Identifican detalles desconocidos en los templetes del patio de los Leones en la Alhambra

Investigadores de la Universidad de Sevilla, la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza) y la Universidad de Granada han identificado, a través del dibujo, detalles hasta ahora desconocidos en los mocárabes de los templetes del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada, un monumento catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

templetes Patio de los Leones Alhambra Granada, España
Patio de los Leones, Alhambra (Granada, España). Expertos de la Universidad de Sevilla, la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza) y la Universidad de Granada colaboran en esta investigación que ha documentado detalles del monumento que hasta ahora eran prácticamente desconocidos

Para conocer mejor y para facilitar la conservación de estos elementos arquitectónicos del siglo XIV, tras la reseña de numerosas reparaciones en siglos posteriores, se ha seguido una novedosa metodología basada en tres análisis gráficos complementarios entre sí: primero se han revisado destacadas imágenes entre los siglos XVII y XX; después se han acometido nuevos dibujos con ordenador, hasta ahora inexistentes, sobre sus mocárabes, siguiendo los principios teóricos de su agrupación geométrica; y por último, se ha realizado un escaneado tridimensional para conocer con precisión su estado actual a partir de la nube de puntos obtenida.

La comparación entre dibujos ha permitido comprobar por primera vez que los mocárabes de ambos templetes tienen distinta configuración y diferente número de piezas. Además, se han detectado deformaciones geométricas en el diseño original nazarí, identificando piezas hasta ahora desconocidas, más otras deformaciones debidas a las variadas reparaciones causadas por importantes amenazas a las que los templetes y sus mocárabes han sobrevivido durante siglos, a pesar de su fragilidad constructiva.

“Por primera vez en este artículo se documentan y se analizan pormenores que hasta ahora eran prácticamente desconocidos en la bibliografía científica”, afirma el profesor de la Universidad de Sevilla y coautor de este trabajo, Antonio Gámiz.

Los mocárabes -o muqarnas- constituyen uno de los más singulares episodios arquitectónicos de la Alhambra nazarí y del arte islámico medieval por su sofisticada construcción geométrica tridimensional. Son pequeños prismas que se agrupan generando una gran diversidad de configuraciones espaciales, adaptando su composición a situaciones arquitectónicas muy diversas en cornisas, arcos, capiteles y bóvedas. Alcanzaron gran virtuosismo durante el reinado de Muhammad V (1354-1359 y 1362-1391) en el que se acometieron obras cruciales en los palacios de la Alhambra.

Esta investigación ha contado con la colaboración del Patronato de la Alhambra y Generalife.

Referencia bibliográfica

Antonio Gámiz Gordo; Ignacio Ferrer Pérez-Blanco; Juan Francisco Reinoso Gordo (2020): The Pavilions at the Alhambra's Court of the Lions: Graphic Analysis of Muqarnas. Sustainability, 12 (16), 6556 (Special Issue Cultural Heritage and Natural Disasters) MDPI, Switzerland. ISSN 2071-1050. DOI: 10.3390/su12166556

Noticia Universidad de SevillaUniversidad de Granada sobre los detalles hasta ahora desconocidos en los mocárabes de los templetes del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada.


Tell es-Sin

Nuevos descubrimientos en la necrópolis del yacimiento bizantino de Tell es-Sin, en Siria

Nuevos descubrimientos en la necrópolis del yacimiento bizantino de Tell es-Sin, en Siria

Un estudio publicado en la revista Bioarchaeology of the Near East revela las características de la población que fue enterrada en la necrópolis de Tell es-Sin, un yacimiento bizantino datado entre los siglos V y VII dC que se encuentra en Siria, en la margen izquierda del río Éufrates. Los autores principales del nuevo trabajo antropológico sobre este yacimiento son los investigadores Laura Martínez, de la Facultad de Biología de la UB, y Ferran Estebaranz Sánchez, de la Facultad de Biociencias de la UAB.

También participan en el trabajo el investigador Juan Luis Montero Fenollós, profesor de la Universidad de La Coruña y director del proyecto de excavación del yacimiento de Tell es-Sin, así como otros expertos de la Casa del Oriente y el Mediterráneo (Francia), la Universidad de Yarmouk (Jordania) y la Universidad Mykolas Romeris (Lituania).

Tell es-Sin
El yacimiento de Tell es-Sin ocupa una extensión de veinticinco hectáreas situadas en medio de una zona de paso de los antiguos ejércitos bizantinos y persas sasánidas

El Monte del Diente en la Siria antigua

El yacimiento de Tell es-Sin —del árabe, ‘Monte del Diente’— ocupa una extensión de veinticinco hectáreas situadas en medio de una zona de paso de los antiguos ejércitos bizantinos y persas sasánidas. Está dividido en la acrópolis, la ciudad baja y la necrópolis, que ocupa siete hectáreas. Se encuentra cerca del sudeste de la actual ciudad de Deir ez-Zor —en la frontera entra Siria e Irak— y se considera un kastron, es decir, un puesto de avanzada con funciones tanto administrativas como militares. El tamaño del yacimiento, su estructura urbana y su naturaleza fortificada sugieren que se trataría de una antigua polis cuyo nombre se desconoce todavía.

Tell es-Sin es una de las necrópolis más importantes del Creciente Fértil en Oriente Próximo, «pero todavía se sabe muy poco de ella», apuntan los autores. El nuevo trabajo quiere profundizar en el conocimiento de las poblaciones de la frontera del Imperio Bizantino durante los siglos VI y VII, un periodo del que escasean las necrópolis y los restos esqueléticos.

Una fortificación en medio del mapa militar de Oriente Próximo

«Mesopotamia era una región defensiva estratégica frente a las incursiones e invasiones tanto persas como árabes. En este contexto, Tell es-Sin podría haber sido afectada por la reorganización territorial y militar que realizó el emperador Justiniano, quien promocionó la fortificación de las poblaciones del limes a mitad del siglo VI de nuestra era», detalla Laura Martínez, profesora del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Biología y primera autora del estudio.

Las primeras excavaciones arqueológicas de la necrópolis bizantina de Tell as-Sin datan de 1978 y fueron dirigidas por Asad Mahmoud, director general de Antigüedades y Museos en Deir ez-Zor en aquel momento. En 2005, el trabajo investigador de la primera misión arqueológica sirio-española —coordinada por la Universidad de La Coruña— en la zona puso de relieve la relevancia de la necrópolis del yacimiento de Tell es-Sin, que formó parte del limes Diocletianus en Oriente junto con los de Tell es-Kasr y Circesium (actual ciudad de Buseira). En total, los expertos han identificado 170 hipogeos en una necrópolis que podría contener hasta mil tumbas.

Tumbas y arqueología bizantina en territorio sirio

Como explica Ferran Estebaranz Sánchez, «las muestras procedentes de Tell es-Sin constituyen un conjunto heterogéneo y sesgado de restos esqueléticos que corresponden a tumbas saqueadas durante el transcurso del tiempo; mediante métodos biométricos tradicionales, este estudio antropológico quería proporcionar información sobre el sexo, la edad de la muerte, la estatura y otras variables morfológicas de los individuos hallados en el yacimiento».

La muestra analizada —solo una pequeña parte del número total de enterramientos de Tell es-Sin— incluye los restos humanos procedentes de diez hipogeos excavados por la misión sirio-española. En total, se han analizado un total de 71 individuos (como mínimo, dieciocho corresponderían a hombres, y doce, a mujeres).

Según los expertos, no se ha observado sesgo respecto al sexo o la edad en los restos estudiados, y destaca la falta de niños en comparación con otros lugares (podrían haberse enterrado en otros nichos en la entrada de la tumba). Asimismo, hay como mínimo entre uno y cinco individuos enterrados dentro de cada nicho (la media es de tres cuerpos por nicho, incluyendo subadultos y adultos), de acuerdo con el modelo de sepultura colectiva típico de la Siria antigua.

Pese al estado de fragmentación de los restos, el equipo pudo estimar la estatura de la mayoría de individuos. «La estatura media estimada a partir de los huesos largos de la extremidad superior fue de 174,5 cm para los hombres y de 159,1 cm para las mujeres. Estos valores son muy similares a los estimados a partir del diámetro de la cabeza del fémur: 176,1 cm para los individuos masculinos y 164,5 cm para los femeninos», comenta Estebaranz Sánchez.

«En conclusión —continúa—, la estatura estimada para la población bizantina de Tell es-Sin es similar a la de otras poblaciones bizantinas contemporáneas».

Cerca del 25 % de los individuos presentaban cribra orbitalia, y un 8,5 %, hiperostosis porótica, alteraciones de los huesos craneales tradicionalmente asociadas a cuadros de anemia por deficiencia de hierro o vitaminas, raquitismo, infección u otras condiciones inflamatorias.

La prevalencia de enfermedades articulares degenerativas también era baja, apunta el estudio. En cuanto a la muestra dental, solo un 2,8 % de los dientes presentaban caries, un valor claramente inferior al de otros yacimientos bizantinos contemporáneos de la región que se podría relacionar con la baja muestra analizada en el yacimiento de Tell es-Sin.

Tell es-Sin: el final de un asentamiento con la llegada del Islam

El final del asiento de Tell es-Sin —en el primer cuarto del siglo VII dC— coincidió con las guerras contra los persas sasánidas y las tribus árabes del Islam. A pesar de las condiciones del yacimiento de Tell es-Sin y la situación actual en la región —a raíz de la ocupación por parte del ISIS— el descubrimiento y la excavación de fosas no saqueadas en el futuro es crucial para profundizar en el conocimiento de esta población.

«Por eso, actualmente estamos analizando el patrón de microestriación bucal para poder inferir la dieta de la población y así completar el modelo biocultural de las poblaciones fronterizas con los grandes imperios de la antigüedad», concluyen Laura Martínez y Ferran Estebaranz Sánchez.

Referencia del artículo:

Martínez, L. M.; Estebaranz-Sánchez, F.;  Khawam, R.; Anfruns, J.;  Alrousan, M.;  Pereira, P.; Pérez-Pérez, A.; Montero-Fenollós, J. L. «Human remains from Tell es-Sin, Syria, 2006-2007». Bioarchaeology of the Near East, abril de 2020.

Noticia da Universidad de Barcelona


La Guardia de Jaén

Una antigua fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia de Jaén

Investigadores de la Universidad de Jaén confirman a través de restos arqueológicos la existencia de una antigua fortificación iberorromana bajo el castillo de La Guardia

El grupo de investigación 'Patrimonio Arqueológico de Jaén' trabaja con la técnica denominada Arqueología de la Arquitectura, que también han empleado en otros enclaves como los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, o las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, cuyos resultados son de gran valía para el exhaustivo conocimiento de la historia del monumento en cuestión
La Guardia de Jaén
Castillo de La Guardia de Jaén. Foto de Millars, CC BY-SA 3.0 es

Los primeros resultados de los trabajos arqueológicos realizados por el grupo investigación ‘Patrimonio Arqueológico de Jaén’ de la Universidad de Jaén (UJA) en el castillo de La Guardia (Jaén) confirman la existencia de una fortificación iberorromana bajo su estructura, considerada una de las primeras fortificaciones árabes construidas en la Península tras la invasión del año 711.

“Anteriormente habían aparecido indicios de materiales cerámicos y elementos constructivos realizados en las murallas que podían indicar el origen iberorromano de esa fortificación, pero es la primera vez que encontramos indicios arquitectónicos in situ que evidencian la existencia de esa fortificación iberorromana”, explica el catedrático de Historia Medieval de la UJA Juan Carlos Castillo. “Las evidencias arqueológicas de los restos de estas estructuras defensivas han sido localizadas en un solo sondeo porque el resto de áreas excavadas están muy alteradas por las cimentaciones de los edificios medievales y renacentistas, lo que dificulta determinar el origen y la composición de las mismas”, señala. “Sin embargo, en ese corte han aparecido varias líneas de muralla que pueden relacionarse con fortificaciones iberorromanas”, añade.

A través de sus trabajos, los investigadores de la UJA tienen como objetivo analizar el origen del recinto amurallado y los usos de esta fortificación durante la Edad Media. De esta manera, han determinado que la antigua fortificación se convirtió en la base de los nuevos elementos defensivos construidos sobre ella; así como la enorme transformación sufrida a finales de la Edad Media y a principios de la Edad Moderna, entre el Siglo XV y Siglo XVI, por parte de los señores de La Guardia de Jaén, los Mesías. “Hemos constatado que la antigua iglesia de Santa María, que se construyó dentro del recinto amurallado, tuvo dos fases constructivas: una medieval, correspondiéndose con un templo pequeño que adapta su cabecera absidal al interior de una bestorre; y otra un poco posterior de mayor tamaño al incorporar criptas funerarias y capillas en los laterales. Más tarde, se llevó a cabo otra modificación al edificarse un nuevo campanario anexo a la iglesia y encastrado en las murallas medievales, obra de Francisco Castillo”, argumenta el catedrático.

La Guardia de Jaén
Castillo de La Guardia de Jaén. Foto de Miguel Ángel Ibáñez / Excmo. Ayuntamiento de La Guardia de Jaén. Dominio público

El plan de actuación del grupo de investigación actualmente se está centrando en la recuperación del alcázar del castillo, abarcando la restauración de sus cuatro torres y lienzos de muralla. Paralelamente, se está llevando a cabo el análisis arqueológico y la recuperación de los sondeos realizados en investigaciones anteriores entre 1995 y 1997, que fueron las primeras actuaciones, en las que ya colaboró la UJA. A su vez, se han abierto dos nuevas áreas de excavación con el objetivo de seguir profundizando en el conocimiento de la evolución histórica del conjunto fortificado de La Guardia y también determinar el grado de conservación de todos sus elementos.

El equipo de la UJA que lidera Juan Carlos Castillo y lo conforman Mercedes Navarro, Mª Victoria Gutiérrez, Vicente Salvatierra, Irene Montilla, José Luis Castillo, Miguel Ruiz Calvente, Carlos Cid, Ana Visedo y Eva Mª Alcázar, trabaja con la técnica conocida como Arqueología de la Arquitectura, cuyos resultados son de gran valía para el exhaustivo conocimiento de la historia del monumento en cuestión. “Esta técnica reivindica el papel de los arqueólogos y permite profundizar en el conocimiento de estos monumentos, descubrir cómo se construyeron y visualizar su transformación durante el tiempo”, explica Juan Carlos Castillo. “Nos permite ‘leer’ lo que cuentan las paredes de los monumentos. Y tras esa lectura podemos conocer aspectos tan importantes como los usos que la construcción ha tenido a lo largo del tiempo o los materiales empleados y sus posteriores reformas. En definitiva, una información de gran interés para reconstruir la historia del castillo y, por extensión, la del entorno al que tenía que defender”, indica.

Esta misma técnica han empleado en el estudio de los castillos de Lopera, Villardompardo, o Alcaudete, entre otros, así como en el análisis de un sector de las murallas de Jaén, Beas de Segura, Sabiote o Arjona, entre otras. En todos ellos, el objetivo común es concretar la interrelación existente entre fortificaciones, territorio y organización político-social en nuestro marco geográfico y, a su vez, recuperar y poner en valor joyas del patrimonio arquitectónico defensivo de la provincia de Jaén, la más prolífera en número de fortificaciones de todo el sur de Europa.

El proyecto en el castillo de La Guardia arrancó en junio de 2019 y el trabajo de campo se extenderá en principio hasta el verano de 2020. Posteriormente, se iniciarán todos los estudios de laboratorio, que se ceñirán al análisis de los materiales, para culminar con la realización de la memoria final, prevista para 2021. “Nuestro objetivo es seguir incrementando el conocimiento histórico de este conjunto y mejorando la imagen de este enclave que cuenta con un excepcional potencial histórico-arqueológico. Nuestra intención es auspiciar y demandar la continuidad de los estudios arqueológicos a partir de futuras excavaciones que terminen con actuaciones para poner en valor este recinto amurallado. En paralelo, y a medida que avancen los trabajos arqueológicos, el equipo tiene previsto desarrollar diversas actividades informativas, entre ellas jornadas de puertas abiertas al público que nos permitan acercar los resultados de nuestro trabajo a los ciudadanos de La Guardia, del resto de la provincia y de toda la sociedad en general”, declara Juan Carlos Castillo.

Este proyecto está financiado por el Programa de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico del Ministerio de Fomento, ayuda conocida como el 1,5 % Cultural, junto al apoyo del Ayuntamiento de La Guardia de Jaén y de la Diputación Provincial de Jaén.

Autor

Gabinete de Comunicación de la UJA
Noticia da Universidad de Jaén (UJA)