de los últimos neandertales (hacia 45.000 años) y la aparición de los primeros humanos modernos (entre 37.000 y 30.000 años), la pervivencia de estos durante el Último Máximo Glaciar (entre 20.000 y 15.000 años) y la aparición de los primeros agricultores y ganaderos (entre 7.000 y 4.000 años).

La investigación que el equipo del CEPARQ-UAB lleva a cabo en la Cova Gran de Santa Linya cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Servicio de Arqueología y Paleontología y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, el Institut d’Estudis Ilerdencs de la Diputación de Lleida, la Fundación Palarq, la Leakey Foundation y el Ayuntamiento de Les Avellanes i Santa Linya.

Notícia Universitat Autònoma de Barcelona.


Homo antecessor hombros

Los hombros de 'Homo antecessor' y de los humanos modernos son similares

Los hombros de 'Homo antecessor' y de los humanos modernos son similares

El CENIEH publica un artículo en la revista Scientific Reports en la que se concluye que Homo antecessor tuvo un desarrollo de los hombros análogo al de Homo sapiens, aunque su crecimiento era más rápido
Escápula de Homo antecessor/D. García Martínez et al

La forma de nuestros hombros ya estaba en el Pleistoceno inferior, según una investigación pionera que se publica hoy en la revista Scientific Reports, realizada por Daniel García Martínez y José María Bermúdez de Castro, paleoantropólogos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en colaboración con David Green de la Campbell University (EE. UU.).

El estudio del hombro, técnicamente denominado “cintura escapular”, proporciona información sobre aspectos relevantes de la evolución humana como la locomoción, la forma del cuerpo, la posibilidad de trepar con facilidad o la habilidad para lanzar objetos con notable precisión (piedras, jabalinas, etc.).

Los autores de este trabajo han podido estudiar por primera vez el crecimiento y desarrollo de los hombros de la especie Homo antecessor, datada en 850.000 años, utilizando herramientas de antropología virtual y morfometría geométrica 3D. Los resultados muestran que la trayectoria del desarrollo del hombro de esta especie ya era muy similar al de Homo sapiens, aunque el crecimiento pudo ser algo más rápido.

Hace casi un millón de años nuestra evolución ya había logrado casi por completo todas las capacidades biomecánicas que caracterizan al hombro de los humanos modernos y se había alejado definitivamente de las habilidades que aún conservaron las especies más arcaicas de la filogenia humana, como trepar con enorme agilidad.

Para averiguar los cambios experimentados por esta parte de nuestra anatomía es necesario contar con un hueso plano: el omóplato o escápula. Pero, como señalan los autores de esta investigación, “el registro fósil de nuestra filogenia apenas cuenta con un puñado de estos huesos fósiles tan delicados, lo que ha dificultado sobremanera el estudio del crecimiento y desarrollo de los hombros durante la evolución humana”.

Dos fósiles clave

Por fortuna, en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina, situado en la sierra de Atapuerca (Burgos), se han conservado dos escápulas: una de ellas perteneció a un individuo infantil y la otra a un individuo de edad equivalente a la de un adolescente actual. Estos fósiles se obtuvieron durante la excavación de la primera década del siglo XXI y pertenecieron a la especie Homo antecessor.

“En un estudio previo de estos dos fósiles se había observado que la morfología de las escápulas era muy similar a la nuestra. Pero hasta ahora faltaba conocer el modelo de crecimiento y desarrollo de los hombros, lo que nos ha permitido comprobar que los huesos de nuestra cintura escapular han experimentado modificaciones en consonancia con unas capacidades diferentes”, señala José María Bermúdez de Castro.

Estudio comparativo

Con la escasa información disponible se sabía que las escápulas de los australopitecos se parecían en cierto modo a las de los chimpancés o los gorilas y diferían de las nuestras. “Sabemos que el desarrollo de nuestros ancestros más arcaicos era muy similar al de los simios antropoideos y la morfología de sus hombros denota que aún conservaban la capacidad para trepar con facilidad. Nosotros, en cambio, hemos perdido esa habilidad”, explica Daniel García Martínez.

Reconstrucción virtual de escápulas de H. antecessor (rojo) y otras especies de homínidos fósiles (gris)/Daniel García et al

 

Para averiguar cuándo surgieron nuestras peculiaridades anatómicas, además de la antropología virtual y la morfometría geométrica 3D, los investigadores han utilizado métodos estadísticos complejos para estudiar el desarrollo de la cintura escapular de la especie Homo antecessor, en comparación con el de otras especies del Plioceno y del Pleistoceno Inferior, como Australopithecus sediba o Australopithecus afarensis. También se han empleado una muestra muy amplia de Homo sapiens y de chimpancés (Pan troglodytes).

“Este estudio muestra que, aunque existían ligeras diferencias morfológicas entre las escápulas de Homo antecessor y Homo sapiens, estas eran mucho más similares a los humanos, a Homo erectus e incluso a Australopithecus que a los chimpancés”, comenta Daniel García Martínez.

En lo que se refiere al modo en que las escápulas crecían, también se observó que este era muy diferente del de los chimpancés, y comparable al de Homo. sapiens. “Bien es cierto que los datos parecen apuntar a que la velocidad del crecimiento era superior en Homo. antecessor, un aspecto apuntado por el equipo de investigación del CENIEH en base a evidencias dentales”, apunta José María Bermúdez de Castro.

Este artículo sienta las bases sobre el desarrollo de la cintura escapular en especies del Pleistoceno Inferior, y abre la puerta a nuevas investigaciones acerca del estudio del desarrollo del hombro en especies fósiles, ya que en el futuro se puede ampliar el marco temporal y estudiar el desarrollo de otras especies incluso del Plioceno, como los Australopithecus.

 

Noticia CENIEH


Homo sapiens Arabia Elefante Nefud

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

El CENIEH participa en un artículo publicado  en la revista Science Advances que presenta el descubrimiento en el desierto arábigo de Nefud de 376 huellas humanas y animales, con 120.000 años de antiguedad
Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Investigador buscando huellas en los depósitos del paleolago/Palaeodeserts Project

Hoy se publica en la revista Science Advances un estudio liderado por Mathew Stewart, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, en Alemania, con participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), sobre el descubrimiento de 376 huellas humanas y animales en la parte suroeste del desierto de Nefud, que proporciona nueva información sobre la presencia de Homo sapiens en la Península arábiga durante el inicio del Pleistoceno superior.

Estas huellas, encontradas en depósitos asociados a un antiguo lago de agua dulce, han sido datadas de forma indirecta mediante el método de Luminiscencia (OSL) aplicado a granos de cuarzo, y tienen una antigüedad de 120.000 años, por lo que suponen la evidencia más antigua de presencia de Homo sapiens en Arabia. Una presencia breve, como sugieren la ausencia de herramientas líticas y las marcas de corte en los huesos fósiles.

“Hasta ahora teníamos evidencia de la presencia de nuestra especie en Oriente Próximo y en Asia hace más de 100.000 años, pero no teníamos ninguna evidencia en Arabia, a pesar de que se encuentre geográficamente en el medio, por lo que este trabajo llena un vacío significativo de conocimiento sobre el origen y la dispersión de nuestra especie”, declara el investigador del CENIEH Mathieu Duval, quien ha participado en la datación de los fósiles asociados a las huellas.

Siete huellas humanas

La región estaba habitada por una comunidad muy diversa de elefantes, camellos, órices, caballos, búfalos y humanos. De las 376 huellas descubiertas en estos parajes, aproximadamente la mitad podrían atribuirse a una especie determinada. Las huellas de elefante y camello son las más abundantes, además se han identificados algunas de búfalos y caballos. Siete de las huellas han sido identificadas como humanas y atribuidas a dos o tres personas que viajaban juntas.

“Estas huellas proporcionan una instantánea sin precedentes de las condiciones ambientales y ecológicas que existían hace 120.000 años, con lagos de agua dulce y una fauna muy diversa, distintas a las que se encuentran hoy en día en esa región.”, señala Mathieu Duval.

Este estudio realizado con el apoyo del Ministerio de Cultura de Arabia Saudita, es el resultado de una colaboración internacional que involucra a investigadores de varios países como Alemania, Arabia Saudita, Australia, Estados Unidos, España y Reino Unido.

Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Huellas de Elefante/Paul Breeze

Programa de Geocronología y Geología

El programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos (Luminiscencia, Núclidos Cosmogénicos, Paleomagnetismo, Resonancia Paramagéntica Electrónica (ESR), Series del Uranio).

Desde la inauguración del Centro en 2009, el Programa ha participado en la datación de varios yacimientos importantes en España (p. ej. Gran Dolina (Atapuerca, Burgos), Fuente Nueva 3 (Orce, Granada), Cuesta de la Bajada (Teruel), Porto Maior (Pontevedra)) como fuera (p. ej. Ain Boucherit (Argelia), Lunery y La Noira (Francia)).

También ha participado en la datación directa de varios fósiles humanos como Homo antecessor del nivel TD6 de Gran Dolina, el peculiar Homo naledi en Sudáfrica, Homo sapiens de la Cueva de Misliya (Israel), el más antiguo fuera de África, o la falange fósil humana de Al Wusta (Arabia Saudita).

Referencia del artículo:
Stewart M., Clark-Wilson R., Breeze P.S., Janulis K., Candy I., Armitage S.J., Ryves D.B., Louys J., Duval M., Price G.J., Cuthbertson P., Bernal M.A., Drake N.A., Alsharekh A.M., Zahrani B., Al-Omari A., Roberts P., Groucutt, H.S., Petraglia M.D. (2020). Human footprints provide snapshot of last interglacial ecology in the Arabian interior. Science Advances.
Noticia CENIEH

Nuevo estudio sobre la regulación del tamaño de los molares en homínidos

Nuevo estudio sobre la regulación del tamaño de los molares en homínidos

El Grupo de Antropología Dental del CENIEH ha testado el modelo de cascada inhibitoria para explicar la relación de tamaño así como las diferencias de forma entre las distintas clases de dientes, en la muestra de molares de los individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca.
tamaño molares homínidos
Mandíbula AT-1 de la Sima de los Huesos. Credits: Mario Modesto

La relación de tamaño de los molares es una de las características peculiares de las diferentes especies de homínidos y se han propuesto diferentes teorías para explicar esa relación de tamaño, así como las diferencias de forma entre las distintas clases de dientes (incisivos, caninos, premolares y molares). La última teoría, denominada modelo de cascada inhibitoria ha surgido de la experimentación en embriones de ratones, y en 2016 se aplicó de manera teórica a los homínidos fósiles, con resultados satisfactorios.

En apariencia, todos los homínidos cumplen el modelo de cascada inhibitoria. En un artículo del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la evolución Humana (CENIEH), publicado recientemente en la revista Journal of Anatomy, se ha testado este modelo en la muestra de molares de los individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos, situado en la sierra de Atapuerca (Burgos).

Los resultados coinciden de manera extraordinaria con el modelo generado en ratones, por lo que se confirma una vez más su utilidad. “No obstante, nuestras conclusiones han notado una anomalía del modelo, cuando se aplica a las especies más antiguas del género Homo”, puntualiza José María Bermúdez de Castro, coordinador del Programa de Paleobiología del CENIEH y autor principal de este trabajo.

Serie creciente y decreciente

En los géneros Ardipithecus, Australopithecus y Paranthropus, así como en Homo habilis, la serie molar es creciente y cumple perfectamente los presupuestos del modelo de cascada inhibitoria. Lo mismo sucede con Homo sapiens, pero con la diferencia de que la serie molar es decreciente, siendo el primer molar más grande que el segundo y este más grande que el tercero (muela del juicio).

La aplicación del modelo de cascada inhibitoria asumía que el cambio de la serie creciente a la decreciente habría sucedido hace poco menos de dos millones de años, quizá coincidiendo con la transición entre los géneros Australopithecus y Homo. “Sin embargo, en nuestro trabajo notamos que ese cambio pudo tardar al menos un millón de años en producirse”, señala Bermúdez de Castro.

Los homininos de la Sima de los Huesos, con unos 430.000 años de antigüedad, representan un buen ejemplo de esa transición, mientras que la mayoría de especímenes de Homo ergaster, Homo erectus, Homo antecessor y Homo heidelbergensis, entre otras especies, no cumplen el modelo de cascada inhibitoria. “Nuestra idea es seguir con las investigaciones para averiguar qué mecanismos genéticos están detrás de esta anomalía en el modelo”, declara Bermúdez de Castro.

 

Bermúdez de Castro et al. 2020. Testing the inhibitory cascade model in the Middle Pleistocene Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, Spain) hominin sample. Journal of Anatomy. DOI: 10.1111/joa.13292

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lóbulos temporales erectus sapiens

Los lóbulos temporales de 'Homo erectus' son proporcionalmente más pequeños que los de 'Homo sapiens'

Los lóbulos temporales de 'Homo erectus' son proporcionalmente más pequeños que los de 'Homo sapiens'

El CENIEH colabora en un estudio paleoneurológico, publicado en la revista Quaternary International, sobre el cerebro de Homo erectus, en el que se analizan sus lóbulos temporales, comparándolos con los de otras especies como Homo ergaster y Homo sapiens
lóbulos temporales erectus sapiens
Pearson at al.

Emiliano Bruner, paleoneurólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), ha participado en un estudio, publicado en la revista Quaternary International, sobre la anatomía de los lóbulos temporales del cerebro de Homo erectus, en el que se establece que eran proporcionalmente más pequeños que los de los humanos modernos.

Los lóbulos temporales de Homo sapiens están relativamente más desarrollados que en otros primates, pero poco se conoce sobre su anatomía en las especies humanas extintas, debido a que se alojan en una región del cráneo muy delicada, conocida como fosa endocraneal media, que a menudo no se conserva en los individuos fósiles.

En un estudio anterior del mismo equipo, se había demostrado que el tamaño de la fosa endocraneal media puede utilizarse para deducir el volumen de los lóbulos temporales. En este nuevo estudio se han analizado tres diámetros anatómicos de fósiles de Homo erectus y Homo ergaster, y se han comparado con las medidas de 51 humanos modernos. Los resultados sugieren que las dos especies fósiles tenían lóbulos temporales proporcionalmente más reducidos que los humanos actuales.

Además, “los individuos asiáticos, Homo erectus, tenían lóbulos temporales más grandes que los individuos africanos, Homo ergaster, aunque el escaso registro fósil no permite saber si esto se debe al azar o a una diferencia paleoneurológica entre las dos especies”, señala Emiliano Bruner.

Al ser una región del cerebro involucrada en la integración de muchas funciones cognitivas, como la memoria, las emociones, el oído, las relaciones sociales y el lenguaje, es transcendental cualquier cambio en las dimensiones o proporciones de los lóbulos temporales, ya que podrían delatar variaciones en el desarrollo de sus neuronas o de sus conexiones y por ende en algunas funciones cognitivas asociadas a esta región de la corteza cerebral.

Este estudio ha sido llevado a cabo por Alannah Pearson, estudiante de doctorado de Emiliano Bruner por la Australian National University de Canberra (Australia), en colaboración con el Prof. David Polly, de la Indiana University (EE.UU.).

 

Pearson, A., Polly, P. D., & Bruner, E. (2020). Temporal lobe evolution in Javanese Homo erectus and African Homo ergaster: inferences from the cranial base. Quaternary International (0). doi: 10.1016/j.quaint.2020.07.048.
Noticia CENIEH sobre la anatomía de los lóbulos temporales del cerebro de Homo erectus, comparándolos con Homo ergaster y Homo sapiens.

cultura muerte neandertales humanos modernos Nohemi Sala

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

La investigadora del CENIEH Nohemi Sala ha obtenido 1,5 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación, a través de una beca ERC-Starting Grant, para rastrear en el registro fósil las raíces y la evolución del comportamiento funerario de nuestros ancestros.
cultura muerte neandertales humanos modernos Nohemi Sala
Nohemi Sala investigadora principal del proyecto ERC-Starting Grant. Credits: Nohemi Sala

Todas las sociedades actuales tienen un tipo u otro de cultura funeraria, uno de los comportamientos que más nos aproxima a la complejidad de la mente humana. Pero la aparición de este comportamiento es uno de los aspectos más polémicos en el campo de la evolución humana. ¿Cuándo comenzaron nuestros antepasados a adquirir cultura de la muerte?, ¿cómo se ha manifestado este comportamiento en el tiempo y en el espacio?, ¿apareció esta práctica en diferentes especies de manera independiente?

Hay diversas maneras de abordar estas preguntas y, en particular, a la cuestión de si la cultura de la muerte precede a los neandertales y humanos anatómicamente modernos. Hasta la fecha, los análisis en arqueología paleolítica se han centrado en el contexto arqueológico, es decir, si los esqueletos se conservan completos o no, existencia de fosa funeraria o presencia de objetos que pudieran interpretarse como elementos simbólicos o ajuares. Esta visión restringe el comportamiento funerario casi exclusivamente a los enterramientos, algo excepcionalmente raro antes del Pleistoceno superior, que comienza hace 127.000 años.

Por este motivo, es necesario encontrar nuevos enfoques metodológicos que permitan darle protagonismo a lo que se ha preservado hasta nuestros días: los huesos humanos. El registro fósil europeo es una fuente fundamental de información debido a la abundancia de esqueletos fósiles. Y ahí es donde entra la tafonomía forense, una disciplina que puede ayudar a dilucidar aspectos fundamentales en este campo. Sería algo parecido a las “autopsias” de los fósiles humanos para intentar averiguar cómo murieron y, sobre todo, qué les sucedió a los restos desde la muerte del individuo hasta su excavación.

Esta línea de investigación ha cristalizado en el proyecto titulado DEATHREVOL: las raíces y la evolución de la cultura de la muerte. Una investigación tafonómica del registro paleolítico europeo, que ha sido seleccionado para recibir financiación dentro del programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, y se desarrollará durante los próximos cinco años en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

“Es el primer proyecto a gran escala centrado en un estudio tafonómico exhaustivo del registro fósil europeo”, explica la especialista en tafonomía del CENIEH Nohemi Sala, miembro del equipo de investigación de Atapuerca e investigadora del programa Juan de la Cierva-Incorporación, que ha obtenido 1,5 millones de euros de financiación para este proyecto presentado en la convocatoria 2020.

Para llevarlo a cabo será necesaria la participación de un amplio equipo de académicos y una red de métodos que incluyen análisis tafonómicos, reconstrucciones virtuales para análisis forenses, estudio de patrones de distribución espacial, la relación global de diferentes yacimientos y modelos matemáticos para interconectar el amplio espectro de datos recopilados.

Proyectos altamente competitivos

Los proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés) denominados “Starting Grant” (subvención inicial) están dirigidos a investigadores con una experiencia posdoctoral de entre 2 y 7 años, que reúnan un currículum de investigación destacado y que presentan una propuesta científica de excelencia en la frontera del conocimiento. Están considerados los más prestigiosos del marco de investigación europeo y, por tanto, son altamente competitivos.

En la convocatoria de 2020 han sido seleccionados 436 investigadores de 25 países de la Unión Europea y países asociados de los cuales 23 se realizarán en centros de investigación españoles. De estos 23 proyectos, cuatro corresponderían al campo de las humanidades y únicamente uno de ellos estaría centrado en Paleoantropología.

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Amud 9 neandertal

Se demuestra que Amud 9 fue una mujer neandertal de 60 kilos que vivió en el Pleistoceno superior

Se demuestra que Amud 9 fue una mujer neandertal de 60 kilos que vivió en el Pleistoceno superior

El investigador del CENIEH Adrián Pablos colidera un trabajo sobre la morfología de un pie hallado en la cueva de Amud en Israel, en el que se ha podido establecer la asignación taxonómica de este fósil como neandertal, y obtener el sexo, peso y estatura de este individuo conocido como Amud 9.
Amud 9 neandertal
Fósiles de Amud 9. Credits: Osborjn M. Pearson y Adrián Pablos

Adrián Pablos, científico del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) colidera un trabajo publicado en PaleoAnthropology, revista oficial de la PaleoAnthropology Society, sobre la morfología y anatomía de un pie parcial recuperado hace más de 25 años en la cueva de Amud (Israel), que confirma que el individuo Amud 9 fue una mujer neandertal del Pleistoceno superior, con una estatura de unos 160-166 cm y 60 kg de peso.

En la cueva de Amud se encontraron a lo largo de varias excavaciones llevadas a cabo en el siglo XX restos de al menos 15 neandertales. El estudio minucioso y detallado de uno de estos individuos, Amud 9, ha permitido establecer que posee los caracteres habituales relacionados con los neandertales en los diversos elementos del pie: tarsos, metatarsos y falanges, que difieren de los humanos modernos, tanto fósiles como recientes.

“La mayoría de estos caracteres se relacionan con la gran robustez habitualmente observada en el esqueleto postcraneal, esto es, de cuello para abajo, en la mayoría de los neandertales”, explica Adrián Pablos.

Sexo, peso y estatura

Las estimaciones de sexo, peso y estatura en poblaciones fósiles normalmente se realizan en función de las dimensiones de los huesos largos de las piernas. Pero de Amud 9 solo se conserva un fragmento de tibia, el astrágalo o hueso del tobillo, un metatarso o hueso del empeine y varias falanges.

Al no hallarse huesos largos de las piernas los investigadores han aplicado diversas estimaciones matemáticas a partir de los huesos del pie obteniendo así una aproximación a importantes parámetros paleobiológicos.

“Conocer parámetros como el tamaño del cuerpo y el sexo de este individuo nos ayudan a saber un poco más cómo eran los neandertales” afirma Adrián Pablos.

En este trabajo, titulado A partial Neandertal foot from the Late Middle Paleolithic of Amud cave, Israel, han participado investigadores de España (CENIEH), Estados Unidos (University of New Mexico y Arizona State University), y de Israel (Tel Aviv University y The Hebrew University of Jerusalem).

Pearson, O.M., Pablos, A., Rak, Y., Hovers, E., 2020. A partial Neandertal foot from the Late Middle Paleolithic of Amud cave, Israel. PaleoAnthropology 2020, 98-125. http://paleoanthro.org/media/journal/content/PA20200098.pdf.
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Primer análisis exhaustivo de huellas de uso de utensilios de basalto de Olduvai

Primer análisis exhaustivo de huellas de uso de utensilios de basalto de Olduvai

El CENIEH lidera un estudio experimental sobre los posibles usos de utensilios elaborados con basaltos de la Garganta de Olduvai (Tanzania), mediante el análisis de la relación entre las características petrológicas de esta materia prima y la formación de huellas de uso
utensilios basalto Olduvai
Procesado de Beta vulgaris durante el programa experimental con basaltos. /Patricia Bello-Alonso.

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución humana (CENIEH) participa en un estudio experimental, publicado recientemente en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, sobre los posibles usos de utensilios elaborados con basaltos, una roca volcánica muy abundante en los yacimientos de la Garganta de Olduvai (Tanzania), mediante el primer análisis exhaustivo de la relación entre las características petrológicas de esta materia prima y la formación de huellas de uso.

Además de proporcionar elementos altamente significativos para la interpretación del comportamiento humano en la Garganta de Olduvai, los resultados de esta investigación, liderada por la arqueóloga Patricia Bello-Alonso, aportan un modelo que permitirá realizar estudios comparativos con conjuntos de industria lítica en rocas volcánicas de diferentes contextos arqueológicos y geológicos.

“Los resultados que hemos obtenido son una fuente fundamental para analizar las formas de utilización de las herramientas líticas de los yacimientos arqueológicos ubicados en los Lechos I y II, en general, y del yacimiento de Thiongo Korongo (TK) en particular, ya que las rocas volcánicas constituyen en esa zona una de las materias primas clave en el desarrollo tecnológico y, por tanto, evolutivo, de los diferentes grupos de homininos que ocuparon Olduvai hace más de dos millones de años”, explica Patricia Bello-Alonso.

Colección de referencia

El objetivo principal de la investigación, en la que también han participado el Museo de Ciencia Naturales y el Instituto de Evolución Humana en África de Madrid, ha sido determinar, tanto a escala macro como microscópica, la formación de trazas en basaltos que permitan identificar su uso. Y para ello se ha utilizado lascas no retocadas con las que se ha trabajado sobre una amplia variedad de materias orgánicas: carcasas animales, tubérculos, maderas, hierba, caña y hueso fresco.

“La realización de estas operaciones nos ha permitido formar una colección de referencia experimental para comprender mejor el rol de la estructura interna y química de los basaltos en la formación y desarrollo de las huellas de uso”, afirma Patricia Bello-Alonso.

Este estudio multidisciplinar, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (HAR2013-45246-C3-2-P y HAR2017-82463-C4-2-P), se encuadra dentro del proyecto arqueológico The Olduvai Paleonthropology and Paleoecology Project (TOPPP) sobre el yacimiento achelense de TK, liderado por los investigadores Joaquín Panera y Manuel Santonja, y  se ha llevado a cabo en el Laboratorio de Tecnología Prehistórica y Arqueología del CENIEH y en el campamento Emiliano Aguirre, ubicado en la Garganta de Olduvai.

Bello-Alonso, P., Rios-Garaizar, J., Panera, J., Martín-Perea, D.M., Rubio-Jara, S., Pérez-González, A., Rojas-Mendoza, R., Domínguez-Rodrigo, M., Baquedano, E., y Santonja, M. Experimental approaches to the development of use-wear traces on volcanic rocks: basalts. Archaeol Anthropol Sci 12, 128 (2020). https://doi.org/10.1007/s12520-020-01058-6.
Noticia CENIEH sobre los posibles usos de utensilios elaborados de basalto de la Garganta de Olduvai.