Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico (CEPARQ-UAB) han descubierto en la Cova Gran de Santa Linya los restos de una mujer atribuidos a Homo sapiens, que vivió en el Prepirineo oriental a finales del Paleolítico Superior, hace unos 14.000 años. Los restos prehistóricos de humanos modernos en la península Ibérica son muy escasos. El estudio de "Linya, la mujer de La Noguera", como ha sido denominada, permitirá profundizar en el conocimiento sobre cómo eran y cómo vivieron los cazadores-recolectores del nordeste peninsular.

Linya Homo sapiens
Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica. Photo Credits: CEPARQ-UAB

16/06/2021 La Cova Gran (Avellanes-Santa Linya, La Noguera, Lleida) preserva innumerables vestigios enterrados en los sedimentos que la conforman, que permiten reconstruir la historia de los últimos 50.000 años de las gentes que vivieron en el Prepirineo de Lleida, desde los neandertales y los primeros Homo sapiens hasta los primeros agricultores y ganaderos.

El equipo de investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPARQ-UAB) que estudia la Cova Gran desde el año 2002 había hallado registros materiales de entre 45.000 y 4.000 años de antigüedad. Pero no se había localizado nunca ningún resto óseo de los individuos que la habitaron. Hasta la campaña del año pasado, en la que hallaron restos óseos que sin duda pertenecían a un esqueleto humano, en conexión anatómica parcial, a dos metros bajo el suelo de una zona lateral de la excavación. Una localización que no presagiaba la aparición de este tipo de restos.

El conjunto de los restos recuperados, que se han dado a conocer hoy, corresponde a una mujer, que ha sido denominada “Linya, la mujer de La Noguera”. Lo forman dos fémures, uno de ellos conectado a la pelvis, así como huesos largos de las extremidades superiores (húmero, radio/cúbito) e inferiores (tibia y peroné), metápodos y falanges dispersas. El cráneo y el esqueleto axial (vértebras y costillas), aunque presentes, están poco representados.

La datación del estrato donde se encontraron los restos y una datación directa sobre uno de los huesos acotan de forma precisa que la mujer murió hace entre 14.350-14.100 años, correspondiendo al Paleolítico Superior Final, a finales del Pleistoceno.

“Los restos de Linya abren una nueva ventana para acercarnos a las circunstancias de su muerte, pero también a su vida y la de sus contemporáneos en la región. Y a la vez son una pieza clave para conocer la anatomía y el patrimonio genético de las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno del nordeste de la península Ibérica”, destaca Rafael Mora, Catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del CEPARQ. “La combinación de distintas analíticas de orden paleoantropológico, forense, genómico y arqueológico, actualmente en marcha, aportarán indicadores que enriquecerán y corregirán la perspectiva actual de un hallazgo del que disponemos de informaciones preliminares derivadas de la excavación que estamos realizando”.

El estado de conservación de los huesos ha hecho necesario aplicar procesos de estabilización y preservación para los estudios futuros, que se están realizando actualmente en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Depositados en un receptáculo natural

Los restos se encontraron dentro de un espacio considerado un receptáculo natural, delimitado por varios bloques de grandes dimensiones caídos de la visera del abrigo. Actualmente se está investigando si los huesos de las extremidades fueron desplazados hacia el cubículo, mientras el esqueleto axial y el cráneo permanecerían protegidos bajo uno de estos grandes bloques. Lo que sí han constatado los investigadores es que en este espacio se depositó el cuerpo completo de una persona que, a partir de la disposición de los fémures, reposó directamente sobre el suelo en posición decúbito supino. La primera caracterización paleoantropológica realizada indica que la cintura pélvica corresponde a una mujer adulta, posiblemente de pequeño tamaño.

El cuerpo apareció en la base de una secuencia arqueológica en la que se suceden 7 niveles que contienen abundantes restos líticos, fauna y carbones, que señalan su uso como lugar de vivienda. Pero en el lecho sobre el que se instaló el cuerpo no se han recuperado este tipo de indicadores. Actualmente, el equipo de investigación estudia posibles elementos de ajuar funerario, práctica habitual en los entierros de Homo sapiens. El sedimento del espacio delimitado por los bloques se está muestreando para recuperar microrresiduos que puedan indicar si el cadáver estaba cubierto con pieles o fibras vegetales, que justificarían la intención de depositar el cuerpo sin que sea necesario excavar un espacio funerario.

“No se nos escapa la necesidad de ser cautos a la hora de afirmar que se trata de un entierro intencionado”, señala Jorge Martinez-Moreno, investigador del CEPARQ. “El tratamiento mortuorio entre los cazadores-recolectores señala varias posibilidades, que oscilan entre un entierro intencional, un entierro secundario, una aportación parcial del cuerpo, canibalismo o muerte accidental. Estos escenarios los tendremos que evaluar en función de los resultados que proporcione la excavación del espacio en el que han aparecido los restos”, indica.

La datación por Carbono 14 a partir de fragmentos de carbón de los niveles arqueológicos donde han aparecido los restos indica que el depósito sedimentario se formó en menos de un milenio, hace entre 14.400 y 13.500 años. Explicar las causas de este rápido crecimiento de sedimentos, que se acompaña con el desprendimiento de numerosos bloques masivos de la cornisa, está siendo analizado a partir de la geomorfología y el relleno sedimentario de este sector del abrigo.

Un momento de cambios ecológicos

El intervalo temporal datado apunta a que Linya y las personas que formaron parte su grupo vivieron en un momento climatológicamente crítico. Hace unos 14.700 años, las condiciones climáticas globales extremadamente frías y rigurosas que caracterizaron el Último Máximo Glacial (entre 30.000-15.000 años) viraron de forma repentina en menos de 100 años hacia un nuevo régimen climático similar al actual. Este evento, conocido como oscilación de Bölling/Allerød, entre 14.700 y 12.900 antes del presente, se caracterizó por un aumento de la temperatura y la pluviosidad, que provocó cambios ecológicos relevantes.

Aunque el impacto de este evento sobre el Prepirineo es poco conocido, algunos indicadores recuperados en Cova Gran permiten analizar su incidencia. El estudio de los carbones indica que los grupos humanos que se instalaron durante la Última Glaciación usaron como combustible solo madera del pino de montaña (Pynus sylvestris). En la secuencia que se está excavando actualmente, donde han aparecido los restos de Linya, además de carbones de pino de montaña se identifican nuevos taxones, como enebro (Juniperus), cerezo (Prunus) y espino cerval (Rhamus catharticus/saxatilis), un conjunto arbóreo y arbustivo que evoca unas condiciones climáticas más suaves, distintas al rigor que caracteriza los bosques del Último Máximo Glaciar.

Muy pocos restos de Homo sapiens en la península Ibérica

El descubrimiento de restos humanos en la península Ibérica atribuidos al Paleolítico Superior Final (entre 20.000-12.000 años) es escaso. En este sentido, Cova Gran será clave para conocer mejor cómo eran anatómicamente y de dónde venían las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno.

Un estudio paleogenético reciente realizado por el instituto Max Planck sobre los restos recuperados en la Cueva del Mirón (Santander) y Balma Guilanyà (Lleida) indica que la secuenciación del genoma de la llamada Dama Roja del Mirón, de hace 20.000 años, mostraba estrechos vínculos con las poblaciones humanas de Europa Occidental. Una situación que cambia en los restos de Balma Guilanyà, 1.000 años posterior a los restos de Cova Gran, en los que continúan estos marcadores genéticos comunes en las poblaciones europeas, con nuevos indicadores que están presentes en las poblaciones de la península Itálica.

En el intervalo de 20.000-13.000 años el genoma de las poblaciones de los Pirineos registra, pues, contactos entre las poblaciones de las penínsulas mediterráneas. “¿Quizás las nuevas condiciones climáticas del Bölling/Allerød permitieron establecer contactos regulares entre estas zonas geográficas?” se preguntan los investigadores. “Los restos humanos de Cova Gran serán claves para evaluar la solidez de esta interesante intuición”, señalan.

El equipo del CEPARQ está convencido de que el inesperado descubrimiento de Linya permitirá modular las nociones que tenemos sobre la anatomía de aquellos Homo sapiens, “de los que tenemos un conocimiento menos preciso que sobre los neandertales”, apuntan. También, señalar “las causas que llevaron a que apareciera en un espacio configurado por grandes bloques profundizará en el conocimiento sobre los comportamientos y decisiones tomadas por aquella gente ante un hecho trascendente y cotidiano como es el de la muerte: qué tratamiento siguieron aquellos que forman parte de nuestro colectivo, pero que ya no están presentes. Los restos de Linya generan múltiples desafíos, que esperamos poder revelar los próximos años”, concluyen.

La importància arqueològica de la Cova Gran de Santa Linya

La Cova Gran de Santa Linya, descubierta en 2002, es un yacimiento de más de 2.500 metros cuadrados, considerado clave para el estudio de la presencia humana en el nordeste de la península Ibérica.

Es uno de los pocos yacimientos de la región mediterránea en el que se han identificado vestigios de momentos de “transición”, como el de los últimos neandertales (hacia 45.000 años) y la aparición de los primeros humanos modernos (entre 37.000 y 30.000 años), la pervivencia de estos durante el Último Máximo Glaciar (entre 20.000 y 15.000 años) y la aparición de los primeros agricultores y ganaderos (entre 7.000 y 4.000 años).

La investigación que el equipo del CEPARQ-UAB lleva a cabo en la Cova Gran de Santa Linya cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Servicio de Arqueología y Paleontología y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, el Institut d’Estudis Ilerdencs de la Diputación de Lleida, la Fundación Palarq, la Leakey Foundation y el Ayuntamiento de Les Avellanes i Santa Linya.

Notícia Universitat Autònoma de Barcelona.


cultura muerte neandertales humanos modernos Nohemi Sala

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

La investigadora del CENIEH Nohemi Sala ha obtenido 1,5 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación, a través de una beca ERC-Starting Grant, para rastrear en el registro fósil las raíces y la evolución del comportamiento funerario de nuestros ancestros.
cultura muerte neandertales humanos modernos Nohemi Sala
Nohemi Sala investigadora principal del proyecto ERC-Starting Grant. Credits: Nohemi Sala

Todas las sociedades actuales tienen un tipo u otro de cultura funeraria, uno de los comportamientos que más nos aproxima a la complejidad de la mente humana. Pero la aparición de este comportamiento es uno de los aspectos más polémicos en el campo de la evolución humana. ¿Cuándo comenzaron nuestros antepasados a adquirir cultura de la muerte?, ¿cómo se ha manifestado este comportamiento en el tiempo y en el espacio?, ¿apareció esta práctica en diferentes especies de manera independiente?

Hay diversas maneras de abordar estas preguntas y, en particular, a la cuestión de si la cultura de la muerte precede a los neandertales y humanos anatómicamente modernos. Hasta la fecha, los análisis en arqueología paleolítica se han centrado en el contexto arqueológico, es decir, si los esqueletos se conservan completos o no, existencia de fosa funeraria o presencia de objetos que pudieran interpretarse como elementos simbólicos o ajuares. Esta visión restringe el comportamiento funerario casi exclusivamente a los enterramientos, algo excepcionalmente raro antes del Pleistoceno superior, que comienza hace 127.000 años.

Por este motivo, es necesario encontrar nuevos enfoques metodológicos que permitan darle protagonismo a lo que se ha preservado hasta nuestros días: los huesos humanos. El registro fósil europeo es una fuente fundamental de información debido a la abundancia de esqueletos fósiles. Y ahí es donde entra la tafonomía forense, una disciplina que puede ayudar a dilucidar aspectos fundamentales en este campo. Sería algo parecido a las “autopsias” de los fósiles humanos para intentar averiguar cómo murieron y, sobre todo, qué les sucedió a los restos desde la muerte del individuo hasta su excavación.

Esta línea de investigación ha cristalizado en el proyecto titulado DEATHREVOL: las raíces y la evolución de la cultura de la muerte. Una investigación tafonómica del registro paleolítico europeo, que ha sido seleccionado para recibir financiación dentro del programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, y se desarrollará durante los próximos cinco años en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

“Es el primer proyecto a gran escala centrado en un estudio tafonómico exhaustivo del registro fósil europeo”, explica la especialista en tafonomía del CENIEH Nohemi Sala, miembro del equipo de investigación de Atapuerca e investigadora del programa Juan de la Cierva-Incorporación, que ha obtenido 1,5 millones de euros de financiación para este proyecto presentado en la convocatoria 2020.

Para llevarlo a cabo será necesaria la participación de un amplio equipo de académicos y una red de métodos que incluyen análisis tafonómicos, reconstrucciones virtuales para análisis forenses, estudio de patrones de distribución espacial, la relación global de diferentes yacimientos y modelos matemáticos para interconectar el amplio espectro de datos recopilados.

Proyectos altamente competitivos

Los proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés) denominados “Starting Grant” (subvención inicial) están dirigidos a investigadores con una experiencia posdoctoral de entre 2 y 7 años, que reúnan un currículum de investigación destacado y que presentan una propuesta científica de excelencia en la frontera del conocimiento. Están considerados los más prestigiosos del marco de investigación europeo y, por tanto, son altamente competitivos.

En la convocatoria de 2020 han sido seleccionados 436 investigadores de 25 países de la Unión Europea y países asociados de los cuales 23 se realizarán en centros de investigación españoles. De estos 23 proyectos, cuatro corresponderían al campo de las humanidades y únicamente uno de ellos estaría centrado en Paleoantropología.

Noticia CENIEH

La economía de los cazadores-recolectores de la costa mediterránea entre el Pleistoceno y el Holoceno también incluía la explotación del medio marino

La economía de los cazadores-recolectores de la costa mediterránea entre el Pleistoceno y el Holoceno también incluía la explotación del medio marino

Pleistoceno Holoceno marino
Mapa con los yacimientos estudiados
Los nuevos descubrimientos y las revisiones de materiales realizadas por un equipo de investigación interinstitucional han confirmado que el contexto económico al final de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en la costa mediterránea había sido más rico, más complejo y más variado de lo que se creía hasta ahora. La explotación de los recursos marinos no se limitó a la recolección de moluscos sino que también incluyó la pesca, aunque no se han conservado muchos restos, probablemente porque la preservación de estos tipos de materiales es más delicada o por los mismos hábitos alimentarios de las antiguas poblaciones humanas.
Hasta hace unos años, se conocía poco sobre las características de la economía de los grupos de cazadores-recolectores en el Mediterráneo durante la transición del Pleistoceno (era glaciar, el Paleolítico) en el Holoceno (post-glaciación, el momento en el cual vivimos actualmente). La mayoría de los estudios realizados en la península Ibérica hacían pensar que los lugares de explotación marina se encontraban particularmente en el área cantábrica y atlántica, pero los nuevos datos y estudios aportados por el equipo de investigación permiten cambiar este paradigma.
En el trabajo de investigación y análisis, cuyas conclusiones han sido publicadas en la revista The Journal of Island and Coastal Archaeology, ha participado Dídac Román, investigador doctor de excelencia del Plan Gent de la Generalitat Valenciana en el Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I y del grupo de investigación Pre-EINA; Miguel Martínez Andreu del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena; Gustay Aguilella del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón y Josep Maria Fullola y Jordi Nadal del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universitat de Barcelona.
Los datos recopilados durante la investigación confirman que el uso de los recursos marinos durante el final del Paleolítico y el Mesolítico en la costa ibérica mediterránea era claramente más habitual de lo que se pensaba con los datos hasta ahora existentes. La diferencia respecto a la presencia de menos evidencias que en el caso de las costas cantábrica y atlántica, donde hay catalogados más lugares de cazadores-recolectores-pescadores, podría ser debida a distintas razones: mayor riqueza y diversidad de vida a causa de las corrientes marinas frías, más abundantes en nutrientes; presencia de mareas y otros factores ambientales y mejor preservación de los lugares a lo largo del tiempo (gracias a una plataforma litoral y una costa más abrupta que las protegió de la progresiva inundación del entorno con el deshielo de los polos durante el Holoceno).L’Assut y La Cova a Castellón
En Castellón, los yacimientos estudiados han sido L’Assut (Almassora) y La Cova (La Vall de’Uixò), dos lugares que «habían pasado bastante desapercibidos para la investigación, debido principalmente a que en sus excavaciones no se recuperaron demasiado materiales arqueológicos», explica el investigador de la UJI Dídac Román quien indica que «este hecho había provocado que, incluso, no se conociera con certeza el periodo en el que habían sido ocupados por las poblaciones humanas prehistóricas». Pero a pesar de que los materiales recuperados eran escasos «había un hecho que nos interesaba mucho para nuestras investigaciones, y era el hallazgo de un buen número de restos de caracoles y conchas marinas y de caracoles terrestres», asegura.
«Con estas investigaciones, continúa Román, hemos podido comprobar que el yacimiento de La Cova estuvo ocupado hacia el final del Paleolítico, hace unos 13.000 años, mientras que L’Assut lo estuvo en el Mesolítico, hace unos 10.200 años, y que en ambos yacimientos hubo una explotación de los recursos marinos muy intensa». Además, argumenta el investigador «el yacimiento de l’Assut hace casi un siglo que fue excavado (1924) y por fin, 100 años despuñes, podemos saber con seguridad cuando fue ocupado». El profesor de la UJI también ha resaltado la estrecha colaboración con el Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón «lo que demuestra que las colaboraciones entre las dos instituciones pueden ser muy beneficiosas para la investigación de nuestras comarcas».

Por su parte, el arqueólogo del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, Gustau Aguilella, señala que para el estudio ha sido bastante revelador observar las variaciones en la posición de la costa y su paleotopografía, un aspecto que en algunos casos modifica sensiblemente la percepción sobre estos territorios prehistóricos. En la misma línea ha resaltado también los beneficios de la colaboración entre las diferentes entidades participantes en el estudio y más aún y específicamente entre las de Castellón.10 yacimientos mediterráneos
Los investigadores han analizado restos de 10 yacimientos arqueológicos situados a lo largo de más de 800 kilómetros de la costa mediterránea, desde Tarragona hasta Málaga, en concreto La Cativera, Càmping Salou y Solà d’en Pep (Tarragona); L’Assut y La Cova (Castellón); El Collado (Valencia); Algarrobo, Caballo y La Higuera (Murcia) y Nerja (Málaga). Contrariamente a lo que podría pensarse, los lugares situados en el sur presentan una mayor diversidad de recursos (el más paradigmático es la cueva de Nerja). La razón sería la entrada de aguas procedentes del océano Atlántico, por su proximidad, y prueba de esto es la presencia de especies como L. Obtusata o de climas más fríos como las especies de bacalao M. Aeglefinus o P. Pollachius. El Mediterráneo se considera más pobre biológicamente debido a la salinidad, la temperatura, la falta de nutrientes y mareas imperceptibles.

Generalmente, la explotación de recursos marinos (sobre todo moluscos) suele ir asociada con una explotación de los invertebrados terrestres (pulmonados) y con la presencia también de restos de mamíferos (ciervo, cabra montés y conejos, entre otros). Pero los investigadores han constatado una reducción de los invertebrados terrestres en favor de los recursos marinos según avanza el tiempo. Esta característica se ha podido observar en los lugares que han conservado restos durante largos periodos cronológicos como la cueva de Nerja, o en los lugares estudiados que presentan cronologías más antiguas como Càmping Salou, La Cova, Caballo, Algarrobo y La Higuera. Entre los moluscos estudiados hay erizos de mar (Solà d’en Pep y Nerja), crustáceos (Caballo) y cefalópodos (Nerja), y entre los peces el besugo predomina en lugares con marismas estacionales (El Collado, Caballo y La Higuera), las variedades de bacalao en Nerja y también aves y mamíferos marinos (Monachus y Delphinus) en esta última localización malagueña.
Otro aspecto importante del estudio era evaluar si la ubicación y la explotación podría estar ligada a su proximidad en el mar pero, de acuerdo con los datos obtenidos, en el momento de su ocupación algunos de estos lugares no eran exactamente costeros (La Cova y El Collado, por ejemplo); sus habitantes tuvieron que desplazarse 30 kilómetros para alcanzarse de provisiones.
El equipo de investigación ha empleado datos sobre las fluctuaciones del nivel del mar durante su actividad a finales del Paleolítico y en el Mesolítico para calcular la distancia hasta la costa. Para estimar la distancia se han combinado diferentes modelos digitales del terreno con datos batimétricos, lo que ha permitido simular las diferentes posiciones de la costa en rangos, y concretar si esta se encontraba dentro de las isocronas de 2 horas de los yacimientos, distancia que se considera el territorio habitual donde los cazadores-recolectores realizaban sus actividades habitualmente.
La extensión de la plataforma continental y la forma de la costa ha sido particularmente importante para esta investigación. El sudeste de la península es una zona relativamente escarpada con una pequeña plataforma continental que presenta pronunciadas pendientes a gran profundidad, pero estas características la han protegido de cambios orográficos importantes. En cambio, la zona central (Tarragona, Castellón y Valencia) es completamente diferente. La sedimentación del río Ebro condiciona la existencia de una suave y baja altitud en la costa con una gran plataforma continental que ha visto cambiada considerablemente su orografía a causa de las transgresiones y regresiones marinas.
Dídac Román, Miguel Martínez-Andreu, Gustau Aguilella, Josep Maria Fullola & Jordi Nadal (2020): “Shellfish collectors donde the seashore: The exploitation of the marino environment between the end of the Paleolithic and the Mesolithic in the Mediterranean Iberia”, The Journal of Island and Coastal Archaeology.
tandfonline.com/doi/full/10.1080/15564894.2020.1755395
Noticia Asociación RUVID

 

 

Los nuevos descubrimientos y la revisión de materiales realizados por un equipo de investigación interinstitucional han confirmado que el contexto económico al final de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en la costa mediterránea era más rico, más complejo y más variado de lo que se creía hasta ahora. La explotación de los recursos marinos en esa zona no se limitó a la recolección de moluscos, sino que también incluyó la pesca, aunque no se han conservado muchos restos de ello, probablemente porque la preservación de este tipo de materiales es más delicada o por los mismos hábitos alimentarios de las antiguas poblaciones humanas.

En el trabajo de investigación y análisis, cuyas conclusiones se han publicado en la revista The Journal of Island and Coastal Archaeology, han participado Dídac Román, investigador doctor de excelencia del Plan GenT de la Generalitat Valenciana en el Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I, y miembro del Grupo de Investigación Pre-EINA; Miguel Martínez Andreu, del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena; Gustay Aguilella, del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, y Josep Maria Fullola y Jordi Nadal, del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universidad de Barcelona, al que también pertenece el primer firmante.

Hasta hace unos años, se conocía poco sobre la economía de los grupos de cazadores-recolectores en el Mediterráneo durante la transición del Pleistoceno (era glaciar, en el Paleolítico) al Holoceno (posglaciación, el momento en el que vivimos actualmente). La mayoría de los estudios realizados en la península ibérica hacían pensar que los lugares de explotación marina se encontraban particularmente en el área cantábrica y atlántica, pero los nuevos datos y estudios aportados por el equipo de investigación permiten cambiar ese paradigma.

Los datos recopilados durante la investigación confirman que el uso de los recursos marinos al final del Paleolítico y durante el Mesolítico en la costa ibérica mediterránea era claramente más habitual de lo que se pensaba con los datos existentes hasta ahora. La presencia de menos evidencias que en el caso de las costas cantábrica y atlántica, donde hay catalogados más lugares de cazadores-recolectores-pescadores, podría deberse a distintas razones: mayor riqueza y diversidad de vida a causa de las corrientes marinas frías, más abundantes en nutrientes; presencia de mareas y otros factores ambientales, y mejor preservación de los lugares a lo largo del tiempo (gracias a una plataforma litoral y una costa más abrupta que los protegió de la progresiva inundación del entorno producida por el deshielo de los polos durante el Holoceno).

 

Los estudios del SERP y el registro catalán

Aunque los resultados del artículo han sido fruto de un verdadero estudio interdisciplinar, en el que los componentes de los diferentes centros de investigación han colaborado para obtener los datos de todas las regiones, el SERP-UB ha liderado dos aspectos clave en la investigación. Por un lado, el análisis de los elementos bioarqueológicos —esencialmente, de los restos faunísticos— sobre los que se fundamentan las conclusiones que permiten demostrar la importancia de los recursos marinos para las últimas comunidades cazadoras-recolectoras de la zona estudiada. Por otro lado, la obtención de dataciones radiocarbónicas en diversos yacimientos, algunos excavados hace unos años y otros en los que se sigue excavando. Estas dataciones son las que han permitido fechar estos eventos de explotación marina entre hace 13.000 y 7.000 años aproximadamente. Por otro lado, los investigadores del SERP se han encargado fundamentalmente de interpretar los datos del área catalana, con la revisión de materiales de antiguas excavaciones que en la actualidad se encuentran en distintos museos.

Entre ellos deben destacarse las colecciones depositadas en el Museo de Arqueología Salvador Vilaseca, de Reus, que alberga materiales procedentes de yacimientos clave para el presente estudio, como los de Camping Salou (Salou) o la cueva del Solà d’en Pep (L’Hospitalet de l’Infant), excavados por Salvador Vilaseca en el siglo pasado. Asimismo, y aunque no se mencionan en el artículo publicado, el SERP está excavando otras estaciones arqueológicas sincrónicas a las del estudio en todo el ámbito catalán. Más allá de evaluar la importancia de la subsistencia de origen marino en las zonas estrictamente costeras, el objetivo de esas prospecciones es intentar valorar también el impacto que este tipo de recursos tuvo entre las últimas poblaciones cazadoras-recolectoras de la región. Así, se han encontrado conchas utilizadas como elementos ornamentales o instrumentales en El Priorat (El Filador y L'Hort de la Boquera), El Moianès (Balma del Gai), La Noguera (cueva de El Parco) o incluso La Cerdanya (Montlleó).

 

Diez yacimientos mediterráneos

Los investigadores han analizado restos de diez yacimientos arqueológicos situados a lo largo de más de 800 kilómetros de la costa mediterránea, desde Tarragona hasta Málaga: en concreto, La Cativera, Camping Salou y Solà d’en Pep (Tarragona); L’Assut y La Cova (Castellón); El Collado (Valencia); El Algarrobo, El Caballo y La Higuera (Murcia) y Nerja (Málaga). Al contrario de lo que podría pensarse, los lugares situados en el sur presentan mayor diversidad de recursos (el caso más paradigmático es la cueva de Nerja). La razón sería la entrada de aguas procedentes del océano Atlántico, por su proximidad, y prueba de ello es la presencia de restos de Littorina obtusata, o de especies de climas más fríos, como las de los bacalaos Melanogrammus aeglefinus o Pollachius Pollachius. El Mediterráneo se considera más pobre biológicamente debido a la salinidad, la temperatura, la falta de nutrientes y el carácter imperceptible de las mareas.

En general, la explotación de recursos marinos (sobre todo moluscos) suele ir asociada a una explotación de los invertebrados terrestres (pulmonados) y también a la presencia de restos de mamíferos (ciervo, cabra montés y conejos, entre otros). Pero los investigadores han constatado una reducción de los invertebrados terrestres en favor de los recursos marinos según avanza el tiempo. Esta característica ha podido observarse en los lugares que han conservado restos durante largos periodos cronológicos, como la cueva de Nerja, o en aquellos que presentan cronologías más antiguas, como Camping Salou, La Cova, El Caballo, El Algarrobo y La Higuera. Entre los moluscos estudiados hay erizos de mar (Solà d’en Pep y Nerja), crustáceos (El Caballo) y cefalópodos (Nerja), y entre los peces predominan el besugo en lugares con marismas estacionales (El Collado, El Caballo y La Higuera) y las variedades de bacalao en Nerja, donde también aparecen aves y mamíferos marinos (Monachus Delphinus).

Otro objetivo importante del estudio era evaluar si la ubicación y la explotación podrían estar ligadas a la proximidad del mar. Sin embargo, de acuerdo con los datos obtenidos, en el momento de su ocupación algunos de estos lugares no eran exactamente costeros (La Cova y El Collado, por ejemplo): sus habitantes tenían que desplazarse 30 kilómetros para hacerse con provisiones marinas.

Para calcular la distancia hasta la costa, el equipo de investigación ha empleado datos sobre las fluctuaciones del nivel del mar a finales del Paleolítico y en el Mesolítico.  Se han combinado diferentes modelos digitales del terreno con datos batimétricos, lo que ha permitido simular las distintas posiciones de la costa en rangos, y concretar si se encontraba dentro de las isocronas de dos horas de los yacimientos, distancia que se considera el territorio habitual donde los cazadores-recolectores realizaban sus actividades habitualmente.

La extensión de la plataforma continental y la forma de la costa han sido particularmente importantes para esta investigación. El sudeste de la península es una zona relativamente escarpada con una pequeña plataforma continental que presenta pronunciadas pendientes a gran profundidad, características que la han protegido de cambios orográficos importantes. En cambio, la zona central (Tarragona, Castellón y Valencia) es completamente distinta. La sedimentación del río Ebro condiciona la existencia de una altitud suave y baja en la costa con una gran plataforma continental cuya orografía ha cambiado considerablemente a causa de las transgresiones y regresiones marinas.

 

Referencia del artículo:

Dídac Román, Miguel Martínez-Andreu, Gustau Aguilella, Josep Maria Fullola y Jordi Nadal (2020). «Shellfish collectors on the seashore: the exploitation of the marine environment between the end of the Paleolithic and the Mesolithic in the Mediterranean Iberia». The Journal of Island and Coastal Archaeology, Doi: tandfonline.com/doi/full/10.1080/15564894.2020.1755395

 

Noticia Universitat de Barcelona

 

 

 


Un estudio genómico en muestras de neandertales y en humanos actuales indica la disminución de las variantes genéticas asociadas al TDAH

Un estudio genómico en muestras de neandertales y en humanos actuales indica la disminución de las variantes genéticas asociadas al TDAH

Tal como apuntan los autores, la elevada prevalencia actual del TDAH podría ser consecuencia de una selección favorable que se habría producido en el pasado

La frecuencia de variantes genéticas asociadas al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) ha disminuido de forma progresiva en el linaje evolutivo humano desde el Paleolítico hasta la actualidad, según un artículo publicado en la revista Scientific Reports.

El nuevo estudio genómico compara diversas variantes genéticas asociadas con el TDAH descritas en poblaciones europeas actuales para evaluar su evolución en muestras de la especie humana modernas y antiguas (Homo sapiens) y en muestras arcaicas de neandertales (Homo neanderthalensis). Según las conclusiones, la tendencia a la baja que se observa en poblaciones europeas no se podría explicar ni por la mezcla genética con poblaciones africanas ni por la introgresión de segmentos genómicos neandertales en nuestro genoma.

La investigación está dirigida por Bru Cormand, catedrático de la Facultad de Biología y miembro del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER), y por el investigador Òscar Lao, del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), integrado en el Centro de Regulación Genómica (CRG). En el trabajo, cuya primera autora es la investigadora del CNAG-CRG Paula Esteller —actualmente estudiante de doctorado en el Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF)— también participan grupos de investigación de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y de la Universidad Estatal de Medicina de Nueva York, en Estados Unidos.

TDAH neandertales
Los expertos Paula Esteller, Bru Cormand y Òscar Lao

El TDAH: ¿un valor adaptativo en el linaje evolutivo de los humanos?

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una alteración del neurodesarrollo que puede tener un gran impacto en la vida de los afectados. Caracterizado por la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención, es muy frecuente en las poblaciones actuales —tiene una prevalencia del 5 % en niños y adolescentes— y se puede alargar hasta la edad adulta.

Desde un punto de vista evolutivo, se esperaría que algo que es perjudicial tienda a desaparecer. Para explicar que no haya sido así, se han propuesto varias hipótesis naturales, especialmente centradas en el contexto de la transición del Paleolítico al Neolítico, como la llamada teoría del desajuste (mismatch theory).

«Según esta teoría, los cambios culturales y tecnológicos que se han producido durante los últimos miles de años nos habrían permitido modificar el entorno para adecuarlo a corto plazo a nuestras necesidades fisiológicas. Ahora bien, a largo plazo, estos cambios habrían propiciado un desajuste respecto al entorno en que nuestros ancestros cazadores-recolectores evolucionaron», apuntan los autores.

Así pues, determinados rasgos como la hiperactividad o la impulsividad —que son característicos de personas con TDAH— podrían haber sido selectivamente favorecidos en ambientes ancestrales dominados por un estilo de vida principalmente nómada. En cambio, los mismos rasgos podrían haber devenido no adaptativos en otros entornos asociados a los tiempos más recientes (es decir, mayoritariamente sedentarios).

¿Por qué es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en la infancia y adolescencia?

El nuevo trabajo, basado en el estudio de 20.000 personas afectadas por TDAH y 35.000 controles, revela que las variantes genéticas o alelos asociados al TDAH tienden a encontrarse en genes intolerantes a las mutaciones que ocasionan pérdidas de función, lo que indica la existencia de una presión selectiva sobre este fenotipo.

Tal como apuntan los autores, la elevada prevalencia actual del TDAH podría ser consecuencia de una selección favorable que se habría producido en el pasado. A pesar de ser un fenotipo desventajoso en el nuevo contexto ambiental, la prevalencia seguiría siendo elevada porque no ha habido suficiente tiempo para que disminuya. Sin embargo, debido a la ausencia de datos genómicos disponibles para el TDAH, ninguna de las hipótesis ha podido contrastarse empíricamente hasta ahora.

«Así pues, los análisis que hemos realizado avalan la presencia de presiones selectivas que habrían estado actuando desde hace mucho tiempo en contra de las variantes asociadas al TDAH. Estos resultados son compatibles con la teoría del desajuste, pero sugieren que las presiones selectivas negativas habrían comenzado mucho antes de la transición entre el Paleolítico y el Neolítico, hace unos 10.000 años», concluyen los autores.

 

Artículo de referencia:

 Esteller-Cucala, P.; Maceda, I.; Børglum, A. D.; Demontis, D.; Faraone, S. V.; Cormand, B.; Lao, O. «Genomic analysis of the natural history of attention-deficit/hyperactivity disorder using Neanderthal and ancient Homo sapiens samples»Scientific Reports, mayo de 2020. Doi: 10.1038/s41598-020-65322-4

Noticia Universidad de Barcelona

El Provencio

Primer estudio exhaustivo del yacimiento paleolítico de El Provencio

Primer estudio exhaustivo del yacimiento paleolítico de El Provencio

La investigadora del CENIEH Davinia Moreno colidera la publicación de un artículo sobre este yacimiento paleolítico situado en la provincia de Cuenca, cuya datación mediante la técnica de ESR arroja una antigüedad de 830.000 años.
El Provencio
Lascas Levallois de El Provencio. Credits: Santiago David Domínguez-Solera, ARES arqueología

Davinia Moreno, geocronóloga del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), colidera un artículo publicado en la revista Quaternary International sobre El Provencio, en el que se realiza el primer estudio exhaustivo de este yacimiento paleolítico de la provincia de Cuenca, situado en la llanura manchega, a orillas del río Záncara.

El análisis geocronológico realizado en el CENIEH aplicando las técnicas de datación por Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) y Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL) ha proporcionado las primeras dataciones numéricas en esta región. Se han datado los niveles más recientes y más antiguos de la secuencia arqueológica y se han obtenido fechas de 41.000 (OSL) y 830.000 años (ESR).

El rico registro arqueo-paleontológico de El Provencio presenta herramientas líticas elaboradas en sílex y cuarcita catalogadas en los modos tecnológicos 1, 2 y 3 (Olduvayense, Achelense y Musteriense), así como restos óseos de especies características del Pleistoceno como caballos, bisontes y mamuts.

Este estudio sugiere que, en los últimos 800.000 años, los grupos de cazadores-recolectores ocuparon este territorio desarrollando diversas actividades de forma recurrente y continuada lo que deja sin fundamento las teorías de una discontinuidad en el centro de la península ibérica o aquellas que defienden un poblamiento más intenso en la costa que en el interior peninsular.

Proyecto de investigación y divulgación

Los trabajos de investigación de El Provencio se enmarcan dentro un proyecto mucho mayor que comenzó en 2013 y que, actualmente, abarca docenas de localizaciones a lo largo de la provincia de Cuenca. Este proyecto dirigido por Santiago David Domínguez-Solera, autor principal de este estudio, a través de la empresa ARES (Arqueología y Patrimonio Cultural) se lleva a cabo en estrecha colaboración con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación de Cuenca y el Ayuntamiento de El Provencio.

Desde sus inicios, este proyecto ha dado una especial importancia a la divulgación científica de los resultados, y se ha puesto en marcha un aula didáctica para escolares y visitantes, y se han realizado reportajes documentales, exposiciones y cursos universitarios (Universidad Internacional Menéndez Pelayo) en el propio municipio de El Provencio.

"Desde hace ya varios años hemos empezado a abrir una ventana hacia el pasado prehistórico, haciéndola coincidir con las tres zonas naturales que concurren en lo que hoy es la provincia de Cuenca, Mancha, Sierra y Alcarria, con sus respectivas particularidades. Esta ventana se asoma a un área hasta ahora poco o nada estudiada y, por lo tanto, desconocida para la Ciencia”, declara Domínguez-Solera.

Domínguez-Solera, S. D., Moreno, D., & Pérez-Garrido, C. (2020). A new complete sequence from Lower to Middle Paleolithic: El Provencio complex (Cuenca, Spain). Quaternary International (0). doi: 10.1016/j.quaint.2020.04.053
Noticia CENIEH

Las afinidades africanas del Achelense del suroeste de Europa

Un estudio pone de manifiesto las afinidades africanas del Achelense del suroeste de Europa

El CENIEH colidera un artículo, publicado en la revista Journal of Paleolithic Archaeology, que presenta una visión general  de la ocupación humana de la vertiente atlántica de la península ibérica durante el Paleolítico inferior y medio
africanas achelense
Excavación de Porto Maior (As Neves, Pontevedra). Credits: E. Méndez

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) colidera un estudio publicado esta semana en la revista Journal of Paleolithic Archaeology que presenta una visión general de la ocupación humana de la vertiente atlántica de la península ibérica durante el Paleolítico inferior y medio, y pone de manifiesto las afinidades africanas de la industria achelense del suroeste de Europa.

Durante los últimos años un equipo del que forman parte el arqueólogo del CENIEH Manuel Santonja y Eduardo Méndez, autor principal del estudio formado en el CENIEH, ha excavado e interpretado importantes yacimientos situados a orillas del río Miño, tanto en la ribera portuguesa como en la española, con singulares conjuntos achelenses y musterienses.

La cronología en que se sitúan estos yacimientos, segunda mitad del Pleistoceno medio y la primera parte del Pleistoceno superior (hace entre 50.000 y 400.000 años), y las características de los utensilios de piedra tallada recuperados permiten establecer estrechos paralelismos con otras regiones de la península ibérica y descartar que el noroeste peninsular hubiera experimentado cualquier desfase en esas etapas, como se había llegado a proponer con anterioridad.

Algunos de los yacimientos excavados, en particular el yacimiento achelense de Porto Maior (As Neves, Pontevedra), han aportado singulares conjuntos de grandes utensilios, bifaces y hendedores, que contribuyen de forma muy destacada a reforzar las afinidades africanas del Achelense de la península ibérica y del suroeste de Europa, en contraste con los conjuntos achelenses identificados en zonas europeas más septentrionales, en los que las características tecnológicas particulares del achelense africano llegan de manera más difuminada.

Méndez-Quintas, E., Santonja, M., Arnold, L. J., Cunha-Ribeiro, J. P., Xavier da Silva, P., Demuro, M., Duval, M., Gomes, A., Meireles, J., Monteiro-Rodrigues, S., & Pérez-González, A. (2020). The Acheulean technocomplex of the Iberian Atlantic margin as an example of technology continuity through the Middle Pleistocene. Journal of Paleolithic Archaeology (0). doi: 10.1007/s41982-020-00057-2.
Noticia CENIEH