caballos modernos domesticados caballo

Los caballos modernos fueron domesticados en las estepas al norte del Cáucaso y se extendieron por Asia y Europa

Los caballos modernos fueron domesticados en las estepas al norte del Cáucaso y se extendieron por Asia y Europa

  • Se trata del mayor estudio genético internacional realizado hasta el momento por un equipo de investigadores de 114 instituciones especializados en arqueología, paleogenética y lingüística, liderados por el profesor Ludovic Orlando, investigador del CNRS.

  • En este estudio -cuyos resultados han sido publicados en la revista Nature- han participado los profesores Juan Luis Arsuaga (codirector de los yacimientos de Atapuerca, catedrático de Paleontología de Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense y director del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos de Madrid) y Jaime Lira Garrido, miembro del Equipo de Atapuerca y asociado al Centro Mixto UCM-ISCIII.

Ciento sesenta y dos investigadores de 114 instituciones (Institución Milá y Fontanals (IMF) e Instituto de Arqueología (IAM) del CSIC; Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamientos Humanos de Madrid Museo de la Evolución Humana de Burgos (MEH) y de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid; la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura (UEx) y el Laboratorio de Arqueología Prehistórica de la Universidad Jaume I de Castellón, UJI) han participado en el mayor estudio genético realizado hasta el momento, gracias al cual se ha podido determinar que los caballos de los que descienden todos los caballos domésticos actuales se domesticaron por primera vez en las estepas al norte del Cáucaso y, desde ahí, se extendieron a otras regiones de Asia y Europa.

Con este estudio se pone fin a un largo debate en torno al lugar y la cronología en la que se documentan las primeras evidencias de domesticación de los caballos que originaron a las poblaciones actuales, así como a las preguntas que giran en torno al momento en el que este proceso de domesticación comenzó a extenderse a otras regiones del planeta, sustituyendo a otros tipos de caballos existentes en aquel momentoPara llegar a esta conclusión ha hecho falta un equipo compuesto por 114 instituciones y 162 investigadores especializados en arqueología, paleogenética y lingüística, liderados por el profesor Ludovic Orlando, investigador del CNRS e investigador principal del Proyecto ERC-PEGASUS, encargado junto al France Genomique - proyecto Bucéphale, de la financiación de la investigación.

El estudio ha incluido la secuenciación del genoma de 273 restos de caballos que poblaron diversas regiones de Eurasia en un arco cronológico que se extiende entre los 50.000 y los 200 años a.C. Toda la información genética ha sido secuenciada en el Centre for Anthropobiology and Genomics of Toulouse, CAGT (CNRS / Universidad de Toulouse III – Paul Sabatier) y Genoscope (CNRS / CEA/Universidad de Evry), antes de ser comparada con los genomas de los caballos domésticos modernos. Gracias a la amplia batería de análisis estadísticos realizados, ha podido constatarse que entre el 2200 y el 2000 a.C. se produjo un drástico cambio en el cual el perfil genético existente en las estepas pónticas comenzó a extenderse más allá de su región de origen, reemplazando en unos pocos siglos a todas las poblaciones de caballos salvajes desde el Atlántico hasta Mongolia.

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Manada de caballos en las estepas de Mongolia, China / Ludovic Orlando, Julio de 2019

Según L. Orlando: “Se ha visto que este reemplazamiento en la composición genética de las poblaciones euroasiáticas está asociado a diferencias genómicas significativas entre este nuevo tipo de caballo y los caballos de las poblaciones que desaparecieron. Por un lado, este nuevo tipo de caballo procedente de las estepas del norte del Cáucaso tenía un comportamiento más dócil y, por otro lado, una constitución más robusta en el esqueleto vertebral”. Los investigadores han sugerido que estas características fueron el detonante del éxito en la selección de estos animales, en un momento en el que los viajes con caballos empezaron a generalizarse por Eurasia.

Según Pablo Librado (CNRS), primer autor de esta investigación: “Además, este estudio ha puesto de manifiesto que la distribución de este nuevo tipo de caballo por Asia coincide con la aparición de los carros ligeros y con la difusión de las lenguas indoiranias. Por el contrario, la migración de las poblaciones indoeuropeas desde la zona de las estepas al corazón de Europa durante el 3er milenio a.C., no tuvo a este nuevo tipo de caballo como vector de su expansión. Este resultado demuestra la importancia de incorporar también la historia genética de los animales cuando se analiza la dimensión de las migraciones humanas y los contactos interculturales”.

Entre los individuos analizados se encuentran équidos procedentes de diversos yacimientos de la península ibérica, entre los que podemos destacar Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) y Cova Fosca (Alto Maestrazgo, Castelló).

Cova Fosca fue excavada por Francesc Gusi y Carmen Olaria. Según C. Olaria, catedrática de Prehistoria de la UJI y coautora de este estudio:

“Cova Fosca tiene un registro arqueozoológico holoceno muy rico. Pudimos identificar restos de caballo en niveles del Neolítico antiguo, un taxón muy raro de encontrar en los yacimientos ibéricos de esta época. Esta singularidad nos permitió publicar hace años junto a Jaime Lira Garrido y Juan Luis Arsuaga las primeras secuencias mitocondriales de caballos de este lugar.

Según J.L. Arsuaga, director científico del MEH, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, director del Centro Mixto UCM-ISCIII y coautor de este estudio:

En Cova Fosca encontramos un linaje mitocondrial único y exclusivo de Iberia que en la actualidad aparece en muy pocos caballos, todos ibéricos o de origen ibérico. En este nuevo estudio pretendíamos desvelar los secretos genómicos de Cova Fosca”

 

Construyendo Tarteso y Casas del Turuñuelo

Casas del Turuñuelo es uno de los descubrimientos más impactantes de la arqueología peninsular de los últimos años. Sus excavaciones se desarrollan bajo un proyecto dirigido desde el IAM-CSIC y están siendo codirigidas por Esther Rodríguez González y Sebastián Celestino, también investigadores del IAM-CSIC. Según Esther Rodríguez González, coautora de este nuevo estudio,

“el Turuñuelo es un complejo arquitectónico de mediados del I milenio a. C. perteneciente a la cultura de Tarteso donde hemos encontrado la mayor hecatombe documentada hasta la fecha en un yacimiento de la protohistoria mediterránea. Este sacrifico masivo destaca por la gran cantidad de équidos que se han diferenciado en el patio de este lugar. Para este estudio seleccionamos al Équido 4”.

Según afirma Sebastián Celestino, también coautor de esta investigación, “alrededor del Turuñuelo se ha creado un equipo multidisciplinar de especialistas de las Humanidades y las Biociencias que están generando un intercambio constante de información y de ideas, ofreciendo un gran enfoque multidisciplinar al estudio de este yacimiento”.

Entre las líneas de investigación de Construyendo Tarteso, destaca el estudio genético de estos équidos sacrificados, del que se encarga J. Lira Garrido (UEx/Centro Mixto UCM-ISCIII) y coautor de este estudio:

“Este último trabajo dirigido por el profesor Orlando ha permitido, además, profundizar en la historia evolutiva de los caballos ibéricos. En un estudio anterior, Orlando y su equipo descubrieron que en la península ibérica se desarrolló un linaje genómico ahora extinto y muy diferente del resto de linajes de caballos euroasiáticos antiguo y moderno descrito hasta la fecha. El origen evolutivo de este linaje y las causas que llevaron a su desaparición, todavía no las conocemos. Sin embargo, hemos podido identificar en la muestra neolítica de Cova Fosca las evidencias más antiguas de este linaje extinto y que el Équido 4 del Turuñuelo era, sin embargo, descendiente de este nuevo tipo de caballo que se distribuyó tan rápidamente por el mundo conocido hace ~4000 años”.

Este estudio ha sido financiado principalmente por la European Research Council (proyecto PEGASUS) y France Genomique (proyecto Bucéphale).

Referencia: Librado, P., (…), Orlando, Ludovic (2021). The origins and spread of domestic horses from the Western Eurasian steppes. Nature, 20/10/2021.

DOI: 10.1038/s41586-021-04018-9

Nota de prensa Universidad Complutense de Madrid


Homo sapiens Arabia Elefante Nefud

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

El CENIEH participa en un artículo publicado  en la revista Science Advances que presenta el descubrimiento en el desierto arábigo de Nefud de 376 huellas humanas y animales, con 120.000 años de antiguedad
Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Investigador buscando huellas en los depósitos del paleolago/Palaeodeserts Project

Hoy se publica en la revista Science Advances un estudio liderado por Mathew Stewart, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, en Alemania, con participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), sobre el descubrimiento de 376 huellas humanas y animales en la parte suroeste del desierto de Nefud, que proporciona nueva información sobre la presencia de Homo sapiens en la Península arábiga durante el inicio del Pleistoceno superior.

Estas huellas, encontradas en depósitos asociados a un antiguo lago de agua dulce, han sido datadas de forma indirecta mediante el método de Luminiscencia (OSL) aplicado a granos de cuarzo, y tienen una antigüedad de 120.000 años, por lo que suponen la evidencia más antigua de presencia de Homo sapiens en Arabia. Una presencia breve, como sugieren la ausencia de herramientas líticas y las marcas de corte en los huesos fósiles.

“Hasta ahora teníamos evidencia de la presencia de nuestra especie en Oriente Próximo y en Asia hace más de 100.000 años, pero no teníamos ninguna evidencia en Arabia, a pesar de que se encuentre geográficamente en el medio, por lo que este trabajo llena un vacío significativo de conocimiento sobre el origen y la dispersión de nuestra especie”, declara el investigador del CENIEH Mathieu Duval, quien ha participado en la datación de los fósiles asociados a las huellas.

Siete huellas humanas

La región estaba habitada por una comunidad muy diversa de elefantes, camellos, órices, caballos, búfalos y humanos. De las 376 huellas descubiertas en estos parajes, aproximadamente la mitad podrían atribuirse a una especie determinada. Las huellas de elefante y camello son las más abundantes, además se han identificados algunas de búfalos y caballos. Siete de las huellas han sido identificadas como humanas y atribuidas a dos o tres personas que viajaban juntas.

“Estas huellas proporcionan una instantánea sin precedentes de las condiciones ambientales y ecológicas que existían hace 120.000 años, con lagos de agua dulce y una fauna muy diversa, distintas a las que se encuentran hoy en día en esa región.”, señala Mathieu Duval.

Este estudio realizado con el apoyo del Ministerio de Cultura de Arabia Saudita, es el resultado de una colaboración internacional que involucra a investigadores de varios países como Alemania, Arabia Saudita, Australia, Estados Unidos, España y Reino Unido.

Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Huellas de Elefante/Paul Breeze

Programa de Geocronología y Geología

El programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos (Luminiscencia, Núclidos Cosmogénicos, Paleomagnetismo, Resonancia Paramagéntica Electrónica (ESR), Series del Uranio).

Desde la inauguración del Centro en 2009, el Programa ha participado en la datación de varios yacimientos importantes en España (p. ej. Gran Dolina (Atapuerca, Burgos), Fuente Nueva 3 (Orce, Granada), Cuesta de la Bajada (Teruel), Porto Maior (Pontevedra)) como fuera (p. ej. Ain Boucherit (Argelia), Lunery y La Noira (Francia)).

También ha participado en la datación directa de varios fósiles humanos como Homo antecessor del nivel TD6 de Gran Dolina, el peculiar Homo naledi en Sudáfrica, Homo sapiens de la Cueva de Misliya (Israel), el más antiguo fuera de África, o la falange fósil humana de Al Wusta (Arabia Saudita).

Referencia del artículo:
Stewart M., Clark-Wilson R., Breeze P.S., Janulis K., Candy I., Armitage S.J., Ryves D.B., Louys J., Duval M., Price G.J., Cuthbertson P., Bernal M.A., Drake N.A., Alsharekh A.M., Zahrani B., Al-Omari A., Roberts P., Groucutt, H.S., Petraglia M.D. (2020). Human footprints provide snapshot of last interglacial ecology in the Arabian interior. Science Advances.
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Nuevo estudio sobre la regulación del tamaño de los molares en homínidos

Nuevo estudio sobre la regulación del tamaño de los molares en homínidos

El Grupo de Antropología Dental del CENIEH ha testado el modelo de cascada inhibitoria para explicar la relación de tamaño así como las diferencias de forma entre las distintas clases de dientes, en la muestra de molares de los individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca.
tamaño molares homínidos
Mandíbula AT-1 de la Sima de los Huesos. Credits: Mario Modesto

La relación de tamaño de los molares es una de las características peculiares de las diferentes especies de homínidos y se han propuesto diferentes teorías para explicar esa relación de tamaño, así como las diferencias de forma entre las distintas clases de dientes (incisivos, caninos, premolares y molares). La última teoría, denominada modelo de cascada inhibitoria ha surgido de la experimentación en embriones de ratones, y en 2016 se aplicó de manera teórica a los homínidos fósiles, con resultados satisfactorios.

En apariencia, todos los homínidos cumplen el modelo de cascada inhibitoria. En un artículo del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la evolución Humana (CENIEH), publicado recientemente en la revista Journal of Anatomy, se ha testado este modelo en la muestra de molares de los individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos, situado en la sierra de Atapuerca (Burgos).

Los resultados coinciden de manera extraordinaria con el modelo generado en ratones, por lo que se confirma una vez más su utilidad. “No obstante, nuestras conclusiones han notado una anomalía del modelo, cuando se aplica a las especies más antiguas del género Homo”, puntualiza José María Bermúdez de Castro, coordinador del Programa de Paleobiología del CENIEH y autor principal de este trabajo.

Serie creciente y decreciente

En los géneros Ardipithecus, Australopithecus y Paranthropus, así como en Homo habilis, la serie molar es creciente y cumple perfectamente los presupuestos del modelo de cascada inhibitoria. Lo mismo sucede con Homo sapiens, pero con la diferencia de que la serie molar es decreciente, siendo el primer molar más grande que el segundo y este más grande que el tercero (muela del juicio).

La aplicación del modelo de cascada inhibitoria asumía que el cambio de la serie creciente a la decreciente habría sucedido hace poco menos de dos millones de años, quizá coincidiendo con la transición entre los géneros Australopithecus y Homo. “Sin embargo, en nuestro trabajo notamos que ese cambio pudo tardar al menos un millón de años en producirse”, señala Bermúdez de Castro.

Los homininos de la Sima de los Huesos, con unos 430.000 años de antigüedad, representan un buen ejemplo de esa transición, mientras que la mayoría de especímenes de Homo ergaster, Homo erectus, Homo antecessor y Homo heidelbergensis, entre otras especies, no cumplen el modelo de cascada inhibitoria. “Nuestra idea es seguir con las investigaciones para averiguar qué mecanismos genéticos están detrás de esta anomalía en el modelo”, declara Bermúdez de Castro.

 

Bermúdez de Castro et al. 2020. Testing the inhibitory cascade model in the Middle Pleistocene Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, Spain) hominin sample. Journal of Anatomy. DOI: 10.1111/joa.13292

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cultura muerte neandertales humanos modernos Nohemi Sala

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

¿La cultura de la muerte es anterior a los neandertales y a los humanos modernos?

La investigadora del CENIEH Nohemi Sala ha obtenido 1,5 millones de euros del Consejo Europeo de Investigación, a través de una beca ERC-Starting Grant, para rastrear en el registro fósil las raíces y la evolución del comportamiento funerario de nuestros ancestros.
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Nohemi Sala investigadora principal del proyecto ERC-Starting Grant. Credits: Nohemi Sala

Todas las sociedades actuales tienen un tipo u otro de cultura funeraria, uno de los comportamientos que más nos aproxima a la complejidad de la mente humana. Pero la aparición de este comportamiento es uno de los aspectos más polémicos en el campo de la evolución humana. ¿Cuándo comenzaron nuestros antepasados a adquirir cultura de la muerte?, ¿cómo se ha manifestado este comportamiento en el tiempo y en el espacio?, ¿apareció esta práctica en diferentes especies de manera independiente?

Hay diversas maneras de abordar estas preguntas y, en particular, a la cuestión de si la cultura de la muerte precede a los neandertales y humanos anatómicamente modernos. Hasta la fecha, los análisis en arqueología paleolítica se han centrado en el contexto arqueológico, es decir, si los esqueletos se conservan completos o no, existencia de fosa funeraria o presencia de objetos que pudieran interpretarse como elementos simbólicos o ajuares. Esta visión restringe el comportamiento funerario casi exclusivamente a los enterramientos, algo excepcionalmente raro antes del Pleistoceno superior, que comienza hace 127.000 años.

Por este motivo, es necesario encontrar nuevos enfoques metodológicos que permitan darle protagonismo a lo que se ha preservado hasta nuestros días: los huesos humanos. El registro fósil europeo es una fuente fundamental de información debido a la abundancia de esqueletos fósiles. Y ahí es donde entra la tafonomía forense, una disciplina que puede ayudar a dilucidar aspectos fundamentales en este campo. Sería algo parecido a las “autopsias” de los fósiles humanos para intentar averiguar cómo murieron y, sobre todo, qué les sucedió a los restos desde la muerte del individuo hasta su excavación.

Esta línea de investigación ha cristalizado en el proyecto titulado DEATHREVOL: las raíces y la evolución de la cultura de la muerte. Una investigación tafonómica del registro paleolítico europeo, que ha sido seleccionado para recibir financiación dentro del programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, y se desarrollará durante los próximos cinco años en el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

“Es el primer proyecto a gran escala centrado en un estudio tafonómico exhaustivo del registro fósil europeo”, explica la especialista en tafonomía del CENIEH Nohemi Sala, miembro del equipo de investigación de Atapuerca e investigadora del programa Juan de la Cierva-Incorporación, que ha obtenido 1,5 millones de euros de financiación para este proyecto presentado en la convocatoria 2020.

Para llevarlo a cabo será necesaria la participación de un amplio equipo de académicos y una red de métodos que incluyen análisis tafonómicos, reconstrucciones virtuales para análisis forenses, estudio de patrones de distribución espacial, la relación global de diferentes yacimientos y modelos matemáticos para interconectar el amplio espectro de datos recopilados.

Proyectos altamente competitivos

Los proyectos del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés) denominados “Starting Grant” (subvención inicial) están dirigidos a investigadores con una experiencia posdoctoral de entre 2 y 7 años, que reúnan un currículum de investigación destacado y que presentan una propuesta científica de excelencia en la frontera del conocimiento. Están considerados los más prestigiosos del marco de investigación europeo y, por tanto, son altamente competitivos.

En la convocatoria de 2020 han sido seleccionados 436 investigadores de 25 países de la Unión Europea y países asociados de los cuales 23 se realizarán en centros de investigación españoles. De estos 23 proyectos, cuatro corresponderían al campo de las humanidades y únicamente uno de ellos estaría centrado en Paleoantropología.

Noticia CENIEH

El ser humano en la Prehistoria comenzó a utilizar el metal para fabricar antes adornos que armas

El ser humano en la Prehistoria comenzó a utilizar el metal para fabricar antes adornos que armas, según un estudio

La metalurgia surgió en la Prehistoria, hace unos 8.000 años, porque el ser humano empezó a extraer metales de las rocas para fabricar adornos (como anillos o collares), y no para fabricar armas, según una experta de la Universidad de Granada

metalurgia prehistoria
Mercedes Murillo-Barroso, investigadora del departamento de Prehistoria de la UGR, es la autora de este trabajo

La metalurgia surgió en la Prehistoria, hace unos 8.000 años, porque el ser humano empezó a extraer metales de las rocas para fabricar adornos (como anillos o collares), y no para fabricar armas, como siempre se ha pensado.

Es una de las conclusiones de un estudio publicado por la investigadora del departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada (UGR) Mercedes Murillo Barroso en un nuevo cuaderno, el 15, de la serie ‘Origen. Cuadernos Atapuerca’, patrocinado por la Fundación Atapuerca.

Mercedes Murillo es especialista en el conocimiento de las primeras etapas metalúrgicas de la Península Ibérica, las representadas en las culturas almerienses de Los Millares y El Argar.

La investigadora explica que los metales están dentro de nuestro cuerpo, constituyen gran parte de la corteza terrestre y forman la base de la mayoría de los avances tecnológicos y de los sistemas constructivos actuales.

«Es difícil imaginar un mundo sin metales, y muy pronto los seres humanos descubrieron sus propiedades, primero como pigmentos, después como adornos y enseguida como instrumentos y armas -destaca Murillo-. El conocimiento del metal da origen a buena parte de las divisiones de la Prehistoria: Edad del Cobre, Edad del Bronce o Edad del Hierro. Incluso, mucha gente resume la época actual con el nombre de un metal, la Edad del Silicio, básico en todos los electrodomésticos, en móviles y ordenadores».

Una victoria sobre la materia

Hace unos 8000 años, algunos grupos de Turquía y de Irán muestran cobre fundido, es decir, que en las primeras aldeas descubrieron que por medio del fuego es posible extraer metales de las rocas. La metalurgia es la victoria del ser humano sobre la materia, y sobre esa victoria escribe Mercedes Murillo en esta publicación.

El análisis de las escorias y elementos metálicos a través de microscopía, rayos X y distintas pruebas de laboratorio permite apreciar el importante valor que tuvo el adorno para el empleo de metales.

«El oro, la plata o el cobre y el bronce se difundieron por Europa para dar visibilidad a las incipientes clases sociales que se estaban conformando. Las élites buscaron el comercio de metales para distinguirse y mostrar su estatus y sólo de manera tardía el metal sustituyó a la piedra y las armas de bronce desplazaron a la madera y a las puntas de pedernal. Con el uso del hierro para clavos y arados, se impulsó la economía y se desarrollaron las ciudades», señala la autora.

La orfebrería está, por tanto, en el origen de la metalurgia y el adorno precedió con claridad a las armas, según explica la investigadora de la UGR. «La transformación de los minerales responde por consiguiente a decisiones y conflictos sociales y no a necesidades técnicas o defensivas, aunque con el paso del tiempo los herreros se convirtieron en personajes muy valorados y con sus productos la violencia y los imperios se extendieron por el mundo», destaca Murillo.

Referencia bibliográfica:

Murillo-Barroso, M. (2020): La Metalurgia. La Revolución del Metal. Serie Origen. Cuadernos de Atapuerca, 15.

 

 

Noticia Universidad de Granada


Los molares de Sima de los Huesos comparten características del tejido dental con Homo antecessor y los neandertales

Los molares de Sima de los Huesos comparten características del tejido dental con Homo antecessor y los neandertales

El Grupo de Antropología Dental del CENIEH publica un artículo en PLOS ONE en el que se analizan mediante microscopía y microtomografía computarizada los tejidos dentales de los molares de los individuos del Pleistoceno medio europeo hallados en este yacimiento de Atapuerca, y se comparan con especies del registro fósil y con humanos modernos
molares Sima Huesos
Distribución del grosor del esmalte en un molar superior de Sima de los Huesos comparado con H. antecessor, neandertal y humano moderno. Credits: Martín-Francés et al.

El Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha publicado esta semana en la revista PLOS ONE un artículo que supone otro paso adelante en la caracterización de los individuos del yacimiento de Sima de los Huesos (Atapuerca, Burgos) y su relación con neandertales y Homo antecessor, y contribuye a esclarecer los pasos evolutivos que resultaron en la dentición característica de los homininos del Pleistoceno Superior.

En este artículo, liderado por la investigadora Laura Martín-Francés (CENIEH y PACEA-Universidad de Burdeos), se han analizado los tejidos dentales de los molares de los individuos del Pleistoceno medio europeo, hallados en Sima de los Huesos, y se comparan con especies del registro fósil y con humanos modernos.

Para llevar a cabo este estudio comparativo, se ha examinado mediante microtomografía computarizada (mCT) e imágenes de alta resolución la estructura interna de 72 molares superiores e inferiores de este yacimiento de Atapuerca, que se contrastaron con más de 500 molares pertenecientes a especies del género Homo, extintas y actuales, de África, Asia y Europa.

De todo el registro fósil analizado, sólo los neandertales presentan un patrón estructural único de tejidos molares (grosor de esmalte, porcentaje de tejidos y su distribución en la corona) que, además, no comparte con ninguna otra especie. “En comparación con dicho registro y con los humanos modernos, los neandertales poseían un esmalte fino, con una proporción mayor de dentina y un patrón de la distribución más disperso”, afirma Laura Martín-Francés.

Se ha podido determinar que los molares de los individuos de Sima de los Huesos poseían un esmalte grueso y, que, por tanto, no comparte con los neandertales este rasgo. Sin embargo, sí que comparte con ellos el patrón de distribución de los tejidos.

“Los resultados sugieren que, aunque el complejo de rasgos típicamente neandertal apareció más tarde, ciertos aspectos de la estructura de los molares en los neandertales estaban ya presentes en los homininos de Sima de los Huesos. Anteriormente habíamos identificado este mismo patrón en Homo antecessor, otra de las especies recuperadas en Atapuerca”, añade Laura Martín Francés.

La población de Sima de los Huesos, relacionada genéticamente con los neandertales, representa una oportunidad única para el estudio de la aparición del patrón estructural de los tejidos molares “típico” neandertal.

molars Sima de los Huesos
Distribución del grosor del esmalte en un molar inferior de Sima de los Huesos comparado con H. antecessor, espécimen de Tighenif y humano moderno. Credits: Martín-Francés et al.
Martín-Francés, L., Martinón-Torres, M., Martínez de Pinillos, M., García-Campos, C., Zanolli, C., Bayle, P., Modesto-Mata, M., Arsuaga, J. L., & Bermúdez de Castro, J. M. (2020). Crown tissue proportions and enamel thickness distribution in the Middle Pleistocene hominin molars from Sima de los Huesos (SH) population (Atapuerca, Spain). PLoS ONE, 15(6), e0233281. doi: 10.1371/journal.pone.0233281.
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Cueva de los Toriles

La presencia de tejón primitivo permite datar la Cueva de los Toriles en el Pleistoceno Inferior-Medio

La presencia de tejón primitivo permite datar la Cueva de los Toriles en el Pleistoceno Inferior-Medio

El CENIEH lidera un artículo sobre este yacimiento manchego, que pone de manifiesto su importancia como uno de los enclaves con restos fósiles de esas cronologías más importantes de la meseta sur de la península ibérica

Muela carnicera inferior (m1) de Meles cf. thorali de Cueva de los Toriles (a, b) en comparación con otros m1 de otras especies tejón (c-f). Credits: Daniel García Martínez

Un equipo de investigadores encabezado por Daniel Garcia Martínez, paleoantropólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), acaba de publicar en la revista Journal of Iberian Geology un artículo sobre unos restos de tejón primitivo que han permitido datar en el Pleistoceno Inferior-Medio la Cueva de los Toriles (Carrizosa, Ciudad Real), un yacimiento que potencialmente podría ser un enclave singular con restos fósiles de la meseta sur de la península ibérica, en estas cronologías.

A pesar de que actualmente no existe datación exacta de los depósitos sedimentarios de este yacimiento manchego, el hallazgo de dos molares inferiores de un mustélido, atribuidos a la especie Meles cf. thorali, un tejón primitivo, ha permitido averiguar su antigüedad potencial, ya que este mustélido extinto se encuentra principalmente en yacimientos de en torno a 1 millón de años.

Como explica Alberto Valenciano, especialista en mustélidos de la Universidad de Ciudad del Cabo, “de acuerdo con la presencia de esta especie de tejón en la cueva, podemos asumir tentativamente una edad que va desde el Plioceno Superior hasta el Pleistoceno Medio”. Y como apunta Daniel García Martínez, “estas cronologías serían coherentes con algunas piezas de industria lítica recuperadas en el yacimiento”.

Un corredor natural

El estudio de la meseta sur es primordial para conocer el poblamiento y movimiento de la fauna de la península ibérica, ya que funciona como un corredor natural que conecta el Sistema Central e Ibérico al norte, con la cordillera Bética al sur.

Cueva de los Toriles
Cueva de los Toriles. Credits: Daniel García Martínez

En la meseta sur, la representación de yacimientos del Pleistoceno es mucho menor que en la meseta norte, donde se encuentran yacimientos de importancia mundial como Atapuerca (Burgos), ya que el uso eminentemente agrícola de la tierra ha provocado que en muchos casos los yacimientos al aire libre se alteren o desaparezcan.

“Y si bien es cierto que algunos yacimientos de renombre a nivel arqueológico se encuentran en Ciudad Real, como Albalá o El Sotillo, estos son ricos en lítica pero pobres en fósiles, algo que no ocurre en la Cueva de los Toriles donde también se han encontrado restos de macromamíferos, por lo que puede contribuir a llenar ese vacío de conocimiento en esta región”, señala Daniel García Martínez.

“Esta cueva también es un importante yacimiento por la dilatada presencia humana desde la prehistoria que estamos viendo en nuestras primeras investigaciones. Un importante hito en la arqueología de Castilla-La Mancha y de la submeseta sur", afirma Pedro R. Moya Maleno, de la Universidad Complutense de Madrid.

 

García-Martínez, D., Valenciano, A., Suárez-Bilbao, A., Palancar, C. A., Megía García, I., Moreno, D., Campaña, I., & Moya-Maleno, P. R. (2020). New remains of a primitive badger from Cueva de los Toriles (Carrizosa, Castilla-La Mancha, Iberian Peninsula) suggest a new quaternary locality in the southern Iberian plateau. Journal of Iberian Geology (0). doi: 10.1007/s41513-020-00127-y

 

Noticia CENIEH