caballos modernos domesticados caballo

Los caballos modernos fueron domesticados en las estepas al norte del Cáucaso y se extendieron por Asia y Europa

Los caballos modernos fueron domesticados en las estepas al norte del Cáucaso y se extendieron por Asia y Europa

  • Se trata del mayor estudio genético internacional realizado hasta el momento por un equipo de investigadores de 114 instituciones especializados en arqueología, paleogenética y lingüística, liderados por el profesor Ludovic Orlando, investigador del CNRS.

  • En este estudio -cuyos resultados han sido publicados en la revista Nature- han participado los profesores Juan Luis Arsuaga (codirector de los yacimientos de Atapuerca, catedrático de Paleontología de Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense y director del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos de Madrid) y Jaime Lira Garrido, miembro del Equipo de Atapuerca y asociado al Centro Mixto UCM-ISCIII.

Ciento sesenta y dos investigadores de 114 instituciones (Institución Milá y Fontanals (IMF) e Instituto de Arqueología (IAM) del CSIC; Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamientos Humanos de Madrid Museo de la Evolución Humana de Burgos (MEH) y de la Facultad de Ciencias Geológicas de la Universidad Complutense de Madrid; la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura (UEx) y el Laboratorio de Arqueología Prehistórica de la Universidad Jaume I de Castellón, UJI) han participado en el mayor estudio genético realizado hasta el momento, gracias al cual se ha podido determinar que los caballos de los que descienden todos los caballos domésticos actuales se domesticaron por primera vez en las estepas al norte del Cáucaso y, desde ahí, se extendieron a otras regiones de Asia y Europa.

Con este estudio se pone fin a un largo debate en torno al lugar y la cronología en la que se documentan las primeras evidencias de domesticación de los caballos que originaron a las poblaciones actuales, así como a las preguntas que giran en torno al momento en el que este proceso de domesticación comenzó a extenderse a otras regiones del planeta, sustituyendo a otros tipos de caballos existentes en aquel momentoPara llegar a esta conclusión ha hecho falta un equipo compuesto por 114 instituciones y 162 investigadores especializados en arqueología, paleogenética y lingüística, liderados por el profesor Ludovic Orlando, investigador del CNRS e investigador principal del Proyecto ERC-PEGASUS, encargado junto al France Genomique - proyecto Bucéphale, de la financiación de la investigación.

El estudio ha incluido la secuenciación del genoma de 273 restos de caballos que poblaron diversas regiones de Eurasia en un arco cronológico que se extiende entre los 50.000 y los 200 años a.C. Toda la información genética ha sido secuenciada en el Centre for Anthropobiology and Genomics of Toulouse, CAGT (CNRS / Universidad de Toulouse III – Paul Sabatier) y Genoscope (CNRS / CEA/Universidad de Evry), antes de ser comparada con los genomas de los caballos domésticos modernos. Gracias a la amplia batería de análisis estadísticos realizados, ha podido constatarse que entre el 2200 y el 2000 a.C. se produjo un drástico cambio en el cual el perfil genético existente en las estepas pónticas comenzó a extenderse más allá de su región de origen, reemplazando en unos pocos siglos a todas las poblaciones de caballos salvajes desde el Atlántico hasta Mongolia.

caballos modernos domesticados caballo
Manada de caballos en las estepas de Mongolia, China / Ludovic Orlando, Julio de 2019

Según L. Orlando: “Se ha visto que este reemplazamiento en la composición genética de las poblaciones euroasiáticas está asociado a diferencias genómicas significativas entre este nuevo tipo de caballo y los caballos de las poblaciones que desaparecieron. Por un lado, este nuevo tipo de caballo procedente de las estepas del norte del Cáucaso tenía un comportamiento más dócil y, por otro lado, una constitución más robusta en el esqueleto vertebral”. Los investigadores han sugerido que estas características fueron el detonante del éxito en la selección de estos animales, en un momento en el que los viajes con caballos empezaron a generalizarse por Eurasia.

Según Pablo Librado (CNRS), primer autor de esta investigación: “Además, este estudio ha puesto de manifiesto que la distribución de este nuevo tipo de caballo por Asia coincide con la aparición de los carros ligeros y con la difusión de las lenguas indoiranias. Por el contrario, la migración de las poblaciones indoeuropeas desde la zona de las estepas al corazón de Europa durante el 3er milenio a.C., no tuvo a este nuevo tipo de caballo como vector de su expansión. Este resultado demuestra la importancia de incorporar también la historia genética de los animales cuando se analiza la dimensión de las migraciones humanas y los contactos interculturales”.

Entre los individuos analizados se encuentran équidos procedentes de diversos yacimientos de la península ibérica, entre los que podemos destacar Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) y Cova Fosca (Alto Maestrazgo, Castelló).

Cova Fosca fue excavada por Francesc Gusi y Carmen Olaria. Según C. Olaria, catedrática de Prehistoria de la UJI y coautora de este estudio:

“Cova Fosca tiene un registro arqueozoológico holoceno muy rico. Pudimos identificar restos de caballo en niveles del Neolítico antiguo, un taxón muy raro de encontrar en los yacimientos ibéricos de esta época. Esta singularidad nos permitió publicar hace años junto a Jaime Lira Garrido y Juan Luis Arsuaga las primeras secuencias mitocondriales de caballos de este lugar.

Según J.L. Arsuaga, director científico del MEH, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, director del Centro Mixto UCM-ISCIII y coautor de este estudio:

En Cova Fosca encontramos un linaje mitocondrial único y exclusivo de Iberia que en la actualidad aparece en muy pocos caballos, todos ibéricos o de origen ibérico. En este nuevo estudio pretendíamos desvelar los secretos genómicos de Cova Fosca”

 

Construyendo Tarteso y Casas del Turuñuelo

Casas del Turuñuelo es uno de los descubrimientos más impactantes de la arqueología peninsular de los últimos años. Sus excavaciones se desarrollan bajo un proyecto dirigido desde el IAM-CSIC y están siendo codirigidas por Esther Rodríguez González y Sebastián Celestino, también investigadores del IAM-CSIC. Según Esther Rodríguez González, coautora de este nuevo estudio,

“el Turuñuelo es un complejo arquitectónico de mediados del I milenio a. C. perteneciente a la cultura de Tarteso donde hemos encontrado la mayor hecatombe documentada hasta la fecha en un yacimiento de la protohistoria mediterránea. Este sacrifico masivo destaca por la gran cantidad de équidos que se han diferenciado en el patio de este lugar. Para este estudio seleccionamos al Équido 4”.

Según afirma Sebastián Celestino, también coautor de esta investigación, “alrededor del Turuñuelo se ha creado un equipo multidisciplinar de especialistas de las Humanidades y las Biociencias que están generando un intercambio constante de información y de ideas, ofreciendo un gran enfoque multidisciplinar al estudio de este yacimiento”.

Entre las líneas de investigación de Construyendo Tarteso, destaca el estudio genético de estos équidos sacrificados, del que se encarga J. Lira Garrido (UEx/Centro Mixto UCM-ISCIII) y coautor de este estudio:

“Este último trabajo dirigido por el profesor Orlando ha permitido, además, profundizar en la historia evolutiva de los caballos ibéricos. En un estudio anterior, Orlando y su equipo descubrieron que en la península ibérica se desarrolló un linaje genómico ahora extinto y muy diferente del resto de linajes de caballos euroasiáticos antiguo y moderno descrito hasta la fecha. El origen evolutivo de este linaje y las causas que llevaron a su desaparición, todavía no las conocemos. Sin embargo, hemos podido identificar en la muestra neolítica de Cova Fosca las evidencias más antiguas de este linaje extinto y que el Équido 4 del Turuñuelo era, sin embargo, descendiente de este nuevo tipo de caballo que se distribuyó tan rápidamente por el mundo conocido hace ~4000 años”.

Este estudio ha sido financiado principalmente por la European Research Council (proyecto PEGASUS) y France Genomique (proyecto Bucéphale).

Referencia: Librado, P., (…), Orlando, Ludovic (2021). The origins and spread of domestic horses from the Western Eurasian steppes. Nature, 20/10/2021.

DOI: 10.1038/s41586-021-04018-9

Nota de prensa Universidad Complutense de Madrid


Homo antecessor hombros

Los hombros de 'Homo antecessor' y de los humanos modernos son similares

Los hombros de 'Homo antecessor' y de los humanos modernos son similares

El CENIEH publica un artículo en la revista Scientific Reports en la que se concluye que Homo antecessor tuvo un desarrollo de los hombros análogo al de Homo sapiens, aunque su crecimiento era más rápido
Escápula de Homo antecessor/D. García Martínez et al

La forma de nuestros hombros ya estaba en el Pleistoceno inferior, según una investigación pionera que se publica hoy en la revista Scientific Reports, realizada por Daniel García Martínez y José María Bermúdez de Castro, paleoantropólogos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en colaboración con David Green de la Campbell University (EE. UU.).

El estudio del hombro, técnicamente denominado “cintura escapular”, proporciona información sobre aspectos relevantes de la evolución humana como la locomoción, la forma del cuerpo, la posibilidad de trepar con facilidad o la habilidad para lanzar objetos con notable precisión (piedras, jabalinas, etc.).

Los autores de este trabajo han podido estudiar por primera vez el crecimiento y desarrollo de los hombros de la especie Homo antecessor, datada en 850.000 años, utilizando herramientas de antropología virtual y morfometría geométrica 3D. Los resultados muestran que la trayectoria del desarrollo del hombro de esta especie ya era muy similar al de Homo sapiens, aunque el crecimiento pudo ser algo más rápido.

Hace casi un millón de años nuestra evolución ya había logrado casi por completo todas las capacidades biomecánicas que caracterizan al hombro de los humanos modernos y se había alejado definitivamente de las habilidades que aún conservaron las especies más arcaicas de la filogenia humana, como trepar con enorme agilidad.

Para averiguar los cambios experimentados por esta parte de nuestra anatomía es necesario contar con un hueso plano: el omóplato o escápula. Pero, como señalan los autores de esta investigación, “el registro fósil de nuestra filogenia apenas cuenta con un puñado de estos huesos fósiles tan delicados, lo que ha dificultado sobremanera el estudio del crecimiento y desarrollo de los hombros durante la evolución humana”.

Dos fósiles clave

Por fortuna, en el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina, situado en la sierra de Atapuerca (Burgos), se han conservado dos escápulas: una de ellas perteneció a un individuo infantil y la otra a un individuo de edad equivalente a la de un adolescente actual. Estos fósiles se obtuvieron durante la excavación de la primera década del siglo XXI y pertenecieron a la especie Homo antecessor.

“En un estudio previo de estos dos fósiles se había observado que la morfología de las escápulas era muy similar a la nuestra. Pero hasta ahora faltaba conocer el modelo de crecimiento y desarrollo de los hombros, lo que nos ha permitido comprobar que los huesos de nuestra cintura escapular han experimentado modificaciones en consonancia con unas capacidades diferentes”, señala José María Bermúdez de Castro.

Estudio comparativo

Con la escasa información disponible se sabía que las escápulas de los australopitecos se parecían en cierto modo a las de los chimpancés o los gorilas y diferían de las nuestras. “Sabemos que el desarrollo de nuestros ancestros más arcaicos era muy similar al de los simios antropoideos y la morfología de sus hombros denota que aún conservaban la capacidad para trepar con facilidad. Nosotros, en cambio, hemos perdido esa habilidad”, explica Daniel García Martínez.

Reconstrucción virtual de escápulas de H. antecessor (rojo) y otras especies de homínidos fósiles (gris)/Daniel García et al

 

Para averiguar cuándo surgieron nuestras peculiaridades anatómicas, además de la antropología virtual y la morfometría geométrica 3D, los investigadores han utilizado métodos estadísticos complejos para estudiar el desarrollo de la cintura escapular de la especie Homo antecessor, en comparación con el de otras especies del Plioceno y del Pleistoceno Inferior, como Australopithecus sediba o Australopithecus afarensis. También se han empleado una muestra muy amplia de Homo sapiens y de chimpancés (Pan troglodytes).

“Este estudio muestra que, aunque existían ligeras diferencias morfológicas entre las escápulas de Homo antecessor y Homo sapiens, estas eran mucho más similares a los humanos, a Homo erectus e incluso a Australopithecus que a los chimpancés”, comenta Daniel García Martínez.

En lo que se refiere al modo en que las escápulas crecían, también se observó que este era muy diferente del de los chimpancés, y comparable al de Homo. sapiens. “Bien es cierto que los datos parecen apuntar a que la velocidad del crecimiento era superior en Homo. antecessor, un aspecto apuntado por el equipo de investigación del CENIEH en base a evidencias dentales”, apunta José María Bermúdez de Castro.

Este artículo sienta las bases sobre el desarrollo de la cintura escapular en especies del Pleistoceno Inferior, y abre la puerta a nuevas investigaciones acerca del estudio del desarrollo del hombro en especies fósiles, ya que en el futuro se puede ampliar el marco temporal y estudiar el desarrollo de otras especies incluso del Plioceno, como los Australopithecus.

 

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Homo sapiens Arabia Elefante Nefud

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

Huellas humanas proporcionan la evidencia más antigua de 'Homo sapiens' en Arabia

El CENIEH participa en un artículo publicado  en la revista Science Advances que presenta el descubrimiento en el desierto arábigo de Nefud de 376 huellas humanas y animales, con 120.000 años de antiguedad
Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Investigador buscando huellas en los depósitos del paleolago/Palaeodeserts Project

Hoy se publica en la revista Science Advances un estudio liderado por Mathew Stewart, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, en Alemania, con participación del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), sobre el descubrimiento de 376 huellas humanas y animales en la parte suroeste del desierto de Nefud, que proporciona nueva información sobre la presencia de Homo sapiens en la Península arábiga durante el inicio del Pleistoceno superior.

Estas huellas, encontradas en depósitos asociados a un antiguo lago de agua dulce, han sido datadas de forma indirecta mediante el método de Luminiscencia (OSL) aplicado a granos de cuarzo, y tienen una antigüedad de 120.000 años, por lo que suponen la evidencia más antigua de presencia de Homo sapiens en Arabia. Una presencia breve, como sugieren la ausencia de herramientas líticas y las marcas de corte en los huesos fósiles.

“Hasta ahora teníamos evidencia de la presencia de nuestra especie en Oriente Próximo y en Asia hace más de 100.000 años, pero no teníamos ninguna evidencia en Arabia, a pesar de que se encuentre geográficamente en el medio, por lo que este trabajo llena un vacío significativo de conocimiento sobre el origen y la dispersión de nuestra especie”, declara el investigador del CENIEH Mathieu Duval, quien ha participado en la datación de los fósiles asociados a las huellas.

Siete huellas humanas

La región estaba habitada por una comunidad muy diversa de elefantes, camellos, órices, caballos, búfalos y humanos. De las 376 huellas descubiertas en estos parajes, aproximadamente la mitad podrían atribuirse a una especie determinada. Las huellas de elefante y camello son las más abundantes, además se han identificados algunas de búfalos y caballos. Siete de las huellas han sido identificadas como humanas y atribuidas a dos o tres personas que viajaban juntas.

“Estas huellas proporcionan una instantánea sin precedentes de las condiciones ambientales y ecológicas que existían hace 120.000 años, con lagos de agua dulce y una fauna muy diversa, distintas a las que se encuentran hoy en día en esa región.”, señala Mathieu Duval.

Este estudio realizado con el apoyo del Ministerio de Cultura de Arabia Saudita, es el resultado de una colaboración internacional que involucra a investigadores de varios países como Alemania, Arabia Saudita, Australia, Estados Unidos, España y Reino Unido.

Homo sapiens Arabia Elefante Nefud
Huellas de Elefante/Paul Breeze

Programa de Geocronología y Geología

El programa de Geocronología y Geología del CENIEH dispone de un conjunto único de laboratorios dedicados a la datación de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, y paleoantropológicos mediante varios métodos (Luminiscencia, Núclidos Cosmogénicos, Paleomagnetismo, Resonancia Paramagéntica Electrónica (ESR), Series del Uranio).

Desde la inauguración del Centro en 2009, el Programa ha participado en la datación de varios yacimientos importantes en España (p. ej. Gran Dolina (Atapuerca, Burgos), Fuente Nueva 3 (Orce, Granada), Cuesta de la Bajada (Teruel), Porto Maior (Pontevedra)) como fuera (p. ej. Ain Boucherit (Argelia), Lunery y La Noira (Francia)).

También ha participado en la datación directa de varios fósiles humanos como Homo antecessor del nivel TD6 de Gran Dolina, el peculiar Homo naledi en Sudáfrica, Homo sapiens de la Cueva de Misliya (Israel), el más antiguo fuera de África, o la falange fósil humana de Al Wusta (Arabia Saudita).

Referencia del artículo:
Stewart M., Clark-Wilson R., Breeze P.S., Janulis K., Candy I., Armitage S.J., Ryves D.B., Louys J., Duval M., Price G.J., Cuthbertson P., Bernal M.A., Drake N.A., Alsharekh A.M., Zahrani B., Al-Omari A., Roberts P., Groucutt, H.S., Petraglia M.D. (2020). Human footprints provide snapshot of last interglacial ecology in the Arabian interior. Science Advances.
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Nuevo estudio sobre la regulación del tamaño de los molares en homínidos

Nuevo estudio sobre la regulación del tamaño de los molares en homínidos

El Grupo de Antropología Dental del CENIEH ha testado el modelo de cascada inhibitoria para explicar la relación de tamaño así como las diferencias de forma entre las distintas clases de dientes, en la muestra de molares de los individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca.
tamaño molares homínidos
Mandíbula AT-1 de la Sima de los Huesos. Credits: Mario Modesto

La relación de tamaño de los molares es una de las características peculiares de las diferentes especies de homínidos y se han propuesto diferentes teorías para explicar esa relación de tamaño, así como las diferencias de forma entre las distintas clases de dientes (incisivos, caninos, premolares y molares). La última teoría, denominada modelo de cascada inhibitoria ha surgido de la experimentación en embriones de ratones, y en 2016 se aplicó de manera teórica a los homínidos fósiles, con resultados satisfactorios.

En apariencia, todos los homínidos cumplen el modelo de cascada inhibitoria. En un artículo del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la evolución Humana (CENIEH), publicado recientemente en la revista Journal of Anatomy, se ha testado este modelo en la muestra de molares de los individuos identificados en el yacimiento de la Sima de los Huesos, situado en la sierra de Atapuerca (Burgos).

Los resultados coinciden de manera extraordinaria con el modelo generado en ratones, por lo que se confirma una vez más su utilidad. “No obstante, nuestras conclusiones han notado una anomalía del modelo, cuando se aplica a las especies más antiguas del género Homo”, puntualiza José María Bermúdez de Castro, coordinador del Programa de Paleobiología del CENIEH y autor principal de este trabajo.

Serie creciente y decreciente

En los géneros Ardipithecus, Australopithecus y Paranthropus, así como en Homo habilis, la serie molar es creciente y cumple perfectamente los presupuestos del modelo de cascada inhibitoria. Lo mismo sucede con Homo sapiens, pero con la diferencia de que la serie molar es decreciente, siendo el primer molar más grande que el segundo y este más grande que el tercero (muela del juicio).

La aplicación del modelo de cascada inhibitoria asumía que el cambio de la serie creciente a la decreciente habría sucedido hace poco menos de dos millones de años, quizá coincidiendo con la transición entre los géneros Australopithecus y Homo. “Sin embargo, en nuestro trabajo notamos que ese cambio pudo tardar al menos un millón de años en producirse”, señala Bermúdez de Castro.

Los homininos de la Sima de los Huesos, con unos 430.000 años de antigüedad, representan un buen ejemplo de esa transición, mientras que la mayoría de especímenes de Homo ergaster, Homo erectus, Homo antecessor y Homo heidelbergensis, entre otras especies, no cumplen el modelo de cascada inhibitoria. “Nuestra idea es seguir con las investigaciones para averiguar qué mecanismos genéticos están detrás de esta anomalía en el modelo”, declara Bermúdez de Castro.

 

Bermúdez de Castro et al. 2020. Testing the inhibitory cascade model in the Middle Pleistocene Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, Spain) hominin sample. Journal of Anatomy. DOI: 10.1111/joa.13292

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El georradar desvela las partes desconocidas de las cavidades de la Sierra de Atapuerca

El georradar desvela las partes desconocidas de las cavidades de la Sierra de Atapuerca

EL CENIEH participa en un estudio liderado por Lucía Bermejo, en el que se ha utilizado este método geofísico para definir la parte inferior de las cuevas de los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril
georradar Sierra de Atapuerca Trinchera del Ferrocarril
Trabajos de GPR en la Trinchera del Ferrocarril (Atapuerca). Credits: Miguel Ángel Martín

Un equipo internacional de investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y la Universidad de Denver ha conseguido definir la parte inferior de las cuevas de los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril (Cueva Peluda, Sima del Elefante, Galería y Gran Dolina), mediante el uso del georradar, desvelando las partes desconocidas de estas cavidades de la Sierra de Atapuerca (Burgos).

Este método geofísico no invasivo, muy empleado en arqueología gracias a su rápida y fácil aplicación, permite descubrir estructuras enterradas a distintas profundidades. Sin embargo, suele descartarse en el estudio de cavidades porque los sedimentos arcillosos que las rellenan, al ser muy conductivos, atenúan la señal del radar limitando su capacidad de penetración.

“No obstante, esta característica nos ha servido para estudiar la parte inferior de estas cuevas, ya que hemos podido diferenciar, con claridad, las paredes de los conductos, de los sedimentos que las rellenan”, afirma Lucía Bermejo, autora principal de este estudio que se ha publicado recientemente en la revista Geomorphology.

La profundidad de las cuevas se ha podido delimitar mediante dos sondeos mecánicos con recuperación de testigo, que han identificado hasta 17 metros de rellenos terrígenos, como en el caso del yacimiento de Galería. Además, se han conseguido distinguir diferentes tipos de sedimentos, gracias a lo cual se ha registrado un posible conducto relleno de sedimentos fluviales que conectaría el nivel inferior de Cueva Peluda con la parte inferior de Sima del Elefante.

Actividad minera

Por otro lado, con la información aportada por el georradar y las fotografías históricas, ha sido posible establecer la extensión del impacto de la actividad minera que tuvo lugar en la Trinchera hasta los años 70 del siglo XX.

Esta actividad fue especialmente intensa entre la Cueva del Compresor, situada frente a Galería, y Gran Dolina y generó unos rellenos de escombros que alcanzan hasta 4 metros de potencia en las áreas de mayor impacto.

“Todos estos datos ayudarán planificar de manera óptima las estrategias de futuras excavaciones, ya que con este estudio se han podido identificar las zonas mejor conservadas”, concluye Lucía Bermejo.

Las cavidades de la Trinchera del Ferrocarril (Atapuerca). Credits: L. Bermejo et al
Bermejo, L., Ortega, A. I., Parés, J. M., Campaña, I., Bermúdez de Castro, J. M., Carbonell, E., & Conyers, L. B. (2020). Karst features interpretation using ground-penetrating radar: A case study from the Sierra de Atapuerca, Spain. Geomorphology (0), 107311. doi: 10.1016/j.geomorph.2020.107311
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Cueva de los Toriles

La presencia de tejón primitivo permite datar la Cueva de los Toriles en el Pleistoceno Inferior-Medio

La presencia de tejón primitivo permite datar la Cueva de los Toriles en el Pleistoceno Inferior-Medio

El CENIEH lidera un artículo sobre este yacimiento manchego, que pone de manifiesto su importancia como uno de los enclaves con restos fósiles de esas cronologías más importantes de la meseta sur de la península ibérica

Muela carnicera inferior (m1) de Meles cf. thorali de Cueva de los Toriles (a, b) en comparación con otros m1 de otras especies tejón (c-f). Credits: Daniel García Martínez

Un equipo de investigadores encabezado por Daniel Garcia Martínez, paleoantropólogo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), acaba de publicar en la revista Journal of Iberian Geology un artículo sobre unos restos de tejón primitivo que han permitido datar en el Pleistoceno Inferior-Medio la Cueva de los Toriles (Carrizosa, Ciudad Real), un yacimiento que potencialmente podría ser un enclave singular con restos fósiles de la meseta sur de la península ibérica, en estas cronologías.

A pesar de que actualmente no existe datación exacta de los depósitos sedimentarios de este yacimiento manchego, el hallazgo de dos molares inferiores de un mustélido, atribuidos a la especie Meles cf. thorali, un tejón primitivo, ha permitido averiguar su antigüedad potencial, ya que este mustélido extinto se encuentra principalmente en yacimientos de en torno a 1 millón de años.

Como explica Alberto Valenciano, especialista en mustélidos de la Universidad de Ciudad del Cabo, “de acuerdo con la presencia de esta especie de tejón en la cueva, podemos asumir tentativamente una edad que va desde el Plioceno Superior hasta el Pleistoceno Medio”. Y como apunta Daniel García Martínez, “estas cronologías serían coherentes con algunas piezas de industria lítica recuperadas en el yacimiento”.

Un corredor natural

El estudio de la meseta sur es primordial para conocer el poblamiento y movimiento de la fauna de la península ibérica, ya que funciona como un corredor natural que conecta el Sistema Central e Ibérico al norte, con la cordillera Bética al sur.

Cueva de los Toriles
Cueva de los Toriles. Credits: Daniel García Martínez

En la meseta sur, la representación de yacimientos del Pleistoceno es mucho menor que en la meseta norte, donde se encuentran yacimientos de importancia mundial como Atapuerca (Burgos), ya que el uso eminentemente agrícola de la tierra ha provocado que en muchos casos los yacimientos al aire libre se alteren o desaparezcan.

“Y si bien es cierto que algunos yacimientos de renombre a nivel arqueológico se encuentran en Ciudad Real, como Albalá o El Sotillo, estos son ricos en lítica pero pobres en fósiles, algo que no ocurre en la Cueva de los Toriles donde también se han encontrado restos de macromamíferos, por lo que puede contribuir a llenar ese vacío de conocimiento en esta región”, señala Daniel García Martínez.

“Esta cueva también es un importante yacimiento por la dilatada presencia humana desde la prehistoria que estamos viendo en nuestras primeras investigaciones. Un importante hito en la arqueología de Castilla-La Mancha y de la submeseta sur", afirma Pedro R. Moya Maleno, de la Universidad Complutense de Madrid.

 

García-Martínez, D., Valenciano, A., Suárez-Bilbao, A., Palancar, C. A., Megía García, I., Moreno, D., Campaña, I., & Moya-Maleno, P. R. (2020). New remains of a primitive badger from Cueva de los Toriles (Carrizosa, Castilla-La Mancha, Iberian Peninsula) suggest a new quaternary locality in the southern Iberian plateau. Journal of Iberian Geology (0). doi: 10.1007/s41513-020-00127-y

 

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La dentición permite estimar el sexo de los individuos más jóvenes de Sima de los Huesos

La dentición permite estimar el sexo de los individuos más jóvenes de Sima de los Huesos

En un nuevo estudio sobre dimorfismo sexual realizado por el Grupo de Antropología Dental del CENIEH, en el que se han analizado un total 32 piezas dentales, se ha podido determinar el sexo de los especímenes inmaduros hallados en este yacimiento situado en la Sierra de Atapuerca

dentición Sima de los Huesos dimorfismo sexual
Caninos de Sima de los Huesos. Credits: Cecilia García Campos

La revista Journal of Human Evolution publica hoy un estudio sobre dimorfismo sexual liderado por Cecilia García Campos, investigadora del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en el que, gracias al análisis de 32 piezas dentales mediante microtomografía computarizada, se ha podido abordar con éxito el desafío de estimar el sexo de al menos 15 individuos de la población del yacimiento de Sima de los Huesos en la Sierra de Atapuerca (Burgos).

La extraordinaria colección fósil recuperada en este yacimiento del Pleistoceno Medio ofrece una oportunidad única para la realización de estudios demográficos sobre las poblaciones que habitaron en Europa durante este periodo. Sin embargo, la mayor parte de los individuos de la población de Sima de los Huesos son sub-adultos o adultos jóvenes que no han finalizado su desarrollo, por lo que no presentan rasgos sexuales secundarios claros en su esqueleto que ayuden a determinar su sexo.

Por el contrario, estos rasgos sí que pueden apreciarse en su dentición, tal y como explica la autora principal de este trabajo: “los dientes se forman pronto, permitiendo sugerir una asignación sexual incluso en aquellos individuos que no han superado la adolescencia, por lo que la antropología dental resulta una herramienta muy útil cuando se pretende estudiar poblaciones del pasado con estructuras demográficas similares a la de Sima de los Huesos”.

Histología dental

Gracias al estudio de la dentición de poblaciones actuales, el Grupo de Antropología Dental del CENIEH fue capaz de identificar en 2018 un patrón histológico característico para diferenciar los caninos pertenecientes a individuos masculinos de los caninos de individuos femeninos que presentaba una eficacia del 92,3%.

La aplicación de dicho patrón en Sima de los Huesos ha permitido no solo ratificar las estimaciones sexuales propuestas en estudios previos, sino además sugerir una asignación sexual para los individuos más jóvenes de la muestra, lo que no había sido posible en trabajos anteriores. Todo ello, por tanto, ha puesto de manifiesto la utilidad de la histología dental para la evaluación del dimorfismo sexual y la estimación del sexo de las poblaciones humanas modernas y del pasado.

“En concreto, esta herramienta resulta especialmente útil en contextos paleoantropológicos, en los cuales el resto de estructuras óseas suelen aparecer fragmentadas, o están ausentes, y sobre todo en aquellos en los que su estructura demográfica presente una mayor representación de individuos sub-adultos”, señala Cecilia García Campos.

 

 

García-Campos, C., Modesto-Mata, M., Martinón-Torres, M., Martínez de Pinillos, M., Martín-Francés, L., Arsuaga, J.L., Bermúdez de Castro, J. M. 2020. Sexual dimorphism of the enamel and dentine dimensions of the permanent canines of the Middle Pleistocene hominins from Sima de los Huesos (Burgos, Spain). Journal of Human Evolution

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