Oldest Acheulean North Africa achelense Norte de África

Se descubre la industria lítica achelense más antigua del Norte de África

Se descubre la industria lítica achelense más antigua del Norte de África

El CENIEH en colaboración con el CNRPAH lidera un trabajo publicado en la revista Quaternary Science Reviews que presenta el conjunto lítico achelense más antiguo del Norte de África, procedente del valle de Oued Boucherit en Argelia, que ha sido datado en 1,7 millones de años
Oldest Acheulean North Africa achelense Norte de África
Valle de Oued Boucherit (Argelia). Photo credits: Mathieu Duval

Un equipo científico del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) en colaboración con investigadores del Centre National de Recherches Préhistoriques, Anthropologiques et Historiques (CNRPAH, Argelia) acaba de publicar en la revista Quaternary Science Reviews un trabajo en el que se presenta el descubrimiento del conjunto de industria lítica achelense más antiguo del Norte de África, que se ha datado en cerca de 1,7 millones de años.

La antigüedad de las herramientas líticas halladas en Oued Boucherit adelanta en casi 400.000 años al yacimiento achelense de Casablanca, en Marruecos, datado hace unos pocos meses en unos 1,3 millones de años.

Oldest Acheulean North Africa
Bifaz de Oued Boucherit (Argelia), datado en 1,7 millones de años. Photo credits: Mohamed Sahnouni

Esta industria lítica proviene del valle de Oued Boucherit, situado en una zona montañosa al Norte de Argelia, a unos 20 km al este de la ciudad de Sétif. “Es un descubrimiento excepcional, porque podrían modificar de manera drástica nuestra visión y entendimiento de las primeras ocupaciones humanas no solo en el Norte de África, sino en todo el continente”, indica Mathieu Duval, investigador Ramón y Cajal del CENIEH y primer autor del trabajo.

Dos hipótesis

Actualmente, las evidencias de industrias olduvayenses y achelenses más antiguas están localizadas en el Este de África, con una antigüedad de unos 2,6 millones de años (Ma) y 1,8 Ma, respectivamente. Hace menos cinco años, estas evidencias eran anteriores en más de medio millón de años a las encontradas en el Norte de África. Los recientes descubrimientos realizados en Oued Boucherit indican que en realidad estas industrias aparecen en el Norte de África con una cronología muy similar a la del Este de África.

“Ahora debemos repensar y cuestionar de nuevo nuestra visión sobre el origen y la dispersión de las primeras industrias líticas”, afirma el coordinador del Programa de Arqueología del CENIEH Mohamed Sahnouni, uno de los coautores de este artículo.

Aparecen de esta forma dos hipótesis de trabajo. Por un lado, estos resultados pueden sugerir una dispersión de estas industrias líticas desde el este de África mucho más rápida de lo anticipado anteriormente. Pero por otro lado, no se puede descartar otra posibilidad, en la que Olduvayense y Achelense hayan aparecido sucesivamente cada uno, de manera casi contemporánea e independiente en los extremos norte y este del continente africano.

El valle de las maravillas argelino

El paleolítico inferior es un periodo prehistórico caracterizado por la aparición de las primeras industrias líticas, y el desarrollo de las tecnologías de tipo olduvayense y achelense. Definido a partir de los conjuntos líticos encontrados en la Garganta de Olduvai en Tanzania, el olduvayense suele estar caracterizado por la presencia de cantos tallados y lascas más o menos retocadas. En comparación, la tecnología lítica achelense (de localidad francesa de Saint Acheul) aparece posteriormente, y está caracterizada por la presencia de piezas líticas más sofisticadas tecnológicamente, cuyo ejemplar icónico es el bifaz.

La zona de Oued Boucherit es famosa desde finales del siglo XIX por albergar fósiles y evidencias de presencia humana antigua. En la década de 1950, el paleontólogo francés Camille Arambourg ya menciona la presencia de industrias líticas achelenses, pero sin determinar su procedencia exacta. “En los últimos años, nuestros trabajos de prospección nos han permitido encontrar nuevas piezas líticas, y lo que es más importante, ponerlas en contexto estratigráfico”, explica Mohamed Sahnouni.

En 2018 se publicó en la revista Science, otro descubrimiento importante procedente de esta misma zona: la industria lítica de tipo olduvayense más antiguas del Norte de África. “Oued Boucherit está en una zona que se puede considerar un ‘valle de las maravillas’, porque nos permite estudiar la aparición y evolución de la industria achelenses y olduvayense como quizás muy pocos otros yacimientos africanos”, añade este investigador argelino que trabaja en la zona desde la década de 1990.

A la vanguardia de la geocronología

El Programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos: Paleomagnetismo, Resonancia paramagnética electrónica (ESR), Luminiscencia, Series del uranio y Núclidos cosmogénicos.

El trabajo en Oued Boucherit es el último ejemplo de las investigaciones geocronológicas lideradas por el CENIEH y desarrolladas desde hace más de una década en varios yacimientos arqueológicos del paleolítico inferior como los de Atapuerca y Orce entre otros, con el objetivo de refinar el marco cronológico de las primeras ocupaciones humanas en la región mediterránea.

Este trabajo ilustra perfectamente la razón por la cual se diseñó y creó este Programa de Geocronología y Geología que coordina Josep M. Parés. “Gracias a una combinación de varios métodos de datación aplicados en el CENIEH, como paleomagnetismo y ESR, hemos podido proporcionar un marco cronológico solido a un yacimiento tan antiguo, algo quizás impensable hace 20 años”, concluye el investigador.

Duval M., Sahnouni M., Parés J.M., van der Made J., Abdessadok S., Harichane Z., Chelli Cheheb R., Boulaghraif K., Pérez-González A. (2021). The Plio-Pleistocene sequence of Oued Boucherit (Algeria): a unique chronologically-constrained archaeological and paleontological record in North Africa. Quaternary Science Reviews 271. https://doi.org/10.1016/j.quascirev.2021.107116.

Homo antecessor hombros

Los hombros de 'Homo antecessor' y de los humanos modernos son similares

Los hombros de 'Homo antecessor' y de los humanos modernos son similares

El CENIEH publica un artículo en la revista Scientific Reports en la que se concluye que Homo antecessor tuvo un desarrollo de los hombros análogo al de Homo sapiens, aunque su crecimiento era más rápido
Escápula de Homo antecessor/D. García Martínez et al

La forma de nuestros hombros ya estaba en el Pleistoceno inferior, según una investigación pionera que se publica hoy en la revista Scientific Reports, realizada por Daniel García Martínez y José María Bermúdez de Castro, paleoantropólogos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en colaboración con David Green de la Campbell University (EE. UU.).

El estudio del hombro, técnicamente denominado “cintura escapular”, proporciona información sobre aspectos relevantes de la evolución humana como la locomoción, la forma del cuerpo, la posibilidad de trepar con facilidad o la habilidad para lanzar objetos con notable precisión (piedras, jabalinas, etc.).

Los autores de este trabajo han podido estudiar por primera vez el crecimiento y desarrollo de los hombros de la especie Homo antecessor, datada en 850.000 años, utilizando herramientas de antropología virtual y morfometría geométrica 3D. Los resultados muestran que la trayectoria del desarrollo del hombro de esta especie ya era muy similar al de Homo sapiens, aunque el crecimiento pudo ser algo más rápido.

Hace casi un millón de años nuestra evolución ya había logrado casi por completo todas las capacidades biomecánicas que caracterizan al hombro de los humanos modernos y se había alejado definitivamente de las habilidades que aún conservaron las especies más arcaicas de la filogenia humana, como trepar con enorme agilidad.

Para averiguar los cambios experimentados por esta parte de nuestra anatomía es necesario contar con un hueso plano: el omóplato o escápula. Pero, como señalan los autores de esta investigación, “el registro fósil de nuestra filogenia apenas cuenta con un puñado de estos huesos fósiles tan delicados, lo que ha dificultado sobremanera el estudio del crecimiento y desarrollo de los hombros durante la evolución humana”.

Dos fósiles clave

Por fortuna, en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina, situado en la sierra de Atapuerca (Burgos), se han conservado dos escápulas: una de ellas perteneció a un individuo infantil y la otra a un individuo de edad equivalente a la de un adolescente actual. Estos fósiles se obtuvieron durante la excavación de la primera década del siglo XXI y pertenecieron a la especie Homo antecessor.

“En un estudio previo de estos dos fósiles se había observado que la morfología de las escápulas era muy similar a la nuestra. Pero hasta ahora faltaba conocer el modelo de crecimiento y desarrollo de los hombros, lo que nos ha permitido comprobar que los huesos de nuestra cintura escapular han experimentado modificaciones en consonancia con unas capacidades diferentes”, señala José María Bermúdez de Castro.

Estudio comparativo

Con la escasa información disponible se sabía que las escápulas de los australopitecos se parecían en cierto modo a las de los chimpancés o los gorilas y diferían de las nuestras. “Sabemos que el desarrollo de nuestros ancestros más arcaicos era muy similar al de los simios antropoideos y la morfología de sus hombros denota que aún conservaban la capacidad para trepar con facilidad. Nosotros, en cambio, hemos perdido esa habilidad”, explica Daniel García Martínez.

Reconstrucción virtual de escápulas de H. antecessor (rojo) y otras especies de homínidos fósiles (gris)/Daniel García et al

 

Para averiguar cuándo surgieron nuestras peculiaridades anatómicas, además de la antropología virtual y la morfometría geométrica 3D, los investigadores han utilizado métodos estadísticos complejos para estudiar el desarrollo de la cintura escapular de la especie Homo antecessor, en comparación con el de otras especies del Plioceno y del Pleistoceno Inferior, como Australopithecus sediba o Australopithecus afarensis. También se han empleado una muestra muy amplia de Homo sapiens y de chimpancés (Pan troglodytes).

“Este estudio muestra que, aunque existían ligeras diferencias morfológicas entre las escápulas de Homo antecessor y Homo sapiens, estas eran mucho más similares a los humanos, a Homo erectus e incluso a Australopithecus que a los chimpancés”, comenta Daniel García Martínez.

En lo que se refiere al modo en que las escápulas crecían, también se observó que este era muy diferente del de los chimpancés, y comparable al de Homo. sapiens. “Bien es cierto que los datos parecen apuntar a que la velocidad del crecimiento era superior en Homo. antecessor, un aspecto apuntado por el equipo de investigación del CENIEH en base a evidencias dentales”, apunta José María Bermúdez de Castro.

Este artículo sienta las bases sobre el desarrollo de la cintura escapular en especies del Pleistoceno Inferior, y abre la puerta a nuevas investigaciones acerca del estudio del desarrollo del hombro en especies fósiles, ya que en el futuro se puede ampliar el marco temporal y estudiar el desarrollo de otras especies incluso del Plioceno, como los Australopithecus.

 

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Homo sapiens Arabia Elefante Nefud

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

El CENIEH participa en un artículo publicado  en la revista Science Advances que presenta el descubrimiento en el desierto arábigo de Nefud de 376 huellas humanas y animales, con 120.000 años de antiguedad
Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Investigador buscando huellas en los depósitos del paleolago/Palaeodeserts Project

Hoy se publica en la revista Science Advances un estudio liderado por Mathew Stewart, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, en Alemania, con participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), sobre el descubrimiento de 376 huellas humanas y animales en la parte suroeste del desierto de Nefud, que proporciona nueva información sobre la presencia de Homo sapiens en la Península arábiga durante el inicio del Pleistoceno superior.

Estas huellas, encontradas en depósitos asociados a un antiguo lago de agua dulce, han sido datadas de forma indirecta mediante el método de Luminiscencia (OSL) aplicado a granos de cuarzo, y tienen una antigüedad de 120.000 años, por lo que suponen la evidencia más antigua de presencia de Homo sapiens en Arabia. Una presencia breve, como sugieren la ausencia de herramientas líticas y las marcas de corte en los huesos fósiles.

“Hasta ahora teníamos evidencia de la presencia de nuestra especie en Oriente Próximo y en Asia hace más de 100.000 años, pero no teníamos ninguna evidencia en Arabia, a pesar de que se encuentre geográficamente en el medio, por lo que este trabajo llena un vacío significativo de conocimiento sobre el origen y la dispersión de nuestra especie”, declara el investigador del CENIEH Mathieu Duval, quien ha participado en la datación de los fósiles asociados a las huellas.

Siete huellas humanas

La región estaba habitada por una comunidad muy diversa de elefantes, camellos, órices, caballos, búfalos y humanos. De las 376 huellas descubiertas en estos parajes, aproximadamente la mitad podrían atribuirse a una especie determinada. Las huellas de elefante y camello son las más abundantes, además se han identificados algunas de búfalos y caballos. Siete de las huellas han sido identificadas como humanas y atribuidas a dos o tres personas que viajaban juntas.

“Estas huellas proporcionan una instantánea sin precedentes de las condiciones ambientales y ecológicas que existían hace 120.000 años, con lagos de agua dulce y una fauna muy diversa, distintas a las que se encuentran hoy en día en esa región.”, señala Mathieu Duval.

Este estudio realizado con el apoyo del Ministerio de Cultura de Arabia Saudita, es el resultado de una colaboración internacional que involucra a investigadores de varios países como Alemania, Arabia Saudita, Australia, Estados Unidos, España y Reino Unido.

Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Huellas de Elefante/Paul Breeze

Programa de Geocronología y Geología

El programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos (Luminiscencia, Núclidos Cosmogénicos, Paleomagnetismo, Resonancia Paramagéntica Electrónica (ESR), Series del Uranio).

Desde la inauguración del Centro en 2009, el Programa ha participado en la datación de varios yacimientos importantes en España (p. ej. Gran Dolina (Atapuerca, Burgos), Fuente Nueva 3 (Orce, Granada), Cuesta de la Bajada (Teruel), Porto Maior (Pontevedra)) como fuera (p. ej. Ain Boucherit (Argelia), Lunery y La Noira (Francia)).

También ha participado en la datación directa de varios fósiles humanos como Homo antecessor del nivel TD6 de Gran Dolina, el peculiar Homo naledi en Sudáfrica, Homo sapiens de la Cueva de Misliya (Israel), el más antiguo fuera de África, o la falange fósil humana de Al Wusta (Arabia Saudita).

Referencia del artículo:
Stewart M., Clark-Wilson R., Breeze P.S., Janulis K., Candy I., Armitage S.J., Ryves D.B., Louys J., Duval M., Price G.J., Cuthbertson P., Bernal M.A., Drake N.A., Alsharekh A.M., Zahrani B., Al-Omari A., Roberts P., Groucutt, H.S., Petraglia M.D. (2020). Human footprints provide snapshot of last interglacial ecology in the Arabian interior. Science Advances.
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Primer análisis exhaustivo de huellas de uso de utensilios de basalto de Olduvai

Primer análisis exhaustivo de huellas de uso de utensilios de basalto de Olduvai

El CENIEH lidera un estudio experimental sobre los posibles usos de utensilios elaborados con basaltos de la Garganta de Olduvai (Tanzania), mediante el análisis de la relación entre las características petrológicas de esta materia prima y la formación de huellas de uso
utensilios basalto Olduvai
Procesado de Beta vulgaris durante el programa experimental con basaltos. /Patricia Bello-Alonso.

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución humana (CENIEH) participa en un estudio experimental, publicado recientemente en la revista Archaeological and Anthropological Sciences, sobre los posibles usos de utensilios elaborados con basaltos, una roca volcánica muy abundante en los yacimientos de la Garganta de Olduvai (Tanzania), mediante el primer análisis exhaustivo de la relación entre las características petrológicas de esta materia prima y la formación de huellas de uso.

Además de proporcionar elementos altamente significativos para la interpretación del comportamiento humano en la Garganta de Olduvai, los resultados de esta investigación, liderada por la arqueóloga Patricia Bello-Alonso, aportan un modelo que permitirá realizar estudios comparativos con conjuntos de industria lítica en rocas volcánicas de diferentes contextos arqueológicos y geológicos.

“Los resultados que hemos obtenido son una fuente fundamental para analizar las formas de utilización de las herramientas líticas de los yacimientos arqueológicos ubicados en los Lechos I y II, en general, y del yacimiento de Thiongo Korongo (TK) en particular, ya que las rocas volcánicas constituyen en esa zona una de las materias primas clave en el desarrollo tecnológico y, por tanto, evolutivo, de los diferentes grupos de homininos que ocuparon Olduvai hace más de dos millones de años”, explica Patricia Bello-Alonso.

Colección de referencia

El objetivo principal de la investigación, en la que también han participado el Museo de Ciencia Naturales y el Instituto de Evolución Humana en África de Madrid, ha sido determinar, tanto a escala macro como microscópica, la formación de trazas en basaltos que permitan identificar su uso. Y para ello se ha utilizado lascas no retocadas con las que se ha trabajado sobre una amplia variedad de materias orgánicas: carcasas animales, tubérculos, maderas, hierba, caña y hueso fresco.

“La realización de estas operaciones nos ha permitido formar una colección de referencia experimental para comprender mejor el rol de la estructura interna y química de los basaltos en la formación y desarrollo de las huellas de uso”, afirma Patricia Bello-Alonso.

Este estudio multidisciplinar, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (HAR2013-45246-C3-2-P y HAR2017-82463-C4-2-P), se encuadra dentro del proyecto arqueológico The Olduvai Paleonthropology and Paleoecology Project (TOPPP) sobre el yacimiento achelense de TK, liderado por los investigadores Joaquín Panera y Manuel Santonja, y  se ha llevado a cabo en el Laboratorio de Tecnología Prehistórica y Arqueología del CENIEH y en el campamento Emiliano Aguirre, ubicado en la Garganta de Olduvai.

Bello-Alonso, P., Rios-Garaizar, J., Panera, J., Martín-Perea, D.M., Rubio-Jara, S., Pérez-González, A., Rojas-Mendoza, R., Domínguez-Rodrigo, M., Baquedano, E., y Santonja, M. Experimental approaches to the development of use-wear traces on volcanic rocks: basalts. Archaeol Anthropol Sci 12, 128 (2020). https://doi.org/10.1007/s12520-020-01058-6.
Noticia CENIEH sobre los posibles usos de utensilios elaborados de basalto de la Garganta de Olduvai.

El asentamiento de Europa podría ser resultado de varias oleadas migratorias de una misma población

El asentamiento de Europa podría ser resultado de varias oleadas migratorias de una misma población

El CENIEH realiza el análisis morfológico y métrico de los molares inferiores de la mandíbula de Montmaurin-La Niche (Francia) mediante microtomografía computarizada, con objeto de estudiar el origen de los neandertales.

Europa oleadas migratorias población
Reconstrucción virtual de la mandíbula de Montmaurin-La Niche/M. Martínez de Pinillos

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), con la colaboración de la paleoantropóloga Amélie Vialet del Muséum National d’Histoire Naturelle (MNHN) de París, acaba de publicar en la revista Journal of Human Evolution un detallado estudio externo e interno de los molares de la mandíbula del yacimiento francés de Montmaurin-La Niche, cuyos resultados refuerzan la hipótesis de que el asentamiento de Europa podría ser el resultado de varias oleadas migratorias, en momentos diferentes, provenientes de una misma población de madre.

Este artículo liderado por las investigadoras Marina Martínez de Pinillos (CENIEH) y Laura Martín-Francés (CENIEH y PACEA-Universidad de Burdeos), pretende arrojar luz al origen de los neandertales. Los últimos datos obtenidos de estudios paleontológicos y geomorfológicos sitúan a la mandíbula de Montmaurin-La Niche en una posición cronológicamente intermedia entre los fósiles del Pleistoceno Medio y los neandertales.

La técnica de la microtomografía axial computarizada  (microCT) ha permitido comparar los molares de está mandíbula con las estructuras externas e internas de más de 400 molares del Pleistoceno y Holoceno de Europa, Asia y África.

Este exhaustivo análisis métrico y morfológico ha revelado que, si bien la mandíbula está más estrechamente relacionada con las poblaciones africanas y eurasiáticas del Pleistoceno Inferior y Medio, la morfología del esmalte y de la dentina así como las proporciones de la cavidad pulpar son similares a la de los neandertales. “Sin embargo, los valores del grosor de esmalte absoluto y relativo (2D y 3D) muestran una mayor afinidad con aquellos exhibidos por algunos homininos del Pleistoceno Inferior”, señala Marina Martínez de Pinillos.

Posible hibridación

En las últimas décadas, los hallazgos en Europa de restos fósiles humanos del Pleistoceno Medio han instado a reabrir el debate sobre el escenario evolutivo del género Homo en dicho continente. “La gran variabilidad encontrada entre los diferentes fósiles del Pleistoceno Medio europeo, no puede ser obviada a la hora de estudiar la evolución humana en nuestro continente” afirma Laura Martín-Francés.

La variabilidad en las poblaciones europeas del Pleistoceno Medio podría indicar diferentes migraciones en distintos momentos y/o fragmentación de la población, pero también puede ser que se deba a la posible hibridación entre residentes y nuevos pobladores.

Corte parasagital a nivel de los molares derechos/M. Martínez de Pinillos

Martínez de Pinillos, M., Martín-Francés, L., Bermúdez de Castro, J. M., García-Campos, C., Modesto-Mata, M., Martinón-Torres, M., & Vialet, A. (2020). Inner morphological and metric characterization of the molar remains from the Montmaurin-La Niche mandible: the Neanderthal signal. Journal of Human Evolution, 145, 102739. doi: 10.1016/j.jhevol.2019.102739.

 

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Los drones permiten realizar el primer mapa detallado de la Meseta Atlásica de Marruecos

Los drones permiten realizar el primer mapa detallado de la Meseta Atlásica de Marruecos

EL CENIEH ha utilizado esta tecnología para analizar la evolución del paisaje de esta zona de la cordillera del Atlas, que es clave para comprender la evolución humana en el Norte de África durante el Cuaternario
drones Meseta Atlásica
Alfonso Benito utilizando drones en la Meseta Atlásica. Credits: M.G:Chacón (IPHES)

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) encabeza un artículo que se acaba de publicar en la revista Journal of Maps, en el que gracias a los drones se han podido obtener imágenes aéreas y topografías de gran resolución, que han sido fundamentales para realizar el primer mapa detallado de la Meseta Atlásica, una zona situada al este de Marruecos clave para comprender la evolución humana en el Norte de África durante el Cuaternario.

“Hemos utilizado los drones del Laboratorio de Cartografía Digital y Análisis 3D para analizar la evolución del paisaje de esta cuenca intramontañosa en la cordillera del Atlas, y así poder diferenciar las distintas formaciones geológicas” señala el primer autor de este trabajo Alfonso Benito Calvo, responsable de la línea de investigación de Geomorfología y Procesos de Formación del CENIEH.

En la zona estudiada abundan materiales geológicos formados en grandes llanuras surcadas por canales fluviales, que acabaron con la formación de lagos someros y humedades. A partir de este momento se empezaron a excavar valles profundos que dejaron terrazas fluviales y cerros testigo, formados bajo condiciones áridas con frecuentes cambios climáticos.

“En este registro geológico se conservan actualmente numerosos restos arqueológicos de diversas cronologías, que indican el gran potencial de la región para estudiar los registros arqueológicos del norte de África desde el Plioceno hasta la actualidad”, afirma Alfonso Benito.

Este trabajo se ha realizado en el marco de un proyecto hispano-marroquí, dirigido desde el IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social de Tarragona) y la Universidad Mohamed I (Oujda, Marruecos), y cuenta con el apoyo institucional de las autoridades locales y regionales de la provincia marroquí de Jerada, y de la Fundación Palarq y del Ministerio de Cultura y Deporte.

Foto aérea tomada del cerro testigo de Gara Soultana, en la margen derecha del valle del río El Haï. Credits: Alfonso Benito Calvo

Benito-Calvo, A., Haddoumi, H., Aouraghe, H., Oujaa, A., Chacón, M. G., & Sala-Ramos, R. (2020). Geomorphological analysis using small unmanned aerial vehicles and submeter GNSS (Gara Soultana butte, High Plateaus Basin, Eastern Morocco). Journal of Maps, 16(2), 459-467. doi: 10.1080/17445647.2020.1773329.

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Los molares de Sima de los Huesos comparten características del tejido dental con Homo antecessor y los neandertales

Los molares de Sima de los Huesos comparten características del tejido dental con Homo antecessor y los neandertales

El Grupo de Antropología Dental del CENIEH publica un artículo en PLOS ONE en el que se analizan mediante microscopía y microtomografía computarizada los tejidos dentales de los molares de los individuos del Pleistoceno medio europeo hallados en este yacimiento de Atapuerca, y se comparan con especies del registro fósil y con humanos modernos
molares Sima Huesos
Distribución del grosor del esmalte en un molar superior de Sima de los Huesos comparado con H. antecessor, neandertal y humano moderno. Credits: Martín-Francés et al.

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha publicado esta semana en la revista PLOS ONE un artículo que supone otro paso adelante en la caracterización de los individuos del yacimiento de Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos) y su relación con neandertales y Homo antecessor, y contribuye a esclarecer los pasos evolutivos que resultaron en la dentición característica de los homininos del Pleistoceno Superior.

En este artículo, liderado por la investigadora Laura Martín-Francés (CENIEH y PACEA-Universidad de Burdeos), se han analizado los tejidos dentales de los molares de los individuos del Pleistoceno medio europeo, hallados en Sima de los Huesos, y se comparan con especies del registro fósil y con humanos modernos.

Para llevar a cabo este estudio comparativo, se ha examinado mediante microtomografía computarizada (mCT) e imágenes de alta resolución la estructura interna de 72 molares superiores e inferiores de este yacimiento de Atapuerca, que se contrastaron con más de 500 molares pertenecientes a especies del género Homo, extintas y actuales, de África, Asia y Europa.

De todo el registro fósil analizado, sólo los neandertales presentan un patrón estructural único de tejidos molares (grosor de esmalte, porcentaje de tejidos y su distribución en la corona) que, además, no comparte con ninguna otra especie. “En comparación con dicho registro y con los humanos modernos, los neandertales poseían un esmalte fino, con una proporción mayor de dentina y un patrón de la distribución más disperso”, afirma Laura Martín-Francés.

Se ha podido determinar que los molares de los individuos de Sima de los Huesos poseían un esmalte grueso y, que, por tanto, no comparte con los neandertales este rasgo. Sin embargo, sí que comparte con ellos el patrón de distribución de los tejidos.

“Los resultados sugieren que, aunque el complejo de rasgos típicamente neandertal apareció más tarde, ciertos aspectos de la estructura de los molares en los neandertales estaban ya presentes en los homininos de Sima de los Huesos. Anteriormente habíamos identificado este mismo patrón en Homo antecessor, otra de las especies recuperadas en Atapuerca”, añade Laura Martín Francés.

La población de Sima de los Huesos, relacionada genéticamente con los neandertales, representa una oportunidad única para el estudio de la aparición del patrón estructural de los tejidos molares “típico” neandertal.

molars Sima de los Huesos
Distribución del grosor del esmalte en un molar inferior de Sima de los Huesos comparado con H. antecessor, espécimen de Tighenif y humano moderno. Credits: Martín-Francés et al.
Martín-Francés, L., Martinón-Torres, M., Martínez de Pinillos, M., García-Campos, C., Zanolli, C., Bayle, P., Modesto-Mata, M., Arsuaga, J. L., & Bermúdez de Castro, J. M. (2020). Crown tissue proportions and enamel thickness distribution in the Middle Pleistocene hominin molars from Sima de los Huesos (SH) population (Atapuerca, Spain). PLoS ONE, 15(6), e0233281. doi: 10.1371/journal.pone.0233281.
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Cambios climáticos y medioambientales influyeron en el origen del género 'Homo'

Cambios climáticos y medioambientales influyeron en el origen del género 'Homo'

El CENIEH participa en un estudio sobre Mille-Logya, un nuevo yacimiento situado en la emblemática región de Afar (Etiopía), que refuerza la relación entre el origen del género Homo y los cambios climáticos y medioambientales que tuvieron lugar en el continente africano hace entre 2,5 y 3 millones de años
Homo cambios climáticos Mille-Logya
Restos de hominínos de de Mille-Logya. Credits: Z. Alemseged et al

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), ha participado en un estudio liderado por Zeresenay Alemseged, de la Universidad de Chicago, que se acaba de publicar en la revista Nature Communications, en el que se establece que el resultado de los análisis geológicos y paleontológicos de Mille-Logya, un nuevo yacimiento situado en la emblemática región de Afar (Etiopía), refuerza la relación entre el origen del género Homo y los cambios climáticos y medioambientales que tuvieron lugar en África hace entre 2,5 y 3 millones de años.

En este nuevo yacimiento se han hallado cuatro restos de hominínos (dos fragmentos cubitales, uno craneal y un segundo molar superior) junto con una gran muestra de restos de fauna, que incluyen hipopótamos, bóvidos, jirafas, cocodrilos, hienas y caballos procedentes de tres áreas diferentes, Gafura, Seraitu y Uraitele, con una antigüedad de entre 2,4 y 2,9 millones de años.

“Mille-Logya representa una oportunidad única para estudiar fósiles con un rango de edad rara vez presente en la región de Afar”, afirma el geocronólogo del CENIEH Mark Sier, quien ha llevado a cabo la datación de este yacimiento mediante paleomagnetismo.

La comparación de la fauna de estas tres zonas de Mille-Logya, así como de la encontrada en las localidades cercanas de Hadar y Dikika, donde se halló la especie de Australopithecus afarensis, indica un cambio ambiental y de fauna en esta región de África durante este periodo. “Las reconstrucciones paleoambientales y faunísticas apuntan a que los primeros miembros de la familia Homo estaban asociados a entornos más abiertos que el de la especie de Lucy”señala Sier.

Los cambios faunísticos producidos en Mille-Logya pueden estar vinculados a factores medioambientales y climáticos que podrían haber provocado la aparición del género Homo a partir del Australopithecus, o la migración de aquel como parte de una fauna adaptada a hábitats más abiertos.

Alemseged, Z., Wynn, J. G., Geraads, D., Reed, D., Barr, W. A., Bobe, R., McPherron, S. P., Deino, A., Alene, M., Sier, M. J., Roman, D., & Mohan, J. (2020). Fossils from Mille-Logya, Afar, Ethiopia, elucidate the link between Pliocene environmental changes and Homo origins. Nature Communications, 11, 2480. doi: 10.1038/s41467-020-16060-8.
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caravelas carabelas

Carabelas y naos: dando “nuevos mundos al Mundo”

En el Archivo Nacional de la Torre do Tombo, en Lisboa (Portugal), se guarda el Tratado de Tordesillas. Hace más de quinientos años, en 1494, Portugal y España dividieron el mundo. A 370 leguas de las islas de Cabo Verde, se trazó un meridiano que delimitaba las áreas de influencia. Las tierras y mares hacia el este serían de España; las tierras y mares hacia el oeste serían de Portugal. Así se celebró entre el monarca portugués, João II de Portugal y el monarca español, Fernando II de Aragón, lo que pasaría a la historia cómo el Tratado de Tordesillas.

Página original del tratado del Tratado de Tordesilhas, Biblioteca Nacional de Lisboa. Foto de Joserebelo, en dominio público

Portugal, un pequeño reino con poco más de un millón de habitantes, ubicado en el extremo sur de Europa, se propuso conquistar el mundo rompiendo las barreras físicas y psicológicas hasta entonces insuperables. En el siglo XV, este pequeño reino plantado junto al mar ya dominaba la tecnología de la construcción naval. Sus barcos estaban entre los más avanzados de Europa.

Planisferio de Cantino, 1502, donde se puede observar el meridiano del tratado de Tordesillas. Biblioteca Estense, Modena; imagen en dominio público

Hace quinientos años, los maestres artesanos navales portugueses cogieron la tecnología contemporánea de su tiempo, usándola de tal manera que les permitió hacer cosas que ninguno de nosotros, en el siglo XXI, se atrevería a hacer. Según las palabras del historiador Daniel Boorstin: "La empresa organizada de descubrimiento a largo plazo realizada por los portugueses, fue más moderna, más revolucionaria que las hazañas ampliamente celebradas de Colombo".

Pese a haber iniciado una época fabulosa de descubrimiento y exploración del mundo, los barcos de la gran aventura de la expansión marítima son casi totalmente desconocidos. Debido a la falta de documentos escritos, hoy se sabe más sobre los barcos de hace dos mil años, que sobre las carabelas y las naos de los siglos XV y XVI. Tenemos que mencionar una situación curiosa: los portugueses llegaron a Japón poco más de cien años después del comienzo de los grandes viajes por mar, con toda la revolución que esto significa, sin la existencia, oficial, de ningún tratado técnico de construcción naval. Entre 1420 y 1570, cuando apareció el primer texto técnico, todo el trabajo se realizaba sin documentos escritos. El conocimiento se transmitía verbalmente de padre a hijo, de maestre artesano a aprendiz. La escasa documentación que existía se mantenía en secreto debido, sobre todo, al sigilo profesional.

Retrato de Don Juan II de Portugal (1455-1495). Imagen en dominio público

Durante el reinado del rey Don João II hubo una política de enorme confidencialidad en Portugal. Los monarcas de esa época, portugueses y españoles, en buenos políticos que eran, sabían que su éxito estaba vinculado al secreto tecnológico. El propio D. João II solía hacer circular información falsa para distraer a sus oponentes y barajar las pistas, sobre todo a sus vecinos españoles.

Michel Sittow, Retrato de Fernando II de Aragón, el Católico (1452-1516). Imagen Kunsthistorisches Museum Wien, Bilddatenbank, en dominio público

Gracias a la iconografía naval de los siglos XV y XVI, y al rescate de varios restos arqueológicos, así como al uso de técnicas computacionales avanzadas, fue posible reconstruir réplicas de naos y carabelas que se consideran muy cercanas a las utilizadas por los portugueses en los siglos XV y XVI. Algunas de estas réplicas son las carabelas Vera Cruz, Boa Esperança y Bartolomeu Dias.

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Réplica de la carabela Boa Esperança. Foto de Lacobrigo, CC BY-SA 3.0

La construcción de las réplicas de las carabelas del siglo XVI nos llevó a descubrir que estas embarcaciones eran más complejas de lo que se creía, quizá incluso más avanzadas de lo que se creía. Al observar la carabela Boa Esperança, anclada en Lagos (Algarve), concluimos que es una embarcación demasiado alta, con un centro de gravedad demasiado elevado sobre el nivel del mar, lo que podría causar dificultades para navegar. Sin embargo, según José Gravata Rodrigues, su actual comandante, es precisamente este centro de gravedad el que la hace estable en alta mar. En sus salidas por el Atlántico, Boa Esperança ya se ha enfrentado a grandes tormentas, con violentas olas de doce metros, verificando que cuando el barco navega con las velas armadas y el fuerte viento, se comporta con gran estabilidad controlando perfectamente el oleaje.

En el Centro Nacional de Arqueología Náutica y Submarina en Lisboa, se hizo un descubrimiento que puede ser una contribución decisiva al estudio de las carabelas portuguesas del siglo XV. Se han encontrado piezas originales de un modelo de barco portugués que navegó hasta el siglo XVI. Esta embarcación se hundió en la Ría de Aveiro, donde fue excavada, recibiendo el nombre de "Ría de Aveiro". Estos restos arqueológicos permitieron llegar a una conclusión inmediata: el extremo de la popa del barco era completamente similar al descrito en el primer libro de arquitectura naval de João Batista Lavanha, escrito en 1608. Después de un análisis de radiocarbono, se llegó a la conclusión que la "Ría de Aveiro" era una carabela de 1450. Se había encontrado el vestigio más antiguo, a escala internacional, de una carabela de los Descubrimientos. Las similitudes entre este barco y las páginas del libro escrito 150 años después, son muy curiosas.

Hay otras coincidencias entre el libro de Lavanha y el "Ria de Aveiro". La forma extremadamente sólida de la quilla y del casco, y el tipo de clavado mixto con clavos de hierro y clavijas de madera, son los mismos que en la descripción hecha por Batista Lavanha, siendo marcas inconfundibles del tipo de construcción naval realizada en la Península Ibérica durante el siglo XV.

Las carabelas se distinguían de las otras embarcaciones por tener mastos oblicuos con velas triangulares, también conocidas como "tela latina", esto les da a las carabelas la ventaja de poder bolinear, es decir: navegar contra el viento. Este fue un barco revolucionario para explorar el Atlántico, ya que alcanzaba velocidades notables contra los vientos. Era un buque ágil y rápido a pesar de sus dimensiones. Las carabelas también podían navegar en aguas poco profundas; podían ir más allá y transportar más carga.

Algunos historiadores afirman que la carabela evolucionó de una embarcación árabe, otros que vino del caique, un barco del Algarve. Lo cierto es que la carabela era un tipo de embarcación similar a lo que ya se conocía en el Mediterráneo, pero adaptada por los portugueses para una función específica que era nueva: los grandes viajes marítimos. Una de las grandes cualidades de los náuticos portugueses era ser muy buenos para mezclar las tecnologías náuticas de su tiempo. Así, aprovecharon de los países del norte de Europa, barcos muy pesados, construidos para el Mar del Norte, y les añadieron las velas latinas utilizadas en el Mediterráneo. Al combinar estas dos tecnologías, los portugueses crearon algo completamente nuevo; dando el primer paso hacia un nuevo tipo de construcción naval. Para 1400 ya habían acumulado suficiente conocimiento náutico para desarrollar una estructura de barco completamente nueva con un nuevo esquema de velas. Durante el siglo XV, primero bajo el mando del infante Don Henrique, y más tarde bajo el reinado de Don João II, los portugueses comenzaron a dominar el Atlántico Sur.

Monumento a los Descubrimientos, construido en Lisboa en 1960 en conmemoración del quincuacentenario del fallecimiento de Enrique «el Navegante». Foto de Tedd Santana, CC BY-SA 2.0

En 1415 doscientos barcos salieron de Lisboa para conquistar la ciudad de Ceuta, en el norte de África. Este fue el comienzo de la expansión de Portugal bajo el mando del infante Don Henrique. En una época en que la tesis de Claudio Ptolomeo defendía que el Atlántico terminaba en África y que el Índico era un mar cerrado; que el océano estaba lleno de monstruos, y que algunos creían que los barcos se caían en el abismo cuando llegaban al horizonte porque el mundo terminaba allí; los portugueses se propusieron conquistar a ese océano desconocido y temido, iniciando la gran epopeya de los Descubrimientos.

Estatua de Gil Eanes, Lagos, Algarve. Foto de Glen Bowman, CC BY 2.0

El infante Don Henrique fue un personaje decisivo en todo el proceso de la expansión marítima portuguesa, ya que fue el primero en comenzar los grandes viajes marítimos. Antes de él, nadie quiso arriesgarse a ir más allá de lo conocido. Fueron necesarios quince intentos ordenados por Don Henrique "El Navegante", para que los marineros portugueses finalmente lograran doblar el Cabo Bojador. Sucedió en 1434, a bordo de una pequeña embarcación, comandada por Gil Eanes. Superando temores y tormentas, el camino hacia el Atlántico Sur estaba abierto. Pero las características de los vientos y las corrientes exigían una embarcación más versátil: la carabela. Fue con este tipo de embarcación que los navegantes portugueses continuaron explorando la costa oeste de África.

Estatua de Bartolomé Díaz (1450-1500), Ciudad del Cabo. Foto de Mike Peel (www.mikepeel.net), CC BY-SA 4.0

Los portugueses descendieron gradualmente a lo largo de la costa africana, unos trescientos kilómetros al año, y su objetivo principal era encontrar la ruta marítima a Asia. Contrariamente a las teorías de Ptolomeo, el rey Don João II creía que el Atlántico era una puerta hacia el Oriente. Si África continuase hacia el sur, Bartolomeu Dias pronto la encontraría. Después de días tormentosos, el navegante portugués decidió dirigirse hacia el norte: los marineros portugueses a bordo de una carabela, finalmente doblaron el temido Cabo de las Tormentas, que inmediatamente se convirtió en "Cabo de Buena Esperanza". Al regresar a Lisboa en 1488, los navegantes informaron al rey de la imposibilidad de continuar su viaje más allá del Cabo de Buena Esperanza, ya que no tenían barcos lo suficientemente fuertes como para enfrentar los mares oscuros que existían allí. La carabela de “descubrir” había completado su misión.

Retrato de Vasco da Gama (1460-1524), pintura al óleo, obra de António Manuel da Fonseca; imagen en domínio público

Diez años después, le tocó a Vasco da Gama lograr una hazaña nunca soñada: completar el viaje marítimo más extenso jamás realizado, cuando descubrió la ruta marítima a la India a bordo de otro tipo de barco: la nao. Este era el barco del futuro. Tan pronto como apareció en Iberia, especialmente en Portugal, alrededor de 1400, se fue mejorando constantemente y se convirtió en la embarcación más utilizada en Europa durante los siglos: XVI, XVII y XVIII.

En 1997, en la costa de Lisboa, la nao Nossa Senhora dos Mártires fue descubierta por el Centro de Arqueología Náutica y Submarina. Desde un punto de vista arqueológico, este hallazgo es una de las únicas y más importantes fuentes de información sobre ciertos aspectos tecnológicos de una nao de la India. Nossa Senhora dos Mártires fue una nao que se hundió trágicamente en la entrada del río Tajo en 1606. El fondo de este barco reveló una técnica avanzada de calafateo con cable de plomo de las tablas de la embarcación, por lo que es completamente hermética.

Sus dimensiones extraordinarias no son lo único que distingue a una carabela de una nao. La carabela tiene velas de tela latina, la nao tiene velas de tela redonda. Mientras que la carabela es experta en navegar contra el viento, la nao pierde potencia cuando el viento deja de soplar desde la popa. Sin embargo, la ventaja de las velas redondas es su capacidad para generar más potencia. Por otro lado, mientras que la carabela solo tiene una cubierta y un castillo de popa; la nao puede tener tres o cuatro cubiertas y dos castillos de popa, cada uno con varios pisos.

Retrato de Fernando de Magallanes (1480-1521), Kunsthistorisches Museum, Viena. Imagen The Mariner's Museum Collection en dominio público

Los portugueses llegaron a Oriente en 1498, era la primera vez que una nación europea llegaba al este. Los holandeses y los ingleses solo llegaron allí unos cien años después. Entre los europeos, los portugueses fueron los primeros en llegar al pequeño puerto de Malacca para mercadear y conquistarlo.

Pedro Álvares Cabral. J. da Cunha, J. Abrantes, Imagen en Pedro José Figuereido, Retratos e elogios dos varões e donas que illustram a nação portugueza... Lisboa, Officina de Simão Thaddeo Ferreira, 1817 retrato; Biblioteca Nacional de Portugal[1] Cota: BN H.G. 10281 P; dominio público

En 1500, Pedro Alvares Cabral partió con una armada de trece barcos con destino a la India. Una supuesta tormenta lo desvió de su ruta original, este desvío oportuno le permitió descubrir Brasil. Siguió con su viaje a la India, convirtiéndose en el primer navegante del mundo en conectar cuatro continentes: América, Europa, África y Asia. Así comenzó la ruta de la India que los portugueses explorarían en los siglos XVI y XVII.

Diogo de Macedo, Estatua de Afonso de Albuquerque (1453-1515). Foto de Jota Cartas, CC BY-SA 3.0

El comercio que hasta entonces se hacía por tierra, con muchos intermediarios de pormedio, estaba ahora dominado por los portugueses, por mar. Al ir al Océano Índico, intentaron, siempre que les fue posible, negociar con los soberanos locales. Cuando no era posible establecer ningún tipo de acuerdos comerciales con las autoridades locales, los portugueses conquistaban a esos territorios. Sólo entre Mozambique y Oriente, los portugueses construyeron más de 50 fuertes marítimos, entre los que destacamos los edificados por Afonso de Albuquerque a principios del siglo XVI:

- Ormuz (Irán)

- Goa (India)

- Malacca (Malasia)

Una de las naos más grandes que construyeron los portugueses fue la que hizo la ruta comercial entre Goa, Malacca, China y Japón: la Nao del Trato. En el Museo Nacional de Arte Antiguo, en Lisboa, hay algunos de los ejemplares más antiguos de biombos Namban cuyas pinturas describen el asombro causado por las Naos del Trato y los portugueses, cuando llegaron a Japón en 1543. Estas son obras de arte japonesas, que traducen el punto de vista japonés de la llegada a su costa de un pueblo hasta entonces desconocido. Esta llegada causó una revolución en la historia de Japón. Hasta ese momento, para los japoneses, el mundo sólo era constituido por la gran China y la lejana India, es decir: los japoneses desconocían por completo la existencia de un continente llamado: Europa.

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Monumento a los Descubrimientos de Lisboa. Foto de Nol Aders, CC BY 2.5

Ahora se sabe que más de 300 naos de la carrera de la India han naufragado, la mayoría de ellos durante el viaje a casa. Algunas naufragaron trágicamente en la entrada de Lisboa, después de un año de viaje. Cada vez que una nao se hundía, era como si una fortaleza sobre el agua se hundiera; ya que muchas naos llevaban alrededor de ciento cuarenta cañones a bordo.

"[...] ¿Cómo se puede escapar de la muerte que le espera a uno en tantos puertos, y que tiene tantos lazos como hay desde Portugal a esta India? Y debido a que los pilotos tienen mucho que determinar el peligro de este viaje, todos tienen aforismos que las naos de Portugal a la India y de la India a Portugal, Dios las lleva y Dios las trae [...] "(Fragmento de la carta del padre Gonçalo da Silveira / 1557).

El dominio de los mares durante el siglo XVI ha estado garantizado por tres tipos diferentes de barcos: la nao, que era un buque de carga, aunque estaba artillado; el galeón, que era un barco más dirigido a la guerra naval, pero que también tenía un uso bifuncional: guerra y comercio; y la carabela redonda que era fundamentalmente un buque de guerra.

La carabela redonda es una innovación portuguesa que combina los dos tipos de velas: redonda y latina, y cuya misión es proteger las flotas de la carrera de la India. En el siglo XVI, el desarrollo de la artillería portuguesa siguió la evolución de los barcos y fue considerado el mejor del mundo. En un momento en que toda la artillería era recargada por la boca, los portugueses comenzaron a usar artillería de recargar por la culata, que tenía una velocidad de fuego seis veces superior.

Los marinos holandeses e ingleses del siglo XVI todavía no podían medir la latitud, mientras que los portugueses ya lo hacían en el siglo XV. Estos comenzaron a utilizar para la navegación, instrumentos que se adaptaron de lo que ya se usaba en tierra, por ejemplo: el cuadrante. Pero también: el astrolabio náutico y la ballesta fueron instrumentos adaptados de la tierra al mar. Desde la posición de la estrella polar o del sol, podían navegar lejos de la costa sin perderse.

El viaje realizado por Vasco da Gama a través del Atlántico Sur, fue uno de los más extraordinarios realizados hasta entonces, ya que fue la primera vez que se navegó en diversas direcciones, durante tres meses, sin ver la costa y sin perderse. Indudablemente representó un gran esfuerzo científico y, sobre todo, mucho coraje por parte de un joven de 27 años, siendo esta la edad de Vasco da Gama cuando emprendió su audaz viaje.

Ya se sabe que la nao solo alcanzaría el rendimiento deseado con viento fuerte por la popa. Para que eso sucediera, era necesario elegir la mejor ruta para llegar a la India. Por ese motivo las embarcaciones debían partir de Lisboa en marzo para que las condiciones fueran las más favorables. La nao debía navegar a lo largo de la costa oeste de África, al sur de Cabo Verde. Hay una zona tranquila cerca del Ecuador, por lo que los navegantes portugueses tenían que cambiar de rumbo. La solución era cruzar el Atlántico hacia el Brasil. Este desvío tenía por objetivo el de atrapar los vientos del sur / oeste, navegando prácticamente inclinados. Cuanto más al sur lograban llegar, más seguro era el viaje.

Ocurría a veces que las embarcaciones subían demasiado o llegaban a Brasil demasiado tarde. En esta situación, los vientos alisios se volvían desfavorables, y cuando esto sucedía, las naos eran empujadas hacia al norte de la costa de Brasil, donde tenían que esperar a que pasara el invierno o, en el último caso, regresar a Lisboa.

La travesía del Atlántico era la parte más complicada del viaje, y la que requería más experiencia de los navegantes. Al pasar el Cabo de Buena Esperanza, podían enfrentarse con tormentas muy violentas. Aquí, si la estimación de la latitud no se hacía bien, y si los navegantes se alejaban demasiado hacia el sur, eran atrapados por vientos y tormentas cada vez más fuertes. Idealmente, los barcos deberían pasar el Cabo de Buena Esperanza en junio para coger vientos monzónicos favorables que los llevarían a la India.

La vuelta ideal sería alrededor de diciembre o enero, ya que es la época del año en que los regímenes de viento son contrarios al monzón, empujando los barcos hacia el sur. Finalmente, para llegar a Lisboa, el barco tendría que hacer un viaje de regreso a través del Atlántico, incluso cerca de las Azores, para atrapar vientos favorables allí. Si los barcos intentaban hacer el viaje de regreso navegando a lo largo de la costa oeste de África, cogían el viento por la proa y no podían terminar su viaje.

Un astrolabio, Musée national de la Marine, Palais de Chaillot, París (MnM 11 NA 1).  Foto de Rama, CC BY-SA 3.0 fr

Muchos pilotos no sabían leer, y algunos sabían contar, pero con dificultad. Lo que tenían que saber, esencialmente, era sumar y restar. Su cultura era muy pequeña, pero su experiencia era impresionante. Hoy en día se ha perdido la capacidad de navegar usando solo un reloj de arena y guiándonos por la posición del sol y las estrellas. Perdimos la capacidad de leer el mar como lo hacían estos navegantes. La forma de comunicarse correspondía a las señales de luz, hechas con linternas, o señales sonoras, hechas con la artillería, como los cañones. Los botes, pequeñas embarcaciones a bordo de las naos, hacían posible explorar aquellas áreas donde el barco no podía llegar.

Mientras que en una fragata del siglo XXI, dos turbinas de avión mueven el barco; En una embarcación de los siglos XV y XVI era por la fuerza de los brazos que se movía el timón y desplegaban las velas con dos, o incluso cuatro, toneladas de peso. Mientras que una nao tardaba seis meses en llegar a la India, una fragata del siglo XXI, siguiendo la misma ruta que Vasco da Gama, tarda unos veinticinco días en llegar a Calcuta.

Las frágiles carabelas que doblaron el temido Cabo das Tormentas, y las naos que allanaron el camino hacia el otro lado del mundo, eran los más avanzados de su tiempo para cumplir la gran aventura de los océanos. Lo que descubrieron estaba más allá de la imaginación. La información traída de sus viajes ayudó a los científicos y artistas europeos a repensar todo su trabajo.

A medida que las carabelas y las naos progresaban en la decodificación de un nuevo mundo, la botánica, la zoología, la lingüística, la geografía, la cartografía, la astronomía y el arte se enriquecieron considerablemente. La globalización no es un fenómeno de nuestros tiempos modernos, sino que realmente comenzó en el siglo XV gracias al impulso de los navegantes portugueses.

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Imagen de cvmvet

Fuentes:

- Zweig, Stefan. “Magallanes. El hombre y su gesta.” Barcelona (1945).

- Boorstin, Daniel J. “Los descubridores”. Barcelona (1987).

- Cipolla, Carlo. “European culture and overseas expansion”.

- Fernández de Navarrete, Martín: “Colección de los viajes y descubrimientos” (tomo II). Madrid: BAE (1964).

- Parry, J.H. “The discovery of the sea”.

- O'Sullivan, Daniel. “The age of discovery”.

- Rojo, Alfonso. “La odisea de la tribu blanca”. Barcelona (1993): Planeta. ISBN 8408010395.

- Archivo Nacional de la Torre do Tombo (Lisboa).

- Instituto Superior Técnico de Lisboa.

- Centro Nacional de Arqueologia Náutica e Subaquática de Lisboa.

- Centro Histórico Além-Mar; (Universidad Nova de Lisboa).

- Museo Militar de Lisboa.