hepatitis B

La Universitat de València participa en una investigación sobre la evolución en los últimos diez mil años del virus de la hepatitis B

La Universitat de València participa en una investigación sobre la evolución en los últimos diez mil años del virus de la hepatitis B

hepatitis B
Domingo Carlos Salazar García, investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universitat de València

Un artículo publicado en la revista Science rastrea la evolución del virus de la hepatitis B desde la prehistoria hasta el presente y revela rutas de diseminación y cambios en la diversidad viral. Domingo Carlos Salazar García, investigador del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Valencia, ha participado en este estudio liderado por el Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia Humana. El estudio descubre la evolución del virus de la hepatitis B desde el Holoceno temprano mediante el análisis del mayor conjunto de datos de genomas virales antiguos producido hasta la fecha.

“Esta investigación pone de relieve una realidad muchas veces ignorada pero obvia: que los virus han estado vinculados al ser humano desde tiempos prehistóricos”, resalta Salazar, licenciado en Medicina y en Historia, e investigador de excelencia de la Comunitat Valenciana en la Universitat de València. “Si el SARS-COV-2 ha podido poner en jaque a las sociedades humanas en todo el mundo durante el siglo XXI, solo podemos empezar a imaginar cómo las enfermedades virales influyeron en la vida en tiempos prehistóricos”, explica. “Los historiadores y arqueólogos deben empezar a considerar más la influencia de virus y otros agentes hasta ahora invisibles en el registro arqueológico a la hora de reconstruir estilos de vida pasados”, dice.

El virus de la hepatitis B (VHB) es un problema de salud importante en todo el mundo que causa cerca de un millón de muertes cada año. Estudios recientes de ADN antiguo han demostrado que el VHB ha infectado a los seres humanos durante milenios, pero su diversidad y rutas de dispersión pasadas siguen siendo en gran parte desconocidas. Un nuevo estudio realizado por un gran equipo de investigadores de todo el mundo proporciona información importante sobre la historia evolutiva del VHB al examinar los genomas del virus de 137 antiguos euroasiáticos y nativos americanos que datan de hace ~ 10.500 y ~ 400 años. Sus resultados destacan las rutas de difusión y los cambios en la diversidad viral que reflejan migraciones humanas y eventos demográficos bien conocidos, así como patrones y conexiones inesperados con el presente.

Las cepas actuales del VHB se clasifican en nueve genotipos, dos de los cuales se encuentran predominantemente en poblaciones de ascendencia nativa americana. El estudio proporciona una fuerte evidencia de que estas cepas descienden de un linaje del VHB que divergió hacia el final del Pleistoceno y fue llevado por algunos de los primeros habitantes de las Américas.

“Nuestros datos sugieren que todos los genotipos conocidos del VHB descienden de una cepa que estaba infectando a los antepasados de los primeros estadounidenses y sus parientes euroasiáticos más cercanos en el momento en que estas poblaciones divergieron”, dice Denise Kühnert, líder del grupo de investigación.

 

El VHB en la Europa prehistórica

El estudio también muestra que el virus estaba presente en gran parte de Europa ya hace 10.000 años, antes de la expansión de la agricultura al continente.

“Se cree que muchos patógenos humanos surgieron después de la introducción de la agricultura, pero el VHB claramente ya estaba afectando a las poblaciones prehistóricas de cazadores-recolectores”, dice Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y codirector del estudio.

Después de la transición neolítica en Europa, las cepas de VHB transportadas por cazadores-recolectores fueron reemplazadas por nuevas cepas que probablemente fueron propagadas por los primeros agricultores del continente, lo que refleja la gran afluencia genética asociada con la expansión de los grupos agrícolas en la región. Estos nuevos linajes virales continuaron prevaleciendo en todo el oeste de Eurasia durante unos 4.000 años. El dominio de estas cepas se prolongó durante la expansión de los pastores esteparios occidentales hace unos 5.000 años, lo que alteró drásticamente el perfil genético de los europeos, pero notablemente no se asoció con la propagación de nuevas variantes del VHB.

 

El colapso y la reaparición del VHB prehistórico

Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es una disminución repentina de la diversidad del VHB en el oeste de Eurasia durante la segunda mitad del segundo milenio a. C., una época de grandes cambios culturales, incluido el colapso de las grandes sociedades estatales de la Edad del Bronce en la región del Mediterráneo oriental.

“Esto podría indicar cambios importantes en la dinámica epidemiológica en una región muy grande durante este período, pero necesitaremos más investigación para comprender qué sucedió”, dice Arthur Kocher, autor principal e investigador del grupo.

Todas las cepas antiguas del VHB recuperadas en el oeste de Eurasia después de este período pertenecían a nuevos linajes virales que aún prevalecen en la región en la actualidad. Sin embargo, parece que una variante relacionada con la diversidad prehistórica anterior de la región ha persistido hasta el presente. Esta variante prehistórica se ha convertido en un genotipo raro que parece haber surgido recientemente durante la pandemia del VIH, por razones que aún no se conocen.

 

Artículo: Kocher et al. “Ten millennia of hepatitis B virus evolution”, Science, 2021. DOI: https://www.science.org/doi/10.1126/science.abi5658

Nota de prensa Universitat de València


Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica

Investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico (CEPARQ-UAB) han descubierto en la Cova Gran de Santa Linya los restos de una mujer atribuidos a Homo sapiens, que vivió en el Prepirineo oriental a finales del Paleolítico Superior, hace unos 14.000 años. Los restos prehistóricos de humanos modernos en la península Ibérica son muy escasos. El estudio de "Linya, la mujer de La Noguera", como ha sido denominada, permitirá profundizar en el conocimiento sobre cómo eran y cómo vivieron los cazadores-recolectores del nordeste peninsular.

Linya Homo sapiens
Linya, una Homo sapiens que vivió hace 14.000 años en el nordeste de la península Ibérica. Photo Credits: CEPARQ-UAB

16/06/2021 La Cova Gran (Avellanes-Santa Linya, La Noguera, Lleida) preserva innumerables vestigios enterrados en los sedimentos que la conforman, que permiten reconstruir la historia de los últimos 50.000 años de las gentes que vivieron en el Prepirineo de Lleida, desde los neandertales y los primeros Homo sapiens hasta los primeros agricultores y ganaderos.

El equipo de investigadores del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPARQ-UAB) que estudia la Cova Gran desde el año 2002 había hallado registros materiales de entre 45.000 y 4.000 años de antigüedad. Pero no se había localizado nunca ningún resto óseo de los individuos que la habitaron. Hasta la campaña del año pasado, en la que hallaron restos óseos que sin duda pertenecían a un esqueleto humano, en conexión anatómica parcial, a dos metros bajo el suelo de una zona lateral de la excavación. Una localización que no presagiaba la aparición de este tipo de restos.

El conjunto de los restos recuperados, que se han dado a conocer hoy, corresponde a una mujer, que ha sido denominada “Linya, la mujer de La Noguera”. Lo forman dos fémures, uno de ellos conectado a la pelvis, así como huesos largos de las extremidades superiores (húmero, radio/cúbito) e inferiores (tibia y peroné), metápodos y falanges dispersas. El cráneo y el esqueleto axial (vértebras y costillas), aunque presentes, están poco representados.

La datación del estrato donde se encontraron los restos y una datación directa sobre uno de los huesos acotan de forma precisa que la mujer murió hace entre 14.350-14.100 años, correspondiendo al Paleolítico Superior Final, a finales del Pleistoceno.

“Los restos de Linya abren una nueva ventana para acercarnos a las circunstancias de su muerte, pero también a su vida y la de sus contemporáneos en la región. Y a la vez son una pieza clave para conocer la anatomía y el patrimonio genético de las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno del nordeste de la península Ibérica”, destaca Rafael Mora, Catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB e investigador del CEPARQ. “La combinación de distintas analíticas de orden paleoantropológico, forense, genómico y arqueológico, actualmente en marcha, aportarán indicadores que enriquecerán y corregirán la perspectiva actual de un hallazgo del que disponemos de informaciones preliminares derivadas de la excavación que estamos realizando”.

El estado de conservación de los huesos ha hecho necesario aplicar procesos de estabilización y preservación para los estudios futuros, que se están realizando actualmente en el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES).

Depositados en un receptáculo natural

Los restos se encontraron dentro de un espacio considerado un receptáculo natural, delimitado por varios bloques de grandes dimensiones caídos de la visera del abrigo. Actualmente se está investigando si los huesos de las extremidades fueron desplazados hacia el cubículo, mientras el esqueleto axial y el cráneo permanecerían protegidos bajo uno de estos grandes bloques. Lo que sí han constatado los investigadores es que en este espacio se depositó el cuerpo completo de una persona que, a partir de la disposición de los fémures, reposó directamente sobre el suelo en posición decúbito supino. La primera caracterización paleoantropológica realizada indica que la cintura pélvica corresponde a una mujer adulta, posiblemente de pequeño tamaño.

El cuerpo apareció en la base de una secuencia arqueológica en la que se suceden 7 niveles que contienen abundantes restos líticos, fauna y carbones, que señalan su uso como lugar de vivienda. Pero en el lecho sobre el que se instaló el cuerpo no se han recuperado este tipo de indicadores. Actualmente, el equipo de investigación estudia posibles elementos de ajuar funerario, práctica habitual en los entierros de Homo sapiens. El sedimento del espacio delimitado por los bloques se está muestreando para recuperar microrresiduos que puedan indicar si el cadáver estaba cubierto con pieles o fibras vegetales, que justificarían la intención de depositar el cuerpo sin que sea necesario excavar un espacio funerario.

“No se nos escapa la necesidad de ser cautos a la hora de afirmar que se trata de un entierro intencionado”, señala Jorge Martinez-Moreno, investigador del CEPARQ. “El tratamiento mortuorio entre los cazadores-recolectores señala varias posibilidades, que oscilan entre un entierro intencional, un entierro secundario, una aportación parcial del cuerpo, canibalismo o muerte accidental. Estos escenarios los tendremos que evaluar en función de los resultados que proporcione la excavación del espacio en el que han aparecido los restos”, indica.

La datación por Carbono 14 a partir de fragmentos de carbón de los niveles arqueológicos donde han aparecido los restos indica que el depósito sedimentario se formó en menos de un milenio, hace entre 14.400 y 13.500 años. Explicar las causas de este rápido crecimiento de sedimentos, que se acompaña con el desprendimiento de numerosos bloques masivos de la cornisa, está siendo analizado a partir de la geomorfología y el relleno sedimentario de este sector del abrigo.

Un momento de cambios ecológicos

El intervalo temporal datado apunta a que Linya y las personas que formaron parte su grupo vivieron en un momento climatológicamente crítico. Hace unos 14.700 años, las condiciones climáticas globales extremadamente frías y rigurosas que caracterizaron el Último Máximo Glacial (entre 30.000-15.000 años) viraron de forma repentina en menos de 100 años hacia un nuevo régimen climático similar al actual. Este evento, conocido como oscilación de Bölling/Allerød, entre 14.700 y 12.900 antes del presente, se caracterizó por un aumento de la temperatura y la pluviosidad, que provocó cambios ecológicos relevantes.

Aunque el impacto de este evento sobre el Prepirineo es poco conocido, algunos indicadores recuperados en Cova Gran permiten analizar su incidencia. El estudio de los carbones indica que los grupos humanos que se instalaron durante la Última Glaciación usaron como combustible solo madera del pino de montaña (Pynus sylvestris). En la secuencia que se está excavando actualmente, donde han aparecido los restos de Linya, además de carbones de pino de montaña se identifican nuevos taxones, como enebro (Juniperus), cerezo (Prunus) y espino cerval (Rhamus catharticus/saxatilis), un conjunto arbóreo y arbustivo que evoca unas condiciones climáticas más suaves, distintas al rigor que caracteriza los bosques del Último Máximo Glaciar.

Muy pocos restos de Homo sapiens en la península Ibérica

El descubrimiento de restos humanos en la península Ibérica atribuidos al Paleolítico Superior Final (entre 20.000-12.000 años) es escaso. En este sentido, Cova Gran será clave para conocer mejor cómo eran anatómicamente y de dónde venían las poblaciones de cazadores-recolectores del final del Pleistoceno.

Un estudio paleogenético reciente realizado por el instituto Max Planck sobre los restos recuperados en la Cueva del Mirón (Santander) y Balma Guilanyà (Lleida) indica que la secuenciación del genoma de la llamada Dama Roja del Mirón, de hace 20.000 años, mostraba estrechos vínculos con las poblaciones humanas de Europa Occidental. Una situación que cambia en los restos de Balma Guilanyà, 1.000 años posterior a los restos de Cova Gran, en los que continúan estos marcadores genéticos comunes en las poblaciones europeas, con nuevos indicadores que están presentes en las poblaciones de la península Itálica.

En el intervalo de 20.000-13.000 años el genoma de las poblaciones de los Pirineos registra, pues, contactos entre las poblaciones de las penínsulas mediterráneas. “¿Quizás las nuevas condiciones climáticas del Bölling/Allerød permitieron establecer contactos regulares entre estas zonas geográficas?” se preguntan los investigadores. “Los restos humanos de Cova Gran serán claves para evaluar la solidez de esta interesante intuición”, señalan.

El equipo del CEPARQ está convencido de que el inesperado descubrimiento de Linya permitirá modular las nociones que tenemos sobre la anatomía de aquellos Homo sapiens, “de los que tenemos un conocimiento menos preciso que sobre los neandertales”, apuntan. También, señalar “las causas que llevaron a que apareciera en un espacio configurado por grandes bloques profundizará en el conocimiento sobre los comportamientos y decisiones tomadas por aquella gente ante un hecho trascendente y cotidiano como es el de la muerte: qué tratamiento siguieron aquellos que forman parte de nuestro colectivo, pero que ya no están presentes. Los restos de Linya generan múltiples desafíos, que esperamos poder revelar los próximos años”, concluyen.

La importància arqueològica de la Cova Gran de Santa Linya

La Cova Gran de Santa Linya, descubierta en 2002, es un yacimiento de más de 2.500 metros cuadrados, considerado clave para el estudio de la presencia humana en el nordeste de la península Ibérica.

Es uno de los pocos yacimientos de la región mediterránea en el que se han identificado vestigios de momentos de “transición”, como el de los últimos neandertales (hacia 45.000 años) y la aparición de los primeros humanos modernos (entre 37.000 y 30.000 años), la pervivencia de estos durante el Último Máximo Glaciar (entre 20.000 y 15.000 años) y la aparición de los primeros agricultores y ganaderos (entre 7.000 y 4.000 años).

La investigación que el equipo del CEPARQ-UAB lleva a cabo en la Cova Gran de Santa Linya cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Servicio de Arqueología y Paleontología y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña, el Institut d’Estudis Ilerdencs de la Diputación de Lleida, la Fundación Palarq, la Leakey Foundation y el Ayuntamiento de Les Avellanes i Santa Linya.

Notícia Universitat Autònoma de Barcelona.


Homo sapiens Arabia Elefante Nefud

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

El CENIEH participa en un artículo publicado  en la revista Science Advances que presenta el descubrimiento en el desierto arábigo de Nefud de 376 huellas humanas y animales, con 120.000 años de antiguedad
Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Investigador buscando huellas en los depósitos del paleolago/Palaeodeserts Project

Hoy se publica en la revista Science Advances un estudio liderado por Mathew Stewart, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, en Alemania, con participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), sobre el descubrimiento de 376 huellas humanas y animales en la parte suroeste del desierto de Nefud, que proporciona nueva información sobre la presencia de Homo sapiens en la Península arábiga durante el inicio del Pleistoceno superior.

Estas huellas, encontradas en depósitos asociados a un antiguo lago de agua dulce, han sido datadas de forma indirecta mediante el método de Luminiscencia (OSL) aplicado a granos de cuarzo, y tienen una antigüedad de 120.000 años, por lo que suponen la evidencia más antigua de presencia de Homo sapiens en Arabia. Una presencia breve, como sugieren la ausencia de herramientas líticas y las marcas de corte en los huesos fósiles.

“Hasta ahora teníamos evidencia de la presencia de nuestra especie en Oriente Próximo y en Asia hace más de 100.000 años, pero no teníamos ninguna evidencia en Arabia, a pesar de que se encuentre geográficamente en el medio, por lo que este trabajo llena un vacío significativo de conocimiento sobre el origen y la dispersión de nuestra especie”, declara el investigador del CENIEH Mathieu Duval, quien ha participado en la datación de los fósiles asociados a las huellas.

Siete huellas humanas

La región estaba habitada por una comunidad muy diversa de elefantes, camellos, órices, caballos, búfalos y humanos. De las 376 huellas descubiertas en estos parajes, aproximadamente la mitad podrían atribuirse a una especie determinada. Las huellas de elefante y camello son las más abundantes, además se han identificados algunas de búfalos y caballos. Siete de las huellas han sido identificadas como humanas y atribuidas a dos o tres personas que viajaban juntas.

“Estas huellas proporcionan una instantánea sin precedentes de las condiciones ambientales y ecológicas que existían hace 120.000 años, con lagos de agua dulce y una fauna muy diversa, distintas a las que se encuentran hoy en día en esa región.”, señala Mathieu Duval.

Este estudio realizado con el apoyo del Ministerio de Cultura de Arabia Saudita, es el resultado de una colaboración internacional que involucra a investigadores de varios países como Alemania, Arabia Saudita, Australia, Estados Unidos, España y Reino Unido.

Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Huellas de Elefante/Paul Breeze

Programa de Geocronología y Geología

El programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos (Luminiscencia, Núclidos Cosmogénicos, Paleomagnetismo, Resonancia Paramagéntica Electrónica (ESR), Series del Uranio).

Desde la inauguración del Centro en 2009, el Programa ha participado en la datación de varios yacimientos importantes en España (p. ej. Gran Dolina (Atapuerca, Burgos), Fuente Nueva 3 (Orce, Granada), Cuesta de la Bajada (Teruel), Porto Maior (Pontevedra)) como fuera (p. ej. Ain Boucherit (Argelia), Lunery y La Noira (Francia)).

También ha participado en la datación directa de varios fósiles humanos como Homo antecessor del nivel TD6 de Gran Dolina, el peculiar Homo naledi en Sudáfrica, Homo sapiens de la Cueva de Misliya (Israel), el más antiguo fuera de África, o la falange fósil humana de Al Wusta (Arabia Saudita).

Referencia del artículo:
Stewart M., Clark-Wilson R., Breeze P.S., Janulis K., Candy I., Armitage S.J., Ryves D.B., Louys J., Duval M., Price G.J., Cuthbertson P., Bernal M.A., Drake N.A., Alsharekh A.M., Zahrani B., Al-Omari A., Roberts P., Groucutt, H.S., Petraglia M.D. (2020). Human footprints provide snapshot of last interglacial ecology in the Arabian interior. Science Advances.
Noticia CENIEH

Amud 9 neandertal

Se demuestra que Amud 9 fue una mujer neandertal de 60 kilos que vivió en el Pleistoceno superior

Se demuestra que Amud 9 fue una mujer neandertal de 60 kilos que vivió en el Pleistoceno superior

El investigador del CENIEH Adrián Pablos colidera un trabajo sobre la morfología de un pie hallado en la cueva de Amud en Israel, en el que se ha podido establecer la asignación taxonómica de este fósil como neandertal, y obtener el sexo, peso y estatura de este individuo conocido como Amud 9.
Amud 9 neandertal
Fósiles de Amud 9. Credits: Osborjn M. Pearson y Adrián Pablos

Adrián Pablos, científico del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) colidera un trabajo publicado en PaleoAnthropology, revista oficial de la PaleoAnthropology Society, sobre la morfología y anatomía de un pie parcial recuperado hace más de 25 años en la cueva de Amud (Israel), que confirma que el individuo Amud 9 fue una mujer neandertal del Pleistoceno superior, con una estatura de unos 160-166 cm y 60 kg de peso.

En la cueva de Amud se encontraron a lo largo de varias excavaciones llevadas a cabo en el siglo XX restos de al menos 15 neandertales. El estudio minucioso y detallado de uno de estos individuos, Amud 9, ha permitido establecer que posee los caracteres habituales relacionados con los neandertales en los diversos elementos del pie: tarsos, metatarsos y falanges, que difieren de los humanos modernos, tanto fósiles como recientes.

“La mayoría de estos caracteres se relacionan con la gran robustez habitualmente observada en el esqueleto postcraneal, esto es, de cuello para abajo, en la mayoría de los neandertales”, explica Adrián Pablos.

Sexo, peso y estatura

Las estimaciones de sexo, peso y estatura en poblaciones fósiles normalmente se realizan en función de las dimensiones de los huesos largos de las piernas. Pero de Amud 9 solo se conserva un fragmento de tibia, el astrágalo o hueso del tobillo, un metatarso o hueso del empeine y varias falanges.

Al no hallarse huesos largos de las piernas los investigadores han aplicado diversas estimaciones matemáticas a partir de los huesos del pie obteniendo así una aproximación a importantes parámetros paleobiológicos.

“Conocer parámetros como el tamaño del cuerpo y el sexo de este individuo nos ayudan a saber un poco más cómo eran los neandertales” afirma Adrián Pablos.

En este trabajo, titulado A partial Neandertal foot from the Late Middle Paleolithic of Amud cave, Israel, han participado investigadores de España (CENIEH), Estados Unidos (University of New Mexico y Arizona State University), y de Israel (Tel Aviv University y The Hebrew University of Jerusalem).

Pearson, O.M., Pablos, A., Rak, Y., Hovers, E., 2020. A partial Neandertal foot from the Late Middle Paleolithic of Amud cave, Israel. PaleoAnthropology 2020, 98-125. http://paleoanthro.org/media/journal/content/PA20200098.pdf.
Noticia CENIEH

El asentamiento de Europa podría ser resultado de varias oleadas migratorias de una misma población

El asentamiento de Europa podría ser resultado de varias oleadas migratorias de una misma población

El CENIEH realiza el análisis morfológico y métrico de los molares inferiores de la mandíbula de Montmaurin-La Niche (Francia) mediante microtomografía computarizada, con objeto de estudiar el origen de los neandertales.

Europa oleadas migratorias población
Reconstrucción virtual de la mandíbula de Montmaurin-La Niche/M. Martínez de Pinillos

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), con la colaboración de la paleoantropóloga Amélie Vialet del Muséum National d’Histoire Naturelle (MNHN) de París, acaba de publicar en la revista Journal of Human Evolution un detallado estudio externo e interno de los molares de la mandíbula del yacimiento francés de Montmaurin-La Niche, cuyos resultados refuerzan la hipótesis de que el asentamiento de Europa podría ser el resultado de varias oleadas migratorias, en momentos diferentes, provenientes de una misma población de madre.

Este artículo liderado por las investigadoras Marina Martínez de Pinillos (CENIEH) y Laura Martín-Francés (CENIEH y PACEA-Universidad de Burdeos), pretende arrojar luz al origen de los neandertales. Los últimos datos obtenidos de estudios paleontológicos y geomorfológicos sitúan a la mandíbula de Montmaurin-La Niche en una posición cronológicamente intermedia entre los fósiles del Pleistoceno Medio y los neandertales.

La técnica de la microtomografía axial computarizada  (microCT) ha permitido comparar los molares de está mandíbula con las estructuras externas e internas de más de 400 molares del Pleistoceno y Holoceno de Europa, Asia y África.

Este exhaustivo análisis métrico y morfológico ha revelado que, si bien la mandíbula está más estrechamente relacionada con las poblaciones africanas y eurasiáticas del Pleistoceno Inferior y Medio, la morfología del esmalte y de la dentina así como las proporciones de la cavidad pulpar son similares a la de los neandertales. “Sin embargo, los valores del grosor de esmalte absoluto y relativo (2D y 3D) muestran una mayor afinidad con aquellos exhibidos por algunos homininos del Pleistoceno Inferior”, señala Marina Martínez de Pinillos.

Posible hibridación

En las últimas décadas, los hallazgos en Europa de restos fósiles humanos del Pleistoceno Medio han instado a reabrir el debate sobre el escenario evolutivo del género Homo en dicho continente. “La gran variabilidad encontrada entre los diferentes fósiles del Pleistoceno Medio europeo, no puede ser obviada a la hora de estudiar la evolución humana en nuestro continente” afirma Laura Martín-Francés.

La variabilidad en las poblaciones europeas del Pleistoceno Medio podría indicar diferentes migraciones en distintos momentos y/o fragmentación de la población, pero también puede ser que se deba a la posible hibridación entre residentes y nuevos pobladores.

Corte parasagital a nivel de los molares derechos/M. Martínez de Pinillos

Martínez de Pinillos, M., Martín-Francés, L., Bermúdez de Castro, J. M., García-Campos, C., Modesto-Mata, M., Martinón-Torres, M., & Vialet, A. (2020). Inner morphological and metric characterization of the molar remains from the Montmaurin-La Niche mandible: the Neanderthal signal. Journal of Human Evolution, 145, 102739. doi: 10.1016/j.jhevol.2019.102739.

 

Noticia CENIEH

 

 


La economía de los cazadores-recolectores de la costa mediterránea entre el Pleistoceno y el Holoceno también incluía la explotación del medio marino

La economía de los cazadores-recolectores de la costa mediterránea entre el Pleistoceno y el Holoceno también incluía la explotación del medio marino

Pleistoceno Holoceno marino
Mapa con los yacimientos estudiados
Los nuevos descubrimientos y las revisiones de materiales realizadas por un equipo de investigación interinstitucional han confirmado que el contexto económico al final de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en la costa mediterránea había sido más rico, más complejo y más variado de lo que se creía hasta ahora. La explotación de los recursos marinos no se limitó a la recolección de moluscos sino que también incluyó la pesca, aunque no se han conservado muchos restos, probablemente porque la preservación de estos tipos de materiales es más delicada o por los mismos hábitos alimentarios de las antiguas poblaciones humanas.
Hasta hace unos años, se conocía poco sobre las características de la economía de los grupos de cazadores-recolectores en el Mediterráneo durante la transición del Pleistoceno (era glaciar, el Paleolítico) en el Holoceno (post-glaciación, el momento en el cual vivimos actualmente). La mayoría de los estudios realizados en la península Ibérica hacían pensar que los lugares de explotación marina se encontraban particularmente en el área cantábrica y atlántica, pero los nuevos datos y estudios aportados por el equipo de investigación permiten cambiar este paradigma.
En el trabajo de investigación y análisis, cuyas conclusiones han sido publicadas en la revista The Journal of Island and Coastal Archaeology, ha participado Dídac Román, investigador doctor de excelencia del Plan Gent de la Generalitat Valenciana en el Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I y del grupo de investigación Pre-EINA; Miguel Martínez Andreu del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena; Gustay Aguilella del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón y Josep Maria Fullola y Jordi Nadal del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universitat de Barcelona.
Los datos recopilados durante la investigación confirman que el uso de los recursos marinos durante el final del Paleolítico y el Mesolítico en la costa ibérica mediterránea era claramente más habitual de lo que se pensaba con los datos hasta ahora existentes. La diferencia respecto a la presencia de menos evidencias que en el caso de las costas cantábrica y atlántica, donde hay catalogados más lugares de cazadores-recolectores-pescadores, podría ser debida a distintas razones: mayor riqueza y diversidad de vida a causa de las corrientes marinas frías, más abundantes en nutrientes; presencia de mareas y otros factores ambientales y mejor preservación de los lugares a lo largo del tiempo (gracias a una plataforma litoral y una costa más abrupta que las protegió de la progresiva inundación del entorno con el deshielo de los polos durante el Holoceno).L’Assut y La Cova a Castellón
En Castellón, los yacimientos estudiados han sido L’Assut (Almassora) y La Cova (La Vall de’Uixò), dos lugares que «habían pasado bastante desapercibidos para la investigación, debido principalmente a que en sus excavaciones no se recuperaron demasiado materiales arqueológicos», explica el investigador de la UJI Dídac Román quien indica que «este hecho había provocado que, incluso, no se conociera con certeza el periodo en el que habían sido ocupados por las poblaciones humanas prehistóricas». Pero a pesar de que los materiales recuperados eran escasos «había un hecho que nos interesaba mucho para nuestras investigaciones, y era el hallazgo de un buen número de restos de caracoles y conchas marinas y de caracoles terrestres», asegura.
«Con estas investigaciones, continúa Román, hemos podido comprobar que el yacimiento de La Cova estuvo ocupado hacia el final del Paleolítico, hace unos 13.000 años, mientras que L’Assut lo estuvo en el Mesolítico, hace unos 10.200 años, y que en ambos yacimientos hubo una explotación de los recursos marinos muy intensa». Además, argumenta el investigador «el yacimiento de l’Assut hace casi un siglo que fue excavado (1924) y por fin, 100 años despuñes, podemos saber con seguridad cuando fue ocupado». El profesor de la UJI también ha resaltado la estrecha colaboración con el Servicio de Arqueología de la Diputación de Castellón «lo que demuestra que las colaboraciones entre las dos instituciones pueden ser muy beneficiosas para la investigación de nuestras comarcas».

Por su parte, el arqueólogo del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, Gustau Aguilella, señala que para el estudio ha sido bastante revelador observar las variaciones en la posición de la costa y su paleotopografía, un aspecto que en algunos casos modifica sensiblemente la percepción sobre estos territorios prehistóricos. En la misma línea ha resaltado también los beneficios de la colaboración entre las diferentes entidades participantes en el estudio y más aún y específicamente entre las de Castellón.10 yacimientos mediterráneos
Los investigadores han analizado restos de 10 yacimientos arqueológicos situados a lo largo de más de 800 kilómetros de la costa mediterránea, desde Tarragona hasta Málaga, en concreto La Cativera, Càmping Salou y Solà d’en Pep (Tarragona); L’Assut y La Cova (Castellón); El Collado (Valencia); Algarrobo, Caballo y La Higuera (Murcia) y Nerja (Málaga). Contrariamente a lo que podría pensarse, los lugares situados en el sur presentan una mayor diversidad de recursos (el más paradigmático es la cueva de Nerja). La razón sería la entrada de aguas procedentes del océano Atlántico, por su proximidad, y prueba de esto es la presencia de especies como L. Obtusata o de climas más fríos como las especies de bacalao M. Aeglefinus o P. Pollachius. El Mediterráneo se considera más pobre biológicamente debido a la salinidad, la temperatura, la falta de nutrientes y mareas imperceptibles.

Generalmente, la explotación de recursos marinos (sobre todo moluscos) suele ir asociada con una explotación de los invertebrados terrestres (pulmonados) y con la presencia también de restos de mamíferos (ciervo, cabra montés y conejos, entre otros). Pero los investigadores han constatado una reducción de los invertebrados terrestres en favor de los recursos marinos según avanza el tiempo. Esta característica se ha podido observar en los lugares que han conservado restos durante largos periodos cronológicos como la cueva de Nerja, o en los lugares estudiados que presentan cronologías más antiguas como Càmping Salou, La Cova, Caballo, Algarrobo y La Higuera. Entre los moluscos estudiados hay erizos de mar (Solà d’en Pep y Nerja), crustáceos (Caballo) y cefalópodos (Nerja), y entre los peces el besugo predomina en lugares con marismas estacionales (El Collado, Caballo y La Higuera), las variedades de bacalao en Nerja y también aves y mamíferos marinos (Monachus y Delphinus) en esta última localización malagueña.
Otro aspecto importante del estudio era evaluar si la ubicación y la explotación podría estar ligada a su proximidad en el mar pero, de acuerdo con los datos obtenidos, en el momento de su ocupación algunos de estos lugares no eran exactamente costeros (La Cova y El Collado, por ejemplo); sus habitantes tuvieron que desplazarse 30 kilómetros para alcanzarse de provisiones.
El equipo de investigación ha empleado datos sobre las fluctuaciones del nivel del mar durante su actividad a finales del Paleolítico y en el Mesolítico para calcular la distancia hasta la costa. Para estimar la distancia se han combinado diferentes modelos digitales del terreno con datos batimétricos, lo que ha permitido simular las diferentes posiciones de la costa en rangos, y concretar si esta se encontraba dentro de las isocronas de 2 horas de los yacimientos, distancia que se considera el territorio habitual donde los cazadores-recolectores realizaban sus actividades habitualmente.
La extensión de la plataforma continental y la forma de la costa ha sido particularmente importante para esta investigación. El sudeste de la península es una zona relativamente escarpada con una pequeña plataforma continental que presenta pronunciadas pendientes a gran profundidad, pero estas características la han protegido de cambios orográficos importantes. En cambio, la zona central (Tarragona, Castellón y Valencia) es completamente diferente. La sedimentación del río Ebro condiciona la existencia de una suave y baja altitud en la costa con una gran plataforma continental que ha visto cambiada considerablemente su orografía a causa de las transgresiones y regresiones marinas.
Dídac Román, Miguel Martínez-Andreu, Gustau Aguilella, Josep Maria Fullola & Jordi Nadal (2020): “Shellfish collectors donde the seashore: The exploitation of the marino environment between the end of the Paleolithic and the Mesolithic in the Mediterranean Iberia”, The Journal of Island and Coastal Archaeology.
tandfonline.com/doi/full/10.1080/15564894.2020.1755395
Noticia Asociación RUVID

 

 

Los nuevos descubrimientos y la revisión de materiales realizados por un equipo de investigación interinstitucional han confirmado que el contexto económico al final de la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en la costa mediterránea era más rico, más complejo y más variado de lo que se creía hasta ahora. La explotación de los recursos marinos en esa zona no se limitó a la recolección de moluscos, sino que también incluyó la pesca, aunque no se han conservado muchos restos de ello, probablemente porque la preservación de este tipo de materiales es más delicada o por los mismos hábitos alimentarios de las antiguas poblaciones humanas.

En el trabajo de investigación y análisis, cuyas conclusiones se han publicado en la revista The Journal of Island and Coastal Archaeology, han participado Dídac Román, investigador doctor de excelencia del Plan GenT de la Generalitat Valenciana en el Departamento de Historia, Geografía y Arte de la Universitat Jaume I, y miembro del Grupo de Investigación Pre-EINA; Miguel Martínez Andreu, del Museo Arqueológico Municipal de Cartagena; Gustay Aguilella, del Servicio de Investigaciones Arqueológicas y Prehistóricas de la Diputación de Castellón, y Josep Maria Fullola y Jordi Nadal, del Seminario de Estudios e Investigaciones Prehistóricas (SERP) de la Universidad de Barcelona, al que también pertenece el primer firmante.

Hasta hace unos años, se conocía poco sobre la economía de los grupos de cazadores-recolectores en el Mediterráneo durante la transición del Pleistoceno (era glaciar, en el Paleolítico) al Holoceno (posglaciación, el momento en el que vivimos actualmente). La mayoría de los estudios realizados en la península ibérica hacían pensar que los lugares de explotación marina se encontraban particularmente en el área cantábrica y atlántica, pero los nuevos datos y estudios aportados por el equipo de investigación permiten cambiar ese paradigma.

Los datos recopilados durante la investigación confirman que el uso de los recursos marinos al final del Paleolítico y durante el Mesolítico en la costa ibérica mediterránea era claramente más habitual de lo que se pensaba con los datos existentes hasta ahora. La presencia de menos evidencias que en el caso de las costas cantábrica y atlántica, donde hay catalogados más lugares de cazadores-recolectores-pescadores, podría deberse a distintas razones: mayor riqueza y diversidad de vida a causa de las corrientes marinas frías, más abundantes en nutrientes; presencia de mareas y otros factores ambientales, y mejor preservación de los lugares a lo largo del tiempo (gracias a una plataforma litoral y una costa más abrupta que los protegió de la progresiva inundación del entorno producida por el deshielo de los polos durante el Holoceno).

 

Los estudios del SERP y el registro catalán

Aunque los resultados del artículo han sido fruto de un verdadero estudio interdisciplinar, en el que los componentes de los diferentes centros de investigación han colaborado para obtener los datos de todas las regiones, el SERP-UB ha liderado dos aspectos clave en la investigación. Por un lado, el análisis de los elementos bioarqueológicos —esencialmente, de los restos faunísticos— sobre los que se fundamentan las conclusiones que permiten demostrar la importancia de los recursos marinos para las últimas comunidades cazadoras-recolectoras de la zona estudiada. Por otro lado, la obtención de dataciones radiocarbónicas en diversos yacimientos, algunos excavados hace unos años y otros en los que se sigue excavando. Estas dataciones son las que han permitido fechar estos eventos de explotación marina entre hace 13.000 y 7.000 años aproximadamente. Por otro lado, los investigadores del SERP se han encargado fundamentalmente de interpretar los datos del área catalana, con la revisión de materiales de antiguas excavaciones que en la actualidad se encuentran en distintos museos.

Entre ellos deben destacarse las colecciones depositadas en el Museo de Arqueología Salvador Vilaseca, de Reus, que alberga materiales procedentes de yacimientos clave para el presente estudio, como los de Camping Salou (Salou) o la cueva del Solà d’en Pep (L’Hospitalet de l’Infant), excavados por Salvador Vilaseca en el siglo pasado. Asimismo, y aunque no se mencionan en el artículo publicado, el SERP está excavando otras estaciones arqueológicas sincrónicas a las del estudio en todo el ámbito catalán. Más allá de evaluar la importancia de la subsistencia de origen marino en las zonas estrictamente costeras, el objetivo de esas prospecciones es intentar valorar también el impacto que este tipo de recursos tuvo entre las últimas poblaciones cazadoras-recolectoras de la región. Así, se han encontrado conchas utilizadas como elementos ornamentales o instrumentales en El Priorat (El Filador y L'Hort de la Boquera), El Moianès (Balma del Gai), La Noguera (cueva de El Parco) o incluso La Cerdanya (Montlleó).

 

Diez yacimientos mediterráneos

Los investigadores han analizado restos de diez yacimientos arqueológicos situados a lo largo de más de 800 kilómetros de la costa mediterránea, desde Tarragona hasta Málaga: en concreto, La Cativera, Camping Salou y Solà d’en Pep (Tarragona); L’Assut y La Cova (Castellón); El Collado (Valencia); El Algarrobo, El Caballo y La Higuera (Murcia) y Nerja (Málaga). Al contrario de lo que podría pensarse, los lugares situados en el sur presentan mayor diversidad de recursos (el caso más paradigmático es la cueva de Nerja). La razón sería la entrada de aguas procedentes del océano Atlántico, por su proximidad, y prueba de ello es la presencia de restos de Littorina obtusata, o de especies de climas más fríos, como las de los bacalaos Melanogrammus aeglefinus o Pollachius Pollachius. El Mediterráneo se considera más pobre biológicamente debido a la salinidad, la temperatura, la falta de nutrientes y el carácter imperceptible de las mareas.

En general, la explotación de recursos marinos (sobre todo moluscos) suele ir asociada a una explotación de los invertebrados terrestres (pulmonados) y también a la presencia de restos de mamíferos (ciervo, cabra montés y conejos, entre otros). Pero los investigadores han constatado una reducción de los invertebrados terrestres en favor de los recursos marinos según avanza el tiempo. Esta característica ha podido observarse en los lugares que han conservado restos durante largos periodos cronológicos, como la cueva de Nerja, o en aquellos que presentan cronologías más antiguas, como Camping Salou, La Cova, El Caballo, El Algarrobo y La Higuera. Entre los moluscos estudiados hay erizos de mar (Solà d’en Pep y Nerja), crustáceos (El Caballo) y cefalópodos (Nerja), y entre los peces predominan el besugo en lugares con marismas estacionales (El Collado, El Caballo y La Higuera) y las variedades de bacalao en Nerja, donde también aparecen aves y mamíferos marinos (Monachus Delphinus).

Otro objetivo importante del estudio era evaluar si la ubicación y la explotación podrían estar ligadas a la proximidad del mar. Sin embargo, de acuerdo con los datos obtenidos, en el momento de su ocupación algunos de estos lugares no eran exactamente costeros (La Cova y El Collado, por ejemplo): sus habitantes tenían que desplazarse 30 kilómetros para hacerse con provisiones marinas.

Para calcular la distancia hasta la costa, el equipo de investigación ha empleado datos sobre las fluctuaciones del nivel del mar a finales del Paleolítico y en el Mesolítico.  Se han combinado diferentes modelos digitales del terreno con datos batimétricos, lo que ha permitido simular las distintas posiciones de la costa en rangos, y concretar si se encontraba dentro de las isocronas de dos horas de los yacimientos, distancia que se considera el territorio habitual donde los cazadores-recolectores realizaban sus actividades habitualmente.

La extensión de la plataforma continental y la forma de la costa han sido particularmente importantes para esta investigación. El sudeste de la península es una zona relativamente escarpada con una pequeña plataforma continental que presenta pronunciadas pendientes a gran profundidad, características que la han protegido de cambios orográficos importantes. En cambio, la zona central (Tarragona, Castellón y Valencia) es completamente distinta. La sedimentación del río Ebro condiciona la existencia de una altitud suave y baja en la costa con una gran plataforma continental cuya orografía ha cambiado considerablemente a causa de las transgresiones y regresiones marinas.

 

Referencia del artículo:

Dídac Román, Miguel Martínez-Andreu, Gustau Aguilella, Josep Maria Fullola y Jordi Nadal (2020). «Shellfish collectors on the seashore: the exploitation of the marine environment between the end of the Paleolithic and the Mesolithic in the Mediterranean Iberia». The Journal of Island and Coastal Archaeology, Doi: tandfonline.com/doi/full/10.1080/15564894.2020.1755395

 

Noticia Universitat de Barcelona

 

 

 


Cueva de los Toriles

La presencia de tejón primitivo permite datar la Cueva de los Toriles en el Pleistoceno Inferior-Medio

La presencia de tejón primitivo permite datar la Cueva de los Toriles en el Pleistoceno Inferior-Medio

El CENIEH lidera un artículo sobre este yacimiento manchego, que pone de manifiesto su importancia como uno de los enclaves con restos fósiles de esas cronologías más importantes de la meseta sur de la península ibérica

Muela carnicera inferior (m1) de Meles cf. thorali de Cueva de los Toriles (a, b) en comparación con otros m1 de otras especies tejón (c-f). Credits: Daniel García Martínez

Un equipo de investigadores encabezado por Daniel Garcia Martínez, paleoantropólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), acaba de publicar en la revista Journal of Iberian Geology un artículo sobre unos restos de tejón primitivo que han permitido datar en el Pleistoceno Inferior-Medio la Cueva de los Toriles (Carrizosa, Ciudad Real), un yacimiento que potencialmente podría ser un enclave singular con restos fósiles de la meseta sur de la península ibérica, en estas cronologías.

A pesar de que actualmente no existe datación exacta de los depósitos sedimentarios de este yacimiento manchego, el hallazgo de dos molares inferiores de un mustélido, atribuidos a la especie Meles cf. thorali, un tejón primitivo, ha permitido averiguar su antigüedad potencial, ya que este mustélido extinto se encuentra principalmente en yacimientos de en torno a 1 millón de años.

Como explica Alberto Valenciano, especialista en mustélidos de la Universidad de Ciudad del Cabo, “de acuerdo con la presencia de esta especie de tejón en la cueva, podemos asumir tentativamente una edad que va desde el Plioceno Superior hasta el Pleistoceno Medio”. Y como apunta Daniel García Martínez, “estas cronologías serían coherentes con algunas piezas de industria lítica recuperadas en el yacimiento”.

Un corredor natural

El estudio de la meseta sur es primordial para conocer el poblamiento y movimiento de la fauna de la península ibérica, ya que funciona como un corredor natural que conecta el Sistema Central e Ibérico al norte, con la cordillera Bética al sur.

Cueva de los Toriles
Cueva de los Toriles. Credits: Daniel García Martínez

En la meseta sur, la representación de yacimientos del Pleistoceno es mucho menor que en la meseta norte, donde se encuentran yacimientos de importancia mundial como Atapuerca (Burgos), ya que el uso eminentemente agrícola de la tierra ha provocado que en muchos casos los yacimientos al aire libre se alteren o desaparezcan.

“Y si bien es cierto que algunos yacimientos de renombre a nivel arqueológico se encuentran en Ciudad Real, como Albalá o El Sotillo, estos son ricos en lítica pero pobres en fósiles, algo que no ocurre en la Cueva de los Toriles donde también se han encontrado restos de macromamíferos, por lo que puede contribuir a llenar ese vacío de conocimiento en esta región”, señala Daniel García Martínez.

“Esta cueva también es un importante yacimiento por la dilatada presencia humana desde la prehistoria que estamos viendo en nuestras primeras investigaciones. Un importante hito en la arqueología de Castilla-La Mancha y de la submeseta sur", afirma Pedro R. Moya Maleno, de la Universidad Complutense de Madrid.

 

García-Martínez, D., Valenciano, A., Suárez-Bilbao, A., Palancar, C. A., Megía García, I., Moreno, D., Campaña, I., & Moya-Maleno, P. R. (2020). New remains of a primitive badger from Cueva de los Toriles (Carrizosa, Castilla-La Mancha, Iberian Peninsula) suggest a new quaternary locality in the southern Iberian plateau. Journal of Iberian Geology (0). doi: 10.1007/s41513-020-00127-y

 

Noticia CENIEH

 


El Provencio

Primer estudio exhaustivo del yacimiento paleolítico de El Provencio

Primer estudio exhaustivo del yacimiento paleolítico de El Provencio

La investigadora del CENIEH Davinia Moreno colidera la publicación de un artículo sobre este yacimiento paleolítico situado en la provincia de Cuenca, cuya datación mediante la técnica de ESR arroja una antigüedad de 830.000 años.
El Provencio
Lascas Levallois de El Provencio. Credits: Santiago David Domínguez-Solera, ARES arqueología

Davinia Moreno, geocronóloga del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), colidera un artículo publicado en la revista Quaternary International sobre El Provencio, en el que se realiza el primer estudio exhaustivo de este yacimiento paleolítico de la provincia de Cuenca, situado en la llanura manchega, a orillas del río Záncara.

El análisis geocronológico realizado en el CENIEH aplicando las técnicas de datación por Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) y Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL) ha proporcionado las primeras dataciones numéricas en esta región. Se han datado los niveles más recientes y más antiguos de la secuencia arqueológica y se han obtenido fechas de 41.000 (OSL) y 830.000 años (ESR).

El rico registro arqueo-paleontológico de El Provencio presenta herramientas líticas elaboradas en sílex y cuarcita catalogadas en los modos tecnológicos 1, 2 y 3 (Olduvayense, Achelense y Musteriense), así como restos óseos de especies características del Pleistoceno como caballos, bisontes y mamuts.

Este estudio sugiere que, en los últimos 800.000 años, los grupos de cazadores-recolectores ocuparon este territorio desarrollando diversas actividades de forma recurrente y continuada lo que deja sin fundamento las teorías de una discontinuidad en el centro de la península ibérica o aquellas que defienden un poblamiento más intenso en la costa que en el interior peninsular.

Proyecto de investigación y divulgación

Los trabajos de investigación de El Provencio se enmarcan dentro un proyecto mucho mayor que comenzó en 2013 y que, actualmente, abarca docenas de localizaciones a lo largo de la provincia de Cuenca. Este proyecto dirigido por Santiago David Domínguez-Solera, autor principal de este estudio, a través de la empresa ARES (Arqueología y Patrimonio Cultural) se lleva a cabo en estrecha colaboración con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Diputación de Cuenca y el Ayuntamiento de El Provencio.

Desde sus inicios, este proyecto ha dado una especial importancia a la divulgación científica de los resultados, y se ha puesto en marcha un aula didáctica para escolares y visitantes, y se han realizado reportajes documentales, exposiciones y cursos universitarios (Universidad Internacional Menéndez Pelayo) en el propio municipio de El Provencio.

"Desde hace ya varios años hemos empezado a abrir una ventana hacia el pasado prehistórico, haciéndola coincidir con las tres zonas naturales que concurren en lo que hoy es la provincia de Cuenca, Mancha, Sierra y Alcarria, con sus respectivas particularidades. Esta ventana se asoma a un área hasta ahora poco o nada estudiada y, por lo tanto, desconocida para la Ciencia”, declara Domínguez-Solera.

Domínguez-Solera, S. D., Moreno, D., & Pérez-Garrido, C. (2020). A new complete sequence from Lower to Middle Paleolithic: El Provencio complex (Cuenca, Spain). Quaternary International (0). doi: 10.1016/j.quaint.2020.04.053
Noticia CENIEH

Las afinidades africanas del Achelense del suroeste de Europa

Un estudio pone de manifiesto las afinidades africanas del Achelense del suroeste de Europa

El CENIEH colidera un artículo, publicado en la revista Journal of Paleolithic Archaeology, que presenta una visión general  de la ocupación humana de la vertiente atlántica de la península ibérica durante el Paleolítico inferior y medio
africanas achelense
Excavación de Porto Maior (As Neves, Pontevedra). Credits: E. Méndez

El Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) colidera un estudio publicado esta semana en la revista Journal of Paleolithic Archaeology que presenta una visión general de la ocupación humana de la vertiente atlántica de la península ibérica durante el Paleolítico inferior y medio, y pone de manifiesto las afinidades africanas de la industria achelense del suroeste de Europa.

Durante los últimos años un equipo del que forman parte el arqueólogo del CENIEH Manuel Santonja y Eduardo Méndez, autor principal del estudio formado en el CENIEH, ha excavado e interpretado importantes yacimientos situados a orillas del río Miño, tanto en la ribera portuguesa como en la española, con singulares conjuntos achelenses y musterienses.

La cronología en que se sitúan estos yacimientos, segunda mitad del Pleistoceno medio y la primera parte del Pleistoceno superior (hace entre 50.000 y 400.000 años), y las características de los utensilios de piedra tallada recuperados permiten establecer estrechos paralelismos con otras regiones de la península ibérica y descartar que el noroeste peninsular hubiera experimentado cualquier desfase en esas etapas, como se había llegado a proponer con anterioridad.

Algunos de los yacimientos excavados, en particular el yacimiento achelense de Porto Maior (As Neves, Pontevedra), han aportado singulares conjuntos de grandes utensilios, bifaces y hendedores, que contribuyen de forma muy destacada a reforzar las afinidades africanas del Achelense de la península ibérica y del suroeste de Europa, en contraste con los conjuntos achelenses identificados en zonas europeas más septentrionales, en los que las características tecnológicas particulares del achelense africano llegan de manera más difuminada.

Méndez-Quintas, E., Santonja, M., Arnold, L. J., Cunha-Ribeiro, J. P., Xavier da Silva, P., Demuro, M., Duval, M., Gomes, A., Meireles, J., Monteiro-Rodrigues, S., & Pérez-González, A. (2020). The Acheulean technocomplex of the Iberian Atlantic margin as an example of technology continuity through the Middle Pleistocene. Journal of Paleolithic Archaeology (0). doi: 10.1007/s41982-020-00057-2.
Noticia CENIEH